Cadena de favores

No sé si muchos conoceréis la forma en que parte de los youtubers más conocidos actualmente empezaron con su aventura. A excepción de los primeros pioneros el resto aparecían como estrellas invitadas de algún youtuber reconocido, llevándole la mochila o, simplemente, haciendo un pequeño cameo en esos vídeos cada vez más visitados de los anteriores. No todos consiguen llegar al «estrellato» por sus propios medios. Son muchos los ruegos, genuflexiones y cambios de discurso los que obligan a determinados personajes para poder medrar en una cadena de favores que consiste, de forma muy campechana, en dar jabón para posteriormente recibirlo por otro que también quiera, una vez que el primer enjabonador haya conseguido su objetivo, llegar al mismo lugar que sus «ídolos».

Llegar a ser un docente mediático tiene mucho de suerte o de trabajo para intentar, dentro de las capacidades de cada uno, intentar arrimarse al ascua de su sardina. La lengua española mola porque permite decir ciertas cosas de forma mucho más «cool». Y así consiguen, más de uno, su objetivo básico: el trinque educativo. Las cadenas de favores siempre tienen un objetivo y, por lo visto, el actual consiste en trincar bien (dando cursos de formación, elaborando materiales para organismos que pagan bien o, simplemente, huyendo del aula o vendiendo crecepelos a los alopécicos). Bueno, trincar bien sin mirar a quién porque, una de las contrapartidas de la cadena de favores es la necesidad de convertirse en parte de un engranaje, sin ningún tipo de pensamiento propio y estar obligado, al menos en público, a ladrar a todos aquellos que cuestionen al que te ha colocado ahí, al que tú has colocado o, simplemente, a aquellos de los que puedes sacar tajada dentro de tu grupo privado de Telegram. La realidad se empecina en ser muy dura y, al poco que alguien se dedique a hurgar un poco en el asunto, detecta fácilmente esos grupos que se han montado en el eduentertaiment educativo como colegas hasta que dejen de serlo porque les obligue el guión de ser trepa que han comprado.

Uno revisa hemerotecas y encuentra que muchos de esos vividores decían A hasta que han tenido que decir B para poder conseguir sus objetivos. No es malo cambiar de opinión. Yo lo hago en ocasiones. El problema es cambiar de opinión cuando lo único que te hace hacerlo es la necesidad de quedar bien con alguien para conseguir ciertas prebendas. Es lo que tiene pervertir el objetivo vital en un simple copia y pega de lo que sucede en Youtube, Instagram o cualquier otra red social de las que ahora lo están petando. La necesidad de decir lo que algunos quieren oír para ver si se fijan en uno y así se puede pegar el pelotazo. La gran cantidad de «investigadores educativos» que están apareciendo últimamente. Tipos que nunca han dado clase, provienen de trabajos en los que su relación con la educación ha sido entre cero y ninguna y, curiosamente, ahora son considerados las vedettes de la innovación educativa. Entre esos y los que se apuntan a organizaciones educativas para intentar meter cabeza… llevamos unos años de sorpresa continua. Sorpresa al revisar el rastro digital de algunos porque, por mucho que quieran eliminar sus tuits o palabras que dijeron hace no mucho, internet siempre tiene una manera de encontrarlo.

Cuando el único motivo para estar ocupando un determinado lugar en la administración educativa, dar una charla/ponencia o, simplemente, conseguir mediatización, se basa en una cadena de favores dados y recibidos, es que quizás haya algo que se esté pervirtiendo en el asunto. Eso sí, hasta que alguien quiera meter mano al asunto, unos seguiremos criticando a determinados personajes, otros seguirán siendo sus palmeros y, un tercer grupo muy cohesionado, seguirá disertando en sus grupos privados cómo hacer pruebas a los nuevos acólitos. Y ya si eso, criticarme un poco. Eso sí, en privado para que no se les note mucho que les jode un poco que alguien cuestione su chiringuito.

Ya, la idea hoy era la de poner nombre y apellidos a determinados personajes que pululan por el merchandising educativo titulando al post como «¿quién es (…)?» pero, como me dijo alguien ayer, el tema es demasiado líquido para que cada día que pase la lista no quede desactualizada.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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