Deberes navideños

Hoy acaban las vacaciones para la mayoría de los escolares de nuestro país. Vacaciones navideñas que han estado destinadas, en muchos casos, a rellenar las infames fichas/deberes/tareas que les han mandado sus docentes. Esto empieza a ser igual que el calvo de la lotería (sustituido por el despropósito de este año). Tradición hecha trabajos forzados para unas fiestas que deberían dedicarse a descansar después de tan duro trimestre. Un período festivo que demasiados docentes desconocen. Docentes destinados a mandar fichas hasta la saciedad. Docentes que sí que van a desconectar pero no van a permitir que sus alumnos lo hagan. Docentes sin escrúpulos, ni ganas de otorgar tan merecido descanso, a esos infantes que tienen la «suerte» de sufrir ese bombardeo navideño de regalos no deseados.

Fuente: ¡Cuánto cabrón!
Fuente: ¡Cuánto cabrón!

No entiendo los deberes navideños. Ni los tradicionales de las típicas fichas ni aquellos tan supuestamente guays de ese docente que usa las TIC en el aula. Los deberes, por bonito que sea el encapsulado o el tipo de venta que se haga de los mismos, siguen siendo deberes. Deberes, por cierto, que se deberían ir directamente a los propósitos de «no pienso cumplir» este nuevo año que ha empezado hace bien pocos días.

Algún día me gustaría que alguno de esos docentes que inundan de fichas a sus alumnos por Navidades se planteara qué pasaría si a él le exigieran lo mismo. ¿Qué pasaría si por cada tarea que se manda a los alumnos obligáramos a los docentes que las mandan a hacer proporcionalmente lo mismo? ¿Qué pasaría si todos aquellos docentes que han mandado esos trabajos forzados perdieran parte de su necesario tiempo de asueto y desconexión para destinarlo a realizar el mismo volumen de deberes que sus alumnos? ¿Qué pasaría si aplicáramos el sentido común a las fiestas navideñas y las tratáramos como un necesario espacio temporal de respiro?

No mando nunca tareas por fiestas. Ni mando ni mandaré. Me parece un auténtico despropósito el hacerlo. Me parece de auténtica falta de profesionalidad el mandar tareas para que los chavales no pierdan ese ritmo que, por muchas hojas que hagan, van a perder. Me parece de un despropósito tremendo obligar a hacer algo que los docentes que lo mandan no van a hacer. Me parece que dar ejemplo es lo mínimo que deberían todos aquellos que han caído en la tentación de las «fichas» o «tareas divertidas».

La obligación de los chavales es la que es. Una obligación que debe darse a lo largo de todo el curso escolar. Una obligación que también debe tener su necesario período de asueto. Un período de asueto para disfrutar de la familia y las fiestas. ¿Tan poco derecho hay a que los alumnos tengan un período de disfrute en un curso escolar cada vez más exigente? ¿Tan obligatorio es mandarles tareas (bajo el nombre que sea) estos días?

Ojalá este año se haya repartido mucho carbón y, gran parte de él vaya destinado a esos docentes sin escrúpulos. Demasiados docentes con falta de empatía y sentido común. Mi posición, clara… No a los deberes navideños, aunque a muchos les apetezca justificarlos bajo palabras estereotipadas demasiado vacías de contenido.

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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

7 Comments
  1. En mi caso no sólo no mando deberes en Navidad, tampoco durante la semana. Mis alumnos deben terminar en casa lo que no han hecho en clase. Bastante trabajamos en el aula como para, encima, tener más tarea por la tarde. La tarde sirve para descansar y hacer otras actividades lúdicas/deportivas. En definitiva, para desconectar.
    Siempre he sido de la opinión de que los deberes sirven (sobre todo en Primaria) para poco o nada. Desde que leí el libro «El mito de los deberes» no hago más que reafirmarme en mi idea.
    Tengo comprobado que el alumno que desde 1º de Primaria saca cincos, no por atiborrarle a deberes comenzará a sacar ochos (este es otro tema, ¿exámenes en 1º, 2º de Primaria?). Y tampoco por no ponérselos empezará a suspender sistemáticamente. La clave, claro está, pasa por el trabajo en el aula.

    Saludos.

    1. No veo positivo tanto ejercicio de copia, pega y resuelve masivamente. Quizás tenga mis dudas sobre procesos educativos y la importancia (excesiva en muchos casos) que se da a lo que se denomina «tarea en casa». Creo que con seis horas de clase (algo que también nos tendríamos que plantear) y, si las mismas estuvieran bien gestionadas, ahorraríamos en sufrimientos innecesarios. Cuando veo niños y niñas de seis años con un lote de fichas que parecen que vengan al peso, uno se plantea que hay quizás algo que está fallando.

      Sí, la clave es el trabajo en el aula y el afianzar el gusto por lo que se hace en la misma para que, aunque suene utópico, conseguir que los chavales fuera de ella relacionen el contexto y realicen un aprendizaje autónomo leyendo un buen libro haciendo maquetas (sí, con un lego se puede aprender) o puzles e, incluso, conectando una wii o configurando algún dispositivo electrónico.

      Un saludo de vuelta.

  2. Un poc dur l’article. Jo al contrari que tu, si que crec en els deures de vacances, sempres sense passar-se i fen-se poc a poc, com cal. No sols servixen per a no perdre del tot el ritme, també per a reflexionar sobre el que s’ està donant. El problema no són el sí o el no dels deures de vacances, sino la duració surrealista de les vacances ( mínim 15 dies a nadal i a Pasqua ) Eixe és el punt del que caldria parlar. Vacances al llarg dels trimestres sí, però més racionals. I en quant a que no tenim deures, jo al menys Sí que corregix els deures que mane i a més a més aprofite les vacances per a reflexionar, acoblar la programació d’acord amb el grup classe, cercar nou material didàctic per aprofondir en l aprenentatge, iniciar-me a noves metodologies….i eixe gran etcètera, que supose que tu també tens el vici de practicar. Un salut, i m’encanta, la majoria de vegades el que reflexiones.

    1. En primer lloc moltes gràcies pel comentari. Tanmateix semblar-te dur l’article, després de veure quin tipus de deures es manen majoritàriament, veure l’esgotats que acabem la majoria de docents en aquestes dates i amb càrregues lectives infumables per als nostres alumnes crec que és bo deixar-los descansar. En altres països les vacances són sagrades (sí, per exemple a Canadà -i no és un mal país segons les proves aquelles que agraden tant a alguns ni es viu pas malament- no hi ha deures al llarg de les vacances). Crec que aquí hem fet dels deures una bandera i els utilitzem de forma indiscriminada. No per llibres més gruixuts o més deures un alumne aprèn més. Demanar als alumnes que llegeixin o, al llarg del curs, anar inculcant el plaer de la lectura és quelcom positiu. Intentar mantenir, sota el mantra de no perdre el ritme, el manar deures no m’acaba de fer e pes (però, com tot, és molt subjectiu i qüestionable).

      Sí, totalment d’acord amb la necessitat de reformular les vacances i racionalitzar l’horari educatiu. Llàstima que, per fer això, necessitaríem desprendre’ns de la necessitat de gestionar les vacances en funció de determinats interessos i pensar en els alumnes 🙂

      Salutacions.

  3. Pues totalmente de acuerdo. Las vacaciones son para disfrutar, y las vacaciones de Navidad son cortísimas. Entre días de fiesta, comilonas y demás, no sé de dónde sacaría el tiempo para que mis hijos descansasen e hiciesen fichas (afortunadamente tampoco las hacen a lo largo del curso). Han desarrollado muchas competencias jugando, poniendo su cerebro a punto para ampliar conocimientos a base de cambiar de actividades y surgirles nuevas inquietudes y propuestas que llevar a clase. Bueno, en el caso de la mayor, sí ha tenido «tarea»: están haciendo su historia personal a lo largo de todo el curso, y se sugería (sugería) aprovechar el parón y la tranquilidad que da las fiestas para entrevistar a abuelos y padres para conocer más sobre su propia vida y la de sus familiares, y de ese modo trasladarlo a esa historia personal. No había presión por entregarlo mañana, no obstante, y ha sido un ejercicio muy bonito. Así sí. Para todo lo demás, mastercard.

    1. Las vacaciones, como bien dice su nombre, debería ser un tiempo de asueto. Y, por qué no, de desconexión de rutinas que tienen mucho de horarios esclavistas y jugar, leer o cualquier otra cosa para la que falta tiempo a lo largo del año. Lo que no es lógico es mandar actividades de copia y pega (la mayoría), de fichas (de matemáticas, de lengua, etc.) o, incluso, de esas tan habituales como son «haga el ejercicio 3 y 4 de la página 14, el 6 de la 15 y…». Podemos reformular las cosas. Yo no mando actividades (eufemismo para los deberes que algunos usan) y hoy, me he encontrado, con preguntas relacionadas con mi materia (que no había mandado y por su cuenta han querido preguntarme). Conviene hacer vacaciones, relajarse y disfrutar con la familia. Romper la rutina no es malo ni hace perder el ritmo de nada. Ni mucho menos 🙂

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