Cuatro millones de euros para recursos educativos

lentejasLamentable. Me parece totalmente lamentable que el Ministerio de Educación saque una convocatoria para que los docentes se saquen unas perrillas (seamos sinceros, las cantidades que se ofrecen para la creación de recursos de calidad son miserables) a cambio de hacer lo que, curiosamente, ya deberían hacer sin necesidad de ser recompensados por ello.

Hay docentes que llevan muchos años elaborando material para sus alumnos, eliminando libros de texto en sus aulas (con el consiguiente ahorro para las familias y la mejora educativa que supone lo anterior) y trabajando de otra forma. Un trabajo, por cierto, que nadie, más allá de la satisfacción personal al ver la cara de los alumnos y su progresión, está recompensando. ¿Por qué la administración no se dedica a valorar lo anterior más allá que «premiar» a unos docentes, muchos de los cuales hasta ahora seguían usando el libro de texto y, seguro que al margen de presentar un truño (perdonadme la expresión) para conseguir ese dinero extra, no están haciendo ningún cambio metodológico en las aulas? ¿Por qué hay tanto interés ahora en potenciar una plataforma educativa (léase Procomún) que ha valido un pastazo y que ni el tato se dedica a visitar? ¿Por qué no se monta un grupo de trabajo serio de las diferentes materias para elaborar unos materiales que se distribuyan por todos los centros educativos y que hagan totalmente prescindible el libro de texto de las editoriales?

Estoy harto de las licencias que se concedieron a determinados docentes que, con muy buena voluntad y un gran trabajo, fueron liberados de sus tareas educativas para hacer un material que permanece cogiendo polvo en algún estante o recopilatorio digital. Harto de que se despilfarren millones de euros de todos para hacer algo que sólo va a servir para mantener ocupados a algunos docentes, que se venden en demasiadas ocasiones por un plato de lentejas. Harto de ver como los que realmente están haciendo cosas en las aulas son ninguneados por parte de la administración mientras que se da dinero a algunos que nunca se habían planteado salirse de las líneas de su manual de consulta favorito.

Yo uso material adaptado de docentes que llevan mucho tiempo compartiendo sus recursos. Recursos que comparten siempre de forma altruista. Recursos que, más allá de algún compañero que los usamos u otros que les tratan de «gilipollas» por compartir en abierto algo que deberían reservarse para ellos, no son valorados por casi nadie. Seguro que el segundo va a ser el mismo que va a presentarse para que le den esta calderilla. Es que hay dinero por medio pensará. Dinero, por cierto, que también te pagan cada mes podríamos responder más de uno. Ni el altruismo sin recompensa (que puede ser incluso no económica) es recomendable ni la inanición por comodidad tampoco. Triste, muy triste.

Creo que el Ministerio debería premiar al docente de aula. A aquel que está haciendo cosas interesantes en la misma. A aquel que está consiguiendo resultados (muy difíciles de valorar y, aún menos, mediante pruebas estandarizadas aplicadas en formato estadístico e impersonal). A aquel que lleva muchos años haciendo mucho sin recibir nada a cambio.

En mi caso lo tengo claro. No voy a crear ningún recurso educativo ni material para que sea publicado en alguno de los portales de esos en los que se ha gastado dinero el Ministerio. Ni aún menos pedir dinero por algo que, como docente, ya llevo tiempo haciendo. No tengo ganas de que con los impuestos de todos se haga un copago educativo. Y dar dinero a cambio de hacer algo que viene implícito dentro de la profesión se llama copago.

Eso sí, si algún día el Ministerio quiere hacer algo diferente al publicitar cara a la galería (y que, curiosamente, también va a servir para desprestigiar al docente -¡qué jugo van a sacar algunos al ver que en épocas de crisis regalan dinero a los docentes!-) determinadas iniciativas y montar un banco de recursos por materias que sirva para eliminar completamente la dependencia del mundo editorial podemos hablar de ello pero, hacer chapuzas, como que no.

Que una empresa privada pague a un docente por determinados servicios me parece bien. Que lo haga el Ministerio, con el dinero de todos, para premiar a muchos que nunca se han planteado hacer recursos y, ahora al ver el dinerillo, lo hagan… uffff.

Lo siento, pero empiezo a estar un poco cansado de ver como los docentes nos tiramos piedras en nuestro propio tejado. Como algunos siempre justifican su inanición por la falta de recompensa. Como demasiados se venden por un triste plato de lentejas que pagamos entre todos.

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En el post no he querido entrar en profundidad en el redactado de la convocatoria pero, en el mismo, se habla específicamente del uso de esos recursos como «elementos de evaluación para crear pruebas estandarizadas». ¿Alguien ve lógico que después de las críticas casi unánimes en los Claustros a las pruebas estandarizadas (diagnóstico, PISA, etc.) los mismos docentes que lo criticaban sean los que publican recursos para favorecer las mismas? Yo lo veo, por ser suave, un poco incoherente.

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EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

3 Comments
  1. Lo mismo pensé yo al ver la convocatoria. Gracias por ponerle palabras a un sentimiento común. La idea del banco de recursos por asignaturas es algo que deberíamos pensar de manera más estratégica pues haría un gran bien a todos. Un abrazo

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