De la estupidez del funcionario

No tengo claro si el funcionario nace o se hace. Sé que es un estatus laboral al cual se accede después de haber pasado unas oposiciones en justa competencia y concurrencia. Sé que es un estatus laboral al cual accedí ya hace algunos años. Sé que es algo que, supuestamente y sin a día de hoy tenerlo nada claro, permite un trabajo «mal pagado» (comparativamente con la empresa privada -aunque hoy en día se cobren en la misma sueldos «de mierda»-) a perpetuidad. Algo en lo cual uno si quiere puede jubilarse. Algo que le va a servir para traer pan caliente a su casa con independencia de las inclemencias mercantiles que se produzcan a su alrededor.

Hay algo que no entiendo. Que conforme pasa el tiempo me genera más desazón. La cantidad de funcionarios estúpidos que se reproducen como setas. De aquellos que optan por entidades sanitarias concertadas en lugar de escoger la Seguridad Social. De aquellos que optan por conciertos para escolarizar a sus hijos. De aquellos que huyen masivamente de los servicios públicos en los que ellos desempeñan su labor para acudir a servicios concertados (pagados por el Estado pero de gestión privada).

¿Es legal hacerlo? Claro que sí. La libertad de elección es algo contra lo que no se puede argumentar. ¿Es ético hacerlo? Cuestionable. ¿Cómo vas a defender algo en lo que no crees y ejercer tu profesionalidad en dicha faceta? Pero dejémonos de moralinas varias y vayamos a un tema en el que quizás muchos de esos funcionarios no piensan. ¿Realmente no tienen pensamientos egoístas hacia la mano que les da de comer? ¿Realmente es necesario morder esa mano con sus actuaciones? ¿Realmente no ven las consecuencias de esas decisiones hipócritas que están tomando?

Voy a hablar en clave egoísta. Haciendo algunas preguntas en voz alta para aquellos de entendederas limitadas. Para aquellos que piensan que esas decisiones no les van a traer consecuencias. Para aquellos que piensan que llevar a sus hijos a esos maravillosos centros concertados (hay algunos docentes de la pública que incluso los llevan a esos que separan niños y niñas), que usar la sanidad concertada u otros servicios igualmente subvencionados no va a tener ninguna afección sobre su trabajo. Que usar unas camisetas con diferentes eslóganes, defender el nepotismo en la selección de los trabajadores (comisiones de servicio a dedo) y decir con la boquilla para que alguien que no les conozca lo bonito y maravilloso que es lo público les va a impedir ser castigados por esa estupidez que cometen. Eso sí, después haciendo para ellos y sus familias lo contrario. Vender eso en lo que no creen.

En Valencia capital ya son más del 50% los alumnos que irán a centros concertados este año. En la mayoría de Comunidades se sigue la misma tónica. El número de alumnos que se escolarizan en la pública no para de trasvasarse hacia centros concertados. No nos podemos quejar. Lo estamos incentivando nosotros. A propósito, lo anterior implica reducción de personal en la pública. Sobran docentes. Primero sobran interinos. Los funcionarios también acabarán sobrando. Hay casi un millón y medio de funcionarios que han optado por la sanidad privada como comentaba anteriormente. Es mucha gente. Son muchos servicios que pueden desaparecer. Cuando hayan desaparecido y sólo exista sanidad privada que ninguno de esos funcionarios se queje. Que no se quejen de que no pueden pagar su asistencia sanitaria o la de sus hijos. Que no se quejen por haber perdido su trabajo al sobrar los funcionarios. Que no se quejen cuando, a corto plazo, su centro de trabajo reduzca plantilla y les obligue a desplazarse a cientos de quilómetros de sus domicilios.

No me esperaba tamaño despropósito de la mayoría de mis compañeros. Interinos a la cola del paro con sus hijos en la concertada. Lo más surrealista hecho realidad. Hipocresía que cuando estén a la cola del paro, llorando desconsoladamente por haber perdido un trabajo que consideraban a perpetuidad, va a amargarles muchas cosas. Algo que, tarde o temprano, gracias en parte a esos funcionarios estúpidos, va a suceder.

Estúpidos funcionarios.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

27 Comments
  1. Vaya muy enfadado te veo , debo reconocer que con razón nosotros mismos nos ponemos muchas veces palos en las ruedas. ¿Cómo confiar en la escuela pública cuando tantos maestros llevan a sus hijos a la concertada?.. esta seria la pregunta que debe hacerse la sociedad delante de este hecho.
    En lo de la sanidad en el mismo momento de entrar a ser funcionario te ofrecen MUFACE que ya por ser otro nombre no se entiende que que la misma administración vaya por otro camino , dentro del mismo te da acceso a varias entidades concertadas , el mismo estado que te da trabajo público te ofrece sanidad concertada .
    Disfruta de la última semana de agosto que nos espera un otoño duro, muy duro y la sociedad continua como siempre con la política del avestruz: si no miro no me entero

    1. No estoy enfadado. Aún sigo en período vacacional y este artículo es sólo reflejo de una situación que veo observando (y que los datos de organismos oficiales -MUFACE y Consejerías de Educación respectivas- avalan).

      Es curioso que haya tanto docente de la pública que lleve a sus hijos a la concertada. Aún más el porcentaje cada vez más alto del mismo que lo hacen (son datos a buscar, pero creo que pueden llegar a ser superiores al 50% -excepto en localidades más pequeñas donde no haya alternativa concertada-). Algo muy curioso y difícil de explicar.

      En referencia a la sanidad es extraño, como bien comentas, que sea el propio Estado quien da la alternativa a sus funcionarios de poder elegir una sanidad concertada (prestada por diferentes mutuas). Algo que, según ellos, justifican con criterios económicos. Algo difícil de justificar cuando son ellos los que han de velar por una correcta gestión de los recursos públicos. ¿No son capaces de gestionarlos? O, ¿hay algo más detrás de la pretendida mala gestión de esos recursos y de los conciertos sanitarios?

      Son cosas que no entiendo y que me he permitido plasmar en este artículo. Junto con unas «posibles» consecuencias de dichas decisiones. Unas consecuencias que van a afectar a todos los funcionarios (tanto a aquellos que han elegido conciertos como a los que no).

      Disfruta tu también de estos últimos días previos a un curso que se prevé duro. Muy duro.

  2. Jordi,

    Lo repetiré : ojalá los funcionarios de la escuela pública fueran como tú. Has acertado con el título. Estúpidos porque la Sanidad Pública es lo mejor que tenemos en el país; los mejores profesionales, con vocación, la investigación…Nada de lo que yo diga importa. Es más que sabido (menos por los funcionarios-maestros), y nos la estamos cargando.

    1. La Sanidad Pública en nuestro país es envidiable y gozaba de una excelente salud (a pesar de los problemas de mala gestión que llevaban a unas listas de espera excesivamente largas). Dispone, incluso a día de hoy, de los mejores profesionales y equipos.

      Es curioso que sean tantos los funcionarios (más del 80%) que opten por conciertos sanitarios. Unos conciertos que, más allá de unas listas de espera menores, habitaciones individuales y atenciones para «cosillas menos graves» deja mucho que desear. Aún más cuando dichas entidades concertadas en caso de «temas serios» se lavan las manos y te derivan a la Sanidad Pública. Esa Sanidad que tantos desprestigian y que no debería de atender a esos que prefieren ser atendidos por esa «maravillosa» alternativa que eligen libremente.

  3. Ya era hora de que saliera este debate. Algo que todos sabemos, hacemos, pero miramos hacia otro lado porque el «enemigo» no es la administración sino nuestro compañero de al lado. Hay que exigir responsabilidad a la administración para que no decaiga nunca la educación y la sanidad pública. Pero también tenemos que responsabilizarnos nosotros del asunto. Y esto a veces duele, porque no es sólo el Estado el que se lo pone fácil cuando tiene que tomar decisiones que implican sacrificio.
    Enhorabuena Jordi por tu valentia y claridad.

    1. La Administración gestiona mal sus servicios. Eso es incuestionable. El meollo de la cuestión es que los funcionarios formamos parte de la misma. Podemos hacer muchas cosas para intentar mejorar en nuestros ámbitos respectivos. Más allá de unas directrices, siempre contradictorias, que nos marcan en nuestro quehacer diario.

      Debemos ser críticos con la Administración. Criticar lo que no funciona hasta la saciedad y hacer lo posible, dentro de nuestras posibilidades, para que ello no siga pasando. Ello no obsta para que también, como muy bien comentas, tengamos que ser responsables de nuestras decisiones y lo que las mismas conllevan (o pueden conllevar).

      Gracias por tu comentario.

  4. Me he distanciado de algunas personas que estimaba por, simplemente, plantear esta cuestión. Algunos, incluso dirigen centros públicos, firman manifiestos a favor de la escuela pública, llevan pancartas y dirigen sindicatos «progresistas».
    Todo comenzó hace mucho tiempo. Nada más aprobarse la LODE, ya comenzó la deserción de los hijos de compañeros de trabajo hacía la concertada, en su versión religiosa o no. Ambas garantizan que sus pupitre, no sean ocupados por inmigrantes, hijos de parados.
    ¡Hipócritas¡

    1. Es un tema muy delicado y controvertido. Plasmarlo en forma de artículo ya hace que el mismo pueda suscitar suspicacias, pero creo que es algo de lo que se tiene que hablar a fondo. Algo está fallando y por mucho que escondamos la cabeza cual avestruces se tiene que tratar con la realidad, las decisiones de muchos docentes (u otro tipo de funcionarios) y las consecuencias posibles (y no tan difíciles que sucedan) de sus actos.

      En cuanto a la cuestión de la hipocresía docente es algo más que evidente. Mucho más evidente en esta situación «coyuntural» en la que nos encontramos.

  5. Triste articulo, aunque no comparto contigo la generalización de qué los funcionarios son estúpidos. Desde la humildad, considerar que un colectivo es estúpido a priori sin analizar las causas verdaderas por los cuales actúan así no me parece nada acertado.

    Existe un problema y es un debate que se ha de poner sobre la mesa, sobre la financiación adecuada de los centros públicos, pues éstos son igual de capaces de generar conocimiento y bienestar de la misma forma que los privados, solo que los primeros son más eficientes, pues no se debe pagar el plus de beneficio privado y permite la igualdad de oportunidades para todos, con todas las ventajas macroeconómicas que conlleva.

    Sin embargo, no considero que los funcionarios sean tontos, todo lo contrario, eligen los centros concertados porque ofrecen hoy una calidad y no-saturación que no se encuentran en los centros públicos, libertad de elección.

    ¿La situación de los centros públicos se debe a qué los funcionarios no apuestan por el sector que les da de comer? Nada más lejos de la realidad, es más el aumento de demanda en el sector público no tiene por qué implicar una mayor financiación hacia él, ya que la financiación no depende de fondos privados sino de la apuesta pública del gobierno. Es más, para los sectores de la derecha seria la saturación aún más de los servicios la escusa perfecta para privatizar más.

    Qué los funcionarios apuesten o no por el sector público no implicaría una mejora hacia él, en todo caso, la mejora vendría el día que la sociedad en su conjunto apueste por un sistema público de calidad votando a partidos que verdaderamente quieran construirlo y nunca hacer negocio de lo público.

    Queda aún mucha pedagogía sobre este tema, ante malos gestores los ciudadanos prefieren una bajada de impuestos con la consecuencia de obtener aun peores servicios públicos, pero resulta paradójico que son los ciudadanos los que votan a estos malos gestores.

    Necesitamos buenos gestores, buenos políticos en la política que no quieran desmantelar lo pública para su interés privado, pero no comparto para nada que la destrucción de lo público se deba a que los mismos trabajadores no apuestan por el sector que les da trabajo, pues no depende de ellos, ni de su apuesta, que se mejore la calidad y la financiación del sector.

    1. Gracias Sergi por el comentario. Las argumentaciones en las redes sociales a veces se quedan vacías de contenido y, es muy difícil, plasmar las divergencias o convergencias con los puntos de vista sobre diferentes situaciones.

      En primer lugar comentar que no estoy tratando de estúpido al funcionario ni se generaliza dicho calificativo en el artículo. Se trata más bien de exponer una conducta estúpida. Una conducta que, incluso mirada bajo la perspectiva del puro egoísmo personal, se puede considerar un gran y grave error.

      El problema fundamental no es el de la falta de financiación de los centros públicos. Se trata más bien de una correcta financiación y gestión de los recursos públicos (se puede hacer mucho para mejorarla sin aumentar el gasto que supone para la Administración ni empeorar las condiciones laborales de sus trabajadores).

      En referencia a los centros concertados creo humildemente que desconoces su realidad. Una realidad de aulas más saturadas (no lo digo yo, lo dice el propio Ministerio y la OCDE -amén de los docentes que trabajan en esos centros que te lo confirmarán-) y de instalaciones más deficientes que las de los centros públicos. La elección no se basa en esos parámetros. Ni en sus mejores resultados (cuestionables analizando los resultados de la prueba que homogeneiza -la Selectividad-). La realidad es que se elige ese tipo de centros por clasismo. Por no tener como compañeros de pupitres de sus hijos a personas de otras nacionalidades. Puro racismo que se niegan a reconocer. Bueno, más que racismo, prefiero el término clasismo (el árabe rico no molesta que comparta aula). Por tanto, pobre es su argumentario para escolarizarlos en ese tipo de centros ya que la sociedad que se van a encontrar es mucho más heterogénea.

      Finalmente, estoy de acuerdo en lo que comentas de que necesitamos a unos buenos gestores. Unos gestores que velen por el interés común por delante de intereses partidistas o económicos. Unos gestores que, son el resultado, de unas elecciones donde se ha votado libremente. Algo que nunca debemos de olvidar.

      1. «La realidad es que se elige ese tipo de centros por clasismo. Por no tener como compañeros de pupitres de sus hijos a personas de otras nacionalidades. Puro racismo que se niegan a reconocer. Bueno, más que racismo, prefiero el término clasismo (el árabe rico no molesta que comparta aula).»
        De verdad, creo que la realidad en tu comunidad valenciana debe ser muy distinta a la mía. En mi colegio concertado, como en toda Andalucía, el ingreso de los alumnos en la concertada se fija con los mismos criterios que en la pública (cercanía, vivienda, hermanos etc). Y te lo digo porque en mis clases tengo inmigrantes de varias nacionalidades, de rentas varias… Y por cierto, sin problema, enriqueciendo el alumnado. No sé si será por desconocimiento o por prejuicios ideológicos, pero es un mantra que ya cansa.
        Si la defensa de lo público se basa, entre otras cosas, en el desmantelamiento de la concertada vamos «apañaos». No es ese el quid. Y como ya te he dicho alguna vez, muy contento con mis hijos en la pública, por opción (que no incoherencia).

        1. Lamento decirte que, eso que achacas a perjuicios ideológicos es la realidad. Una realidad que confirma el propio Ministerio de Educación en sus «Datos y cifras del curso escolar 2011/2012» (http://www.educacion.gob.es/horizontales/estadisticas/indicadores-publicaciones-sintesis/datos-cifras.html). No me gusta nada que se hable sin cifras reales en la mano. Es muy cómodo atacar las cifras (que en este caso son realidades) cuando no nos gustan. La realidad es que en Andalucía, ese gran vergel de la igualdad de la distribución de alumnado inmigrante entre la pública y la concertada (pagada con dinero público pero de gestión privada) no existe. Tan sólo el 7,6% de alumnado inmigrante estudia en la concertada, mientras que el 86,6% del mismo lo hace en la pública. A propósito, en la Comunidad Valenciana el porcentaje de alumnado inmigrante en la concertada es del 10%.

          A propósito, este artículo no iba sobre demostrar las maravillas de la pública y lo necesario que es suprimir los centros concertados. Pero si me permites mi humilde opinión… creo que es absurdo mantener una línea de centros subvencionados de gestión privada. Algo que quizás se tendría que replantear y asumir las consecuencias de su eliminación. Como siempre he dicho es absurdo que «un chiringuito particular» se pague con el dinero de todos. Un chiringuito particular que llevo criticando (mediante la aportación de datos e investigaciones) mucho tiempo.

          1. Jordi, juro no hablar más sobre este tema (la concertada) por aquí, porque está claro que la verdad no está ahí fuera (aunque vivas en ella, de ella y con ella) sino en tus palabras y opiniones. Lamento la beligerancia con la que a veces se expresan los defensores de la pública atacando a la concertada para defender lo suyo. No hace ningún bien, cuando todos juntos tendrían que remar en la misma dirección para defender la educación. En fin. Así nos va.
            Simplemente puntualizarte, si quieres creerme claro. Ese bajo porcentaje de alumnos inmigrantes en concertados en los datos del ministerio…¿te has planteado cuantos colegios públicos hay y cuantos concertados? (En Andalucía alumnos matriculados en colegios públicos 75,1%,, en torno al 20% en concertados y en torno al 5% privados) estos son los datos de ese informe. La diferencia es ostensible (y en tu comunidad hay más concertados, por eso tal vez el porcentaje sea algo mayor). Segundo, los concertados en gran parte, son antiguas instituciones (algunas de más de 100 años) situadas en la actualidad (antes era extrarradio) en el centro de las ciudades, donde no suelen situarse los inmigrantes (recuerdo el criterio de proximidad al colegio para ingresar en él)… Los estudios no son solo datos, también hay que interpretarlos. Y hay interpretaciones que son muy tendenciosas, que es lo que suelen hacer los políticos.
            Lo dicho espero que te vaya muy bien este año, de salud y en tu trabajo, pasaré por aquí de vez en cuando, supongo. Espero que la escuela pública sea cada vez de más calidad, para que así mis hijos tengan el mejor proceso de aprendizaje posible. Yo en un par de semanas, volveré a mis clases de un colegio concertado, con Ahmed (saharaui), Silvia (peruana), Amin (marroquí), Mateo (brasileño)… con cada vez más alumnos de familias desestructuradas y cada vez más pobres por la puñetera crisis… La verdadera realidad de mi colegio, si quieres verla, claro.
            Un cordial saludo.

            1. Alejandro, no creo en ningún momento que la verdad esté en mis palabras u opiniones. Las realidades contrastables son las que son. Los argumentos basados en informes oficiales se han de considerar como válidos. Si ya no nos creemos ni los propios datos del Ministerios… ¿qué creemos?

              Cada uno tenemos nuestras opiniones sobre un tema concreto. En cuanto a la concertada (y la subvención de cualquier tipo de actividad privada) lo tengo muy claro. Ello no obsta para reconocer la labor de muchos de sus profesionales. Unos profesionales que, no me gustaría olvidar, son trabajadores con los mismos derechos que cualquier otro.

              En referencia a los porcentajes y datos podemos discutirlos. También la cuestión de que los centros concertados se encuentren en el extrarradio o que no haya centros públicos en los centros de las ciudades (por estar copados por los concertados -ver por ejemplo Valencia-). Dar terrenos y dinero público para montar ese tipo de centros es un grave error. Creo que lo que se debe de hacer es controlar a los centros públicos y empezar a «desconcertar». Algo que se tendría que hacer con mucho cuidado para ser lo menos lesivo posible con los trabajadores que están trabajando en dichos centros. Algo que se tiene que planificar para que, principalmente los alumnos (que no olvidemos que es lo más importante del sistema), no se vean afectados.

              También espero que te vaya muy bien este año. Los chavales lo merecen y, más allá de opiniones sobre temas concretos (cuyo valor puede relativizarse en la situación actual) tengo muy claro que un buen aprendizaje deriva en una mejora social.

              Un saludo.

  6. Estoy contigo. Cuando saqué plaza seguí y sigo en la Seguridad Social… y, la verdad, no entiendo por qué hay que aguantar que esas «maravillosas» mutuas, cuando tienen un problema peliagudo con un paciente lo pueden derivar sin más ni más a la pública. Creo que la Seguridad Social les debería cobrar el tratamiento de esos casos que le derivan porque, además, son los más costosos. En cuanto a la educación, mi hijo va a la pública, desde los tres años hasta que acabe. Pese a la falta de polideportivos, pese a la falta de instalaciones, pese a la falta de medios personales y materiales adecuados para atender a toda la diversidad que se encuentra en las aulas públicas (y no en las privadas, concertadas o no)… en la sociedad estamos todos y no es lógico intentar educar a los niños en una burbuja en la que todos están dentro de la «norma».

    1. Es algo que tampoco entiendo. No entiendo que, después de una elección libre de esos funcionarios, se permita que cuando las cosas se tuercen en esas maravillosas mutuas la Seguridad Social se haga cargo de esos destrozos e intente solucionarlos. No entiendo que no se le cobre el tratamiento al funcionario al que le pasa. Sinceramente… no entiendo que se les pueda llegar a tratar en una opción sanitaria que ellos no han elegido (y, en caso de tratarlos, no les exijan hasta el último euro de su atención sanitaria).

      El tema de las «burbujas» es que llega un momento en que se rompen. La sociedad no es una burbuja y, es por ello, que cualquier sistema que introduzca burbujas artificiales para «normalizar» a los niños en una sociedad tan heterogénea como la nuestra está abocado al fracaso. Un fracaso que, curiosamente, notan muchos chavales procedentes de la concertada cuyos padres no tienen suficiente nivel económico para pagarles esas Universidades privadas de «pago por título».

  7. Totalmente de acuerdo. Estoy harto de la «libre elección de los padres», la «oferta de atención sanitaria» y otros términos que solo enmascaran clasismo y una gestión privada q cuando los números no cuadran tiran de la ubre de mamá Estado. Mucha defensa de la libre competencia pero no compiten limpiamente los concertados q seleccionan a su alumnado, dejando fuera al mas problemático. No compiten en igudad las clínicas q cuando la cosa se pone fea derivan a la sanidad publica.
    Soy docente de la publica, me forme en instituto y universidad publicas, mis hijos van a coles guarderías publicas y toda mi familia esta en la sanidad publica. Hay q creerse el valor de lo publico como individuos y como sociedad. Nada de conciertos ni mutuas; sanidad y educación publicas y el que quiera otra q se la pague al 100%. Por ética y estética los gestores de ambas deberían ser (ellos y sus familias) usuarios de los servicios públicos.

    1. Lo más curioso del tema es que esos grandes defensores de la libertad de elección, como muy bien dices, quieren que el Estado, con los impuestos de todo, sufraguen los caprichos de esos padres. Es muy bonito que el Estado lo subvencione todo. Es bonito montar una empresa dedicada a servicios básicos (Educación y Sanidad) sabiendo que siempre habrá el papá Estado que abonará los gastos que se requieran en cada momento. Así cualquiera monta una empresa.

      Totalmente de acuerdo en la doble línea. Una doble línea consistente en una pública de calidad y una privada de coste exclusivo para las familias. Lo de los conciertos es una aberración que no tiene ningún tipo de explicación ni justificación por mucho que algunos intenten hacerlo.

      Finalmente… ética y estética siempre va a depender de las personas. Lo que no se debe hacer es permitir o facilitar por parte de la Administración que esa ética y estética se alejen de lo coherente (y más con el gasto y el desprestigio al sector público que ello supone).

  8. De acuerdo en la mayoría del artículo, pero no soy partidaria de generalizaciones. Como bien has matizado posteriormente, se trata de una conducta estúpida, no de un funcionario estúpido. Y diría que en ciertos casos, se le «obliga» en cierto modo a una u otra elección.

    Planteo el caso de una gran parte de funcionarios, principalmente en el sector educativo: funcionario que es de una comunidad autónoma A, pero que ha conseguido su plaza en una comunidad B. Este funcionario sigue empadronado en su ciudad (en la comunidad A), ya que de año en año le cambian de destino en la comunidad B, al menos hasta que tenga el destino definitivo.
    Este funcionario no quiere mutua y sigue en la Seguridad Social. Si necesita un médico especialista o visitar a su médico de cabecera que es quien puede justificar su baja por enfermedad, tendrá que desplazarse a la comunidad A a que le atienda su médico, ya que en la B está como desplazado y por tanto ni te puede atender el especialista ni te pueden justificar una baja. ¿No será estúpido que esa persona se quede en la Seguridad Social y tenga que hacer una serie considerable de km cada vez que tenga que ir a un especialista o solicitar-renovar la baja?

    Nota: Con este comentario no se intenta justificar ninguna decisión, de hecho yo soy funcionaria, estoy en la seguridad social y, por ahora, no he faltado ningún día a mi trabajo de funcionaria.

    1. Convenía hacer esa matización que comentas. No se trata de que el funcionario sea estúpido. Se trata más bien, y como he comentado en alguna respuesta, de la estupidez que comete al elegir opciones concertadas por delante de las públicas en las que él o ella está trabajando. Algo absurdo e inconcebible en la mayoría de países de nuestro entorno. Aún más cuando dichas alternativas concertadas (como es el caso del régimen sanitario) le son ofrecidas al funcionario público por parte del Estado.

      En referencia al caso que comentas no es del todo cierto. Si uno opta por la Seguridad Social y dispone de la tarjeta sanitaria de una Comunidad Autónoma (no entiendo por qué demonios los servicios públicos básicos no son estatales y se han dedicado a transferirlos a las CC.AA. -pero esa es otra cuestión-) y le toca trabajar en otra puede pedir una tarjeta sanitaria provisional de “desplazado”. Una tarjeta de validez trimestral que le permite ejercer los mismos derechos que los que tiene en su CC.AA. de origen.

      También en cuanto a las bajas recordar que como funcionarios cualquier médico colegiado nos la puede expedir. No sólo el médico de cabecera. Cualquier especialista puede hacerlo. Cualquier especialista que trabaje en cualquier CC.AA.

      Espero haberte aclarado los puntos anteriores. Unos puntos que también me generaban dudas hasta que conseguí aclararlos (por tocarme de cerca al ser un funcionario residente en otra CC.AA. diferente de donde trabajaba).

  9. Yo no soy funcionario, pero por esa misma regla de tres que propones, ir a trabajar en coche en lugar de coger el metro, tren o autobús es estúpido. Creo que la cosa es bastante más complicada de lo que tú planteas, que además es el típico caso de plantear algo en forma de máximo (es decir, todo eso tiene sentido si lo hace la inmensa mayoría, cosa improbable). Pero piensa un poco, en el caso de la sanidad por ejemplo si sabes que lo más habitual que haces es tener citas con especialistas y que estas tardan en la seguridad social varios meses y en la privada unas semanas es el mismo caso que el del transporte público: puedes ir a trabajar en metro,autobús y tren sabiendo que tardarás hora y media en llegar al trabajar o usar el coche y llegar en 30 minutos. ¿Es estúpido? Sí, porque efectivamente si todos dejáramos de usar el coche se fomentaría el transporte público, se ahorraría energía, etc. etc y si todos usáramos la sanidad pública seguramente esta mejoraría muchísimo, pero tendríamos que hacerlo todos, ¿no? NO solo los funcionarios.

    En cuanto a la educación, efectivamente la enseñanza pública es mejor y más segura, pero el problema no es solo de educación. Creo que tú eres profesor, y sabrás por tanto que el horario habitual de trabajo comienza a las 8:30 de la mañana, si trabajas a una hora de casa, lo normal es que tengas que salir como poco a las 7:30 de casa, es decir, tendrás que dejar a tus hijos en el colegio a eso de las 7:15. ¿cuántos colegios públicos tienen estos horarios? Los concertados tienen horario ampliado desde las 7 de la mañana e incluso antes. Otra cuestión. Si vives en un barrio bien, la educación pública seguramente no acogerá a muchos emigrantes, pero si vives en un barrio pobre o normalito, resulta que sí, y tú como profe sabrás que el nivel con el que suelen venir los emigrantes es bastante más bajo que el que hay en España, el resultado es que a mayor nivel de integración más bajo el nivel del aula en generar, y no es cuestión de racismo, es lógico, si la escuela pública tiene que acoger a la mayoria de los emigrantes que vienen con menor nivel o incluso con dificultades de idioma, es lógico que los recursos se diversifique y que el nivel educativo tenga que bajar para llegar a una media. Entonces, si vives en un barrio pobre y resulta que en el colegio público no tiene horario ampliado y además la tasa de integración es muy muy alta (y te lo digo porque mi hijo iba a un colegio público estupendo, donde en su aula eran tres o cuatro los españoles, y que cambiamos a un concertado porque el niño no se esforzaba lo más mínimo porque con no hacer nda sacaba 10) puedes llevarlo al colegio y luchar por mejorar la enseñanza pública, pero mientras luchas y lo consigues, tú hijo (que no tiene la culpa) acabará sus estudios con un nivel más bajo que otros con los que tendrá que competir. Entonces, es fácil simplificar las cosas, pero con los hijos y con la salud no se puede arriesgar para mejorar el mundo, salvo que lo hagamos todos… porque por cierto ¿cuántos hijos tienes?.

    Un saludo

    V.

    1. Creo que estás errando en la apreciación del artículo y en su comparación con el uso (o no) de servicios públicos o privados de transporte. No se trata de eso. Se trata de la elección, por parte de quienes trabajan en la pública, de la elección de sistemas concertados (que no privados). Unos sistemas subvencionados por el Estado que, en demasía, no cumplen las expectativas y que sólo se eligen por motivos muy diferentes a los de la calidad del propio servicio. Elecciones que, no me canso de recordar, en el caso de los centros docentes concertados sólo está el de que sus hijos no estudien codo con codo con el inmigrante de turno. Más allá de eso se puede comprobar que las notas de Selectividad (en promedio) siempre son mejores las de un centro público. Por tanto, si la única prueba “objetiva” indica eso, ¿qué sentido tiene ir a un centro que no le garantice esa calidad? Además, la estupidez que comento se basa en la incoherencia. ¿No es incoherente trabajar en un sitio y usar los servicios de otro? ¿No es aún más estúpido usar unos servicios peores que, lo único que te va a aportar (por disminución de la carga de trabajo) es un traslado o futuro despido –no olvidemos que tarde o temprano se va a tocar ese tema con los funcionarios-)? Lo veo un poco estúpido.

      En cuanto al tema sanitario… ¿por qué esos que eligen una mutua concertada –hablo de los funcionarios- se pasan a la Seguridad Social cuando tienen algo más serio que un uñero (y cuando digo uñero hablo de intervenciones sencillas)? ¿Por qué sólo entonces acuden a la sanidad de todos? Me gustaría que se comparara con la sanidad americana. Aquella a la que muchos renuncian por estar sanos y poder así cobrar un salario superior (los costes sanitarios repercuten en algunas empresas sobre las nóminas de sus trabajadores). ¿Es lógico después llorar cuando se tiene algo serio y a lo que han renunciado? ¿Crees realmente que se debería permitir a esos funcionarios que, cuando lamentablemente pasa algo de lo cual no se hace cargo esa entidad sanitaria concertada –que han elegido en lugar de la Seguridad Social por esos pingües beneficios que comentas- se les permita ser atendidos? Yo creo que no. Creo que las decisiones tienen que ser vinculantes y deben llevar sus consecuencias asociadas.

      En referencia al transporte público. ¿Te imaginas que una empresa que ofrece un servicio de transporte fuera subvencionada por el Estado? Que le pagaran los vehículos, la gasolina y las nóminas de sus trabajadores. ¿No verías que es una aberración? Pues eso son los centros concertados. Algo que mucha gente desconoce (y más si está alejado de las interioridades del mundo docente).

      Creo recordar que el artículo no va sobre las decisiones de los no funcionarios. Va sobre las elecciones hipócritas de funcionarios que no creen (o al menos da la sensación) en un servicio público universal en el cual trabajan día tras día. Un servicio que no entiendo como se pueden vender sus virtudes cuando ni el mismo que trabaja en ellos se lo cree. Una incongruencia que, como expongo en el propio artículo, puede llevar a unas consecuencias que muchos de esos funcionarios no se esperan.

      Finalmente tan sólo un pequeño detalle. La visión de guardería de los centros educativos es errónea. Se trata de un lugar para el aprendizaje… no de un simple aparcaniños. Reconozco que las situaciones laborales son las que son, pero que nadie se olvide que las decisiones de tener hijos se toman con todas las consecuencias. Y una de ellas es hacerse cargo de los mismos. Algo que muchos, con la excusa del trabajo, prefieren endosar a los centros educativos donde, si puede ser, estén estabulados la mayor parte de horas y la mayor cantidad de días. Algo nefasto para el propio sistema y que la sociedad se empecina en demandar.

      Un saludo de vuelta.

  10. Yo soy uno de esos «funcionarios estúpidos» que lleva a sus hijos a la concertada. No huyo de nada ni tengo entendederas limitadas. Simplemente, llega un momento en que (no uno solo, la pareja) hay que decidir dónde llevas a los hijos. Además debes acertar con la primera opción, porque si no te la dan es difícil tener plaza en uno de los cuatro o cinco que quieres (públicos y concertados). Valoras todo, por supuesto también de los públicos: proximidad, calidad, número de plazas, dónde van tus conocidos (la gente de tu barrio de toda la vida), etc… Claro que siento que es una incoherencia (de hecho, hago las huelgas, acudo a las manifestaciones pero no veo lógico ponerme la camiseta verde), y es una incoherencia que llevo muy mal, pero desde que soy padre he tenido que cometer unas cuantas y las que me quedan.

    Es curioso cómo en los foros (el de la Dat Sur, el de profesores indignados) hay siempre ese tono de reproche al que no cumple 100% con el perfil de lo que se supone es el profesor batallador y coherente. Y, sinceramente, no sé qué porcentaje de nuestro colectivo realmente llega a ese nivel.

    Por cierto, no sé si me ha escapado pero no sé si has respondido (no estás obligado, claro) lo de si tienes hijos. Claro que tienes los hijos con todas las consecuencias pero decir que lo del trabajo es una excusa para endosarlos es no conocer la realidad laboral. En nuestro caso, este curso tres días a la semana hemos necesitado que los abuelos madrugaran para hacernos el relevo, porque en caso contrario sería imposible . Tanto mi mujer y yo tenemos trabajos en la Administración y estamos contentos con nuestro trabajo, ya que nos permite tener un horario más reducido que otros padres y hacer más vida en familia. Y te diría que estamos orgullosos de los valores solidarios y comprometidos que tenemos.

    Quiero decir que no hay que generalizar. Y opino que menos aún ese tono. Un saludo.

    1. En primer lugar me gustaría empezar por la respuesta en clave personal a lo que preguntas. Mi hija va a la escuela pública y las dos hijas de mi pareja también. Todo ello a pesar de los problemas que puede suponer el «no tener un horario tan amplio como en la concertada», «haber un mayor número de inmigrantes», «no ser el mismo centro que eligen nuestros amigos», amén de otras casuísticas que como comentas os han hecho optar por la opción del centro concertado.

      Una de las cosas que hemos primado es la calidad educativa y, siendo los dos docentes de la pública, tenemos muy claro que la calidad (a todos los niveles) se da en los centros públicos (a pesar de aquellos docentes que no creen en ese tipo de centros para sus hijos y que, curiosamente, son los primeros en ir a la huelga y arengar a sus compañeros para la defensa de esa Escuela pública que no creen).

      En referencia a los horarios y a la dificultad de coordinarse para llevar a los hijos a los centros públicos delante de las facilidades que ofrecen los centros concertados se está asumiendo un error peligroso. El considerar que los centros educativos son simples aparcaniños. Algo que no entiendo cuando los docentes algo que reivindicamos (los de la pública, concertada y privada) es que eso no tiene que ser así. Algo que, por lo que veo con tu comentario, pareces no tener demasiado claro. Para eso… no haber tenido hijos. Siempre se ha hecho lo que se ha podido y, ahora parece que sea imprescindible usar los centros educativos como guarderías permanentes.

      No estoy indignado. Estoy sorprendido de la estupidez de defender con los actos algo (y aquí ya hablo de forma totalmente egoísta) que puede provocar la desaparición de los funcionarios. ¿Qué sentido tiene para ti tener centros educativos públicos cuando los llevas a la concertada -por coherencia o incoherencia-? ¿Qué sentido tiene defender unos derechos laborales cuando huyes de la empresa (y eso que no creo que la Educación y sus centros deban ser considerados una empresa) en la que trabajas? ¿Qué sentido tiene vender delante de los padres las maravillas de un sitio donde no llevarías a tus hijos (por los motivos que sea)?

      Si algún día desaparece tu maravilloso trabajo a perpetuidad no te quejes. Es algo que, algunos estáis buscando con vuestras decisiones, día tras día. La decisión de dónde escolarizar a tus hijos o la asistencia sanitaria que quieres para tu familia es libre y, es por ello, que uno ha de asumir todas las consecuencias de dicha decisión. Lo único que me sabe mal es la afección de estos actos sobre los docentes que sí creemos en lo público para ofrecer los servicios básicos.

  11. Gracias por responder a la pregunta «personal» ya, que como decía, no estabas obligado.

    Dicho esto, creo que sigues generalizando y sobre todo haces juicios de valor gratuitos, considerando que los centros públicos se descartan siempre por clasismo o porque queramos aparcar a los niños ¿?. Yo no huyo de nada ni estoy obsesionado si algún día mi trabajo no es a perpetuidad (yo como imagino que tú y casi todo el mundo he tenido una época de trabajo no fijo).

    Y los centros públicos o concertados no son todos iguales. Nosotros, como decía, en nuestra lista pusimos de ambos y otros los rechazamos por estar en desacuerdo con sus planteamientos o conocer su mal funcionamiento. Y yo he trabajado en centros públicos que recomendaría y en otros que no.

    Un saludo.

    PD Lo de «Profesores indignados» no lo decía por lo del Foro Sur ni posr supuesto por ti, sino por este foro: http://www.facebook.com/groups/245008188851131/

  12. Cuando entré como funcionario en educación , estaba muy convencido de lo dices en tu artículo. Elegí la sanidad pública , era lo más coherente, estuve contento durante un tiempo. Entonces tuvé la necesidad de hacerme una serie de pruebas médicas y me di de bruces con una realidad muy dura , la sanidad pública estaba saturada , pruebas que necesitaban cierta urgencia tardaban meses en realizarse , operaciones de rodilla que no se hacen , mejor un bastón… En fin , no tardé en hacerme de una mútua, la salud es demasiado importante como para militar en una sanidad excelente pero moribunda. La lucha está en la calle no en esperar 2 meses para un TAC .

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