Cuando nos vendieron que los estudiantes de Telecos jamás estarían en paro

Cuesta entender la manipulación a la cual nos están sometiendo determinados intereses, con el apoyo de parte de los políticos que gestionan la educación en este país, para que los alumnos opten por una determinada vía académica u otra en función de suposiciones totalmente falsas. Lo de usar la empleabilidad como mantra para denostar determinadas titulaciones universitarias es sólo uno de los múltiples ejemplos que podríamos encontrar. Ya, seguro que hay más de uno que se traga lo de que quien estudia la carrera X no va a poder trabajar de lo suyo pero, me gustaría informarles de que eso es un auténtico BULO.

Fuente: http://www.pucp.edu.pe

No, al igual que en los noventa no iba a haber ningún titulado en Telecomunicaciones que se quedara sin trabajo, a día de hoy se ha demostrado que, al final, han sido alumnos de esas carreras que, en su momento se despreciaron por considerarse masificadas o sin posibilidades laborales, los que han conseguido adaptarse a un mercado laboral cambiante y conseguido hacerse con un buen puesto de trabajo, mientras muchos ingenieros en Telecomunicaciones han tenido que buscar trabajo fuera. Podemos rebuscar en las hemerotecas a lo largo de la etapa del ladrillo y veremos que, curiosamente, los mismos estudios, patrocinados por las mismas empresas de recursos humanos y, difundidos por los mismos que ahora se encargan de decir lo contrario, eran los que defendían los estudios de Arquitectura como los de mayor salida laboral. Curioso, ¿no? Sí, el tema del tarotismo, las suposiciones sobre cómo va a evolucionar el mercado a nivel de empleabilidad y, al final, dedicarse a introducir conceptos de emprendedor desde Infantil para que todo el mundo pueda crearse su propia empresa cuando sea mayor no cuela. Bueno, sólo cuela para aquellos que tengan una determinada estrategia política que incluya exclusivamente trabajadores de usar y tirar, mal pagados y para trabajos muy puntuales. Lo de la polivalencia siempre se ha obviado. Y en ello ha tenido mucho que ver la sobreespecialización de los grados y, ya no digamos, de los másteres. Cientos de títulos que lo único que hacen es perjudicar al propio estudiante. Ya no hay sólo una posibilidad de ser ingeniero industrial, hay más de diez títulos universitarios que hacen que ese ingeniero sólo pueda ser válido para una parte de lo que era en mis tiempos. Un error que, a los únicos que beneficia, son a las Universidades que hacen negocio y cómo no, a determinados intereses muy poco relacionados con el alumno. Lo mismo sucede en la FP. Se disparan los títulos sin aportar los mismos ninguna mejora respecto a lo que ya había antes. Eso sí, ya tendremos banderilleros, picadores, malabaristas e, incluso, especialistas en ir a caballo (eso de crear un título específico para cada idea brillante y sobreespecializadora que se le ocurre a algunos tiene tela)

Estoy convencido de que no se trata de buscar una empleabilidad a corto plazo ni, mucho menos a largo plazo mediante predicciones más o menos futuristas que, visto lo que ha sucedido en las últimas décadas, jamás se cumplen. Se trata que uno estudie lo que le apetezca (sea FP o grado universitario), se reduzca la especialización de las titulaciones y se consiga, de una determinada vez, empezar a creer en la capacidad de adaptación de los titulados porque, al final, lo que algunos obvian por motivos que a algunos nos parecen muy obvios es que, si tenemos profesionales satisfechos con lo que han estudiado, van a ser un valor añadido para cualquier empresa. Empresas que, en demasiadas ocasiones, prefieren contratar a bajo coste que tener a profesionales polivalentes y cualificados. Profesionales que, quizás, cuando empiezan los estudios profesionales/universitarios no vislumbren una salida laboral pero que, con los vaivenes del modelo económico, seguro que son capaces de adaptarse a ese mercado que nada va a tener que ver con lo que les han vendido o lo que se intuye. Dejemos estudiar al personal lo que le apetezca y olvidémonos de eso de la empleabilidad basándose en futuribles. No, lo de comprar un barco cargado de cemento que va a Somalia para incrementar los beneficios de una inversión en el mercado bursátil, a veces no funciona.

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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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