De Google Classroom a un ecosistema de aula abierto

No voy a entrar a discutir las bondades que suponen para un docente el uso de entornos virtuales de aprendizaje modernos y fáciles de gestionar. No quiero menos que felicitar a aquellos docentes, que este nuevo curso, van a apostar por el uso de Google Classroom, Edmodo o Schoology -entre muchas otras opciones que me dejo en el tintero- para gestionar sus asignaturas y cursos. Es una decisión muy importante porque se da el primer paso hacia un ecosistema de aula abierto. Un ecosistema abierto, transparente, que debería ser el objetivo último de nuestro sistema educativo. Abolir paredes, quitar puertas y, como no, permitir la entrada y salida de cualquiera de los centros educativos dotando de una visión global de lo que se hace en ellos. Sí, ese debería ser el objetivo. Un objetivo que, a nivel físico es imposible por las restricciones que nos suponen la mayoría de infraestructuras -entre feas y muy feas-, pero no tan utópico desde que la red se ha vuelto omnipresente y quien más y quien menos dispone de un dispositivo conectado a internet.

Fuente: http://www.arquinauta.com/
Fuente: http://www.arquinauta.com/

Una vez algunos tomamos la decisión de abolir el uso de Moodle, decisión, por cierto, muy controvertida porque la mayoría de centros educativos y aulas virtuales de los mismos siguen basadas en él, nos encontramos con la necesidad de disponer de un lugar donde realizar la gestión académica de nuestros alumnos. Sí, convenía buscar una alternativa que permitiera ir un pequeño paso más allá que Moodle. O quizás, tan sólo, que fuera una herramienta que facilitara su uso por parte de alumnos y, como no, por la mía. Tocaba buscar por la red. En un primer momento, después de observar como la mayoría de mis alumnos daban el salto de Tuenti a Facebook (debe hacer ahora unos cinco o seis años) tocaba plantearse cambiar mi Moodle de toda la vida (sí, en el año 2008 ya tenía una aula virtual y daba cursos de formación a mis compañeros). Moodle resultaba para mi gusto una entidad que se había vuelto demasiado compleja de gestionar y que, a pesar de sus mejoras, tenía demasiados peros para sentirme a gusto. Y debo reconocer que, como docente, si uno no se siente a gusto con lo que está usando, se ha de buscar alternativas. Mantener algo por el hecho de que lo usan todos, es de lo único que se hace cursos de formación o, directamente, es la apuesta básica de la administración educativa, no me va.

Por tanto el curso 2011-2012, con el boom que supuso el desembarco de smartphones en nuestro país, rehíce todos mis contenidos (bueno, no eran míos, eran adaptados -¿por qué hacer material nuevo cuando hay compañeros que se lo han currado y lo han puesto a disposición de todos en la red?-) y me embarqué en Edmodo. A propósito, me he saltado la experiencia de uso de blog para plasmar algunas de las actividades que hacían mis alumos como el blog de mi ex centro que cree cuando formaba parte de su equipo directivo. Al final, por una mala gestión, toco cerrar el personal que usaba con mis alumnos y el de mi centro se murió porque, cuando me fui -por motivos de salud- del mismo nadie se preocupó de mantenerlo. Ahora, por lo visto, tienen una de esas maquetas tan feas que da la administración educativa. ¡Con lo chulo que me quedó en Joomla! Sí, antes de WordPress tuve mis pinitos con otro CMS (content management system, o sea Joomla, Drupal, WordPress u otros) . Me duran poco los amores por las herramientas y las plataformas.

La experiencia de Edmodo duró un par de cursos y, al conocer Schoology, di el salto por verlo algo más interesante para los alumnos de Secundaria. Incluso conseguí convencer a uno de mis compañeros de departamento para usarlo -y creo que lo va a seguir haciendo este curso-. Pero me faltaba algo. Me faltaba la parte transparente de lo que hacía en el aula. Sí, iba creando blogs pero gestionar los mismos y el LMS (learning management system, o sea Edmodo, Schoology, Moodle u otros) era demasiado trabajo y acababa encerrándome entre las cuatro paredes virtuales que suponía, en ese momento, Schoology. Gustaba a los alumnos porque era un sistema de control exhaustivo. Y no lo olvidemos, el alumno está muy acostumbrado al control y, cuando le ofreces algo muy guiado y estructurado, se siente más cómodo que dejarle con libertad. Más aún si llevan muchos años acostumbrándose a ello.

El curso pasado tocaba plantearse de una vez romper con la comodidad del alumno (la mía no porque, sinceramente, me gustaba el tema blogs a pesar del mayor trabajo que sabía que generaría). Por tanto, a la papelera de un plumazo Schoology y empezar con un blog de aula. Un blog donde se colgaba todo el material y las actividades que iban realizando los alumnos. Un blog que convivía con los blogs de los alumnos. Alumnos que eran evaluados por sus entradas en los mismos. No había exámenes. No había evaluaciones memoríticas. Simplemente realización de actividades en contextos abiertos que podían ser vistos por cualquiera y que se evaluaban, en muchas ocasiones, entre pares. Un ecosistema abierto muy interesante por lo que llevó asociado. Muchos chavales hicieron maravillas con sus blogs y, desde aquí, ya digo que muchos se van a acordar de algo de lo que dimos. Sólo un gran pero… no conseguí incentivar a los padres (más allá que vieran los blogs de sus hijos) y la herramienta de comunicación que usé con las familias (ClassDojo Messenger) fue un auténtico desastre.

El curso que viene… mantener lo que funcionó (darle un meneo al blog de aula para hacerlo visualmente más atractivo y estructurado), potenciar el uso de materiales multimedia (lo de los canales de vídeo se hace imprescindible) e, intentar establecer algún mecanismo de comunicación eficaz con las familias (planteándome seriamente Facebook -que voy a usar con los alumnos y, en este caso aún estoy rumiando si hacer un grupo en abierto o privado- y Remind como Whatsapp más privado sin necesidad de dar mi número de teléfono personal). Por cierto, también en mente la creación de una app para hacer más fácil la consulta del blog desde dispositivos móviles. Sí, ya sé que no he hablado de contenidos pero es que, por desgracia para los elaboradores de currículum y amantes de la programación, hasta que no conozca a mis alumnos no puedo hacer predicciones del tipo de contenidos qué daré y cómo lo estructuraré.

No creo que la solución pase por Google Classroom ni por sus mejoras. Creo que la solución para el aprendizaje pasa por ir eliminando las paredes del aula, permitir la colaboración de la comunidad educativa -de toda- y, como no, avanzar hacia un ecosistema de aula totalmente abierto. Eso sí, para poder llegar a plantearse la «incomodidad» que supone abrir completamente lo que sucede en el aula, se tienen que ir quemando etapas 🙂

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

4 Comments
  1. Hola Jordi! Cuéntame cómo te ha ido desde que escribiste esta nota? Creo totalmente en ese ecosistema de aula abierto que mencionas. De acuerdo con «basta de Moodle» (ya lo abandoné en el 2012) Todos mis alumnos tienen su blog personal. Uso Edmodo con los más chicos y Google plus con los más grandes de la secundaria pero veo que los alumnos mayores cada vez participan y / o consultan menos este espacio. No sé si es porque ya no es novedad para ellos manener comunicación con sus docentes en estas plataformas (lo vienen haciendo desde la primaria) o por desinterés pero ya dejó de ser un canal de intercambio y comunicación.

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