Daños colaterales de los conciertos educativos

No es extraño ver como un determinado sector político se afana a dejar bien atado el tema de los conciertos educativos. Se hace también necesario tirar un poco de hemeroteca y ver como esos grandes «defensores» de la pública, amparados en unas siglas que representan poco menos que nada, se sacaron de la manga esa subvención a centros educativos privados bajo la justificación de no existir suficientes plazas en la pública para tanto alumno. Lamentablemente, lo anterior no cuela demasiado si uno echa la vista atrás porque, curiosamente los nacidos en el baby boom, no teníamos problemas en ser escolarizados en la pública. Y, salvo muy contadas excepciones, la doble línea (privada y pública) era capaz de absorber toda la cantidad de alumnos que se incorporaban en el sistema. Ya, seguro que ahora algunos os plantearéis el incremento del 15% de inmigración en nuestro país. Pues resulta curioso que más del 80% según datos del Ministerio se escolaricen en la pública y no en la concertada. Casualidades que dirán los políticos que gestionan la educación. Guetización que dirán otros. Al final, siendo sinceros, los conciertos simplemente han actuado de filtro para determinados alumnos porque, esos sesenta euros de media mensuales que se paga en cuotas ilegales encubiertas bajo donaciones o actividades extraescolares de obligada realización bajo diferente tipo de presiones, ya establece ese filtro económico que, para algunos es tan necesario. Y más cuando se mediatiza una visión falsa de la pública que muchos se encargan en difundir.

Fuente: https://twitter.com/clubdeviernes

Vender determinados modelos de éxito que se dan en centros gueto es hacer un flaco favor a la escuela pública porque, sinceramente, ya se vende un tipo de alumno que no va a gustar a muchos que comparta pupitres con sus hijos. Que lo del racismo es algo muy interiorizado en nuestro país a pesar que la estadística diga que somos de los países menos racistas y, son numerosos los comentarios que hablan de que no llevan a sus hijos a la pública porque hay mucho inmigrante. Y lo anterior no me lo estoy inventando. Simplemente transcribo algo que se dice en pequeño comité en más ocasiones de las que podemos contar con los dedos de la mano. En muchas más.

Por cierto, ahora la pública también juega a segregar. En Cataluña ya hay centros innovadores y otros que no lo son. Centros públicos donde los alumnos inmigrantes o de familias socioeconómicamente deprimidas son mayoría y otros en los que es raro encontrar a alguien que se vaya de ese corte homogéneo que tantos defienden. Seamos sinceros, los conciertos son el ideal para aquellas familias que no pueden pagarse un privado y no quieren que sus hijos se mezclen con quien, según sus parámetros, no toca. Y ya cuando en la Comunidad Valenciana se inventan líneas de valenciano y castellano donde en las primeras no hay alumnos desfavorecidos es que también algunos usan la lengua para segregar. Lo digo porque lo sé y lo veo a la hora de recoger a mi hija. Padres castellanoparlantes que llevan a sus hijos a línea en valenciano por el simple hecho de que hay menos inmigrantes y creen que así aumenta el nivel. Bueno, supongo que será el nivel de segregación de algunas aulas pero, hacer ciertas afirmaciones siempre es moverse en terreno pantanoso. Más aún cuando algunos justifican la libertad de elección bajo mantras de dudosa objetividad. No, no interesa que sus hijos aprendan. Interesa que sus hijos no se mezclen y así, por lo visto, aunque no haya ningún tipo de estudio o investigación que lo avale, se aprende más.

Los conciertos aumentan la segregación y, al final, acaban impidiendo la creación de nuevos centros públicos. Seamos claros, esa libertad de elección impide que, por determinados motivos, la administración construya nuevos centros para satisfacer la demanda porque la demanda no se realiza en igualdad de posibilidades. Sí, en una capital es prácticamente imposible matricular a tu hijo en la pública y la única forma de hacerlo es sacrificar el trabajo de uno de los progenitores para poder llevar a tu hijo a la otra punta donde, a lo mejor, existen plazas libres. Centros ubicados en entornos marginales que son en los únicos que quedan plazas si quieres reafirmarte en tu ideología. Y eso es algo que no se puede pedir que los padres hagan por lo que supone a todos los niveles. Uno que vive en un barrio de clase media no va a desplazarse al barrio de La Mina o a Las Tres Mil para escolarizar a sus hijos porque no tiene pública al lado de casa. Va a hacer lo de todo hijo de vecino…escolarizar a su hijo en el concertado de al lado. Algo totalmente lógico por muchos motivos y no todos achacables a la falta de principios de los padres. Ni mucho menos.

Claro que los conciertos perjudican a la escuela pública. Claro que el aumento desenfrenado de conciertos en etapas obligatorias (caso de Murcia y de Madrid con más de 250 unidades concertadas de Bachillerato el próximo curso) perjudica a la pública. No, no es cuestión de ahorro porque no tenía ningún sentido concertar cuando la oferta está más que cubierta con las plazas de la pública. Eso sí, cuando el objetivo es hacer desaparecer el servicio público para desentenderse del mismo y así permitir un nicho de mercado del cual los amiguetes se benefician, es algo lógico. La sobreoferta de forma ilegal de conciertos en etapas postobligatorias (recordemos que la ley habla muy claro de que sólo se puede concertar en esas etapas si no hay oferta en la pública y en casos muy fundamentados) es otro paso más. Quizás el último antes de acabar, al igual que ha sucedido en Estados Unidos, en escuelas para ricos, clase media y pobres. No sea que a alguien se le ocurra plantear la escuela como un igualador de las situaciones sociofamiliares y económicas. No sea que alguno de esos «piojosos» puedan convertirse en médicos, abogados o, simplemente, adultos que vivan mejor que sus padres.

La concertada es un peligro para el futuro de este país. Eso sí, por desgracia, muchos siguen sin verlo y cuando ya sea tarde sólo quedará el lloro. Hasta entonces, disfrutemos de lo  que hay y sigamos la senda tan maravillosa del aumento de beneficios de los que gestionan ese tipo de centros educativos que, al final, son los únicos que se van a beneficiar realmente del asunto.

Un detalle… ¿a nadie le parece extraño que nadie denuncie nunca la desaparición de plazas públicas o, lo que sucede a nivel de infraestructuras en los centros públicos en los juzgados, y siempre que se toque algún concierto haya un montón de abogados contratados por esas empresas privadas que los gestionan presentando la denuncia pertinente al poco? Quizás sea que no se sabe defender la pública y nadie se preocupa por hacer lo que hubiera tocado hacer hace mucho: denunciar. Porque la pública no se defiende saliendo a la calle con camisetas verdes, la pública se defiende desde que uno vota hasta que se lleva al juzgado a la administración que quiere cargársela. Algo que (casi) nadie hace.

La imagen que ilustra el post no me gusta pero considero que entra dentro de la libertad de expresión porque, seamos sinceros, ¿cuántos a los que no les gusta se han reído de los chistes del tripitidor Froilán?
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

5 Comments
  1. Hace unos días Agustín Moreno publicaba un artículo en Cuarto poder, en el que daba unas cifras para entender la magnitud de la situación. En Madrid sólo el 54’9% del alumnado estudia en la pública, y en el país es del 68’2%. Sólo nos supera Bélgica. El resto de países europeos ronda el 90%. Aquí hay gente que se está forrando a costa de algo tan estratégico para un país como es la Educación. Es de denuncia, sí, pero entiendo que no individual sino de colectivos, que pueden soportar e impulsar esas denuncias. ¿Un gobernante público, elegido para defender el patrimonio y el bien colectivo, y que se dedica a vender o a privatizar lo público, no debería ser acusado de alta traición al Estado?

    1. El artículo de Agustín Moreno era altamente revelador de muchas cosas. El problema es que, al final, la gestión de lo público se ha convertido en algo que sólo está sirviendo para subvencionar el beneficio de determinadas empresas privadas. Y no, no hace falta ceñirnos sólo al ámbito educativo 🙁

    1. Pues sí. El futuro pinta muy negro. Incluso para aquellos que, a día de hoy, defienden los conciertos educativos. ¿Es que nadie se acuerda de la rebaja que debería suponer privatizar los servicios básicos de energía y qué está sucediendo? No escarmentamos.

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