Con ganas de abandonar el aula

No me compensa. El curso que viene no me compensa volver al aula, en ese centro en el que me dieron el curso pasado plaza definitiva, donde ya planificaba el jubilarme y, poder llevar a cabo determinados proyectos. Nunca había tenido tantas ganas de largarme. Y eso, a pesar de los grandísimos compañeros que he tenido, los fantásticos alumnos y, el trabajo codo con codo, con la mayoría de mis compañeros de Departamento. Aún así he acabado harto. Bueno, más bien aún no he acabado porque, por lo visto, tengo una nueva reunión el lunes. Una en la que voy a ceder toda la información como mal Jefe de Departamento que he sido. Ya si eso hablamos de la humanidad de ciertas personas que han hecho, en algunos momentos, sacar lo peor de mí. No solo eso. Han conseguido que duerma mal por cuestiones profesionales. Algo que no me había sucedido nunca. Qué triste todo. Qué hundimiento absoluto de ganas de sacar nada adelante. Qué necesidad de recuperarme para intentar dar lo mejor a mis nuevos alumnos en septiembre. A estas alturas, no estoy para entrar en un aula. Estoy completamente desmontado anímicamente. Quizás me he tomado demasiado a pecho determinadas decisiones y maneras de hacer las cosas pero, sinceramente, hay cosas y formas que no soporto.

Fuente: ShutterStock

A día seis de julio tengo ganas de no volver a pisar mi centro. Bueno, el que pensaba que era mi centro. Solo tengo ganas de llorar, patalear y sacar mis peores instintos o recursos. Sé que no vale la pena. Al final, todo acaba volviendo a su cauce. Si no vuelve, tampoco me importa demasiado porque sé muy bien que lo importante es lo que suceda en mi aula, con mis alumnos. Más aún con esa tutoria que me ha asignado muy amablemente la directora. Si queréis hablamos de cómo se atreve a defenestrarme del cargo de la jefatura para ponerme como tutor cuando la exigencia de este último cargo es mayor. Seguro que sus razones tendrá. Yo las intuyo pero, para no entrar en dimes y diretes, me lo ahorro. Como también voy a ahorrarme explicar las desideratas de grupos de ayer, las reducciones infinitas de horarios o, simplemente, el pedir que cedas ciertas cosas para que después algunos no acaben cediendo en nada. Al final, por decisión propia, me bajo a dar la práctica totalidad de mis horas a primero de ESO. Sí, libremente aunque debo reconocer que muchas de esas horas son de «desdoble de taller» con medios grupos. Solo faltaría que, además de apaleado, permitiera la autoflagelación. Pues va a ser que no.

Quiero abandonar el aula. No me encuentro bien. No estoy preparado a estas alturas para volver. No me siento representado por la política de mi centro. No me siento a gusto viendo a determinadas personas. Estoy empezando a coger manía a ciertas cosas. Quizás me toque largarme temporalmente. Quizás me toque empezar a pasar de mis planteamientos y hacer como algunos. Quizás toque a volver a dar uno de esos perfiles bajos, pasar de todo y dar lo mejor para los chavales pasando completamente de nada que vaya más allá de ese asunto. Desánimo absoluto, qué os voy a contar.

No lo cuento como terapia. Ni tan solo para hacerme el mártir o, buscar ese golpecito en la espalda diciendo que todo lo anterior pasará y que disfrute del verano con mi familia. No soy perfecto como docente. Jamás lo he sido, ni creo que nadie lo sea. Eso sí, jamás se me ha podido cuestionar por mi trabajo. Este final de curso me he sentido cuestionado por primera vez en mi vida laboral. Quizás con razón, porque aquí expongo solo mi visión subjetiva.

Tengo ganas de abandonar el aula y… no pocas. El problema es que necesito ese dinero para vivir. Es lo que tiene ser pobre.

Perdonad por el post pero, como os he dicho en más de una ocasión, esto no deja de ser mi moleskine particular.
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

19 Comments
  1. Me parece que te ha bajado demasiado el nivel de horchata… O tal vez las últimas que has tomado son del tipo sucedáneo. Aunque sea un golpecito virtual, venga, a cargar las pilas en verano.

  2. Cómo te entiendo… pero no he perdido las ganas de entrar en el aula. Y aprovechando que la propuesta de continuidad en el centro existente en Catalunya, no se ejercerá en mi caso, he dimitido. O me han dimitido. Qué se yo.

    1. Lo de Cataluña no tiene nombre. Yo me largué de un equipo directivo cuando se instauró, por decreto LEC, la posibilidad de confirmar en el centro. Después, por lo visto, la cosa ha ido a peor. Entre eso y la irrupción de determinadas organizaciones…

  3. ¡Cuánto te entiendo también! Y ahí lo dejo con exclamaciones o puntos suspensivos como Dani porque también somos pobres como tú y no entendemos esas conjuras de necios/as que no cumplen el perfil de docentes de este siglo y cargan con excelentes docentes como tú por analfabetismo moral, digital y profesional.¡Has hecho bien! Solo los héroes dimiten porque porque se preocupan por el bien de los demás, son muy competentes y cuando se enfrentan a una crisis sienten que pueden asumir todos los riesgos y son muy muy persistentes. Pero también esos rasgos que posee evidencian las debilidades profesionales y culturales de los enemigos que le rodean y que terminan transformando en toxicidad su envidia y baja autoestima. A todos esos héroes, como vosotros, visionarios de la educación y con superpoderes para enfrentarse a cualquier reto, mucho ánimo, a disfrutar de las merecidísimas vacaciones y un gran abrazo.

  4. Bones Jordi !
    Em molt de heu com et trobes i m’agradaria que les coses fòssin diferent però així és l’educació pública en el nostre estimat país. Si t’animes al meu centre ens fan falten dos profes de tecno i crec que hi estaries mooool bé. Clar que no tenim Orxata de la teva però la des Xixonencs és notable 😉
    Abraçada !

  5. Jordi, perdona, en nuestro cuerpo, profesores de secundaria, esas cosas pasan… y no es nadie ningún desgraciado, ni hay que buscar teorias conspiranoicas…me refiero a la desiderata. Cuañ es el problema en ser tutor de 1º de ESO y dar clases en ese nivel?
    Por mi experiencia, muchos de nosotros en estas epocas y de cara a ese reparto nos ponemos tensos, a la defensiva, etc… y creo que todos, TODOS, en el fondo tomamos esa actitud por puro egoismo. No pensamos ni en los chavales, ni en el centro ni en nuestros compañeros….eso si, tapamos ese egoismo con argumentos mil…
    Tranqui, nen. A mi me gustan tus teorías onposicionamiento respecto a los gurus y la edu-verborrea, pero creo que no es muy afin o coherente con estos pensamientos que ultimamente escribes. Un profe guay y bueno de verdad debe sobreponerse y estar a lo que veng, con animo y ganas (aunque se que a veces no es facil). Descansa en vacaciones y xino xano

    1. ¿Problema de ser tutor de primero de ESO? Ninguno. Tampoco tiene nada que ver el asunto con la desiderata y más con otras cuestiones más transversales. Creo que no me conoces pero, si lo hicieras, sabrías que no hay nada de ese egoismo que planteas (no todos somos como pretendes que seamos, por suerte).

      Un profesional de la docencia debe saber qué hacer, cómo y entender que, aunque a algunos parezca que les guste la autoflagelación, esto no es más que un trabajo que se intenta hacer lo mejor posible. Mis pensamientos no varían en nada. Simplemente escribo en esta moleskine como podría hacerlo en papel.

      Saludos.

  6. Sólo decirte: ¡ánimo! Sé que esas situaciones profesionales que quitan el sueño son difíciles de soportar. Apóyate en
    los que más quieres y más te quieren. Eso es lo que realmente importa.

  7. Jordi, al final ens hem quedat esperant el teu currículum en Campanar. Vindria bé poder traslladar la teua experiència a aquells centres que ho demanen. I més, després de llegir aquesta publicació… Ànims.

  8. La idea de dar una cierta estabilidad no me parece mal, pero, como siempre, se ha aplicado lo peor que se ha sabido o podido hacer. Según mi percepción, en la gran mayoría de situaciones la propuesta de continuidad se ha convertido en una arma coercitiva de la dirección y que no hace sino aumentar el clientelismo en la escuela pública.

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