Cuestiones relacionadas con la educación que me chirrían

Me preocupan, o más bien diría chirrían, determinadas cuestiones muy mediatizadas relacionadas con la educación. Cuando últimamente veo la gran cantidad de gente defendiendo el formato máster, me preocupa que se obvie que la mayoría de ellos solo sirven para sanear las cuentas de la Universidad pública o, simplemente, aumentar la caja de beneficios de las privadas que últimamente han aparecido cual setas en buena temporada. Yo mismo he sido sufridor de un máster de coste absurdo en el cual, simplemente, me han regalado un certificado maravilloso. Lo mismo con el máster para ejercer de profesor de Secundaria. Impuesto revolucionario que, además, sirve para que los docentes que trabajamos en las aulas de esa etapa tengamos que acoger a alumnos de gratis. Lo de ejercer de tutor de un alumno a coste cero es de traca. Y lo más grave del asunto es que aprenden más en esos pocos días que en todas las sesiones teóricas que se les plantea. No lo digo yo. Es hablar con los alumnos que vienen (y han venido) a hacer las prácticas en tu centro.

Fuente: Flickr CC

No es solo lo anterior lo que me chirría. Estos últimos días algunos están vendiendo las «aulas del futuro». No entiendo cómo alguien puede vender ese tipo de aulas si no conoce las del presente salvo por oídas o por alguna visita edulcorada muy puntual a determinados centros educativos. Relacionado con lo anterior, ¿alguien se cree realmente algo de todos esos proyectos maravillosos que se realizan en los centros educativos? Pues va a ser que conociendo qué sucede en mi aula y hablando con mis compañeros (no me restrinjo a la etapa en la que doy clase), va a resultar que hay más problemas en alguno de esos proyectos que resultados obtenidos. Eso sí, al menos a algunos les permite salir en los medios vendiendo lo que han hecho. ¿Por qué casi nunca salen los chavales con los que han llevado a cabo ese proyecto «tan fantástico» en los medios? El éxito de un proyecto educativo no depende en exclusiva del docente. Bueno, supongo que siempre es más interesante que salga el típico mago, inversor de aula, sapientísimo en ABP o, cualquier otro docente a hablar sesgadamente de lo que ha hecho. A propósito, ¿de verdad son útiles este tipo de cosas? A mí es que cada vez me preocupa más la relación tiempo empleado y resultados obtenidos. Y hay proyectos educativos que exigen mucho tiempo para los resultados reales que se obtienen. Resultados que, en más ocasiones de los que el personal reconoce, arrojan muy pobres resultados. Entiendo que es fácil justificar esos pobres resultados diciendo que la felicidad y la motivación de los alumnos no tiene precio. Bueno, qué le vamos a hacer.

También me gustaría hablar de esos «gurús» educativos que abandonan el aula para dedicarse (lícitamente) a otros menesteres y hablan de que su gran vocación es dar clase. Creo que me pierdo. Si uno se va del aula para hacer de asesor, dar charlas sobre educación o, simplemente, vender su personaje para ganar más dinero que dando clase, es que tienen otras cosas que les gusta más. Claro que a mí me gustaría que me tocara la lotería y poder abandonar el aula. También quiero jubilarme cuanto antes posible pero, mientras voy a seguir en el aula porque me gusta más por ahora que salirme de ella. Y ofertas no me han faltado. Eso sí, si alguna vez la abandono no me dedicaré a autojustificarme continuamente ni a decir que dar clase es el mejor o más maravilloso trabajo del mundo. Al menos no lo será para mí porque habré preferido largarme a hacer otra cosa. Algo que no invalida mi opinión sobre temas educativos pero sí el hacer determinados discursos.

No es malo lo que libremente las personas relacionadas con la educación (que viven directa o indirectamente de ella) están haciendo o vendiendo. Lo que chirría en ocasiones es ver cómo algunos se han convertido en referentes por el simple hecho de haber realizado una buena campaña mediática, otros critican a los que les critican para defender su statu quo o, simplemente, algunos venden cosas que no hay por dónde cogerlas por mucho que uno lo intente. El mundo de la educación más mediática es algo que debe tomase con mucho sentido común y, al hablar de ciertos temas, saber quién, por qué y qué subyace tras lo que se dice porque, últimamente la educación -o al menos lo que se está diciendo de ella o de aspectos relacionados- chirría muchísimo.

Podría añadir también a la disertación el tema de la publicitación de determinadas herramientas o dispositivos sin los cuales, parece ser que nada de lo que hagamos en el aula puede ser tan maravilloso como lo que nos permiten los anteriores. Lo de la creatividad a golpe de iPad o las maravillosas presentaciones que podemos hacer con la herramienta X es algo que últimamente ya es recurrente en las redes educativas. Bueno, eso y lo de que cada vez que tu compañía de referencia (Google, Apple, etc.) saca un nuevo producto algunos se vean obligados a publicar cientos de tuits sobre el tema. Es que cuando con una tiza ahorras tiempo respecto a ciertas herramientas más técnicas parece que no puedas reconocerlo. Es la modernidad mal entendida. Qué le vamos a hacer.

Sé que reflexiono en voz alta por encima de mis posibilidades y, en ocasiones de forma recurrente sobre determinados temas pero, es que me encanta hacerlo después de tomarme el primer café del día y antes de ir a clase 🙂

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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