Declaración de guerra

En día 23 de octubre, analizado y reflexionado el discurso e implicaciones de la política educativa que pretende imponer la organización Escola Nova 21 en Cataluña, amparándose en la convulsa situación política de expectativas de cambio del statu quo de la zona y bajo el amparo de parte de la administración educativa, organizaciones bancarias y religiosas, declaro abiertamente la guerra a esa organización y me comprometo a, dentro de mis posibilidades, luchar para que ese grupo organizado no consiga nunca acceder a la gestión de la educación pública catalana, se pueda llegar a expandir a otros territorios y, cómo no, sean denunciadas todas las actuaciones que están realizando, de forma más que mafiosa, en algunos centros que controlan.

Fuente: http://www.ocesaronada.net
Fuente: http://www.ocesaronada.net

¿A qué viene esto ahora preguntaréis algunos? Pues bien, esperaba tomar una decisión final acerca de mantener mi beligerancia con esa organización por, determinados postulados que pretenden para la escuela pública o, simplemente recapacitar por haberme equivocado en mis apreciaciones sobre la misma. Por ello acepté, entre otros motivos más personales, participar en el día de ayer en una ponencia acerca de innovación educativa que, al final derivó en modelos de escuela y qué creemos algunos que debería hacerse para tener un modelo educativo viable en la casuística actual. En un principio había de acudir a la mesa redonda el director del programa al que he declarado abiertamente la guerra en el primer párrafo pero, al final tocó compartir mesa con uno de los directores de uno de esos centros innovadores germen del proyecto y un compañero de una escuela de Perpiñán. Lo siento por este último, porque su discurso fue muy interesante sobre el modelo que aplicaban en su escuela pero, lamentablemente, debo centrarme en el discurso y las palabras previas y posteriores que tuve con el primero.

Antes de entrar ya me confirmó mis peores temores. Su defensa de la LEC (una ley catalana mucho más antieducativa que la LOMCE, de la cual también defendió parte), su necesidad de obviar a los sindicatos en la toma de decisiones educativas y, cómo no, la necesidad imperiosa de seleccionar a los docentes en la pública para llevar a cabo determinados proyectos. Sí, la desaparición de los funcionarios, la no valoración de la experiencia profesional como docentes y, la necesidad de crear centros homogéneos donde ninguno de los docentes tengan capacidad de poder oponerse a la férrea regulación del director. Nada nuevo bajo el sol, simplemente confirmación de los intereses básicos que subyacen tras Escola Nova 21 y que algunos hemos denunciado en muchas ocasiones.

Empieza la ponencia y, voilà, en un PowerPoint lleno de texto, se limita a exponer las típicas palabras vacías del discurso que posee la iniciativa. Eso sí, sin mencionarla en ningún momento pero, curiosamente, son los mismos textos que he leído en más de una ocasión que reparten en los centros donde está actuando la «banda» (permitidme denominarla directamente así porque, al declarar la guerra, uno ya no debe ser políticamente correcto y nos jugamos mucho). Un discurso centrado en la necesidad de facilitar al alumnado la incorporación en la sociedad, olvidarnos de las evaluaciones y de la memorización y, cómo no, culpabilizar al docente de todos los males del sistema educativo público y por ello, ser necesario seleccionarlos por parte de los directores de los centros (supongo que ellos sí que saben). Curiosamente, esa selección del profesorado se realiza en unos centros que ellos quieren democratizar. Supongo que la democratización sólo se refiere a los alumnos porque, enlazando con palabras intercambiadas anteriormente, según esa persona en los Claustros no se debe hablar de ideología y sólo trabajar para seguir llevando proyectos. Alguien, por lo visto, aún no se ha enterado de que la democracia consiste en el diálogo, más o menos vehemente, para decir si algo va bien o podría cambiarse y que, todas las decisiones educativas son ideológicas y, por qué no decirlo clara y llanamente… ideológicas. Sí, las decisiones de Escola Nova 21 también son ideológicas.

Sigue con lo típico de Dewey, porque es muy innovador hablar de pedagogías de hace casi cien años y, cómo no, dice que la neuroeducación ratifica sus posturas educativas, al igual que lo hace la teoría de las inteligencias múltiples. Por cierto, el modelo finlandés no faltó en sus argumentaciones. Es lo que toca en cualquier ponente educativo que se precie en la actualidad. Bueno, eso y hablar de que el objetivo básico del docente es gestionar las emociones de sus alumnos. Sí, dijo textualmente gestionarlas sin ningún rubor.

Yo voy tomando notas y, al no tener nada preparado salvo unas hojas llenas de garabatos que me veía imposible de reproducir verbalmente, con un nervio escénico del copón (sí, me cuesta hablar delante del personal, por mucho que en ocasiones no se note demasiado) empecé hablando de la necesidad de considerar la educación como un mecanismo de cambiar la sociedad. Sí, si la sociedad no nos gusta, ¿por qué hemos de preparar a alumnos para ella? De las dificultades que suponen trabajar exclusivamente en la educación aislándola del contexto. No, no podemos en las horas en que los alumnos están en los centros suplir lo que se encuentran fuera. De la necesidad de reducir los ratios. De la necesidad de reducir el número de asignaturas en etapas iniciales del aprendizaje. De reducir el horario lectivo. De la soledad que, en ocasiones, sentimos los docentes cuando estamos en el aula -entendiendo como tal, el apoyo social y especialmente, de la administración. De la existencia de docentes buenos, malos y regulares, de la necesidad de ayudar a los compañeros que tienen problemas y crear una carrera docente en condiciones. De la necesidad de tener unos buenos equipos directivos. De la necesidad de que los equipos directivos rindan cuentas y estén bien pagados. De la necesidad de reformular la inspección educativa. Y, cómo no, de lo harto que estoy de Finlandia, de organizaciones económicas culpables de muchos problemas que tienen las familias de nuestros alumnos que ahora se han convertido por arte de magia en patrocinadores educativos y de la necesidad de tener una escuela pública y laica de calidad. Demasiados temas -sí, me enrollo con facilidad- que, a mi entender, son mucho más importantes que el discurso que venden desde la organización Escola Nova 21.

A continuación nos habló el tercer ponente de la experiencia de su centro educativo y su integración dentro del modelo educativo francés. Siento, como he dicho antes no hablar más del tema porque tiene su interés pero, sinceramente, me interesa seguir el hilo argumental que ha provocado esta declaración de guerra.

Por cierto, me he dejado de comentar que, el discurso del director de un centro perteneciente a ese entramado, también incluía una crítica al islam para mostrarlo como una religión poco democrática. Algo que le fue recriminado por mí, al entrar en el tema de la laicidad y a la necesidad de expulsar a los jesuitas -una organización religiosa que, desde el siglo XIII están controlando qué se hace y qué dirección sigue la educación en nuestro país- de la toma de decisiones del ámbito educativo (no olvidemos que, gran parte de la filosofía de Escola Nova 21 procede del modelo Horitzon 2020 de los jesuitas) y que, desde el público también se le cuestionó. Curiosamente, en ningún momento habló del catolicismo y sí del islam como problema. Ya sabemos otra cosa que podíamos intuir desde saber que la fundación madre de la cual depende esta iniciativa se fundó como religiosa y uno de sus fundadores era un cargo franquista que, como muchos en un determinado momento de la historia, se reconvirtió en un gran demócrata de raíces cristianas.

Una vez entro en la réplica, me respondió a mis argumentos que, éramos unos malos docentes (quizás no con estas palabras pero se podía intuir claramente) los que buscábamos el apoyo de la administración educativa, que los ratios altos de alumnos los debíamos ver como una oportunidad y que, cual otro tipo de agrupaciones de intereses opacos, desconocía completamente que suponía Escola Nova 21 y que estaba muy equivocado.

Nada, supongo que cuando intervino un asistente, con titulaciones en biología y psicología, que le dijo que todo el tema de la neuroeducación, cuando no conocemos el mundo del cerebro y ya les cuesta saber a los expertos del tema cómo gestionarlo, es jugar a engañar al personal  y que, un médico antes de operar debía conocer el cuerpo humano y memorizar ciertas cosas básicas, le debió dejar un poco descolocado. Y si a ello le juntamos la crítica que recibió al considerar que su modelo lo único que pretendía era que los docentes fueran esclavos a bajo coste, supongo que no debió sentarle muy bien. Normal, están acostumbrados a auditorios en los que les aplauden con las orejas porque ya tienen a la gente convencida o tiene miedo a hablar por estar en esos centros en los que, o te sometes a las decisiones de los directores o te hacen la vida imposible (y no, no es ficción).

Una ponencia movida que, al final se intentó llegar a acuerdos cuando finalizó pero que, por desgracia, al decirme delante del otro compañero de la ponencia que lo que debía hacerse era eliminar -dijo reformular- lo público, dar a los padres el dinero para que escolaricen a sus hijos donde quieran y eliminar al funcionario ya me queda todo muy claro. Eso sí, él lleva veinticuatro años ininterrumpidamente en el cargo…

Los alumnos catalanes se merecen que luchemos por ellos. Y creo que la mejor manera de hacerlo es declarar la guerra a aquellos que intenten, bajo criterios cuestionables, hacerse con el control absoluto de la educación. Es por ello que, como he dicho al principio, declaro la guerra a Escola Nova 21, tal y como deberían hacer todos los docentes de bien y todos los que crean en la escuela pública catalana. Dejarles hacer es llevar a la ruina algo que ha costado mucho a conseguir. ¿Mejorable? Claro que sí pero, jamás bajo el modelo americano de Teach for America que defienden a capa y espada estos señores. Será difícil porque controlan muchos medios de comunicación, están avalados por una de las mayores entidades bancarias del país y, tienen amplias relaciones con altos cargos políticos pero, nuestros alumnos y el futuro de nuestra sociedad, se merecen que les derrotemos o, al menos, lo intentemos.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

12 Comments
    1. Muchas gracias. Es muy triste que, aparte de dar nuestro trabajo e intentarlo hacer lo mejor posible, nos tengamos que parapetar en contra del funcionamiento de determinadas organizaciones -no olvidemos avaladas por algunos de nuestros compañeros- que lo único que pretenden es reconvertir la educación pública en algo que tiene muy poco que ver con la escuela democrática que algunos tanto deseamos y nos gusta. Seguiremos luchando mientras existan fuerzas 🙂

  1. …penso que caldria articular una xarxa de docents amb un discurs que posi de manifest la mentida de tot plegat. I que parteixi d’un principi clar: l’educació no pot ser una eina al servei de les necessitats del mercat. Molts docents s’hi sumarien

    1. Tens tota la raó. Si cadascú pretenem fer la lluita contra la irrupció d’aquesta organització de forma individual, l’únic que s’aconseguirà és un desgast personal. El problema és qui posa fil a l’agulla i té la possibilitat de crear aquesta xarxa. Tanmateix l’anterior, se que a Catalunya s’estan començant a sentir veus que qüestionen les pràctiques d’Escola Nova 21 i això sempre és bo.

  2. No es algo que haya nacido ahora, hace tiempo que se estaba gestando.
    Lo que resulta preocupante es que fueran docentes de la pública los que iniciaron todo el proceso. La complejidad de los centros públicos no resultaban actractivos, mejor hacer «innovación» en centros donde un alumno paga más que lo que ingresan famílias enteras. Y sí, soy de los que piensa que los aspectos socioeconómicos son relevantes en Educación.
    Marzio Barbagli, Marcello Dei, Le vestali della classe media: ricerca sociologica sugli insegnanti, Il Mulino, Bologna, 1972.

    1. El campo de batalla educativo siempre ha sido de interés para determinadas organizaciones. No olvidemos que, ya en el siglo XIII los jesuitas controlaban todo el cotarro educativo en nuestro territorio y, tengamos siempre claro que… «quien controle la educación controlará el mundo». Y eso es algo muy goloso para algunos.

  3. Estos tipos no pretenden poner nada «al servicio del mercado». Lo que intentan es expoliar. Como ya hicieron con Telefónica, con el agua o con las eléctricas. Se han dado cuenta de que detrás de la enseñanza hay mucha pasta. De alguna manera la enseñanza concertada ya es el principio del expolio. Si juntas a un banco, a los jesuitas y a todos los tontos repartidos por el país que oyen «innovación» y se vuelven loquitos, pues ya tenemos el negocio montado. ¿Por qué les ha dado ahora a los curas por ser tan modernos? ¿Por qué los jesuitas no venden disciplina, si no sofás en las aulas y libertad a raudales? Ha cambiado el cliente. El cliente ahora es medio imbécil, y oye neurociencia y flipped classroom y babea. Nuevos métodos para nuevos tontos. Y los profesores de verdad luchando todos los días contra el sinsentido de la ley y la estupidez consentida. Hay que luchar, sí. Ya.

    1. Los intereses están claros y están muy poco relacionados con el procomún. Eso sí, cuentan con un nutrido grupo de acólitos que, por desgracia, se han dejado influir por las necesidades de cambiar las cosas y que se han apuntado por ilusión en el proyecto. Además, no lo olvidemos, el proyecto puede comprarse muy bien por lo que están vendiendo en los medios. El problema es cuando te pones a investigar un poco…

  4. Hola, me ha encantado tu comentario. Aunque sea una declaración de guerra.
    Si, el problema es que es fácil confundir teorías, ideologías y la educación es algo clave para la orientación de la gente en el futuro próximo. Por eso es la que más sufre. Y es una pena.

    Esta claro que no hay respeto a la educación porque no hay respeto por nosotros mismos ni por la verdad. Y de esos polvos vienen estos lodos.

    De todas formas si se quiere cambiar algo, hay que hacer una propuesta concreta y lo más completa posible, porque así al mismo tiempo se da una visión completa de dónde queremos llegar, y en caso de que se consiga que alguien con el poder suficiente se interese, ya tiene el proyecto armado.

    Un abrazo.

    Como dijo Churchill, solo puedo prometeros sangres sudor y lágrimas…

    1. Cuesta mucho articular una propuesta concreta cuando, por desgracia, muchos estamos trabajando en el aula y ya tenemos suficiente con lidiar con ella, preparar materiales que puedan ser atractivos para nuestros alumnos o idear alguna de esas cosas que hacemos la mayoría para intentar, dentro de nuestras posibilidades, que nuestros alumnos aprendan. El problema es que ellos cuentan con un despliegue mediático importante, con el apoyo político de un determinado sesgo ideológico y, cómo no, con el aval de una gran entidad bancaria. No es obviar la necesidad de articular algo para luchar contra ello pero, lamentablemente, no va a ser nada fácil.

      Algunos prometemos más sudor y lágrimas que sangre. Y, cómo no, el beneficio futuro en caso de ganar para la sociedad en su conjunto gracias a lo que ganarían los chavales.

      Uno de vuelta.

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