Colaboracionistas

No es César Bona. No es Ken Robinson. No es María Acaso. No son los eventos como Grandes Profes. No son las multinacionales que quieren llevarse parte del pastel educativo. La culpa de la conversión en espectáculo de gran parte de la mediatización educativa es la capacidad de compra que tienen algunos docentes. Sí, hay docentes que están comprendando pseudoeducación en diferentes dosis, asisten y apoyan con su asistencia a determinados charlatanes y, por qué no hablar claro de una vez, mantienen la existencia de determinados personajes que han surgido al albur del negocio en el que se está convirtiendo la educación. No, ningún régimen fascista nunca ha sobrevivido sin el apoyo directo. Colaboracionismo por acción u omisión que permite que alguien perdure en el poder y pueda morir tranquilamente en su cama. Pongo el ejemplo más cercano porque es el que lo ilustra mejor. Y no, no estoy comparando figuras dictatoriales con la personalización determinados modelos educativos que nos están vendiendo. Dios o el unicornio azul no me lo permitiría.

Fuente: http://www.elperiodicodearagon.com

Cuando hoy uno ve grandes colas acudiendo al evento de Grandes Profes en el que, desde payasos hasta tipos que no tienen nada que ver con la educación, hablan de reivindicar la figura del docente, tenemos un problema. Cuando hace bien pocos días uno de los gurús de referencia se acerca al Mediterráneo y colapsa el teatro en el que dice sus frases hechas, tenemos un problema. Y ya cuando empezamos a tratar a determinados personajes como el Justin Bieber de la docencia, la cosa puede acabar muy mal. Los docentes, además de colaboracionistas, son los tontos útiles que usan determinados timadores con intereses muy poco educativos para avalarles. Si fuéramos un país totalmente democrático y dejáramos votar a los ciudadanos acerca de quién les gustaría que fuera Ministro de Educación seguro que saldría alguno de esos que pueblan los medios. No, no cabe un tonto más. Tenemos lo que nos merecemos. Falta de criterio elevada a la máxima expresión. Sentido común desaparecido hace tiempo. Docentes que buscan un club de fans para sentirse orgullosos de su trabajo en lugar de mirar a los ojos a sus alumnos. Tomaduras de pelo varias. Cajas vacías de iPhone a mitad de precio compradas por internet. En definitiva, colaboracionistas en el gran espectáculo. The show must go on.

No hay límites para la estupidez humana. No hay límites al colaboracionismo en causas muy dudosas. Grandes profesionales cayendo en las redes de un entramado muy preocupante. Miles de tuits alabando a timadores. Mucho timorato cuyo colaboracionismo no le excluye de responsabilidad porque, al final, lo que acaba sustentando una creencia es el número de gente que cree. Y la adoración, mezclada de mucha fe, en determinados modelos va in crescendo. Que nos cojan confesados. O, mucho mejor, con sentido común.

No pido disculpas por el tono del artículo. Un artículo que, como todos, está escrito con mi nombre y apellidos porque, si a uno han de juzgarle por algo, que sea por lo que dice y hace. No por lo que algunos insinúan que pueda decir o hacer. Y yo doy clase. No evangelizo a las palomas y, simplemente, escribo aquí mis reflexiones, equivocadas o no, totalmente personales.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

1 Comment
  1. Ahí no hay grandes profes, como tampoco en Sálvame hay grandes periodistas. Lo que hay ahora es la educación del espectáculo elevada a la categoría de pedagogía emergente. Pero se desconoce cuál es el papel real de los niños.
    Si Paulo Freire o Gianni Rodari despertasen, volverían a la tumba…

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