Calumniare fortiter aliquid adhaerebit

En veinte años de docencia y pisar múltiples centros, con mejor o peor suerte a nivel de equipo directivo, jamás me había pasado que se creara una cuenta troll para difamarme. Además de la manera más cutre posible. Más aún, sabiendo que al final el anonimato planteado, no deja de ser algo muy triste que dice muy poco de quien está tras el mismo. Y uno sabe sumar dos más dos pero no se atreve a dar el nombre en público porque, al final, se caería en una trampa muy bien planificada desde la época clásica.

Hoy me he encontrado con la siguiente cuenta que, en todos sus tuits, hacía referencia a mi persona. Claro que sé (o deduzco sin miedo a equivocarme quién se halla tras la misma). Más aún descartando las otras dos personas posibles (muy relacionadas con la primera) por su incapacidad de articular redactados sin faltas de ortografía.

Fuente: Twitter

 

Un tuit que responde a mi reflexión acerca de que hay algunos centros educativos en los que el equipo directivo obliga, de forma más o menos explícita, a hacer las maletas a los docentes que no comulguen con ruedas de molino. Una reflexión que, por lo visto, ha escocido a alguien de mi centro definitivo donde ya comenté, en su momento, que había vivido ciertas cosas.

Vamos a empezar con sus tuits...

Fuente: Twitter

 

Me apetece responder porque ya sabéis de mi transparencia acerca de todo lo que hago en mi faceta profesional. Bueno, a diferencia de algunos que, por lo visto, solo saben hacer que amenazar cuando te tienen a solas o, simplemente, retorcer ciertas cosas (o sea, mentir) para intentar justificar sus malas praxis.

El primer punto tiene traca. Más aún cuando, por desgracia, saben bien que hubiera sido imposible tener la dotación que tuvimos a final de curso, si no hubiera sido así. Ya si eso lo marcamos como mentira pero, por si acaso, se puede poner en barbecho porque seguro que algunas cosas salieron de la nada. Y no incluyo aquí determinadas salidas que pagué a mis alumnos, almuerzos y similares. Pero da igual, al final es muy difícil defenderte ante alguien así.

En cuanto al segundo debo reconocer que no he trabajado con todos los docentes que me siguen o sigo en Twitter. Creo que lo he hecho con pocos (si sumo los centros y veo cuántos están en Twitter interaccionando conmigo). Algunos otros me conocen por haber coincidido personalmente pero, con la mayoría, es imposible (y no por falta de ganas) que haya podido tener una relación laboral con ellos. No me importaría con la mayoría. Incluso con algunos de los que discrepo en cuestiones metodológicas. Que cuestione ciertas cosas no hace que me apetezca más o menos coincidir en mi centro educativo.

Lo del tercer punto es realmente curioso. He ido publicando errores y aciertos que he tenido con mis alumnos de Bachillerato (muchos errores y algún acierto) pero, lo que jamás me ha dicho nadie que ha trabajado conmigo es que no trabajo. Menos aún pudiéndome jubilar de hace años y teniendo unas ganas locas de volver al trabajo después de haber pasado una chapa y pintura seria. Eso no cuela. Y menos para los compañeros que he tenido. ¿Qué hice en Bachillerato el curso pasado? Pues muchos experimentos de los que, algunos salieron bien y otros mal. Eso sí, los chavales currándoselo como jabatos. Supongo que pasar el día enviando whatsapps cuando uno da clase le permite decir algo de los demás. Ya si eso corramos un tupido velo porque estamos hablando de mí. Y de mi profesionalidad a lo largo de tres horas a la semana en un grupo que, por lo visto, sí que me apreciaban pero solo por el hecho de que no hacían nada conmigo. Pues va a ser que no cuela pero, si alguno le apetece decirlo, yo no tengo demasiados problemas. ¿No prepararme las clases? Pues a poco que alguien se pase por aquí creo que puede intuir que me gusta mi trabajo. Y claro que no las tengo en un guion. Me adapto a cada día porque, hay veces que se puede hacer más y otras menos. No todos los días son iguales. No quiero entrar en el detalle de mi falta de respeto a la Escuela Pública. Es que me entra la risa.

Fuente: Twitter

 

Sigue la fiesta con el punto 4. Me dice que como buen Jefe de Departamento debo motivar a mis compañeros. Creo que, más allá de lo anterior, lo importante es trabajar a gusto. Por cierto, toda la documentación estaba y sigue estando en Google Drive. Y, en cuanto al tema de la coordinación, fue complicado por ser siete en el Departamento y dos en el equipo directivo que nunca podían quedar para las reuniones. Algo que intentábamos suplir el resto organizándonos entre nosotros para descargarles de trabajos de gestión. Por cierto, se me recriminó lo anterior. A propósito, me cesaron como Jefe de Departamento para nombrar a uno en Comisión de Servicios cuando yo era el único funcionario con plaza definitiva. ¿Curioso? Bueno, sin justificación, porque preferí no abrir melones después de hablar con el inspector. Sí, si lo hubiera hecho mal no hubiera pedido hablar con él. Por tanto, nada que esconder de mi gestión al frente de ese Departamento.

Siempre me he jactado de haber sido muy pocas veces tutor de la ESO. El primer curso que entré de sustituto no lo fui porque sustituía al Jefe de Departamento, después estuve unos años como profesor de FP, entré en un equipo directivo, tuve destino en un centro pequeño donde rotábamos entre coordinador TIC y Jefe de Departamento y, finalmente, estuve en proyectos de prevención del abandono escolar y FP Básica. Así que difícil haber sido tutor de la ESO.

Bueno, el tema de lo de la compra de seguidores creo que no vale la pena comentarlo. Y lo de acusar de intimidación a alguien que está siendo acosado y difamado por una cuenta anónima cae por su propio peso.

Creo que empieza a ser hora de trabajar para eliminar y denunciar el nepotismo y clientelismo que se está estableciendo en determinados centros educativos. Cuando ya, supuestamente, no les queda otra que el crear cuentas de este tipo, es que algo se está haciendo bien. Yo estoy muy contento de mi trabajo en los centros en los que he estado y por ello puedo ir con la cabeza bien alta por la calle. Y seguiré luchando para que los centros educativos en los que trabajo sean un ejemplo a seguir.

Estoy dando demasiadas explicaciones a alguien que no se lo merece pero, como he dicho en más de una ocasión, esto es mi moleskine particular.

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4 comments

  1. Pedro Fernández @profesorpfa 2 diciembre, 2018 at 20:56 Responder

    Aquí va un comentario de alguién que no es un bot, por si le sirve al de la cuenta anónima. (por cierto en twitter soy @profesorpfa y en la realidad Pedro Fernández del I.E.S. Al-Ándalus de Almería).
    La verdad que tiene que ser chungo el que se hace una cuenta anónima para meterse contigo, pero estas cosas suelen tener efecto rebote, así que puede que tengas más seguidores y la gente entre en tu blog, así que aprovecha, pon publicidad y te tomas unas horchatas a la salud, o no, del que está detrás de la cuenta anónima 😉

  2. Clara Muñoz 3 diciembre, 2018 at 23:40 Responder

    Yo llegué a tu cuenta de Twitter a través de un curso de Competencia Digital para docentes, creo que ya te lo he comentado en alguna parte. De hecho es lo que más valoré de ese curso (que no lo único). Soy de carne y hueso, no puedo interactuar tanto como a veces quisiera, por falta de tiempo, y por eso me expreso a menudo a través de un rápido ”like”.
    No entiendo porqué algunas direcciones aceptan ser instrumentalizadas para socavar la dignidad y profesionalidad del profesorado, en lugar de denunciar las presiones (que seguro las tienen) a la hora de acometer proyectos y líneas de actuación. Denunciar la falta de recursos (que todos conocemos y padecemos) con que se les dota. Y denunciar el aislamiento al que se les empuja, cuando se les pone, desde la administración, en un peldaño superior al de sus compañeros docentes. Perdemos los docentes, pierden las direcciones y pierde el alumnado.
    A ver si puede ser que piensen (las direcciones) un poquito en ello en lugar de dar manotazos a Pepito Grillo. Un abrazo, Jordi.

    • Jordi Martí 5 diciembre, 2018 at 07:15 Responder

      Un centro educativo es un barco que debería remar en la misma dirección (procurando lo mejor para los alumnos que, al final, es el objetivo básico de todo). El problema es cuando algunos prefieren hacer ciertas cosas que remar. Pero bueno, al final, es lo que tienen las personas: la posibilidad de remar o impedir que se reme.

      Uno muy fuerte de vuelta Clara.

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