Creedme que os tengo aprecio…

Estoy convencido de que hay compañeros, que hacen cosas fantásticas en sus centros educativos con sus alumnos, que están acudiendo masivamente a presentaciones de libros de gurús, macroeventos educativos avalados por multinacionales e, incluso, participando en proyectos avalados por entidades bancarias. No sólo estoy convencido, pongo la mano en el fuego por esa casuística. Eso sí, dejadme que lo anterior me preocupe un poco…

Fuente: http://andresubierna.com
Fuente: http://andresubierna.com

Sí, me preocupa ver cómo hay docentes que, por el simple hecho de ver aumentado su ego o, haberse inflamado su corazón por unas bonitas palabras y por la necesidad perentoria de sentirse parte de algo, estén acudiendo a avalar determinados profetas. Me preocupa que se esté confundiendo la mejora profesional o el buscar la mejor solución para el aprendizaje de nuestros alumnos con la búsqueda de algo que nos están manipulando como necesario comprar. Me entristece ver que, muchos de los que podrían aportar mucho, se están viendo inmersos en un espectáculo más digno de un Moulin Rouge que de un aula. Y eso, a veces, me lleva a tener sensaciones encontradas ya que es muy complejo aislar la crítica de la situación de las cuestiones de personalización porque, a la postre, son todos los participantes en algo los que hacen que ese algo cobre mayor o menor importancia. Tener o no tener en horario de máxima audiencia programas basura depende de su consumo. Si hay share, hay programa. Si no hay share, el programa queda desplazado a horarios marginales hasta desaparecer. Lo grave es que, todos sabemos que, al menos en nuestro país, los programas que desaparecen de la parrilla son aquellos que aportan cultura u otros puntos de vista. El chillido, los insultos y, cómo no, el solazarse de las desgracias ajenas es lo que se lleva. Es lo que vende.

Creedme que no es cuestión de quitar el acicate a la ilusión ni, mucho menos la necesidad de coartar la aspiración de nadie. Es, simplemente, una reflexión como tantas que, por desgracia, me reconcomen un día sí y al otro también. La sensación en la boca del estómago al ver la gran cantidad de mediatización que está obteniendo el espectáculo educativo me preocupa. Más aún que la misma interfiera con la actividad profesional de algunos. Dejar el aula para correr a satisfacer aspiraciones, recoger premios -a los cuales ya, prácticamente uno se ve obligado a participar si quiere dejarse llevar por la corriente- o, simplemente, dejar que algunos le digan lo que quiere oír es muy cómodo. Lo incómodo es preguntarse porqués, analizar pros y contras o, dejadme ser franco con vosotros, priorizar el objeto de nuestro trabajo frente a decisiones finalistas que tienen muy poco que ver con él.

No lo sé. Hoy, después de tener mi timeline de Twitter saturado de fotos y más fotos desvirtualizándose el personal como quien va a la caza del gamusino y, al ver el siguiente vídeo que algunos seguramente aplaudirán con las orejas, a pesar que en el mismo se humille al docente bajo la supuesta justificación del típico mensaje facilón de cambiar el aula para que todo el mundo sea creativo, sepa de política e hipotecas y pueda hacer lo que a uno le dé la gana cuando le apetezca bajo la simple argumentación de ser feliz… estoy un poco triste. Bueno, entre amigos, como al final sois todos los que os pasáis por aquí, dejadme que lo esté bastante.

Lytos – Educando Esclavos

Para aquellos que defiendan que se ha de estar, verlo de primera mano, hablar con la gente, escuchar y tomar decisiones para poder juzgar o escribir, permitidme, con todo el cariño del mundo que os tengo, que os diga que eso lo hago habitualmente con mis alumnos, mis compañeros y, en muchas reuniones que tengo en petit comité (no sólo por las redes) que no publicito 🙂
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

4 Comments
  1. Un minuto he soportado el vídeo y se me ha hecho eterno. No estoy del todo de acuerdo contigo en cuanto a los eventos educativos porque me parece genial reunirse con colegas, aunque realmente… Si se hacen en horario laboral no entiendo como pueden acudir sin cargar a sus compañeros de guardias innecesarias. Me parece mejor que se dejen para periodos no lectivos (llámame loca…) Pero oye, allá cada cual. Y bueno, la innovación está bien pero como todo, el sentido común no se debe perder. Un saludo, Jordi.

    1. El problema de los encuentros con los colegas no es lo que te aportan (que es mucho y muy bueno). El problema fundamental es hacerlo en horario lectivo y, siempre teniendo en cuenta que no hay que confundir lo que es un trabajo (que debemos realizar de la mejor manera posible) con una explotación laboral y, en ocasiones, últimamente las diferencias en nuestra profesión entre ambos términos se están convirtiendo en muy difusas.

      Un saludo de vuelta y muchas gracias por tu comentario.

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