Cuestión de perspectiva

No es extraño ver como, por desgracia, son muchas las personas que a la hora de hablar sobre temas educativos obvian la realidad para centrarse en su propia perspectiva acerca. Seamos claros, hay personas que solo son capaces de ver su fantasía en un contexto, como el educativo, donde es complicado obtener números objetivos pero que, en caso de encontrarlos, van a buscar cualquier subterfugio para no reconocer que su visión idílica de lo que sucede choca frontalmente con los mismos. Si en los centros concertados el porcentaje de repetidores es ocho puntos inferior al de los centros públicos (fuente) es que hay algunas variables que no coinciden con lo que algunos nos están vendiendo y defendiendo. Y ya cuando hablamos de que nadie repite en los centros totalmente privados, la situación ya debería hacer saltar por los aires la venda ideológica que tiene más de uno colocada sobre ojos y nariz.

Fuente: Twitter

Solo hay dos formas de explicar esa diferencia: o bien los centros concertados segregan al alumnado (no entro en los privados porque ahí no se paga nada con dinero público) o, simplemente en la concertada para mantener alumnado se les aprueba por el morro. Ocho puntos de diferencia cuando los de la concertada se quejan de tener aulas más masificadas, recibir menos dinero público y no filtrar al alumnado, no se sustenta por ninguna parte. Bueno, siempre puede haber alguien que afirme que un proceso opaco de selección es mejor para seleccionar a profesionales más cualificados que una oposición obsoleta. Por cierto, tampoco cuela lo de proximidad de determinados centros concertados a barrios de clase media porque, curiosamente, ayer me pasaron el dato de dos centros (uno público y uno concertado) situados en la misma calle a pocos metros y las diferencias eran de 11 puntos porcentuales la tasa de aprobados a favor de la concertada. O sea que es otro argumento que tampoco cuela. Y no, los docentes no marcan esa diferencia. Quizás lo hagan la diferencia entre la cantidad de alumnos de familias desfavorecidas que se escolarizan en uno u otro modelo. Sesenta euros mensuales ya son disuasivos. Y más aún si se les incentiva a no matricularse o, cuando hay problemas, a abandonar el centro para irse a uno público porque les atenderán mejor.

Estoy aislándome de la ideología por mucho que no os creáis. Estoy hablando de datos numéricos y realidades. Realidades incómodas para algunos pero realidades al fin y al cabo. Por cierto, para aquellos que defiendan las bondades de que las familias puedan elegir directamente a sus docentes, supongo que también estarían de acuerdo en que los trasplantes se dieran por posibles económicos no vaya a ser que un chaval de familia con problemas socioeconómicos tenga más derecho a obtener un corazón que un septuagenario con varias empresas a su nombre. Lo sé, es un argumento demagógico pero es que, tal y como argumentan algunos, prefiero ponerme a su nivel.

A ver chicos, que lo del Trabajo Fin de Máster de Cifuentes huele muy mal pero seguro que algunos lo justifican diciendo que es poco importante. Claro que es cuestión de perspectiva. Si lo hacen los tuyos o lo hacen los que no piensan como tú. Qué fácil es ver lo bueno de los tuyos y cuánto cuesta enfrentarte a la realidad de los hechos. A mí también me gustaría que los más afines ideológicamente con mis postulados no la cagaran pero lo hacen. Y lo critico. Al igual que critico las malas praxis de los otros. No mola tener un sesgo ideológico demasiado limitante. Te hace falto de argumentos. Te convierte, simplemente, en una persona que no piensa por ella misma. No hay nada peor que eso. Le ponen a algunos un par de tetas en los morros y se olvida de lo demás. Sé que no es políticamente correcto decirlo pero, siendo sinceros, lo de la perspectiva y la necesidad de ser políticamente correcto para no herir nunca las susceptibilidades de nadie es imposible.

Ya que estaba con la concertada y las posibilidades que obtenga esos resultados tan «maravillosos» tan solo comentaros que, en Extremadura, al igual que en muchas partes del territorio, el dinero que se invierte por alumno es muchísimo mayor que en la pública (fuente) porque, si a la diferencia por alumno de seiscientos euros al año le añadimos al coste por alumno en la concertada las cuotas ilegales, los extras (precio del comedor más elevado, uniformes, libros de texto de la editorial amiga, etc.) y la inexistencia de concertada en lugares aislados donde solo llega la pública y se dispara el coste por alumno al tener ratios muy bajas, nos podemos encontrar en que dos centros de la capital, uno público y otro concertado, tenga un coste por alumno que puede llegar a ser un 50% más caro que en la pública. Eso sí, es bueno no reconocerlo porque, al final, si los míos dicen que la concertada es un ahorro para todos los ciudadanos y aumenta las posibilidades de elección (bueno, segregación) de los padres no vamos a llevarles la contraria. O quizás sí 🙂

He cometido un sesgo en el artículo cuando hablo de falso ahorro de la concertada. Claro que sale más barata al erario público (residual ese ahorro pero no voy a discutirlo) pero, ¿os imagináis una concertada en ese pueblo aislado o que esas concertadas que tan buenos resultados sacan tuvieran la misma tipología de alumnos de la pública? Un detalle… en la pública hay excelentes alumnos y profesionales, además de intentar sacar lo mejor de aquellos alumnos que vienen con problemas familiares o determinados transtornos. Eso sí, me gustaría verlos en la concertada. Ah, no… que entonces no podrían vender a los padres lo que realmente buscan cuando matriculan a sus hijos en esos centros…

Si queréis otra perspectiva podéis leer el ABC, Libertad Digital o cualquiera de esos medios que van a contaros vuestra realidad. Por cierto, una realidad sesgada que también podemos encontrar en eldiario.es, Público u otros medios. Lo importante es basar la discusión en datos objetivos y, en el caso del coste por alumno y resultados académicos, no creo que el Ministerio de Educación mienta en unos datos que van en contra de su política actual. Además, los que elaboran esos datos son funcionarios. Esos que algunos quieren cargarse por motivos ideológicos y extrapolación de casos aislados.

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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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