De la flauta al potro de tortura

Reconozco que observar la realidad educativa es, en la mayoría de ocasiones, sesgarla en función del rol que te toque asumir. No es lo mismo la visión de un docente, que la de un alumno o un padre. No es lo mismo hallarte situado estratégicamente a un lado u otro de una triste barrera que aún permanece inalterable cuando, por desgracia, debería ser dotada de una mayor permeabilidad. Algo que lastra, como he dicho antes, la perspectiva sobre lo que sucede en las aulas de nuestro país.

Hoy intentaré ser imparcial y, como no, totalmente incoherente. Sí, la incoherencia es la base de las personas. Ser demasiado coherente implica, en demasiadas ocasiones, falsear observaciones por necesidad de adoptarse a esa coherencia que, supuestamente, tiene. Por favor, libradnos de las personas coherentes. Más aún de aquellas que, dentro de su coherencia, son capaces de sustituir matices para adaptarlos a sus propias necesidades.

tocaflauta
Fuente: http://www.shutterstock.com/

Me apetece disertar un poco acerca de las flautas. Bueno, siempre es bueno que algo no sea monotemático y, por ello, voy a llevar al enemigo declarado de gran parte de nuestros alumnos al debate: ese potro que, curiosamente, desde hace décadas obligan a ser saltado en la mayoría de centros educativos. Joé, qué manera de torturar al personal. Me acuerdo lo mal que lo llevé en mi época de estudiante y, por desgracia, sigo viéndolo montado en demasiadas ocasiones en los gimnasios de los centros educativos. Lo siento, me sigue generando una mezcla de desazón y repulsión en partes iguales. Y no, ahora pasados más de veinticinco años de la última vez que tuve que padecerlo, no me apetece volver a repetir la experiencia.

Me da la sensación que hay temas en el ámbito educativo que permaneces inalterables por motivos que desconozco. No sé qué lleva a la necesidad de tener que soportar a gran cantidad de alumnos de la ESO tocando notas con fruición con una flauta que, lo único que hace es demostrarte la mejor manera de no usarla. Lo de la flauta -y ya sé que se puede justificar por lo barato del instrumento y la facilidad de tocar las primeras notas- es algo que no entiendo. No entiendo que para enseñar Música se deba atacar con fruición los oídos de padres y vecinos. No entiendo cómo podemos seguir basando una materia, a mi entender muy importante como esa, en que los chavales aporreen ese intrumento y decidan, con mucha coherencia, abandonar para siempre cualquier espíritu musical que les pudiera quedar. Que no, que los chavales no tienen la obligación de recoger las ratas de su localidad para llevárselas a la localidad vecina.

 Supongo que todo tiene sus motivos pero, cuando veo el trabajo que están realizando las Escuelas de Música y lo comparo con enseñar a tocar cuatro notas en la flauta, teoría infumable que hace odiar a los alumnos determinadas materias que deberían ser más de «favorecer el gusto por…» y, como no, la necesidad de algunos de revindicar lo anterior suspendiendo a la mayoría de alumnos para, supuestamente, dotar a esa materia tan vapuleada de empaque, me chirría el tema.

Sinceramente creo que Educación Física, Música y Plástica (entendiendo como tal también la Educación Visual) deberían desaparecer como materias y diseñar, de una vez, una formación artística global, combinando partes de esas tres materias y aumentando su carga lectiva demasiado reducida, para convertirlas en algo imprescindible para nuestros alumnos porque, por suerte, la Música y la Educación Física son algo más que tocar la flauta o saltar el potro 🙂

Sí a las Artes en Educación. No a prácticas que lo único que hacen es desprestigiar tres de las materias más importantes para la conformación del individuo.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

18 Comments
  1. Cuando los paleontólogos intentan dilucidar sobre lo que se considera humano y lo que no, las expresiones artísticas se admiten como una de las evidencias más claras de la presencia y de la acción de los humanos de otro tiempo. Las pinturas rupestres, las figuras talladas, la disposición de abalorios y utensilios en una tumba son creaciones intencionadas que no pueden vincularse directamente con la supervivencia. Cierto es que las manifestaciones artísticas, lo mismo que las manifestaciones religiosas, pueden explicarse en términos de cohesión de grupo, de biología social, de ventaja evolutiva adquirida mediante el empleo de símbolos; pero esta explicación no parece suficiente para justificar la capacidad que tienen estas obras de conmover, de despertar las emociones miles de años después. Ignorar esto es empeñarse en elaborar una visión simplista, por muy complicada que esta sea, del hecho humano.

    Lamentablemente, esta es la visión sobre la que se construyen los sistemas educativos actuales; todos ellos fundamentados en el uso de la razón y tratando de encontrar una forma científica de educar; es decir, buscando un método racional que garantice el aprendizaje. Aunque, como ya apuntan las neurociencias, no hay aprendizaje sin emoción y el Arte está más cercano a ella que la razón. No basta con el manejo racional de las emociones, eso que se conoce como inteligencia emocional, que solo palia pero no resuelve la gran ineficacia de nuestra forma de educar. El Arte y la Ciencia son dos formas diferentes de buscar, de obtener conocimientos.Pero hay razonamiento en lo artístico y emoción en lo científico. El gran problema de nuestras escuelas es ignorar que esta interrelación existe, actuar como si no existiera.
    http://www.otraspoliticas.com/educacion/el-metodo-artistico

    1. No, no anónimo. Una columpiada en la red en toda regla y, además teniéndolo muy claro. Por cierto, a día de hoy no cambiaría ni una coma de lo escrito. Es lo que tiene saber que uno no está tan errado al leer determinados comentarios 🙂

  2. Si un profesor de Música SOLO evalúa con la flauta, entonces mal vamos. Di clase de música en Primaria de 1991 a 2006 y te aseguro que en mis aulas se cantaba, había conjunto instrumental, audición, lenguaje musical… no sólo flauta, y no creo que la mayoría de los profesores de Música basen todo en la flauta. No estoy de acuerdo con lo que has escrito esta vez, lo siento

    1. La idea fundamental del post no es la flauta ni el potro. Lo que subyace tras el mismo es la necesidad de dotar de una mayor importancia a las Artes en el ámbito educativo. Ahora ya tenemos a los profesionales -que nada tienen que ver con aquellas mujeres de las sección femenina que daban un balón de fútbol a los chicos y una pelota de voley a las chicas o con aquellos que, para complementar su horario, daban música en primero de BUP- y sólo falta articular un mecanismo para que esos profesionales puedan educar a sus alumnos alejándose, por desgracia imposible si seguimos el currículum, de ese modelo tradicional de aprendizaje que, por desgracia, aún sigue erre que erre en muchas de nuestras aulas.

      Muchas gracias por comentar y no hace falta sentirlo. Mal iríamos si todo el mundo estuviéramos de acuerdo siempre 🙂

  3. Creo que mezclas muchas cosas, en tu post. Demasiadas. En parte comparto lo que dices, y en parte no. Lo justifico porque, evidentemente, no se puede saber de todo, y respeto, por supuesto, tu opinión. Creo, además, que las generalizaciones no son buenas, porque se quedan muchas cosas fuera. Estoy totalmente de acuerdo en que la flauta puede ser (si se impone y se utiliza obligatoriamente) una auténtica tortura. Yo no la uso (soy profe de música en Secundaria). Nunca. Solamente permito que cierto alumnado que quiera usarla, voluntariamente lo haga. Me parece mucho más rico utilizar la pequeña percusión, los instrumentos de placa, los teclados, cajón flamenco… Pero creo que es un error generalizar: conozco a muchos profes de música que no usan la flauta. Nunca o casi nunca. Por otra parte, aunque siempre he defendido el trabajo globalizador, interdisciplinar, por proyectos, el curriculum integrado, por tareas, o llámese como quiera, creo que fundir en una misma disciplina la música, la plástica y la educación física no tiene ningún sentido. ¿Por qué no unir a ellas las matemáticas, las ciencias naturales, o las sociales, que también están muy relacionadas? No entiendo además, después de «nosecuantos» años de estudios musicales, qué relación puede tener la educación física con la música, para integrarlas en una misma asignatura. Quiero decir… claro que hay nexos de unión (la danza, principalmente), pero la música es mucho más que eso, y la educación física seguramente también. ¿Dónde dejamos la educación para la salud, que a mí me parece primordial en educación física? ¿tendría cabida en esas enseñanzas? Por otra parte, música y plástica comparten el hecho de que son artes (no la educación física), pero su medio expresivo es completamente distinto, a veces conectado, otras veces, no. Las técnicas, los materiales, las enormes posibilidades de la educación plástica (que no puedo citar por no ser especialista)… ¿dónde quedarían al fundirse ni mas ni menos que con otras dos asignaturas? Y… ¿cómo integrar la plástica y la educación física? (no me parece nada fácil, de hecho lo vería mucho más fácil con ciencias sociales, o con tecnología incluso, o informática).

    Estamos, cada vez más (te lo puedo asegurar, y si indagas un poco en la red lo encontrarás) profes de música que también odiamos la flauta, y nos parece una tortura. Estamos quienes intentamos, en unas míseras dos horas de clase semanales (y solo obligatorias en 1º y 2º de ESO): improvisar, cantar, escuchar música y comentarla, hacer movimiento, dramatización, tocar alguna sencilla partitura, introducir repertorio clásico, música moderna, distintos folklores, las distintas épocas de la historia de la música (de la manera más amena que podemos o sabemos), incluso comentarios de videoclips, elaboración de programas de radio, un coro escolar (voluntario, y sin ningún tipo de «prueba de acceso») con repertorio de lo más variado… solo por hablar de las que yo hago. Hay mucha gente haciendo cosas maravillosas, mucho más originales que estas.

    Creo que el hecho musical es tan importante en la vida de chavales y chavalas (el oído es el primer sentido que desarrollamos y el último que perdemos, y escuchamos música toda nuestra vida), que no se puede obviar ni hacer mezclas extrañas. Otra cosa es que yo muchos días me sienta profe de lengua (por los temas que trato), o de sociales (especialmente cuando se habla de cuestiones históricas, por ejemplo), o de informática (cuando usamos las tIC), o de ciencias naturales (al hablar de las ondas, o de la contaminación acústica)… porque busco y me interesa la interdiscipinariedad, porque me encantaría colaborar codo con codo para hacer un currículum integrado con mis compañeros o compañeras de plástica y educación física, y mientras tanto, lo hago yo solo… pero no perdamos la perspectiva.

    …y mientras tanto, se sigue sin cuestionar que esto sea necesario en matemáticas, física, o inglés. Ahí, hay que «dar caña». Son asignaturas «serias», útiles, no como esas otras «inútiles», que tal vez habría que eliminar o «refundir», como propones. Queda un cierto sabor a este prejuicio tan extendido, también, en tu post.

    Un saludo.

    1. Perdona, pero el hecho de que haya profesores que odieis la flauta no la descalifica como recurso didáctico. De hecho así es en casi todo el mundo, excepto en paises que pueden permitirse instrumentos más caros, como Finlandia o Estados Unidos, pero que tambien heririan en sus primeras etapas los sensibles oidos de algunos padres. Cuesta bastante más obtener buen sonido de un violín que de una flauta de pico. En mi experiencia y en la de todos los compañeros que conozco, que son muchos, es una de las actividades más atractivas para los alumnos. Por supuesto que no se puede basar la clase en ella, afirmación trivial que vale para cualquier recurso didáctico y cualquier asignatura. Hay quien se pasa la hora de matemáticas haciendo multiplicaciones, sin que tal cosa, por evidente, suscite un post como el publicado. Seguramente porque no molesta los oídos.

    2. Me vais a permitir matizar un poco el sentido del artículo en esta respuesta. No se trata de ningún tipo de ataque contra la flauta o del potro como instrumentos aunque mis recuerdos de ambos sean bastante odiosos. Sinceramente, creo que podría haber ceñido el tema al análisis morfosintáctico y hubiera intentando extraer las mismas conclusiones para plasmarlas en el post. Creo que todas las asignaturas tienen su sentido. Bueno, mentira, no creo que ninguna asignatura tenga sentido trabajándose de forma aislada y ese es una de las primeras afirmaciones que he vertido.

      Otra afirmación que se desprende es la necesidad de potenciar el Arte tan infravalorado en el currículum actual. No estoy hablando, en ningún momento, de carga horaria. Estoy hablando de que restringir la Música, la Educación Física o la Educación Visual y Plástica (bueno, ¿se podría incluir la Tecnología como Arte al estar relacionada con la Arquitectura?) a nichos cerrados no tiene sentido. Menos aún intentar imbuir de sentido artístico o gusto por la música -sí, cojo el ejemplo musical porque me comentas que eres docente de la asignatura- mediante el uso de herramientas que centren el aprendizaje de la misma. Ahí dirijo la crítica y las reflexiones.

      Puedo entender que haya docentes «sensibles» por el maltrato que se da a sus asignaturas en los nuevos redactados legislativos pero te prometo que la intención no iba en el sentido que algunos parecéis haber entendido.

      Un saludo y muchas gracias por comentar.

  4. Qué cantidad de patochadas he leído. Si has tenido mala experiencia personal en tus estudios en el instituto lo siento mucho por ti. Has tenido malasuerte. Hoy en día hay muchos profesores que nos dejamos la piel en nuestra asignatura. Y, obviamente, no sabes de lo que hablas con respecto a la flauta. Te invito a que veas mis trabajos a ver si me dedico a dar las 4 notas esas que tú dices. Saludos.

    1. Siento que hayas sufrido tal cantidad de «patochadas». Por cierto, en ningún momento más allá de usarlo como hilo argumental he hablado de mis experiencias personales. A propósito, si lo hubiera hecho el núcleo del artículo hubiera tenido todo el derecho del mundo a hacerlo porque, curiosamente, a veces son coincidentes con muchos de mis compañeros. Pero, más allá de lo anterior, sinceramente te invito a que vuelvas a releer el artículo porque me da la sensación que te has quedado con una personalización que no es tal.

      ¿Te hubieras «picado» si la comparativa la hubiera hecho con el análisis morfosintáctico o con la realización masiva de raíces cuadradas? Mejor no respondas 🙂

      Un saludo y gracias por comentar.

  5. Quizá convendría que profundizaras un poco en el tema del que hablas antes de ponerte a escribir, porque en este post, al menos, me parece estar oyendo los argumentos de algunos de los padres o compañeros menos formados. De hecho, me da hasta vergüenza rebatirlos. Hay mucho publicado sobre educación musical, desde finales del XIX, como para que lo despaches con un comentario que parece salido de una ocurrencia de barra de bar. No sé que es más lamentable, si la frivolidad con la que lo abordas o el desconocimiento que demuestras. Y no me vale esa defensa de la incoherencia, supongo que intento de poner la venda antes de la herida. Opinar superficialmente y sin fundamento no tiene justificación.

    1. Creo que en nuestra posterior conversación por Twitter ya quedó claro que no era un abordaje tan frívolo como el que suponías 🙂 Nadie cuestiona la educación musical, más bien se cuestiona el modelo de aprendizaje basado en herramientas (que tan válido es para la educación musical, lingüística o matemática). A propósito, ¿quién decide qué opinión tiene fundamento y cuál es la base de dicha fundamentación? ¿Ser docente de la materia X es lo único que lo valida? 🙂

      Un saludo y queda pendiente esa disertación en persona sobre el tema.

  6. En ocasiones es conveniente guiarse por la intuición y por el sentido común. Cuando una sociedad falla, la educación está en el origen de este mal engranaje. Hacer un estudio metodológicamente fundamentado daría luz al respecto, pero como he dicho al principio, creo que el sentido común nos puede ayudar mucho. La educación física y la artística son claves para el desarrollo de una persona, pero impartidas de un modo mecanicista, más que la solución se convierten en el problema. Una sociedad, de las que funciona como un reloj, tiene al menos dos aspectos básicos: el sentido comunitario que fomenta la pertenencia de la persona, y el desarrollo personal basado en el respeto a la diferencia como algo enriquecedor. El gusto por la comunidad que lleva aparejado el amor por el medio natural que la alberga y el gusto por el ser humano que conlleva el respeto por la infancia y la educación son elementos que están implícitos en una sociedad de la que sus miembros se sientes orgullosos y no les importa pagar los impuestos necesarios y defender el medio ambiente pedaleando en la bici para no contaminar su pueblo.

    1. Das en la clave de lo que se plantea en el artículo… «el aporte imprescindible de las Artes siempre y cuando dicho aporte no se imparta de un modo mecanicista». Un saludo y gracias por el comentario aunque, debo reconocer, que en la parte final me he perdido un poco 🙂

  7. Hacía tiempo que no leía tantos exabruptos juntos, propiciados por desconocimiento y, especialmente falta de sensibilidad. Espero que mis hijos no tengan un docente así, por su bien.

  8. Qué bonito es el exabrupto cuando se da con alegría. Por cierto, ¿acostumbras a descalificar así a todos los docentes que tiene tu hijo o sólo a aquellos que no piensan/razonan como tú? Lo digo porque, si este es el caso, vas a tener problemas en encontrar un centro educativo acorde con tu ideología.

    Un saludo y te invito, por si tienes ganas, a acudir a alguna de mis clases. Entonces podrás juzgar; hasta entonces lo único que haces es usar el mismo argumento por el que me criticas 🙂

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