Carta abierta a la Ministra de Educación y Formación Profesional

A la señora Isabel Celaá,

Permítame que me dirija a usted, como máxima responsable política de la Educación en este país, en esta carta abierta que cuelgo en este blog para comentarle algunas cosas que, cual globos sonda, está diciendo/proponiendo en los últimos tiempos. Me gustaría, de forma constructiva, hacerle llegar algunas cuestiones en las que quizás puede no haber pensado o, simplemente, algunas ideas acerca de temas mucho más importantes que de los que está hablando.

Fuente: http://www.educacionyfp.gob.es

No se trata de derogar de forma diferida la LOMCE tal y como está proponiendo para volver a una mezcla entre LOE y las partes que no va a derogar. No es una cuestión de ir poniendo parches o, simplemente, cambiar siglas para que se la pueda recordar en la Wikipedia como otra Ministra que modificó una Ley Orgánica de Educación. Las cosas no son tan simples pero, por suerte, tampoco tan complejas. Hay temas urgentes, prioritarios y políticos. Y estos últimos, sinceramente, no son los que más nos importan a los docentes, padres y alumnos. Hay cuestiones más inmediatas a resolver.

Me hubiera gustado haber visto que se abordara una reforma hablando de ratios, de reducción de asignaturas, de incremento de atención en los primeros cursos (con apoyo de otros servicios a las familias) para que ninguno de los alumnos se nos quedara por el camino. Eso no lo arregla el flexibilizar la repetición. Eso lo arregla una inversión bien planificada y ejecutada. No es tan caro. Mucho menos que otros temas más transversales.

Conviene abordar el problema de tener cada vez más horas de inglés y no ser capaces, el alumnado, de comunicarse fluidamente en esa lengua cuando acaban segundo de Bachillerato o un ciclo formativo de grado medio. Debemos también hablar de dar más prestigio a la FP. Y eso no se consigue diciendo lo buenos que son esos estudios. Eso se consigue teniendo un plan y consultando con quienes saben del asunto. Por cierto, los docentes, a lo que ha ignorado usted y han ignorado sus predecesores, también sabemos algo de lo que necesitan nuestras aulas y centros. Y, especialmente, algo sabemos de lo que necesitan nuestros alumnos.

Pero no voy a hablar de propuestas porque, para eso, quedo a su disposición (al igual que quedé a disposición de los que ya no están o de los que vendrán). Me gustaría solo hablarle de las medidas estrella que, por lo visto, está anunciando últimamente a bombo y platillo. Ya sé que seguramente no va a aplicarlas y que, quizás al igual que lo fue el MIR docente en su momento, se trate solo de otro globo sonda más. Eso sí, temiéndome que en algún arrebato pueda llevar a cabo lo propuesto, me permito decirle algunas cosas sobre el tema.

En referencia a la compensación de una asignatura para superar el Bachillerato debo decirle que de facto ya se hace. No se suspende nunca con una asignatura, salvo que el docente sea un sádico y la Junta de Evaluación (que, dentro de sus atribuciones, puede aprobar la asignatura de otro docente) no haga lo que el sentido común marque. Otra cuestión son aquellos alumnos que se dejan desde principio de curso una asignatura y pretenden que se les apruebe por el morro. Y esa es la puerta que deja abierta con la propuesta. Que haya alumnos que se dejen Historia, Inglés, Matemáticas u otra asignatura desde el principio de curso sabiendo que van a aprobar por decreto. Algo muy peligroso. Confíe más en lo que estamos haciendo los docentes y en la gestión que hacemos, al acabar el curso, de los aprobados. No somos unos sádicos y siempre pensamos en el bien del alumno. Sí, lo hacemos.

También, relacionado con lo anterior, he visto que ha planteado la posibilidad de hacer un Bachillerato flexible, para que cada alumno pueda matricularse «a la carta» según el número de asignaturas que apruebe cada año. O sea, que si no he entendido mal, un alumno con cuatro suspensas de Primero, podrá matricularse de cuatro de Segundo. Una pregunta sin acritud, ¿sabe algo de cómo se hacen los horarios en los centros educativos? ¿Sabe que si tenemos treinta y pico casuísticas es imposible cuadrar los horarios para que puedan realizar ese mejunje que plantea? Ya aprovecho de paso para pedirle la reducción de ratios en Bachillerato a un máximo de veinticinco.

Lo del título único al final de la ESO me parece bien. Yo tengo claro, al igual que muchos de mis compañeros, que el título en esa etapa obligatoria es algo que deben poseer todos los alumnos. Y sí, me parece perfecto que se espere que en los años en que se cursan alternativas a la ESO (sea vía PMAR o FP Básica) pueda el alumno madurar. No es así en muchos casos porque el problema debe detectarse y atajarse antes (aprovecho también para pedir reducción de ratios y más recursos para Infantil y Primaria -12 alumnos en Infantil y 15 en Primaria sería interesante-). Quizás conviene cambiar todo el modelo educativo y no solo centrarse en el título. Es más trabajo pero mucho más necesario.

En el tema de la repetición también estoy de acuerdo. En mi experiencia, más del noventa por ciento de alumnos repetidores no aprovechan esa repetición. Bueno, la aprovechan casos muy aislados. Es por ello que es clave la atención a ese alumnado desde pequeños y, así disminuir la posibilidad de que lleguen a repetir. Eso sí, la alternativa propuesta no me acaba de gustar porque acaba sobrecargando, como siempre sucede, a los docentes de la situación. Ya que hablaba de flexibilizar el Bachillerato, ¿por qué no se plantea un itinerario para los alumnos en la ESO en función de sus capacidades/habilidades aislado de la edad fisiológica? Y digo en la ESO porque en Primaria el enfoque debería ser bastante más diferente. Ni debemos primarizar la Secundaria ni secundarizar la Primaria. Ídem para Infantil.

Lo de la religión «no computable» y «sin asignatura espejo» no me acaba de quedar claro. Bueno, a menos que pretenda que se imparta los sábados por la mañana o una vez finalizado el horario escolar de nuestros alumnos. No me parecería mal porque, al menos así, no obliga al alumnado que no quiere escoger religión a perder horas de su vida porque algunos quieren cursarla. Otro tema es que le dejen. No le van a dejar porque usted sabe perfectamente que esa oferta fuera de horario tendría la consecuencia de que no hubiera alumnos. Ahora queda ver si esta nueva propuesta va a llevarla a cabo y en qué queda. Es que las promesas sin hechos son muy difíciles de comprar. Y más vistos los antecedentes de lo que se prometió desde su Ministerio solo llegar al cargo. O, simplemente, revisitando hemerotecas anteriores.

En el tema de valores cívicos y éticos creo que no hace falta asignatura propia para ello. Puede darse de forma transversal. A veces me da la sensación que tenemos demasiada «asignaturitis» y queremos convertirlo todo en asignatura cuando las cosas son más fáciles. Desde todas las asignaturas nos preocupamos de la ética y hablamos de todo. Claro que lo hacemos desde nuestro punto de vista pero, al tener un alumno cientos de docentes a lo largo de su etapa de formación, puede recibir puntos de vista heterogéneos que le permitan conformar su propia ideología. Algo sumamente interesante para una formación completa del alumnado.

Finalmente voy a entrar en las dos últimas propuestas que ha colgado: la de las evaluaciones diagnósticas y el tratamiento de las lenguas cooficiales. En el primero debería contar con los docentes porque, más allá de la que pretende hacer sobre los alumnos, debería plantearse una para todo el sistema educativo. Una evaluación continua bien diseñada, contando con los profesionales del ramo, y que permitiera, junto con inspección educativa (función que debería rediseñarse completamente), la mejora del sistema educativo. En el segundo, no entro porque lo veo más un tema político que otra cosa. El tema lenguas siempre me gusta dejárselo a la gente que sabe.

Muchas gracias por su atención,

Jordi Martí Guiu

Docente

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

4 Comments
  1. Me gusta tu reflexión. No siempre estoy de acuerdo contigo en todo, lo que agradezco, pero esta vez me he sentido muy cerca de ti. Y todo, a pesar de que soy de estas personas, profesionales de la docencia, desertoras de la tiza, como has dicho en varias ocasiones.
    Mi paso por distintos ámbitos de la administración educativa me ha dado la oportunidad de conocer de cerca su funcionamiento real. Tienes mucha razón en la mayor parte de las cosas, aunque también conviene ponerse en el lugar de la administración, que aunque sea administración educativa, está capitaneada por administradores del Estado o de las Comunidades Autónomas, juristas que conocen el microcosmos educativo porque aun recuerdan a su primera maestra cuando cursaban infantil, pero nada más.
    Recientemente han tenido la gentileza de invitarme a un Foro de educación celebrado en Madrid, bajo el hashtag «Yo Soy Profe» en el que nos mostraron la declaración de intenciones que ahora tú comentas y además nos dieron la oportunidad de dejar nuestras aportaciones en un foro abierto a tal efecto. Las aportaciones no sé si tendrán mucho éxito, la verdad. Mi impresión es que lo tenían todo bastante cerrado.
    He de decir que tuve cierta decepción en este foro. Quizá mis expectativas fueran demasiado altas, seguramente. Estamos viviendo el eterno retorno, y de esto se algo, que para algo soy de filosofía. Sentí que se había congelado el tiempo, las mismas personas, las mismas ideas, los mismos rencores….que dejaron hace 10 años.
    Alguien debe explicarles que las necesidades básicas de la ciudadanía pueden ser parecidas a las de aquel momento en los que ellos pensaban, pero las sociedades evolucionan y fundamentalmente cambian. Las mismas necesidades, Sí, pero por favor propuestas adaptadas a las sociedades actuales.

    Y cuando digo «ellos pensaban» lo digo con toda la intención, me aburre tanto traje azul marino, tanta testosterona doctorada en no se sabe muy bien qué, tanta experiencia enlatada y tanta arrogancia de saber. Acaso no tienen criaturas a las que llevar al parque a jugar?

    Desde aquí expresar la necesidad que tenemos de dar paso a las nuevas generaciones docentes, personas frescas, con ideas, con ganas de hacer, sin miedo a equivocarse y que abran ventanas y puertas a un nuevo mundo, el mundo en el que ya están viviendo nuestro alumnado.

    Un saludo y gracias por tu blog, Xarca Tic

    1. En primer lugar Maite, muchas gracias por el comentario. Lo de «desertar de la tiza» es algo complejo porque yo siempre he defendido que, si uno quiere hacerlo (para acceder a determinados lugares) se debería hacer oposiciones libres diferentes de las de docente. Y, en caso de no hacerse, poner una limitación al tiempo que se puede estar fuera del aula. Yo, por cierto, este año estoy de desertor. Bueno, más bien estoy de desertor de la deserción.

      No me gustó nada el formato #yosoyprofe por muchos motivos. Creo que fue una manera encubierta de hacerse propaganda, volver a cargar las culpas a los docentes y, por desgracia, volver a dejar las cuestiones importantes en el tintero. Unas cuestiones que no se arreglan con falsas promesas ni con maquillajes. Y algunos que ya llevamos tiempo (creo que lo sabes bien) sabemos qué pasa con la mayoría de cosas que nos han prometido estos, los otros y los de más allá. Llega un momento en que ya no me queda claro si es no querer o no poder hacer. No lo entiendo. Menos aún que destinen tanto tiempo a hablar de cuestiones totalmente secundarias dejando lo urgente y prioritario de lado.

      El mundo no ha cambiado tanto. Quizás la sociedad haya introducido ciertos aspectos, haya mejorado en muchas cosas y empeorado en algunas. No creo tampoco que nuestros alumnos sean mejores ni peores que lo que fuimos nosotros o fueron nuestros padres. Eso sí, lo que es necesario es tomarse la educación en serio. Y eso solo se puede hacer con decisiones políticas porque, por desgracia, el margen de maniobra de los docentes es muy escaso.

      Un saludo y muchas gracias a ti por el comentario.

  2. Casi en todo de acuerdo contigo. Añadiría, en la línea de flexibilizar la secundaria, quitar horas, es demasiado para los alumnos estar 6 horas y media en un instituto. En primero y segundo de la ESO es muchísimo, la última hora casi nunca se aprovecha.
    En FP, que los centros pudiéramos gastarnos el poco dinero que tenemos en material actualizado y lo pudiéramos comprar al que lo vende más barato, no al que dice la administración.
    Un saludo y que te recuperes pronto.

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