Decálogo para el suicidio pedagógico

En educación, al igual que en sanidad, hay auténticos suicidas. Negacionistas del cambio climático, terraplanistas, antivacunas y otros seres que, por lo visto, también tienen ganas de encontrar un hueco en el ámbito educativo. Lo de establecer modelos por imitación chirría pero, por lo que se ve, a algunos les mola. Es lo que tiene la necesidad de algunos de autoextinguirse como sociedad racional y pseudocivilizada. Es lo que tiene la necesidad de otros de extinguir a los demás o a los que no van en su pack.

Fuente: https://steemit.com

Si uno quiere suicidarse pedagógicamente (sí, gusta más el concepto que el educativo, porque le da más empaque) tan solo debe seguir el siguiente decálogo. Un decálogo que, no por sencillo de cumplir, deja de tener sus contraindicaciones. Y la primera de ella es que te pillen a la primera de cambio pero, sin más, vamos a ver cuál es este maravilloso decálogo que va a permitir suicidios pedagógicos a tutiplén.

1) La pedagogía es una ciencia exacta y los datos son valores absolutos.

2) Se pueden importar modelos educativos sin tener en cuenta el contexto en el que nos movemos.

3) La reducción de la memorización a su mínima expresión va a permitir un aprendizaje mucho más significativo.

4) Todo está en internet.

5) La tecnología permite mejorar la adquisición de conocimientos y habilidades.

6) ¿Para qué explicar algo que, en unas pocas horas, va a ser olvidado por la mayoría de nuestros alumnos?

7) La neurociencia nos dice cuáles son las mejores estrategias para que nuestros alumnos aprendan.

8) Las inteligencias múltiples existen.

9) Existen metodologías educativas mejores que otras con independencia de la población sobre la cual se apliquen.

10) Un psicólogo es lo mismo que un pedagogo. Ni un docente tiene nada que ver con un arquitecto, jurista, médico o científico.

11) Las multinacionales tecnológicas, entidades bancarias y otras hermanitas de la caridad están interesadas en la mejora educativa.

12) La religión debe tener el mismo valor académico y/o educativo que las matemáticas.

13) Importa mucho más el proceso que los resultados. Los resultados no importan.

14) La escuela mata la creatividad. La creatividad puede aprenderse.

15) Existen expertos en la mejora educativa que jamás han pisado un aula o lo hicieron en el pleistoceno.

16) Los mejores docentes están en las redes sociales o, dedican todo el fin de semana a formarse o a preparar sus clases.

17) La clase magistral no funciona.

18) Flipped Classroom no son deberes.

19) La libertad educativa permite que nuestros hijos se adapten mejor a una sociedad multicultural.

20) La nula multiculturalidad o la segregación por sexos (u otros parámetros) en el aula mejora el aprendizaje de nuestros alumnos.

21) Los alumnos deben divertirse en el aula y todas las actividades deben ser motivadoras.

22) Los datos de nuestros alumnos pueden darse alegremente a determinadas multinacionales.

23) Las ratios no importan.

24) La integración debe ser el único objetivo del sistema educativo.

25) Debemos siempre tener en cuenta las necesidades individuales de los alumnos y establecer unos mínimos diferentes para cada uno de ellos.

26) Trabajar por proyectos, hacer visual thinking o escape rooms es la clave para mejorar la educación.

27) El libro de texto es malo. Los apuntes en pdf de una editorial que se visualizan en una tablet son cojonudos.

28) La "hortografia" no importa.

29) Innovar pedagógicamente es dar espectáculo, etc.

Ya, lo sé, no es un decálogo al uso por muchos motivos y, he puesto puntos suspensivos (que espero que llenéis en los comentarios a este post) pero, sinceramente, es que uno se pone a escribir sobre las maneras de suicidarse pedagógicamente y le sale para varios volúmenes. Por desgracia el problema del suicidio pedagógico, es que sus implicaciones no se acaban con la propia muerte de la pedagogía.

Por cierto, sigo resistiéndome a volver a Twitter. Prefiero seguir escribiendo en este blog aunque, como habréis podido comprobar, he perdido facultades 😉

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En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.

13 comments

  1. Anónimo 2 marzo, 2019 at 10:48 Responder

    Hola, yo tengo una más. Debemos hacer a los estudiantes en clase felices, siempre y la cada sesión debe ser innovadora.

  2. ROUS 2 marzo, 2019 at 12:13 Responder

    La escuela tiene que suplir tooooooodas las carencias del alumno: sociales, afectivas, económicas,… Hay que enseñarles a rellenar formularios del paro, hacer mermelada, cortarse las uñas de los pies, cambiar pañales, educación sexual, emprendimiento,… y si no puedes conseguirlo con todos tus alumnos es que eres un cutre que no pone nada de empeño en su trabajo. Con lo bien que vivís, la de vacaciones que tenéis y además sois funcionarios.

  3. hunk 2 marzo, 2019 at 14:13 Responder

    El bilingüismo es bueno sin matices, porque aprenden otro idioma sin merma de aprendizaje de contenidos y sin segregación

  4. Edumorfosis 2 marzo, 2019 at 17:34 Responder

    Entiendo la crítica, pero por ningún lado se ven las propuestas. Como educador, no puedo anclarme en el modelo tradicional enclaustrado en un aula para enseñar y atiborrar contenidos en las mentes de los estudiantes. Prefiero atreverme a experimentar diversos modelos educativos en diferentes contextos a quedarme encerrado en un ataúd llamado AULA. Muchos podrán ser educadores, pero muy pocos podrán llamarse pedagogos. El educador sigue haciendo lo mismo que hacen los demás. El pedagogo investiga, diseña, desarrolla, implanta, evalúa y teoriza su propia práctica pdagógica….

    • Jose 3 marzo, 2019 at 20:24 Responder

      No se puede. Simplemente, el sistema no te deja. Por ejemplo, si en tu clase de 20 tienes a dos alumnos que son “especiales”, estás pillado.

    • Jordi Martí 10 marzo, 2019 at 11:19 Responder

      No creo que exista el modelo tradicional, al igual que no creo en el innovador ni en la disrupción como concepto. Creo en la necesidad de hacer un mix (experimentar, como bien dices, modelos educativos diferentes). El aula quizás no es la solución de todos los problemas pero, por desgracia, es la herramienta más eficaz que tenemos disponibles. Pedagogía es dar clase. Los docentes per se ya son pedagogos. Otra cuestión es quién tiene que llevar a cabo el análisis y evaluación de lo que se está haciendo y desde dónde.

      Saludos.

  5. Mamen 3 marzo, 2019 at 17:52 Responder

    El principal problema, a mi parecer, es seguir haciendo lo mismo año tras año sin más reflexión que “aquí se hace así”. La reflexión y la toma de acuerdos debería de ser la ruta, criticar por criticar todo lo que se hace sin justificarlo también me parece un suicidio

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