De cambios educativos y mayorías silenciosas

Aprovechando los resultados electorales de ayer, pero sin entrar a valorar los mismos (ya que serán numerosos los «analistas» o «personajes» con pluma ligera y cargada de ideología quienes van a hacer esas valoraciones), me gustaría entrar en un tema muy importante: la mayoría silenciosa en los centros educativos.

Supongo que últimamente, quienes os pasáis por el blog, habréis visto que aprovecho algunas ocasiones para «criticar» (más que criticar, cuestionar) los movimientos educativos que se están llevando a cabo en nuestro país (Movimiento E3, Congresos Escuela 2.0, Purpos/ed, etc.), ya que considero que parten de un error importante, como es el tratarse de grupos muy pequeños, que representan a un ínfimo porcentaje de los actores de nuestro sistema educativo (alumnos, docentes y padres -sin contar la Administración, inexistente como no sea en la organización de eventos de autobombo-), dando la sensación (por la visibilidad y el ruido que hacen en la red) de tener «mucha más fuerza» que la que realmente tienen los mismos.

Ayer se demostró que lo que estoy diciendo en el párrafo anterior no es cosa de «una irrealidad calenturienta» y, se ha podido contemplar la realidad de lo que se quiere a nivel político (extrapolable completamente a niveles educativos). Por tanto, observemos, analicemos, reflexionemos y, volvamos a plantearnos qué Educación queremos y qué Educación quiere esa gran mayoría de nuestros compañeros que están día a día, como la mayoría de nosotros, en las trincheras. Vuelvo a insistir (y hoy con más argumentos que ayer, ya que a las elecciones de ayer me remito -y creo que podemos hacer una traslación de esos resultados a nuestro ámbito educativo, a efectos de mayorías-) en la necesidad de cambiar la Educación empezando desde abajo; desde nuestras aulas y centros, con nuestros alumnos y, una vez hecho eso, poder empezar a hablar de utopías ruidosas, efectistas pero con una repercusión nula en las aulas de nuestro país.

Eso sí, antes de acabar, me gustaría dejar claro que, en ningún momento esto supone un ataque a esos movimientos no institucionales (en cambio sí que critico a los de las  multinacionales). Más bien intenta hacer aterrizar en la realidad de nuestro día a día en nuestras aulas y centros, para descubrir que «la mayoría» no quiere ir por ese camino y, que a la hora de la verdad, son muchísimos más que los que están detrás de esos movimientos y, si obviamos su existencia y «tiramos para adelante» sin tenerlos en cuenta estamos abocados al fracaso.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

8 Comments
  1. Personalmente, y en base a mi experiencia, alguno de esos movimientos ya se basa en lo experimentado en el aula. Primero se ha probado dentro de la escuela; no es, en muchos casos, un movimiento utópico y teórico, sino empírico. El problema, al menos el mío, es que mi propio claustro no comparte la existencia de la clara necesidad de cambio y eso hace que haya tenido que compartir experiencias y resultados con las personas que, estando más lejos, sí son capaces de ver más allá y probar cosas nuevas.
    Lo primero que tiene que cambiar es la mentalidad del profesor de a pie, la comodidad de andar sujeto a programaciones fijas y a apuntes, y empezar a darnos cuenta de que esto evoluciona por sí solo. Eso lo conseguiremos haciendo ruido, uniéndonos, aunque sea en la red.
    Es que yo no veo una «mayoría» silenciosa, la verdad. Lo que vivo a diario es la minoría que ve la realidad y el resto, que cobra y punto. Un abrazo, Jordi! Siempre ayudas a reflexionar.

    1. En ningún momento cuestiono las experiencias personales (empíricas) que se están llevando a cabo en las aulas de nuestro país por algunos docentes… ya sabes que tiene más que ver con las dudas que me genera el «ruido» que algunos movimientos educativos hacen en las redes sociales y, la dificultad de verlo en las aulas de nuestro país. Como bien comentas, son muchos los claustros que no están por la labor de ir en el camino que algunos marcan y, tienen otras ideas (acertadas o equivocadas, según quien sea quien las juzgue) sobre cómo se tiene que llevar a cabo el aprendizaje en su recinto de control (sea éste el centro educativo). Ello no implica que nosotros tengamos la razón y ellos no, más bien que falta un entendimiento entre las diferentes posiciones en los centros y, sacar propuestas desde el aula, hasta el claustro y, posteriormente hasta esa gran «red educativa», cosa que a veces nos saltamos (por diferentes motivos) y pasamos directamente del aula hasta la «red».

      Ya ves que últimamente estoy poniendo un poco en cuestión ciertas cosas (espero que sea una fase pasajera) y, me dedico a analizar «la realidad» a pie de trincheras. Eso sí, no me gustaría dejar de comentar que eso «de la minoría que ve la realidad y el resto que cobra» no lo encuentro demasiado acertado.

      Me encanta ayudar a reflexionar porque muchas veces, los propios comentarios, me ayudan a replantearme algunas cosas. Muchas gracias.

  2. Yo lo que creo es que caminamos queramos o no hacia una sociedad participativa y creadora. Para mi cualquier movimiento debe salir desde todos los nodos de la red, no sólo desde el vértice de la pirámide. El conocimiento real surge de la experiencia concreta de las personas no de las instituciones. Éstas deben saber aprender de las necesidades y el conocimiento que fluye en nuestro caso en los centros. Así como la democracia debe buscar instrumentos más participativos en la política (no es suficiente con lo representativo), en Educación deberían surgir movimientos «desde dentro» hacia fuera para no ser meramente consumidores. Por eso es importante el trabajo en red colaborativo. Lo que pasa es que aún el peso de los media 1 (mass media) en la configuración del clip mental es aún grande. Quizá cuanto más avance y se extiendan los social media como instrumentos de colaboración y creación podamos avanzar más y las silenciosas mayorías se descompondrán en pequeños y variados nodos de participación activa.

    1. Discrepo ligeramente entre lo «de queramos o no queramos», ya que es todavía mucha la resistencia de compartir materiales educativos y, en demasiados casos nos encontramos con maravillosos copyrights sobre materiales realizados por nuestros compañeros. Por suerte, en nuestro ámbito, cada vez son más los docentes que optan por licencias libres (CC) de sus trabajos y, gracias a ello se «crea más» y «de mayor calidad esas creaciones». Pero falta mucho para encontrarnos con el ideal que planteas (y que a muchos nos gustaría).

      En lo demás, nada más que decir, excepto que comparto las ideas que planteas y, deseo, que esos «pequeños y nodos de participación activa» puedan llegar a integrar a la mayoría de los actores educativos (alumnos, docentes y padres) de nuestro país.

  3. Como futuro profesor que ha partidipado fervientemente esta última semana en el movimiento 15M, no puedo mas que darte la razón. Durante la última semana he repetido hasta la saciedad que somos una minoría, y que para llegar a algo, no podemos relacionarnos con la gran mayoría a base de enfrentamiento ideológico, sino que tenemos que echarle mucha diplomacia, asertividad y muchíiiiiiisimo sentido del humor, y cambiar el chip de intentar convencer al resto diciéndole qué tiene que hacer, por el chip de exponer todo lo bueno de nuestra realidad personal, dejando libertad a los demás para que elijan su camino. Y centrarnos en lo poquito positivo que vayamos consiguiendo para no decaer.

    1. Estoy totalmente de acuerdo con tu planteamiento: diplomacia, asertividad, no intentar convencer al resto diciéndoles qué tienen que hacer dejándoles libertad y…especialmente «tener mucho sentido del humor». Unos puntos que comparto en su totalidad y, que si se siguen al pie de la letra, podemos pasar de una «minoría ruidosa» a una mayoría, quizás no tan ruidosa, pero más participativa y colaborativa.

      A propósito, espero que pronto ese «futuro» se convierta en un «presente», ya que hacen falta más como tu en el barco.

  4. Aun formando parte de esa minoría, debo reconocer que es verdad que la mayoría del profesorado no se pronuncia o no está dispuesto a seguir ese camino. Estoy de acuerdo en que es necesario que de una vez por todas los docentes debemos ser escuchados y para ello debemos alzar la voz o al menos decidir qué es lo que queremos y cómo lo queremos. Yo creo que hay una minoría que ya se ha pronunciado: quiere avanzar, progresar sin dejar de lado las nueva tecnologías y teniendo en cuenta al alumnado con una educación basada en la participación, el aprendizaje colaborativo y en el que los alumnos se conviertan en motores de su propio aprendizaje. La cuestión es ¿qué quieren el resto de docentes?.

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