¿Debemos hacer marketing desde un centro educativo público?

Después de las grandes inundaciones mediáticas de centros concertados y privados (por ejemplo el caso de los jesuítas con su Horizonte 2020) creo que, en los centros públicos deberíamos atender una parte imprescindible de gestión que, por desgracia e idiosincrasia, está totalmente abandonada en la mayoría de los mismos: la necesidad de establecer y gestionar unas campañas de marketing para vender a los padres lo que se está haciendo en nuestros centros. No se trata sólo de satisfacer la necesidad de las familias que ya tienen escolarizado en nuestros centros a sus retoños y mejorar la comunicación con ellos. Se trata de evitar la sangría de alumnos que se están dando en más centros públicos de los que nos gustaría hacia opciones privadas e, incluso, plantearse la posibilidad de ser uno de los centros educativos que aumenten más la demanda en nuestra contornada. Sí, no sólo lo debemos hacer bien de muros para adentro. Debemos hacerlo espectacularmente de puertas para afuera. Y, por desgracia, quien no se haya enterado aún de ello, está haciendo un flaco favor a la escuela pública. Eso sí, si alguno quiere escudarse en el hecho de que por ser pública, por la competencia desleal de la concertada o por los recortes de la administración, para justificar que los padres abandonen determinados centros públicos, tiene muy poca capacidad de autocrítica. Sí, si los alumnos emigran de nuestros centros y los padres eligen otras opciones es que hay algo que falla en nuestro centro. Y, hacer una campaña para vender lo bueno que tienen los centros públicos donde se hacen tantas o más cosas que esos concertados que salen diariamente en los medios, no está reñido con que el centro funcione mejor o peor. Es por ello que se hace imprescindible dotar de estrategias de marketing a los centros educativos públicos. Ya no vale lo de los «alumnos garantizados». Ahora hay supresión de líneas. Y la culpa no es sólo de la apatía de la administración -o sus políticas- ni de las brutales campañas mediáticas de otros centros. La culpa, a veces, conviene también interiorizarla un poco. Si en un centro se va un porcentaje apreciable de alumnos a otros centros, quizás deberíamos analizar el porqué y ver qué podemos hacer, dentro de la priorización sobre la educación, para solucionar dicha situación.

Fuente: Forges
Fuente: Forges

La Escuela no debe ser un negocio y eso es lo que debemos tener claro cuando diseñemos estrategias de comunicación de nuestros centros públicos. Ello no obsta para saber que, a mayor cantidad de alumnos, mayores recursos recibiremos por parte de la administración (tanto económicos como humanos) que nos permitirán mejorar los resultados de nuestros alumnos (y no, no hablo de simples pruebas estandarizadas). Más docentes significan mayores posibilidades de atenciones personalizadas. Más recursos económicos significan que haya posibilidades de compra de materiales para un mejor aprendizaje. Más mediatización de nuestro centro implica, a su vez, más posibilidades de que la administración gire alguno de sus ojos hasta nuestro centro para darnos otras posibilidades muy interesantes. No, no se trata de competir, entendiendo dicha competición como fórmula neoliberal. Se trata de hacer unas campañas de marketing que hagan nuestro centro muy atractivo para los padres a la hora de matricular a sus hijos. Unos centros que, a su vez, también lo tienen que hacer bien. Vender cosas que no existen no tiene ningún sentido.

Yo lo tengo claro. Desde un centro educativo público debemos hacer marketing. Tenemos que vender lo bueno que hacemos -que es mucho- y dejarnos de ver con envidia lo que hacen los demás. Sí, quizás no tenemos tantos mecanismos de comunicación pero, ¿quién dice que si diseñamos bien una estrategia para mediatizar nuestro centro no podemos colarnos en esos medios que tantos ven? No, no es algo fácil pero, sinceramente, lo de pensar que un centro público va a seguir sobreviviendo con independencia de los goteos incesantes de alumnos hacia otros centros o manteniéndose en una isla autotrófica, es muy complicado de creer. No sólo debemos demostrar que somos buenos en el aula y haciendo cosas. Debemos demostrar a todo el mundo que esas cosas existen y que se están dando en los centros públicos.

No sólo debemos amar la Escuela Pública, también la hemos de defender porque, al fin y al cabo, es un legado muy importante el que debemos dejar a nuestros hijos. Y, defender la Escuela Pública también consiste en decir lo bien que estamos haciendo las cosas en ella.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

3 Comments
  1. El marketing no es publicidad, eso es cosa de otras épocas, de mercados emergentes y consumidores crédulos.
    Hoy el marketing comienza escuchando y atendiendo las necesidades de los clientes para poder ofrecerles el servicio que mejor les satisfaga en relación calidad-precio.
    Es por eso que no tiene más sentido hablar de marketing, que de inversión, bienestar o calidad cuando hablamos de «lo público». En el fondo no hay interés ni ganas porque vía BOE, DOCGV y presupuestos viene todo dado. ¿Los alumnos no están garantizados? Los sueldos, sí. (de los fijos). Pero además, ¿Quién sirve a quién en este baile de máscaras?.

  2. Estoy de acuerdo, a ver muchas veces leo facebook de colegios concertados de mi localidad que llevan a cabo tal marketing, y puedo jurar que la mayoría de veces responde a acciones ya preparadas para su grabación ( ya sean actividades propias del aula o celebrando tal día a nivel general en todo el colegio) en mi opinión creo que se debe apostar por un marketing social, igualmente la LOMCE habla del emprendimiento y muchas veces se lo asocia a lo económico, bajo mi punto de vista a esta forma de mirar se le puede dar una «vuelta de tuerca» y abordarlo a través de acciones sociales y de comunidad.

    Incluso cosa tan banales como el carnaval del colegio (en mi ciudad está muy arraigado) determinan que las madres y padres quieran apuntar a sus hijos a un lugar u otro. Creo que los colegios públicos tienen mucho de que hablar y bien.

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