¿Cómo podemos saber que un blog educativo es de calidad?

Son muchos los que últimamente me estáis preguntando por qué, al igual que he hecho en años anteriores, aún no he publicado un listado de los blogs «educativos» que para mí son más interesantes. Sé que podría escribir un post con muchos miles de visitas, retuiteado y compartido en Facebook hasta la saciedad, con algún refrito de esos que tengo de cuando aún creía en las listas. Lamentablemente va a ser que, por desgracia, lo primero que uno tiene que tener claro cuando decide que un blog resulta interesante para él puede ser que ese interés no sea el mismo para otro. Lo mismo que sucede cuando pedimos la opinión acerca de determinadas películas. En función de los gustos, hay variedad de opiniones. Bueno, eso salvo que la película sea un auténtico truño… aunque también va a tener sus defensores porque, no olvidemos que hay personas que defienden las películas de Van Damme o Jackie Chan como el no va más de la calidad del séptimo arte 😉

Fuente: ShutterStock

No tengo ningún tipo de baremo para poder ayudaros a decidir en la búsqueda de vuestros blogs de referencia pero sí que creo que quizás, de una forma más basada en la experiencia y en lo que estoy leyendo en los últimos tiempos, puedo daros algunas estrategias que os permitan saber que un blog educativo es de calidad. Y nada tiene que ver esa calidad con el número de visitas, la cantidad de veces que se comparta o, las alabanzas que reciba el mismo por parte de terceros. Ni tan solo de los premios que consiga su autor por haber creado o publicado ciertas cosas. Mediatización, al menos en educación, no es sinónimo de profesionalidad, buen hacer o calidad en lo que se hace.

¿Cómo podemos saber que un blog educativo es de calidad? Vamos a invertir la pregunta para que sea algo más fácil… ¿cómo podemos saber que un blog educativo tiene visos de no ser de mucha calidad?

En primer lugar ver quién está tras el blog. No es lo mismo un blog perpetrado por diversos autores al amparo de una determinada empresa que un blog colaborativo. Tampoco es lo mismo un blog realizado por un docente que uno que, curiosamente hable sobre educación y venda determinadas cosas, de alguien que no está ni ha estado nunca en el aula. Reflexionar y fabular sobre educación es sano pero debemos desconfiar cuando vemos intereses muy poco educativos tras ciertos redactados. Y no me estoy refiriendo a tomar un posicionamiento u otro. Me estoy refiriendo a los que usan el blog para vender su libro, su método o su curso de formación. Algunos incluso se han montado un chiringuito de venta en el blog. Ya, ahora vendréis los que habláis de los blogs que ponen publicidad. Pues va a ser que no es lo mismo publicidad que no moleste para sufragar los gastos del blog (en caso de dominio y hosting propio) que publicidad de esa que te «ameniza» toda la lectura de determinados artículos en algunos blogs.

La ortografía también es clave. Hay blogs redactados (permitidme el eufemismo) por docentes cuya ingente cantidad de faltas de ortografía hace que deban ser descartados a la primera lectura. No es de recibo encontrarte cientos de faltas en los artículos. Menos aún en artículos destinados a personas interesadas en la educación. Claro que a veces a todo el mundo se le puede colar un gazapo pero lo que no puede ser es que, lo extraño, sea ver una línea en la que no aparezca ninguna equivocación. Y de esos haylos. Más de los que os podéis imaginar.

Tampoco son interesantes los blogs que solo hablan de éxitos educativos. De metodologías milagro que parecen que no tengan ninguna mácula. De ausencia de errores. De encabezonamientos buscando enemigos entre todos aquellos que cuestionen algo que se está tomando como valor absoluto por el que está redactando el blog. Es todo mucho más complejo en el aula y no hay nada que funcione siempre bien. Desconfiad de aquellos que solo ven el vaso medio lleno. Es preferible pecar de precaución que de optimismo. Lo mismo para aquellos blogs que parece que hayan estado redactados por un asesor político en el que, curiosamente, hay tantas vaguedades e interés en que todo el mundo esté de acuerdo con lo que se escribe, que pierde todo su valor.

Podría seguir con los blogs de perfiles anónimos, de aquellos que no permiten comentarios para que no haya debate ante posturas maximalistas o, simplemente, de aquellos que han subcontratado a una empresa que les haya diseñado el blog porque su objetivo es muy diferente al de compartir cosas y aprender. Creo que a estas alturas de la película ya sabéis por dónde voy.

Tampoco sirven de mucho los blogs de artículos anuales ni aquellos cuya literatura hace ininteligible el contenido. Bueno, a mí aquellos que pretenden convertir el blog en un vademécum científico tampoco es que me sean de mucho valor. Prefiero los enlaces a las investigaciones que leer las investigaciones en formato blog. En este caso estoy totalmente abierto a que alguien disienta porque esto sí que es muy particular.

Es muy complejo recomendar blogs porque, quizás, lo que es mejor recomendar es la necesidad de leer de todo para poder quedarnos, después de un análisis más profundo de lo que se dice en cualquier post, con alguna cosa que nos pueda servir en nuestra aula. Y ya que estamos… ¿por qué en lugar de leer lo que nos quieren contar otros no empezamos a contar nosotros ciertas cosas? A más cantidad de blogs en la blogosfera educativa, más posibilidades de aprendizaje. Así que ya tardáis…

Resumiendo lo anterior en una frase... un blog educativo de calidad es aquel que no se parece en nada a este. Los diacríticos, por lo visto, últimamente no llevan tilde.
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
  1. Interesante reflexión. Yo mismo estaba buscando posibles guidelines o tips para saber cómo construir mi propio blog educativo. En este caso sobre temas de escritura. En mi caso, el proceder ha sido el siguiente: los artículos teóricos dedicados a creación literaria se los encargo a filólogos o profesionales en la materia a tratar. Es la mejor opción que he visto. Dejando para otro tipo de redactores más convencionales textos que no requieran de conocimientos específicos. Luego intento adoptar varias sugerencias tuyas en torno a la transparencia: esencial, aunque de momento no he añadido perfiles de autores. un saludo!

    1. Creo que hablamos de dos tipos de blogs diferentes porque, a lo que me refiero en este post, es a algo más «personal» y no tan profesionalizado (encargar artículos a terceros) como lo que comentas.

      Un saludo.

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