De incoherencias educativas y sermones de la montaña

Acabando mi primera semana de vuelta a las aulas después de un breve período de alejamiento, en medio de movilizaciones de la comunidad educativa en media España y, desconciertos en la otra media, me empiezo a plantear de nuevo la incoherencia de la Educación «reglada» y, la absurdidad de los sermones educativos (de los cuales a veces soy partícipe). Ficciones y deseos superados por las realidades, utopías que siguen siendo lo que eran y, maravillosas chisteras de las cuales es imposible extraer ningún conejo.

Quizás, hablar de incoherencia sea, en cierta manera, no tan inconsistente como hablar de realidades que no entiendo, noticias que tengo que revisar y volver a revisar antes de entender nada, manipulaciones interesadas, libros que no entiendo, alumnos que se ahogan, recursos que no existen, normas que son anormales, segregaciones tranquilizadoras, etc. En definitiva, estoy perdido y no me encuentro.

No entiendo que aumenten horas lectivas y que las mismas no sirvan para desdobles en grupos complicados, no entiendo que se haga en unas partes de España y en otras no (discrecionalidad de la medida), no entiendo que los políticos quieran usar las reacciones producidas en su beneficio, no entiendo nada.

Tampoco llego a entender la «necesidad» de recortar en determinados ámbitos, cuando por otra parte y, en algunos servicios educativos ves que cada vez son mayores los esfuerzos económicos que se realizan (más conciertos, más Congresos educativos, más cacharrería institucional y, más inauguraciones y corte de cintas de centros a medio hacer). No lo se… no lo entiendo.

Llegados a este punto, tampoco llego a entender cómo puede un maravilloso político o sindicalista defender un servicio público cuando lleva a sus hijos a centros privados (o concertados, privados de gestión y subvencionados con dinero público). No entiendo tampoco de problemas lingüísticos ni de las necesidades de enfrentar. Debo de estar perdiéndome algo.

Vuelvo a buscar, a encontrar y a perderme. Me pierdo en los cientos de millones gastados en cacharrería dentro de maravillosos planes 2.0 para digitalizar las aulas de nuestro país cuando veo que en mi centro no dispongo de un triste equipo informático en mi aula (y de wifi ni hablemos). Me llena de rabia ver cientos de pizarras digitales y recursos educativos en sus maravillosas cajas por abrir en algún oscuro rincón. Me apena ver que, en las CC.AA. donde mejor gestión se está haciendo de sus recursos digitales, sea donde peores resultados educativos se están dando… ¿no era un plan para mejorar el rendimiento del alumnado?

Sigamos revisando e investigando en mi mundo educativo. Nos encontramos alumnos decepcionados, abandonados y segregados. Eliminando problemas o escondiéndolos bajo una tupida alfombra para aparentar que no están allí. Educación obligatoria hasta los dieciséis la llaman… en lugar de llamarlo presidio, guardería y aguante. Rejas y más rejas, normas y más normas, burocracia y más burocracia.

Los docentes estamos perdidos, luchando para que nos cambien una guardia de día…poco más podemos hacer. Claustros desballestados, comunicación asíncrona, ánimos de lucha y fracasos mal gestionados. Me vuelvo a perder…

Aún queda más… ¿hablamos de formación docente o pasamos directamente? Paso, me cansa el tema. Mucho sermón y certificación, y poca o nula efectividad real.

No son las TIC, no son las personas que integran la comunidad educativa, no son los políticos, no son los gestores, no son los vendedores de libros de texto, no son… ¡ya no se quiénes son los responsables!

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

14 Comments
  1. Te doy la razón en muchos de los planteamientos. Sabes que trabajo en la concertada, pero que siempre he creído en la pública de calidad, sería imposible la educación en el país sin esa pública.
    Tampoco veo el tema de empezar la casa por el tejado… y es que el tema de la tecnología lo han lanzado quienes no están en las aulas ni entienden cómo van las cosas, políticos que han pensado que está bien tener mucho cable y poca red, mucho aparatejo caro que no saben cómo hacer servir… si yo te contara…
    No hay orden ni concierto con la educación. Somos algo menor, algo sin aparente importancia, más que cuando llegan elecciones o se trata de aparentar.
    Sigo repitiendo que la enseñanza no se comprende desde fuera, y que desde dentro no se nos escucha. No hay ánimo de cambio en la mitad de los sitios y si lo hay (como dicen los niños), da palo.
    Ante tamaño panorama, o nos desmoralizamos o intentamos imposibles. Si me permites, en lo personal me decanto por esto último, aunque quizá lo tenga perdido de antemano. Pero sabes que no me rindo.

    1. No es desmoralización, es objetividad al ver la realidad «desde dentro». Como muy bien comentas, es difícil ver qué está sucediendo en nuestras aulas desde despachos y, desde la visión de aquellos que no comparten esos espacios.

      Me quedo fundamentalmente con lo de «no hay orden ni concierto en la Educación» (aunque algunos piensen y hagan lo posible para concertar -privatizar- la Educación).

      Y, finalmente, tan sólo incidir en que no es cuestión de los profesionales y del sistema donde trabajen (ya que la mayoría intentan hacerlo lo mejor posible), es algo mucho más profundo que todo ello.

  2. Hola, te sigo…y sigo desde otros lugares a veces perpleja como otr@s con la realidad que no conseguimos remontar.
    A veces me paralizo con un «todo vale» que reina en medio del «estamos esforzandonos por cambiar».. me quedo pensando en la micropolitica del aula ( del «poder» que «podemos» y en como lo llevamos a la practica) toda vez que la (s) gestion (es) no acompanan en el sentido que deseamos y pensamos que deben orientarse los cambios y la apropiacion de herramientas culturales.
    Me preocupa que no podamos hacer «visible» las ideologias que nos acompanan. Que no generemos el espacio de discusion…ejercicio»de la etica que condena el cinismo» en palabras de P. Freire. Y no se si esto es el tejado, las paredes o el piso.
    Si creo que es lo que apuntala. Tu tarea, la mia, y la de tant@s otr@s que sencillamente como dice Isabel «no se rinden». Ni ayer, ni hoy ni manana.
    Tarea de resistencia de «sujetos deseantes»en un territorio de voluntarismos.

    1. No es tarea de resistencia, es un sinfín de desconciertos e incomprensiones de lo que está (y lleva muchos años) sucediendo en la Educación. Y, lamentablemente, no sólo en el entorno de quien escribe, si no en la mayoría de países de nuestro entorno (más o menos lejano).

      Tan sólo se que no se nada… ni qué hacer, ni qué cambiar, ni qué o quiénes hay detrás de todo ello.

  3. Este sistema educativo está más que caduco…Y es verdad que habría que repartir responsabilidades por todos lados (aunque algunos creo que se llevan la palma, políticos 70% por lo menos).
    Aún así, todo docente que esté vocacionado, que sienta que esto es lo suyo, debe hacer lo posible por mejorar, por buscar lo mejor para nuestros chavales…y al menos así, ponemos nuestro granito de arena en construir un mundo educativo mejor.
    No podemos decaer, ánimo 😉

  4. One more time: between all of us killed them and she alone was died. (moroless)

    Si hubiera o hubiese un sólo culpable (persona o estamento) la solución sería fácil y asequible, pero la cosa tiene varios padres y madres.

    -El sistema: muy bueno sobre el papel, muy malo en la práctica.
    -Los políticos: «creando» el Sistema pero no dotándolo de recursos, ni humanos, ni económicos, ni de feedback, ni de na.
    -Los expertos: disponen de teorías realmente buenas que explican fénomenos y funcionamientos de aprendizajes, comportamientos, transversalidades competentes, etc. pero no dejan claro cómo llevar esas teorías a la práctica en un Sistema con grandes carencias que no suplen los Políticos y con una enorme diversidad de agentes, en cuanto a tipos, capacidades y disposiciones.
    -Los equipos directivos: equipos de docentes que juegan a ser gestores sin formación ni conocimientos más allá de la buena voluntad y de unas directivas que les llegan desde los Políticos articulando lo que dicen los Expertos para reorientar lo que se ve desde la distancia del Sistema. Y todo esto cambiando año a año, cuando no intraanualmente.
    -Los equipos docentes: bien podrían haber surgido como castigo divino al modo de Torre de Babel. Incapaces de entender qué significa trabajar en Equipo, de ahí la denominación del engendro, y muchas veces carentes del conocimiento de qué es la docencia ya que mayormente se limitan a reproducir El Modelo que les llevó hasta donde les llevó. Aunque ése Modelo fuese de otro Sistema en otra Sociedad.
    -Los profesores: forman parte de los Equipos Docentes, aunque algunos aún no se han enterado. Son la primera línea de combate y disponen de lo que todo ejército que quiera perder una guerra ha de disponer, a saber:
    –Informaciones contradictorias.
    –Informaciones incoherentes.
    –Cuadros de mando escasamente eficientes que no cohesionan ni refuerzan puntos débiles.
    –Inexistencia de recursos para afrontar situaciones imprevistas y desbordantes.
    –Falta de comunicación con otras fuerzas (supuestamente) aliadas.
    –Entrenamiento intensivo en tácticas de guerra moderna.
    –Conocimiento en profundidad del nuevo armamento. Y habilidad manifiesta en su manejo.
    –Desmoralización creciente.
    –Menosprecio manifiesto por parte de la población civil.
    –Etc.
    -El alumnado: diverso, cada día más, falto de interés y motivación y con grandes dificultades de concentración y atención, debido a que la sociedad se ha fijado en ellos como «targed» a la hora de consumir productos y a que sus progenitores han tenido que reducir el tiempo que les pueden dedicar «in situ» por tenerlo que dedicar a ganar dinero para poder mantener(se) en un status determinado.
    –Huérfanos de educación social y cívica, de la que daban los padres y abuelos «serios»
    –Siguiendo modelos irreales facilitados por los MassMedia.
    –Convencidos del «lo quieres, lo tienes» porque es el pan que han comido.
    –Desmotivados por el estudio porque es una tarea árdua, pesada y con resultados a largo plazo.
    –Desconocedores de que «lo bueno» se «hace esperar» porque hoy dándole a un botón te cae una hamburguesa en las manos.
    –Hedonistas.
    –Con poca capacidad para tolerar y reconocer los errores propios.
    –Desconocedores del verdadero valor de las cosas.
    -Las familias: creen que sus hijos NO son como son y suponen que los centros educativos les Educarán.
    –Las familias de los «buenos» alumnos, habría que matizar qué entendemos por buen alumno, acostumbran a no hacerse notar.
    –Las familias de los «malos» alumnos están cada dos por tres yendo al centro, llamando, quejándose, etc.
    –Cuando se les requiere para que llamen al orden a sus retoños, escasamente lo consiguen, puesto que «la criatura» ya va sola y pasa bastante de lo que le digan los adultos, que no saben nah!
    –Sobreprotegen a los hijos desautorizando a los centros.
    –Exigen aprobados a los profesores, en lugar de trabajo a los hijos.
    –Se desentienden de la evolución académica de sus hijos (a mi me daría grima detectar la comprensión lectora de un hijo adolescente, no digamos las competencias matemáticas)
    –Amenazan con Inspección y juzgados.
    –No manifiestan que quieren que sus hijos aprendan, sinó que aprueben.
    Etc.

    Estós son, a mi entender, algunos de los aspectos «culpables», me dejo muchos y he generalizado mucho, hay tantos matices como personas, pero como dije al inicio: El problema es muy complejo.

    😉

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