Cinco cosas que cambiaría del sistema educativo actual

En un correo que he recibido hace poco me han preguntado qué cinco cosas cambiaría del sistema educativo actual. Sí, así como suena. Sin ningún tipo de posibilidad de huir de la respuesta. Va, cinco y, por ser un buen número, seguro que sirve para que alguien se haga una idea de hacia dónde creo que debiera ir el cambio. La verdad es que se hace complejo reducirlo a cinco pero, sinceramente, ir más lejos que lo anterior en una opinión personal, muy marcada por mi manera de entender la Educación y la tarea profesional como docente que realizo en el sistema, podría llegar a aburrir al personal. Así pues, vamos a ello. A lanzarme a la piscina y a opinar, con todo el sesgo que supone no poder demostrar, a nivel científico, nada de lo que voy a proponer.

Fuente: ShutterStock

En primer lugar tengo claro que no pueden plantearse cambios que supongan un amplio desembolso económico. No es porque no haya dinero y el mismo se destine a otras partidas menos necesarias (bueno, cada uno tiene su idea acerca de qué es o no necesario), pero si uno hace propuestas es porque las mismas pueden tener un poco de viabilidad. Si no, más vale callarse y ponerse a escribir un libro de utopías educativas. Bueno, no hace falta porque, por lo visto, si uno analiza muchos de los libros que están publicando algunos ven que, más allá de hacer marketing de determinados centros educativos o vender humo, poca posibilidad de traslación al aula poseen.

Ya, ya veis que me he vuelto a enrollar. Ahora sí…

La primera actuación que me plantearía es la de dejar de agrupar a los alumnos por edad fisiológica a partir de la ESO y permitir un sistema modular que permitiera, siendo asesorados por los docentes y por sus «mentores» (ahora entraré en esa figura) que pudieran configurarse un sistema de aprendizaje personalizado que permitiera que, al acabar los años de escolarización, todos pudieran llegar al mismo lugar. No, no es nada utópico. No hay porque ser un talibán de las agrupaciones por edad. ¿Por qué no permitir que se personalice el aprendizaje y eliminamos la denominación de primero a cuarto de ESO para reconvertirlo en unos módulos que deben cursarse y superarse con independencia de la edad que tenga el alumno? Por cierto, creo que algunos ya intuís a qué me refiero cuando hablo de «mentores». Pues sí, en lugar de tutorias grupales, al desaparecer los cursos -no los módulos, materias o asignaturas-, debería configurarse un sistema de tutoría para que se repartiera de forma equitativa entre todos los docentes del centro el número de alumnos que haya en el mismo y los acompañen desde que entran hasta que salen. Sí, siempre a los mismos. Grupos más reducidos que permiten, entre otras cosas, un mejor contacto entre familias y mentor y, cómo no, servir de referencia y ayuda a los alumnos en sus problemas académicos.

Lástima, me he quedado con sólo tres cosillas más a proponer viendo que me quedarán muchas en el tintero. Bueno, vamos con la otra. Esta un poco más conflictiva porque seguramente va a haber alguien que va a encontrar su pero a la misma. Plantearía la creación de centros específicos de Formación Profesional bien dotados, con profesorado específico y, con sus normas de funcionamiento propias. Ya, ya sé que algunos diréis que es volver al pasado o me tildaréis de tradicionalista pero, ¿sinceramente creéis que lo mejor para dar una FP de calidad es mezclar a esos alumnos en los mismos centros que alumnado de ESO y Bachillerato? No, no entro en el cambio de la ESO o el Bachillerato -más allá de quizás, y aquí no lo tengo claro y por eso no hago la propuesta de cambio, de alargarlo un año no tocaría nada por los problemas que llevaría asociado.

No, no voy a entrar en la reducción de ratios porque, en principio el dejar de agrupar los alumnos por edad fisiológica ya lo deja intuir. Eso sí, sí que voy a entrar en el modelo de formación del profesorado. Sí, lo cambiaría totalmente, eliminaría las asesorías y haría volver a todo el profesorado a las aulas. Una vez hecho lo anterior plantearía un modelo de formación personalizado para cada uno de los docentes y, dentro de las posibilidades presupuestarias, permitiría que eligiera el lugar de formación en lo que necesitara para mejorar su praxis docente. Estamos tirando mucho dinero en formación que no sirve de puertas para adentro y, sinceramente, la formación generalista aporta poco. ¿Por qué no dar un paso más allá y permitir que cada docente elija su formación, se le dote del dinero para ello y se obligue a que, más allá de realizar un número determinado de formación cada cierto tiempo, se evalúe su traslación al aula? Eso sí, el tema de la eliminación de las asesorías lo haría reversible porque sí que creo que debiera haber un lugar donde los docentes pudieran intercambiar experiencias aunque no tengo claro si el modelo de asesorías es el más adecuado. Quizás sería mejor un sistema de asesores de formación que se pasaran por los centros, analizaran las necesidades y ayudaran a los docentes a gestionar sus necesidades. Mucho más productivo, siempre según mi opinión, que no lo que existe ahora.

Finalmente una última cosa a la vista de lo que está sucediendo actualmente en el ámbito político, que gestiona la educación, en referencia a los que están liberando para que les asesores. Obligaría a que fueran docentes en activo y les permitiría como máximo estar un cierto número de años fuera del aula. No, no tiene ningún sentido tener gente que no ha pisado nunca el aula asesorando a los políticos para que tomen decisiones sobre temas educativos. No, no es una cuestión banal.

Seguro que me he dejado muchas cosas en el tintero pero el número no da para más. Por cierto, este artículo es de aquellos que me gustaría que comentarais (ya sea por aquí o por las redes sociales) porque creo que, seguro, vosotros tenéis también vuestras cinco cosas que cambiaríais en el sistema educativo actual.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

8 Comments
  1. Suscribo estas cinco y añadiría un proceso de feedback 360 para autoanálisis, gestión profesionalizada de los centros educativos para evitar los personalismos dictatoriales, y equipos de reflexión que desarrollen una labor de estudio sobre las verdades y trampas en el mundo INFOXICADO y se tamice la gran cantidad de información y propuestas de innovación ya que tras muchas de ellas, como dices en otro artículo, tan sólo hay oportunismo y necesidad de aprovechar el momento economicista, pero que confunden y saturan.

    1. Me quedo con el tema del feedback Juan. No tiene ningún sentido proponer cambios o realizarlos si tras su aplicación no existe un proceso de revisión de resultados. Todo cambio requiere tiempo o dinero y, es por ello que, antes de proceder a cambiar completamente el sistema debe hacerse un buen estudio -o pilotaje- para ver si es adecuada su extrapolación a los diferentes centros de un territorio.

      Un saludo y comentarte que, como bien dices, el cambio sólo vendrá en el momento en que primen los intereses educativos a los económicos.

  2. Totalmente de acuerdo en la eliminación de la agrupación por edades y en el mayor protagonismo de los mentores. Muy acertado el cambio de la denominación de asignaturas por el de módulos. En tu relación yo incluiría la desaparición de las asignaturas como tales, al menos en la educación obligatoria, y buscaría la forma de diseñar itinerarios educativos lo más personalizados que fuera posible.

    http://www.otraspoliticas.com/educacion/asignaturas

    1. En el tema de la eliminación de las asignaturas como tales últimamente tengo mis dudas. No en Primaria pero sí en los cursos finales de Secundaria. Quizás es que no lo veo tal y como se plantea -profesores multiuso capaces de impartirlo todo- o, tal vez es que creo que, a pesar de trabajar en una estructura modular debería plantearse la existencia de gente que sepa mucho de los diferentes módulos. Y que también sepa explicarlos (y ya entraremos en la metodología porque lo importante es el aprendizaje del alumno y no hay metodología estándar para dos grupos-clase o dos grupos-módulo).

      Un saludo y gracias por seguirte pasando por aquí.

  3. La realidad no está parcelada, es un todo-continuo. Creo necesario la posibilidad de interrelación de módulos. Me gusta el ABP en el que tomando un tema significativo para los alumnos se trabaje desde los diferentes módulos. Asimismo, ¿porqué esperar a finalizar la ESO para dejar de reunir los alumnos en función de su edad?.El nivel de precocidad de los alumnos no es parejo aunque compartan edad. No todos los de la misma edad usan el mismo número de zapato, ni los que tienen igual altura están en la misma fase de desarrollo cognitivo. Por otro lado, las últimas formaciones que he realizado implican aplicar de alguna manera lo aprendido en el aula. Pensé que sería algo habitual en todas las comunidades autónomas. ¿No es así?

    1. A mí también me gusta el trabajo por proyectos en momentos puntuales, grupos concretos y en unos contextos determinados. No es la panacea. Es una herramienta (sí, más que un método) que puede venirnos bien en determinados momentos. Como bien dices no hay compartimentos estancos, sí compartimentos complementarios (¿te imaginas que un alumno quiera aprender vectores de fuerza sin saber qué es un vector y cómo se suman?) y una diferencia entre los alumnos en cuanto a habilidades (hay algunos a los que se les da mejor una cosa que otra y, por ello, debe incidirse en aquello que les cuesta más en diferentes momentos temporales que no tienen porque estar relacionados con la edad fisiológica).

      Finalmente y en referencia a la obligatoriedad de aplicar la formación en el aula no hay ninguna Comunidad que haga una evaluación seria de lo anterior. Sinceramente, ¿conoces a algún docente en cuya aula haya entrado un inspector a analizar si está usando la herramienta o metodología que aprendió en el curso X en su aula? Yo no.

      Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

  4. Es cierto que no entra ningún inspector, y más aún, es una pena que no se tenga el hábito de poner en común con el claustro lo aprendido en un curso. Además, es cierto, algunos cursos exigen más que otros lo de la aplicabilidad. Uno que hice sobre alumnos de AACC fue enfocado de un modo eminentemente práctico, porque todas las tareas las debíamos hacer para aplicarlo a un alumno concreto de nuestra aula. U otro sobre flippear las clases debíamos realizar un vídeo para una asignatura que estuviéramos impartiendo, y el modo de asegurarnos que realmente se veía (y se entendía, o sea, asegurar que era útil) el vídeo, y qué actividades realizaríamos en el aula. Pero de momento el de TDAH que estoy cursando es más teórico que práctico, porque la mayor parte de las técnicas que nos muestran son para primaria, cuando yo soy profesora de secundaria.

    En cuanto a las debilidades de los alumnos a reforzar, sí, es cierto que hay que trabajarlas, ero sin olvidar sus fortalezas, que pueden usarse en ese refuerzo.

    No hay panaceas, no hay método ideal. La diversidad del alumnado es tal que viene bien conocer y poner en práctica diferentes vías, para poder dar respuesta a diferentes necesidades.

    Nos seguimos leyendo.

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