Deberíamos prohibir las memorias USB

Sí, lo tengo claro. Como docente y, después de llevar años luchando contra los desmanes que hacen algunos compañeros y alumnos con sus memorias USB, tengo muy claro que debería prohibirse su uso en los centros educativos. Las memorias USB son un dispositivo totalmente innecesario, que es proclive a llevar en sus archivos algún pequeño elemento vírico para nuestros equipos (recordemos que la mayoría de alumnos y docentes trabajan en Windows) y que, curiosamente, siempre se estropea en el momento más adecuado. ¡Cuántas veces me ha tocado intentar recuperar un examen de esas memorias de mis compañeros el día mismo de su realización! ¡Cuántas veces los docentes han tenido que acudir a planes B porque no se les abre la memoria que hasta ayer iba fantásticamente bien! ¡Cuántos lápices de memoria se extravían anualmente en los centros educativos! ¡Cuánto despropósito miniaturizado gestionado a base de ficheros y carpetas sin ningún tipo de orden lógico!

Fuente: Gus Morais
Fuente: Gus Morais

A ver si de una vez nos metemos en la cabeza que intercambiar dispositivos físicos entre equipos de forma habitual es totalmente innecesario. Que existen servicios gratuitos para almacenar en la nube todo aquello que deseemos. Servicios que, con una conexión decente en los centros educativos, sustituyen cualquier necesidad de acudir al típico lápiz USB de 4 GB como capacidad más habitual. Que tenemos Drive, Dropbox, Box, etc. Un montón de servicios gratuitos muy fáciles de gestionar, algunos de los cuales nos permiten editar los documentos online y que, más allá de la inseguridad que falsamente nos crea no disponer del archivo en la mano, son bastante más fiables que esas memorias USB que tanto fallan cuando las necesitamos. Más fiables y con mayores potencialidades a nivel de gestión o compartición esos archivos almacenados.

Que ya no vale la excusa de «no llevar el USB» para no entregar los trabajos pendientes para los alumnos. Que lo de «mi perro se ha comido el USB» o «la lavadora lo ha hecho desaparecer junto con el calcetín que no encuentro» ya no sirve como justificación. Las memorias USB, tal y como digo siempre en clase, tuvieron un auge en su momento pero que, hoy en día, teniendo acceso incluso desde los teléfonos móviles a todos nuestros archivos, es algo a erradicar. No es capricho, son los inconvenientes que puede presentar su uso.

Personalmente ya he desterrado este tipo de elementos de mi maleta tecnológica. Una maleta que cada vez la conforman menos aparatos y más memorización de contraseñas (que, por cierto, memorizo gracias a gestores de contraseñas que me lo facilitan). Yo no llevaría información sensible en mis pantalones y, es por lo anterior, que considero que las memorias USB deberían desaparecer. Y, como siempre hay alguno al que le gusta la moda de prohibir determinados usos de la tecnología en el ámbito educativo… pues vamos a ello con algo totalmente innecesario y fácilmente sustituible por otras herramientas más seguras y eficaces 🙂

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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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