Deberes de verano

Si ya resultan cuestionables la tipología de la mayoría de deberes que se mandan a lo largo del curso escolar, en demasiados casos sin ningún tipo de personalización y con ninguna opción pedagógica detrás que favorezca un mejor aprendizaje de los alumnos, lo de los deberes de verano ya clama al cielo. Esos deberes sin personalizar que, curiosamente, en muchos casos obligan a comprar cuadernillos de determinadas editoriales y/o a hacer actividades de determinadas páginas del libro de texto es una práctica, como mínimo, cuestionable.

Hoy me he propuesto analizar los deberes de verano que mandan los profesores de un determinado centro educativo. En este caso he escogido el Instituto Eugeni d’Ors de l’Hospitalet de Llobregat (Barcelona). Podría haber cogido uno cualquiera pero resulta que, por diferentes motivos, la web llego a mis manos para realizarme una consulta sobre la misma. Pues nada, dentro de sus última entradas, aparece una donde nos dirigen al apartado donde se hallan los deberes de verano.

deures_1Pues bien, nos dirigimos a esa página donde nos recuerdan los deberes que habrán de hacer los chavales y nos encontramos con lo siguiente.

deures2_optUna página donde, de forma muy concisa y utilizando irónicamente la imagen de una sombrilla plantean las actividades que los alumnos, especialmente los que han suspendido la asignatura, han de realizar. Deberes obligatorios para ellos. Deberes para poder aprobar esas asignaturas suspendidas.

Bueno, no hay problema. A los alumnos que han demostrado falta de aprovechamiento se les mandan actividades para que repasen y accedan a cuestiones que no han hecho todo el año. Pero, lamentablemente, una vez abierta alguna de las actividades, nos encontramos con…

deures3Alucinante. La personalización y adecuación de los deberes a cada alumno brilla por su ausencia. ¡Qué currada se ha pegado el docente que ha mandado ejercicios del libro de texto! Muy penoso, más aún cuando lo anterior es una práctica habitual. Pero no nos quedemos aquí, vayamos aún más lejos…

deures4_opt

Lo de la imagen que os cuelgo ya es de traca (y, a pesar de ello, es una práctica bastante habitual). Docentes que para recuperar la asignatura exigen a sus alumnos que realicen un «cuaderno de verano» de una determinada editorial. No sé qué decir. Me quedo sin palabras. Los alumnos que suspenden, curiosamente los que más problemas socioeconómicos tienen en sus domicilios, resulta que son penalizados con la necesaria compra de un cuaderno de verano que, curiosamente, nadie beca. Así sí que vamos a reducir la brecha social. Así sí que, aparte de sanear la cuenta corriente de alguna editorial, vamos a conseguir una mejora educativa.

Los deberes de verano pueden ser más o menos entendibles pero las prácticas habituales que se hacen con los mismos, algunas de las cuales quedan reflejadas en este post, dicen muy poco de la calidad profesional de quienes los mandan. Algo que debería hacer caer la cara de vergüenza a más de uno y que debería obligar a los padres a quejarse. No hay derecho. No hay derecho a que los deberes de verano se conviertan en una rutina para muchos de los docentes que los mandan y que carezcan de cualquier sentido. Lo anterior no tiene sentido. Menos aún que pueda defenderse por parte de nadie.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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