Carta abierta a José Antonio Marina

Estimadísimo José Antonio, permíteme que, desde este humilde espacio y con todo el respeto del mundo, me dirija a ti para explicarte algunas cuestiones que, quizás, por haber pasado tanto tiempo fuera del aula, desconozcas. Sí, lamento decirte que, por desgracia, los centros educativos, al igual que sucedía antaño, están poblados de especímenes variados, con sus propias inquietudes y, cómo no, con características que hacen imposible su homogeneización. No, por mucho intentemos o deseemos que todos los profesionales y alumnos vengan con las mismas características, lamentablemente, nos vemos obligados a lidiar con esa diversidad tan nociva que deja caer en sus últimos artículos y entrevistas en prensa.

Fuente: http://www.elperiodicoextremadura.com
Fuente: http://www.elperiodicoextremadura.com

Reconozco que, para un docente de aula, es muy duro haber de reconocer sus limitaciones. Sí, reconozco -y ya no me pongo en pellejo ajeno- que la élite es algo que se aleja completamente de mi número de hoyos bajo par. Reconozco que, al igual que muchos de mis compañeros, estoy abocado a la inanición profesional. Una inanición, como bien sabe, debido a nuestra incapacidad de formarnos correctamente, reciclarnos en todo momento y, estar completamente al margen de saber usar esas estrategias profesionales que usted tiene tan claras. Ojalá hubiera muchos como usted en el aula. Quizás así solucionaríamos todos los problemas de la educación de este país. Sí, las líneas estratégicas están claras. Los estrategas de la OCDE, PISA y premios Nobel de economía lo tienen claro. Cómo osaría un triste docente de aula contradecir a tales expertos llenos de sabiduría en cada poro de su piel. Cómo osaría alguien plantear que la intelectualidad debe darse en los limitadísimos docentes que, por lo visto, simplemente sobrevivimos en nuestro contexto cada vez más heterogéneo.

Debo estar de acuerdo con usted en que «estamos ya presenciando una carrera entre grandes corporaciones para hacerse con lo que ya se avizora como el próximo negocio del trillón de dólares: la formación y que tal presión fuerza a los sistemas de enseñanza públicos a aumentar su conocimiento y calidad» (fuente). Y, para esa carrera empresarial a la búsqueda de negocio, tengo muy claro que el docente es la clave. Más aún, tengo muy claro que la existencia una élite de docentes formados por expertos de reconocido prestigio que, desde sus altares pedagógicos, nos iluminen, se hace imprescindible. Una élite pedagógica que pueble nuestras aulas. Una élite que sepa influir en los alumnos convirtiendo el simple hecho de la situación familiar de los mismos es una simple anécdota.

Yo, José Antonio, me pongo a tus órdenes para conseguir, en un futuro, ser uno de esos docentes de élite. Sí, no sabes cómo me gustaría saber encontrar el método educativo perfecto y la profesionalidad absoluta. Es algo que tengo pendiente y, es por ello, que desde aquí te pido que me ayudes a ser ese profesional de élite que tanto demandas. Eso sí, en caso de no conseguir superar las reválidas que deban realizarse para lo anterior, me pido plaza como jefe de letrinas. Y ya si puede ser de repartidor de cepillos de dientes, muchísimo mejor.

Gracias José Antonio por hacerme ver que, al igual que sucede con la mayoría de mis compañeros, estamos siendo los grandes culpables de la situación educativa actual. Muchas gracias.

Finalmente le pido disculpas por mezclar el trato personal con el usted nececesario pero, ya sabe que cuando uno ve la luz, a veces se confunde.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

14 Comments
  1. Si es muy fácil:
    hay que invitarlos a que entren en el aula. Solo unos dias, para que se den cuenta de lo que se cuece dentro. Lo digo muy en serio: Al aula! A impartir clases! Verás como ,sólo en la primera hora cambian su punto de vista.
    Gracias ,compañero por tus reflexiones!

    1. A veces el desconocimiento de las realidades o su visión sesgada o parcial da como resultado tener una percepción concreta -muy alejada de lo que pasa en las aulas- de cualquier asunto. Creo que esto es lo que le pasa, entre otros, a José Antonio Marina.

      Gracias a ti por comentar y pasarte por aquí.

  2. Marina expresa con claridad lo que casi todos los profesores reconocemos: el bajo nivel de nuestros alumnos, que es lo mismo decir, el escaso rendimiento de nuestro trabajo. También diagnostica, acertadamente, creemos, un mal: los equipos docentes no trabajan bien.

    Lo de no pisar aula se podría decir de Marina y de la mayor parte de los pedagogos que nos inundan con sus innovaciones educativas sin aceptar ninguna responsabilidad por los resultados derivados de su implantación. No es argumento para rechazar sus propuestas.

    Si no queremos que la enseñanza pública muera, debemos mejorar para competir con esos del trillón de dólares.

    No sabemos si sus remedios funcionarán; pero hay algo que a nuestra asociación le interesa: pone objetivos sobre la mesa, bajar el nivel de abandono a tanto por ciento, elevar el nivel de alumnos excelentes al tanto por ciento, elevar el rendiniento en pruebas internacionales al tanto por ciento, etc. Eso es asumir responsabilidades: ¿se consiguen objetivos, adelante? ¿No se consiguen?, fracaso, no han servido sus remedios, búsquense otros.

    Un saludo

    1. Supongo que su asociación (sí, es PLIS Educación y, para quienes no os conozca sólo comentar que sois la sucursal de Ciudadanos de Mallorca) está a favor de Marina porque «su jefe» lo ha dicho en múltiples ocasiones en los medios. Creo que, antes de dedicarse a decir lo maravillosos que son, pongan freno a sus insultos, amenazas y descalificaciones que sueltan por la red. Por cierto, llamar subnormal, nazi u otras lindezas a determinadas personas en sus intervenciones puede ser considerado delito.

      Les pido por favor que dejen de difamar al personal que no piensan como ustedes y se dediquen a hacer algo provechoso con su vida: por ejemplo, dar clase y no faltar al trabajo siempre o llegar siempre tarde 🙂

  3. Decía mi abuela: «obras son amorres y no buenas razones»…me lo repito a diario según entro por la clase…
    Un saludo a todos los que con su trabajo diario van construyendo sin nada, la pedagogía del darlo todo…
    Gracias Jordi por compartir tus reflexiones
    Un saludo
    Henar

  4. Prefiero la propuesta de alguien que confía en el papel del docente (Marina) que no la de quien prefiere sustituirlo por simples ordenadores y dar protagonisme al autoaprendizaje («innovadores»)

  5. Entiendo la reticencia a que este señor de lección alguna pero sinceramente la formación del profesorado es pésima. Una cosa no quita la otra. Las carreras de Magisterio te capacitan para nada y las oposiciones para menos y eso por no hablar de la ESO, en la que estoy harta de encontrarme docentes sin ningún tipo de interés y gusto por su trabajo. Y no hablo desde fuera del aula, soy docente desde hace 9 años, Licenciada en Bellas Artes y Diplomada de Magisterio de Lengua Extranjera, he trabajado en todas las etapas. Creo que no hay una sola causa del mal estado de la educación pero desde luego la falta de formación es una de ellas. Tampoco tiremos balones fuera.

    1. Toda la razón. Una cosa no quita la otra. Que podamos cuestionar lo que se dice o cómo se pretende solucionar la educación no implica automáticamente que no deba mejorar. El problema es plantear el debate de fuera a dentro y no hacerlo como tocaría. No es echar balones fuera, es plantear quién tiene que guiar el cambio educativo (y yo no creo, a día de hoy, que deba hacerse en función de lo que plantean organizaciones económicas o determinados grupos de presión).

      Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

  6. Estimado compañero, no acierto a comprender tu actitud. Soy catedrático de bachillerato, no me ha interesado la universidad, defiendo la educación pública, intento que cada uno de nosotros nos demos cuenta de que necesitamos mejorar. Por ejemplo, ha terminado el tiempo del profesor aislado. Es el Centro el principal agente educativo. Un profesor solo no puede enfrentarse con los problemas de un aula. Y, sin embargo,no sabemos colaborar. El estudio TALIS muestra que la mayoría de los profesores de secundaria no ha entrado nunca en la clase de otro profesor para ver como lo hace, y le ha molestado que entren en la suya. He estudiado el sistema de formación de los mèdicos. No solo el MIR, sino su sistema de formación permanente. Tienen que estar al día de los nuevos medicamentos, de las nuevas técnicas, tienen periódicamente sesiones clínicas. ¿Hacemos nosotros algo parecido? Hemos caido en el síndrome de «impotencia aprendida», que debilita nuestra capacidad y, ademas, nos hace pasar miedo y sentirnos desgraciados. Visito docenas de centros al año y veo que en muchos de ellos han acometido profundos procesos de transformación. En todos ellos, cuando alguien planteó el cambio, se generaron mecanismos de autodefensa. ¡Todos tenemos miedo a cambiar!No sabemos si seremos capaces de afrontar esos retos. Pero por experiencia se que cuando se les demuestra que pueden hacerlo, y lo hacen, recuperan la seguridad, la confianza y, por supuesto, la alegría de sentirse capaces de enseñar.

    1. Estimado señor Marina. En ningún momento discuto su lícito derecho a opinar sobre los cambios educativos que deberían realizarse en nuestro país, tan sólo apuntillo acerca de empezar a contar con los docentes de aula y plantear que, lo deseable, sería que las organizaciones económicas no marcaran dichos cambios. No, no es de recibo sacar como ejemplos educativos a países como India -ya sabe a qué me refiero- o el fallido sistema británico. No me valen tampoco los informes de la OCDE porque, una organización económica, no puede devenir el motor del cambio. Sí, se lo he repetido un montón de veces. No, no me vale.

      Que la educación española debe mejorar no tengo ninguna duda. Que hay mecanismo para hacerlo, tampoco. Lo que sí que discuto es que nadie, por mucho que visite -o vaya de canapé- a determinados centros educativos para que le vendan prácticas descontextualizadas, me diga qué debo hacer y cómo hacerlo. Menos aún que se apoye en informes determinados para hacerlo.

      Por cierto, una última matización… los docentes sí que seguimos teniendo la alegría de enseñar y la seguridad y la confianza para hacerlo. El problema es que nos dejen hacerlo y empiecen a dejar de hablar qué deberíamos hacer desde cada vez más púlpitos.

      Un saludo.

  7. Estimado Sr. Marina, como docente de tiza en la ESO, simplemente veo sus propuestas muy lejanas de la realidad del aula. Entiendo que use como argumento de autoridad lo de ser catedrático. Pero entienda que para este pobre tizero significa que usted por su edad de jubilación, por su especialidad filosofía, y por su cargo de catedrático, usted de secundaria no tiene ni idea porque no ha pisado un aula de secundaria. Dificilmente creo que pueda proponer algo que me sirva.

    Si, se trata de ir a la defensiva. Pero no contra la innovación. Es contra la MALA innovación que nos hace perder el tiempo y de la que creo firmemente que uste forma parte. Claro que nos molesta que entre alguien en nuestra aula, llevo en esto cerca de dos décadas la única vez que he escuchado a un inspector ha sido para amenazarme con abrirme un expediente por un tema que ocurría en mi tiempo libre, molesta porque no se entra para ayudar o para hacer crítica constructiva, se entra para buscar al culpable del problema, el profesor. «Ejke el profesor no motiva»

    Ya se vió con el falso plan de calidad de la Junta de Andalucía, un plan que se vendía al grito de apuntate que sin hacer nada te dan 600 €. La mayoría de los centros de secundaria lo rechazaron, ¿por qué? ¿Será que a los profesores no les gusta el dinero? ¿O será que vieron otro experimento inútil?

    ¿Tenemos mala formación? ¿Por qué no se lo cuenta a esos maravillosos teóricos del CAP, de los master´s pedagógicos y demás porque mire que son años contándonos cosas que en el aula no sirven? Parece que no se han dado cuenta todavía.

    Dice que se ha acabado el tiempo del profesor aislado. Ojalá sea verdad, ojalá pueda llamar a un padre y no pase de contestarme al teléfono, ojalá pueda pedir la expulsión de un alumno maleducado y no me encuentre con trabas de la directiva, ojalá hable con inspección y no echen balones fuera con lo de «ejke tienes que tener recursos». Ojala los políticos hagan leyes sensatas y no estemos que no sabemos la legislación a aplicar el año que viene.Pero me temo que esto no es lo que significa, ¿Verdad? Como ve no hemos caido en ningún síndrome, eso lo tendrá el que no pisa el aula. Nosotros tenemos una realidad donde no podemos tomar decisión alguna.

    El año pasado eran ocho competencias básicas, este año la misma historia son siete competencias claves. ¿De verdad alguien cree que eso sirve a pie de aula?Y si no sirve a pie de aula, los cabezas pensantes ¿no quereis daros cuenta de que es otro estorbo burocrático inútil más?.

    ¿Quiere un ejemplo de desconexión con la realidad del aula? Pasese por la AGAEVE, se supone que es la agencia de evaluación andaluza, debería ser un pilar, un centro de reflexión. Pues.. cero comentarios en casi todos los artículos.

    Pásese por Colabora, la plataforma que usan los CEP´s para la formación de los profesores, salvo porque el personal que hace cursos por unos míseros puntos está obligado a subir comentarios, participación nula.

    ¿Quieren arreglar los problemas y solo nos nombran para señalar culpables? Sinceramente, no espere mucha colaboración. Puede mírarse en el espejo si quiere culpables. Porque el problema que los docentes, (los de verdad, los que nos manchamos de tiza) sufrimos en el aula en buena parte está creado por gente como usted y sus experimentos. El papel es maravilloso, lo aguanta todo. La realidad, mancha de tiza en esta profesión.

    No me cuente como tengo que dar clase (si, será muy mejorable pero eso me lo va a contar mi compañero que lleva 10 años más que yo pisando el aula y sigue en activo). No entre a mi clase (es un desastre pero el que me va a enseñar como mejorar no es alguien que no se mancha de tiza). No visite docenas de centros, vayase al peor centro, Entre usted a un aula de secundaria a dar clase y después nos lo cuenta. Coja una clase confilctiva, coja un segundo de eso con repetidores esperando llegar a los dieciseis y aplique sus maravillas. Cuando vea que funcionan en la realidad me lo cuenta, no tendré problemas en seguir sus indicaciones, mientras prefiero fiarme de las mías y de mis compañeros en activo. Mientras entienda que para este docente de infantería lo suyo, como tantos otros, son puras pajas mentales.

  8. Por cierto, si quiere que recupere la alegría dígale a sus amigos políticos (del PSOE y del PP) que me devuelvan la extra y los complementos que nos robaron. Ya, si retocan la ley del menor y el nene que mate a un profesor no se va de rositas…

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