¿Debemos los docentes realizar investigación educativa?

Hay algo que siempre me ha preocupado y es la facilidad de algunos, entre los que a veces me encuentro, de intentar hacer cosas que no me corresponden. A veces el discurso de algunos acerca de convertir a los docentes en investigadores, experimentadores y sancionadores de verdades absolutas, cala demasiado hondo y nos hace perder la realidad de lo que supone ser docente. Y ser docente no consiste en investigar sobre educación. Ser docente consiste en dar clase (con toda la preparación previa que conlleva), realizar las tareas burocráticas pertinentes y, formarnos para ser cada vez mejores profesionales. No sólo eso, ser un buen docente también consiste en saber de investigación educativa -no de investigar- y leer sobre qué se está investigando, quién lo está haciendo, qué organizaciones hay detrás y, proceder, en caso que veamos que dicha investigación aporte nuevas estrategias educativas, intentar incorporar ciertas cosas al aula. Creo que ya es mucho para la profesión. No creo que haga falta ser muy inteligente para comprender que, al final, todo es cuestión de tiempo y tiempos porque, para hacer las cosas mal, sin formación para hacerlas o, por el simple hecho de apetecerme de forma egocéntrica jugar a asumir roles que no tengo, lleva a campos de juego muy embarrados con posibles lesiones de los jugadores (ya, léase alumnos).

Fuente: https://www.tutellus.com

¿Cuánto tiene de investigación educativa una simple anécdota de algo que, puntualmente, ha salido bien en nuestra aula? Para realizar una investigación medianamente seria, uno debería definir hipótesis, seleccionar muestras, tener grupos de control, aislar variables y hacer un buen estudio de los datos para darles una interpretación lo más objetiva posible. Es por ello que, ¿creéis que una anécdota particular o un caso concreto vale para inferir alguna cosa? ¿Lo que funciona -por suerte o porque era imposible que no funcionara con el grupo de alumnos que teníamos- se puede extrapolar de forma tan clara como algunos están postulando? ¿Se ha realizado un buen proceso de documentación? ¿Quién avala dicha investigación? ¿El docente? ¿Lo que yo digo vale porque es lo que me ha pasado? Creo que, en ocasiones, algunos confundimos empirismo con investigación y, por desgracia, a veces dicha argumentación lastra todas nuestras opiniones o argumentos. El tema de casos aislados para demostrar el funcionamiento de una determinada vacuna es algo que no asumiría ningún médico antes de inyectarla a ninguno de sus pacientes. ¿Os imagináis que un médico os recetara un medicamento, a base de productos químicos sin ser validado por la agencia nacional del medicamento (en España la AEMPS), porque un compañero suyo que lo probó en una paciente concreta le función? Creo que a nadie le gustaría someterse a dicho experimento. Pues lo mismo en el ámbito educativo.

A propósito, en las competencias docentes, ¿habéis leído en algún momento que ponga que… «el docente debe investigar sobre estrategias educativas y realizar experimentos sobre sus alumnos»? Pues va a ser que lo he estado buscando y no encuentro ningún párrafo que se le parezca. Algo que también deberíamos tener en cuenta es… ¿cuántos docentes han realizado investigación en la Universidad? ¿Cuántos docentes publican investigaciones científicas al margen de su trabajo como docentes? Ya veis que he dicho al margen porque sí que hay perfiles docentes que saben los rudimentos de una investigación científica pero, de ahí a tener tiempo para hacerla en condiciones, fondos para llevarla a cabo y estrategias o tiempo para ello si se quiere hacer bien la tarea docente…

Otra cuestión a plantearse es qué pasa con los alumnos y con sus padres (sí, los alumnos son menores de edad y la responsabilidad es de sus padres). Si uno es padre, ¿le gustaría que experimentaran con su hijo/a determinadas técnicas o metodologías para demostrar que algo funciona? ¿Hasta qué punto no se trata de una falta de ética profesional el probar prácticas que, sin estar fundamentadas ni demandado el permiso pertinente a las familias -sí, si uno hace investigación se debe pedir permiso a los participantes, o a los responsables legales de los mismos, para participar-? Para una investigación debemos probar determinadas hipótesis y esas jamás deben probarse sin tener marcados muy bien los detalles de cómo hacerlo. Por cierto, ¿dónde se halla toda la documentación acerca de la investigación que se está haciendo en algunos centros en los que se realizan determinadas prácticas metodológicas? Ya, los docentes no somos investigadores pero no podemos quedarnos al margen de la legalidad. Y experimentar con alumnos es algo que, más allá que se consienta de facto, incumple toda la normativa internacional sobre el asunto y carece de cualquier justificación.

Me da la sensación que falta investigación educativa y que lo que hay son algunas apreciaciones que algunos hacen de experimentos que, por su cuenta y riesgo, llevan a cabo en sus aulas. Se hace necesario que los investigadores trabajen más con los docentes de aula. Que la investigación educativa sea leída por los profesionales que damos clase y que, en todos los centros, haya un tiempo para hablar de la investigación que se realiza, los resultados que está arrojando, las críticas a determinados modelos/metodologías y, por qué no decirlo, plantear que, en función de dichas investigaciones se establezcan proyectos educativos de centro potentes, consistentes y que involucren a todo el mundo. No vale el decir «a mí me funciona» o «creo que puede valer para mi aula». La investigación educativa, al igual que la docencia, son los dos alambres en los que se sujeta el aprendizaje de nuestros alumnos que, por desgracia, si uno está cortado hace que sea insostenible el asunto.

Los docentes no somos investigadores. No sabemos investigar ni, dentro de nuestras atribuciones está el hacerlo. Eso sí, deberíamos colaborar con las investigaciones educativas que se están realizando (especialmente desde organizaciones independientes) y aprovechar los resultados de las mismas. Una cosilla, por favor, no nos quedemos sólo con la investigación que nos diga lo que queremos oír porque si de diez investigaciones sólo hay una que nos diga eso y es la que nos creemos… es que vamos por muy mal camino.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

10 Comments
  1. Estoy de acuerdo. No es competencia del profesor la investigación pedagógica, aunque sí sería bueno para el ejercicio de su práctica educativa el estar al corriente de las investigaciones realizadas por aquellos que saben hacerlas, tienen recursos y competencias para llevarlas a cabo. A propósito del tema, ¿sabéis algun sitio web donde se publique de modo sistemático el resultado de investigaciones pedagógicas? Estaría bien que fuese el propio Ministerio de Educación el que realizase esta publicación.

    1. Eso lo expongo de forma clara en el artículo. No sólo sería bueno, debería ser imprescindible que todos los docentes estuviéramos al corriente de las nuevas investigaciones que se están realizando en el ámbito educativo porque puede servir para mejorar ciertas praxis.

      En referencia a la recopilación de investigaciones educativas… a mí también me gustaría que hubiera un lugar para consultarlas, con un índice y un buscador bien diseñado. El problema es que, por desgracia, las investigaciones se publican, en más ocasiones de las que me gustaría, en revistas de impacto a un cierto coste por parte de agentes privados. Y esas, a pesar de poder ser más o menos tendenciosas, también son de interesante consulta por lo que creo que el vademécum que propones debería ser a nivel internacional.

      Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

  2. Según leí en un libro de psicología educativa, la investigación educativa es algo que debe ser serio y abordado científicamente. Y por supuesto con los permisos, métodos y protocolos correspondientes. Puede ser de varios tipos: estudios descriptivos (encuestas, entrevistas, diálogos; son estudios descriptivos la etnografía, la observación participate y el estudio de caso); estudios correlacionales (relación entre dos sucesos o mediciones); estudios experimentales (se introducen cambios y se observan los resultados); diseños experimentales de un solo sujeto (determinar los efectos de una terapia, una estrategia de enseñanza u otra intervención); estudios microgenéticos (estudian un cambio de manera intensiva en el momento en que sucede); estudios longitudinales (en un largo periodo de tiempo); y finalmente… ta ta chán… investigación-acción (los profesores como investigadores, investigación para un problema específico en el aula). Modestamente creo que, como dices en esta entrada del blog, los profesores deben dejar a un lado pretenciones más egocéntricas, incluso divinas diría yo, que ya tienen bastante con preparar y dar las clases, con cumplir las tareas burocráticas asociadas y con formarse didácticamente con lo que investigan otros, no con lo que «investiguen» ellos mismos.

  3. He leído tesis doctorales muy sistematizadas realizadas bajo la dirección de grandes gurús de la investigación educativa que son un autentico bodrio. Excels llenos de datos y gráficas repetitivas.
    Una investigación la ha de realizar quién lo crea conveniente y mediante un concurso de méritos, después exigir un mínimo de aportación en el área que trabaja. La investigación es un viaje a lo desconocido, no remover las sopa del cocido, mil veces hervidos.

    1. Las investigaciones no han de ser agradables a la lectura y pueden llegar a ser muy densas. No se trata de una novela. Estamos hablando de un trabajo de investigación serio, bien diseñado y ejecutado. Las tablas con los datos en bruto siempre son interesantes y pueden permitir, a futuros investigadores o a los que las consulten, inferir ciertas cosas que, quizás, se le hayan escapado al investigador o no formaban parte de la investigación original. La investigación, al menos la seria, se realiza mediante presentación de proyecto, aceptación de condiciones y suelta de la subvención (en caso de la pública) bajo criterios bastante claros a los que puede optar cualquiera. Otra cosa es querer ceñirse a ello o querer convertir la investigación en algo digno de cuatrerismo investigador para ir saltando de aquí hacia allí.

      Por cierto, un detalle sobre «remover la sopa de cocido mil veces» y esto desde una situación personal. En mi carrera hice un trabajo de investigación para estudiar la degradación de lipasas con una determinada cepa de hongos. Ya, muy innovador no era porque ya había otros estudios similares pero… ¿por qué no admitir que las investigaciones a veces pueden aportar datos interesantes y apuntalar/rebatir estudios anteriores? No, no nos podemos quedar en la primera investigación sobre ningún tema ya que, al menos en el ámbito educativo -y en muchos otros- se juega mucho.

      Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

  4. Bueno, el artículo 91 de la LOMCE -texto refundido- indica que es función del profesorado: «La investigación, la experimentación y la mejora continua de los procesos de enseñanza correspondiente», y también «la evaluación de los procesos de enseñanza», que me parece más interesante.

    Sin embargo, estoy de acuerdo en que no tenemos una formación adecuada para ponernos a hacer de investigadores, sobre todo cuando se tiende a considerar como modelo de investigación el estudio experimental (con grupos de control aleatorios, etc.).

    1. El problema del texto es la ambigüedad y la falta de recursos (materiales, formativos y temporales) para poder emprender una investigación en condiciones. Otra cuestión es la reflexión de nuestra práctica docente que nos permite desechar aquellas prácticas que no han funcionado, incorporar de nuevas y, por qué no, mejorar las que ya hemos visto que con los años funcionan. Lo de la investigación educativa a que me refería en el artículo es lo que comentas en el segundo párrafo y, como bien dices, falta mucho para que podamos realizarla en condiciones. Y, al menos yo, para hacer chapuzas, no me pongo 🙂

      Un saludo y gracias por tu aportación Juan.

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