Desmontando a César Bona

Hay veces en que uno se pone a escribir artículos por petición popular. Ya son muchos los correos que han ido llegado a mi mail para que explique qué problema tengo con César Bona y, cómo no, la necesidad de cuestionar a menudo al personaje -que no a la persona- y, es por ello que en este artículo voy a intentar exponer, en voz alta, qué supone la existencia de Bona y los intereses que hay tras todas sus apariciones e intervenciones en diferentes medios.

Fuente: Fotolia
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En primer lugar ya hay algo que me sorprendió cuando César Bona fue nombrado candidato al Global Teacher Prize en 2015. Me sorprendió que, curiosamente, en una profesión poblada de mujeres (sí, más del 80% de maestros en nuestro país son del sexo femenino), un maestro hubiera sido el candidato al mismo. Nada, en ese momento, simplemente una cuestión estadística a valorar que, al tratarse de un premio ofrecido por una organización privada (GEMS Education vía la Fundación Varkey) que, libremente, selecciona entre los candidatos que se presentan los que se acoplan mejor a su ideario. Y, en este caso, el maestro zaragozano era alguien que se adecuaba a ese criterio.

Por cierto, un detalle que, aunque de forma precipitada toca mencionar en este momento… las escuelas changemaker en las que se ha basado el último libro que ha publicado César Bona, están muy relacionadas con el entramado de escuelas que, con capital de riesgo, y avaladas por el World Economic Forum y Microsoft -entre otros partners- posee GEMS Education a lo largo del globo. Una empresa que, por cierto, no ha ocultado jamás su interés en el negocio educativo y que, curiosamente, usa el paraguas de Ashoka para introducirse en el sector de centros concertados y privados en nuestro país.

Ya he comentado antes que me preocupa bien poco qué intenten hacer algunos con dinero privado pero, sí que sorprende la cantidad de incursiones que están haciendo algunas empresas en educación. Y más en los últimos tiempos cuando, curiosamente, se están moviendo billones de dólares -tanto en inversión como en beneficios-. Y para vender todo lo anterior necesitan mediatizar esa inversión de capital y amplísima cuenta de beneficios con la necesidad de que sea considerado un «servicio importante» que están prestando para la mejora educativa. Algo que, si así fuera, no tendría ninguna traslación al aumento de las cuentas de beneficio como está teniendo.

Sigamos con Bona… y su estrellato mediático.

Una vez otorgado el premio, que no pudo ganar -y a mí me hubiera gustado que lo hiciera- curiosamente, alguien a quien habían nombrado los medios el mejor maestro de España, va y abandona el aula. Supuestamente fichado por Aldeas Infantiles y, también contratado como asesor de innovación del Departamento de Educación del gobierno de Aragón. Este septiembre me he puesto en contacto con algunas personas que trabajan en el Departamento aragonés y no me han sabido decir en qué proyecto estaba trabajando ni, tan sólo, si existía el mismo o bajo que condiciones se había hecho esa salida del aula. Algunos me preguntaréis a estas alturas… ¿por qué no te olvidas del asunto? Pues, sinceramente, porque a algunos nos interesa saber qué hay tras el lanzamiento al estrellato de determinadas figuras educativas cuyas palabras van a influir, queramos o no, en la toma de algunas decisiones o en campañas mediáticas acerca de algunos temas educativos.

Bueno, vamos a continuar con el análisis del personaje. Ahora toca retomar el tema de la proporción inicial (mayoría de maestras) y el aspecto. Sí, César Bona es un buen producto porque es fotogénico y tiene, en la mayoría de sus intervenciones, la capacidad de no mojarse. Le he escuchado en varias ocasiones -en directo no, pero sí en los vídeos colgados en Youtube de sus intervenciones- y debo reconocer que tiene un discurso de muy bajo nivel. Un discurso que no molesta. Un discurso que puede ser comprado fácilmente por muchos. Además, curiosamente, con ese discurso se consigue una cosa… tener un nutrido grupo de adeptos que hacen el trabajo más desagradable de cuestionar e insultar a quien osa criticarle. Echo de menos, eso sí, una oratoria más fluida. Supongo que son los nervios pero, al igual que su aspecto ligeramente desaliñado se potencia hasta el infinito, podría alguno de sus asesores recomendarle que practicara un poco más el tema.

No, no es envidia. No me gustaría estar en su piel. No me gustaría que se centraran en mi persona, más que en el personaje. Y eso, por desgracia, sucede en muchas ocasiones. Yo sigo destripando al personaje. Algo que me gustaría que estuviera muy claro.

Finalmente, voy a ampliar algunos aspectos que he comentado al principio acerca de las organizaciones o entramados empresariales que están tras este fenómeno de masas. Voy a hablar de Ashoka. De la red que, supuestamente, teje la empresa para contratar «de por vida» a emprendedores sociales mediante contratos de tres años. De las escuelas changemaker que controlan. De la ideología y los intereses que subyacen tras los centros educativos que ha visitado César Bona para escribir su segundo libro. Algo que nos explican bastante bien en el siguiente artículo.

Si a estas alturas de la explicación aún hay algunos que no veis nada raro en la aparición de César Bona, en la aparición de metodologías innovadoras muy mediatizadas tras las que podemos encontrar intereses de determinadas multnacionales e, incluso, en que la Televisión Pública ceda espacio a un programa denominado Poder Canijo donde, curiosamente, la inmensa mayoría de los que se presentan son docentes que trabajan en centros concertados, es que os habéis perdido en la incoherente disertación. No es desmontar a César Bona persona, es desmontar al personaje. Un personaje que ha abierto la veda para la mediatización educativa aunque no en el sentido en el que a muchos nos hubiera gustado.

Una aclaración: no tengo ningún problema con César Bona y me parece, más allá de alguna salida de tono disculpable, un buen tipo. Lo que no obsta a que deba uno preguntarse qué supone la existencia del personaje y qué hay tras el mismo.
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

18 Comments
  1. Yo he tenido la suerte de asistir este año a un congreso de educación organizado por la asociación a.p.FraTo en Granada a la que asistieron ponentes que bajo mi punto de vista son primeras figuras de la educación (se puede leer el programa porque imagino estará colgado en la red: http://apfrato.blogspot.com.es/2014/04/programa-definitivo-del-v-encuentro.html). En dicho congreso asistió como ponente César Bona, no soy partidario de crear «profes estrella» pero no me molesta que se le dé visibilidad a una profesión en la que hay gente innovadora y con ganas de cambiar las cosas, como creo que es el caso. A mí no me pareció que tuviese un discurso poco elaborado sino cercano y fácilmente entendible, lo que creo que es un punto fuerte en un docente. Sin ser ni de lejos el ponente que más me gustó, no entiendo porqué lo «desmontas» en este artículo aludiendo a unas extrañas relaciones entre él y sociedades privadas a nivel global que pueden fácilmente estar relacionadas con mucha gente, especialmente del mundo de la educación. Yo mismo he recibido cursillos via online de la universidad católica de Valencia porque necesitaba los puntos, pero si me conocieras verías que mi catolicismo brilla por su ausencia… No me considero un adepto (repito que no fué mi ponente favorito ni de lejos). Pero creo que criticar a alguien que trata de abrir caminos nuevos con razones de tan poco calado no aporta nada. Si me dices que se está beneficiando a otro nivel o de otra forma estoy dispuesto a rectificar lo que he escrito aquí. Simplemente quería aportar mi punto de vista. Un saludo.

    1. No he podido acceder al panel de expertos aunque he tenido la posibilidad de ver los expertos que participaban en el VII encuentro (https://drive.google.com/file/d/0B8K_mXU7vau0WUx2LW9zcEtRWjA/view) que se celebró en Granada en junio de este año. En primer lugar dudo que «primeras figuras de la educación» puedan considerarse sólo exiliados del aula o personas que, pudiendo ser muy buenos en su ámbito laboral -la mayoría son docentes universitarios- no conocen directamente el aula. No discutiré su valía profesional, eso sí… cuestiono su experticia empírica en el tema que nos ocupa (que son, precisamente, las etapas obligatorias).

      A mí tampoco me parece mal que se dé visibilidad a quien está haciendo las cosas bien en el aula (que son muchos, muchísimos). Lo que sí que puedo llegar a cuestionar es por qué ha salido ese «producto» y qué intereses pueden relacionarse con el mismo. Y vuelvo a reiterarme que estoy hablando exclusivamente del «producto» mediatizado.

      Por cierto, no es lo mismo recibir un cursillo de una Universidad privada o, incluso dar alguna conferencia organizada por una multinacional que tener detrás de todas tus intervenciones a esa multinacional o validar exclusivamente sus centros educativos 🙂

      Una última cuestión, no creo que sean razones de poco calado. Que uno no las quiera ver y prefiera mirar a otro lado, no excluye su existencia. El árbol, tanto si está en Tanzania como al lado de casa, si se cae se ha caído.

      Un saludo y muchas gracias por tu opinión. Se agradecen este tipo de intervenciones moderadas que invitan al diálogo.

  2. En primer lugar, considero que un verdadero docente del S.XXI debe hablar de evidencias científicas, es decir, fomentar aquellas prácticas educativas las cuales se han mostrado eficaces en la investigación. En ningún momento he escuchado al Sr. César Bona hablar de neuroeducación, investigación educativa o evidencias científicas de las prácticas educativas que propone.
    La verdadera herramienta para cambiar la educación es la investigación, otras disciplinas como la medicina si se benenefician de estos avances. Para mí un docente que no apoya su discurso en lo que se ha demostrado en la investigación no es un buen docente, las opiniones son solo eso opiniones. Debemos basar la educación en evidencias y no en las opiniones de pedagógos que carecen de validez o no han sido demostradas.
    Por otr parte, Gonza Santomonte una asociación pedagógica que fomenta un enfoque pedagógico basado en las inteligencias múltiples no goza de mi respeto, ya que esta teoría es un neuromito más.
    Debido a que el enlace no funciona no he podido ver quienes son los ponentes que bajo tu punto de vista son primeras figuras de la educación, pero seguro que no están John Hattie, Daniel Muijs, David Reynolds, Tony Wagner, Jose Ramon Gamo, Anna Fores, etc, etc.

    1. Es complejo hablar de evidencias científicas absolutas cuando la muestra de estudio es tan heterogénea como son nuestros alumnos. Podemos inferir resultados o, incluso, extrapolar experiencias de éxito que funcionan en determinados contextos y, una vez modificados los mismos, dejan de ser válidas. Una vez aclarado lo anterior, comparto contigo la necesidad de escuchar opiniones más fundamentadas y hablar de investigación educativa. Sí, sé que no es el objetivo del «producto» pero creo que sería mucho más interesante y válido. Y no sólo hablar de las investigaciones que favorezcan a sus patrocinadores, con intereses muy alejados de los puramente educativos.

      No creo que sea un buen o mal docente. Creo que jamás lo he cuestionado ni me atrevería a hacerlo de nadie -o de casi nadie-. Lo que sí que cuestiono es el porqué de esta mediatización, los intereses que puede haber tras la misma y, cómo no, la reducción de la educación a un espectáculo de focos y púlpitos que poco tienen que ver con nuestras aulas.

      Un saludo y gracias por el comentario.

  3. Pues yo sólo voy a dejar un apunte. Antes del estrellato, pero cuando se empezaba a hablar de él y sus innovaciones, estuvo haciendo una sustitución en el colegio de mis hijos: colegio público, ciudad, barrio «intercultural», población de riesgo, muchas minorías étnicas, bastantes conflictos… Pasó un año sin que nadie supiera ni quién era, cero innovaciones, cero proyectos. Es fácil hacer cosas chulas en un centro rural, con pocos alumnos y alumnas, las familias colaborando… Donde se demuestra que las innovaciones funcionan es donde es difícil enseñar. Donde es fácil, funcionan hasta las tablas de Miliki.
    PD. soy madre, y también docente.

  4. Me sorprende gratamente encontrar artículos críticos con una figura como Cesar Bona que, de primeras, es considerada como intocable únicamente por el mero hecho de aportar cierta visibilidad al colectivo docente. Comparto la mayor parte de tus reflexiones e intuyo que su aparición en los medios no es puramente casual y obedece a algún interés mercantilista del grupo A3Media, entre otros. Es innegable que maneja muy bien el tema del classroom management; sin embargo dudo que pueda aportar poco más al discurso que buenas intenciones y sentido común.

    Gracias Jordi.

    A.

  5. Me hace mucha gracia leer lo de que ha sido contratado como asesor por el departamento de Educacion del Gobierno de Aragón. El curso pasado se seleccionó un grupo de docentes de todo Aragón para formar parte de un foro de innovación. Yo acepté formar parte de dicho grupo que en principio llevaba buenas intenciones, pero poco a poco se ha ido desinflando. Las comunicaciones han sido siempre por mail, se ha hecho alguna que otra quedada y poco más. Y todo ello con la premisa de que César está también en este grupo. La sensación que tengo ahora mismo un año después es que no se ha hecho nada. Desconozco si el asesoramiento de César va más allá de este grupo, pero no conozco ningún colegio que se haya beneficiado de su colaboración (se supone que está contratado para ello pero… no estaba de excelencia? No entiendo nada.

  6. ¿Conoces el trabajo de Concha Fernández Martorell?

    «Está muy claro de donde vienen los términos cuando se habla de “gestión”, tanto de centros como del aula, de “estrategias de aprendizaje” y de “planes estratégicos”; es evidente lo que se está diciendo cuando se afirma que la escuela, igual que una empresa, deberá rendir cuentas de sus resultados; también está muy claro qué se pretende de los conocimientos cuando se los presenta articulados en competencias, como lo que el alumno tiene que adquirir para ser competente. Sin embargo, todo aparece como natural y nadie cuestiona estos términos que a mi me suenan totalmente inoportunos para el ámbito educativo»

    https://dedona.wordpress.com/2009/11/11/%C2%ABel-aula-desierta%C2%BB-de-concha-fernandez-sobre-la-educacion-y-neoliberalismo/

  7. Hay que decir que tu primer punto está totalmente desmontado de primeras, ya que el premio lo ganó finalmente una mujer. Que César fuera un hombre y fuera español es anecdótico. Por tanto, viendo que empezabas contando tonterías, dejé de leer =).
    Un saludo.

    1. Tienes razón CB. Es absurdo seguir leyendo algo que no está de acuerdo con los apriorismos de nadie. Eso sí, un detalle… cuando hablo de una profesión plagada de mujeres me estoy refiriendo a nuestro contexto más cercano. Algo que puede consultarse fácilmente en los datos que publica el Ministerio de Educación cada año 🙂

      Uno de vuelta y gracias por dejar tan magnífico comentario.

  8. Hola:
    Todas las aportaciones,nos invitan a pensar,pero:»¡Es tán gratuito criticar!»
    A veces,no sé si será tu caso ,criticamos a otros y nosotros estamos en una pasividad ….
    Promover la educación y llevarla a debate,es excelente,pues según mi subjetivo punto de vista,la educación nos ayuda en el mundo en que vivimos.
    Poder colocar este tema en los medios de comunicación,que pueden(si quieren aportar tánto a la sociedad),me parece excelente.
    De todas maneras,todas las aportaciones,me hacen reflexionar y ver distintos puntos de vista y así,nos «movemos» y no estamos estancados.
    Un abrazo de paz para todos todas.
    minuto

  9. Jordi, entiendo tu indignación porque cuando se es maestro de corazón no hay nada que te aleje del aula. Está claro que los mejores docentes no son aquellos que reciben premios, están tan satisfechos de lo que hacen y tan llenos que intentan pasar desapercibidos. Yo he tenido la gran suerte de conocer a un maestro genial. Comenzaba sus clases con cómics en la pizarra y a partir de ellos se centraban todas las áreas. Es un dibujante extraordinario, creativo, ingenioso, culto, gran motivador, muy humano…en resumen extraordinario.

    1. No cuestiono el abandonar el aula. El problema es pretender vender las virtudes de la misma desde fuera. Yo, por cierto, este año tampoco estoy y no se me ocurriría ir haciendo/diciendo ciertas cosas. Los mejores docentes, en la mayoría de ocasiones, no salen en los medios ni se les conoce. Bueno, les conocen los que tienen que conocerles.

      Un saludo.

      1. Hola:Reconozco que a primera impresión,me causó mal estar el artículo.
        Pero como soy dado a poner un tiempo para informarne más sobre el tema,he recapacitado y como en todo hay bueno y malo.
        Bueno un mayor protagonismo de la educación ,malo la manipulación indebida
        La mayoría de docentes extraordinarios que he conocido,no son dados al protagonismo porque les falta tiempo para dedicarlo a sus alumnos.
        Me gusta la buena información.Y,poder contrastarla con la realidad.
        Amig@s de la profesión coinciden contigo y me han ampliado el porqué.
        Lo siento soy algo lento.
        Por ello doy gracias a la voz de tu artículo para que haya más implicacion.
        Un abrazo de paz
        minuto

  10. No conozco a César Bona, ni su trabajo. Dí con este artículo buscando información sobre él, pues próximamente dará una charla cerca de mi casa, y este artículo resultó ser el cuarto resultado en la búsqueda de Google.
    Contesto porque me ha llamado la atención los argumentos del «desmontaje». No tengo mucho tiempo, así que trataré de ser breve y escueto:
    1. ¿Que el 80% de docentes sean mujeres excluye automáticamente al 20% de hombres? Tanto que luchamos por la igualdad, ¿qué hace que en una profesión cualquiera no podamos vernos como personas, profesionales, y medirnos por nuestras habilidades y no por nuestro sexo?. Si tu propósito Jordi en hacer esa diferenciación era apuntar a una posible discriminación, creo que pierde su sentido al ver la lista de finalistas y la ganadora del premio.
    2. ¿Intereses empresariales? Lógico. Las empresas buscan beneficios. Al principio me perdí un poco en esto al no ver datos. Al final del artículo sí vi el enlace que apunta a Ashoka, y que veré detenidamente con más tiempo. Por lo pronto, las empresas sí buscan beneficios, ya sean directamente por sus productos o indirectamente por la mejora de su imagen. La cuestión principal es si esta intervención empresarial perjudica en alguna forma a la escuela o sus alumnos allí donde interviene. En cuyo caso me gustaría saber cómo, para evitarlo, y no quedarme sólo como suposiciones del tipo «como hay una empresa detrás, es que hay algo oscuro»
    3. También es normal que cuando alguien alcanza cierta notoriedad por sus habilidades profesionales, sin eso significar que sea el único que tenga dichas habilidades, se le promocione para que aporte valor a más alto nivel, como experto, consejero, etc. Por lo limitado del día con sus horas, ello hace que esas nuevas ocupaciones no sean compatibles con su anterior ocupación. Por lo tanto, lo que creo que usted propone como problema – vender las virtudes del aula desde fuera – creo que es poco posible. Hacerlo, de todas formas, no anula su conocimiento y su experiencia de golpe. Parece que ha trabajado bastante y que conoce bien el aula (espero, ya le digo que no conozco su trabajo)
    4. Más asuntos como la relación que parece establecer entre un discurso de bajo nivel y no mojarse. ¿Es de alto nivel si te mojas? ¿Ha tenido tanta repercusión por su bajo nivel discursivo? Es algo que pronto comprobaré. ¿No es bueno en la práctica de su oratoria? Bueno, eso más que merecer un apunte por su parte, me parece una prueba de congruencia, ya que de lo que se presume que es experto este señor es en docencia, y no conferenciante como suelen ser los productos empresariales.

    La verdad es que no da muchas pistas usted sobre el motivo de su «desmontar» y ofrece pocas conclusiones. Usted da tímidos indicios que, para mi humilde opinión arriba escrita, se quedan en nada. Me llama también la atención que cite la envidia para descartar su motivación hacia Cesar Bona. Pueden existir infinitos motivos conscientes o inconscientes para hacer un análisis crítico sobre su persona o personaje (cosa que tampoco entiendo la diferenciación, es la persona la que define el personaje). ¿Qué le llevó a descartar un solo motivo de «envidia» y a no escribir cual es su verdadera motivación con este artículo?

    Desconociendo yo su motivo le explico el mío. No quiero defender a alguien al que no conozco, ni a él ni a su trabajo. Lo que sí quiero es desmontar este artículo como ejercicio para mí de Pensamiento Crítico y evidenciar lo que adolece (dada su relevancia en Google).

    Me habría gustado su artículo si hubiera estado mucho mejor argumentado.
    Un saludo y gracias por el ejercicio

    Fernando

    1. Hola Fernando, antes de empezar a responderte por orden a lo que planteas (si no lo hago así voy a acabar perdiéndome) tan solo un matiz respecto a los resultados que te puede ofrecer un buscador: jamás está relacionado directamente la calidad del contenido con la posición que ocupa. Ídem para los bestsellers como calidad literaria, Óscar para cine y un largo etcétera de clasificaciones que sirven de bien poco.

      Por tanto, permíteme que ahora sí te responda…

      1) Hay segregación hacia la mujer porque, curiosamente en nuestro país, la mayoría de finalistas en premios «truchos» son hombres, la mayoría de los equipos directivos están formados por hombres y ya no hablemos de inspección y cargos políticos que gestionan la educación. Que no quieras verlo y analizar el porqué de lo anterior, existiendo más de un 80% de maestras (por ejemplo) frente a maestros, es preocupante. Más aún porque evita actuar sobre esas situaciones. Y con ello no estoy diciendo por defecto que una mujer sea mejor profesional que un hombre, ni al revés. Estoy hablando de datos objetivos. Y la interpretación es obvia para algunos.

      2) ¿Realmente crees que los intereses empresariales pasan por mejorar la educación o por aumentar su cuenta de resultados? Si crees lo primero no puedo decir nada más ni intentar que cambies de opinión.

      3) ¿Parece que ha trabajado bastante y conoce bien el aula? Pues va a ser que, o quizás no miras el mismo currículum del personaje o, simplemente, tienes un sesgo muy delimitado. Un detalle, salir del aula para vender una sola cosa que has hecho en la misma y que haya gente que te aplauda dice poco de los que aplauden. Por cierto, supongo que, por lo que has dicho, vas a ir a verle y a aplaudir sus frases vacías de contenido. Algunos nos queremos un poco más pero dentro de la libertad individual no voy a meterme. Hay gente que cree en la homeopatía o en la religión.

      4) No, no querer mojarse sobre aspectos educativos no te hace mejor o peor profesional. Sí que te hace mejor o peor persona y, sinceramente, no aprovechar ciertos púlpitos para decir ciertas cosas lo único que te hace es priorizar el bolsillo frente al procomún. No pasa nada, siempre hay quien decide no ver lo que no le interesa y jugar solo a ver su cartera crecer. Algunos no creemos en eso pero, si no fuera por esos a los que les da igual la ética y evitar charcos para no salpicarse, la sociedad sería mejor. Qué le vamos a hacer. Y además, como bien dices, puedes defenderlo sin ningún problema.

      Creo que no tiene pensamiento crítico. Tiene otro tipo de pensamiento. Lástima que se crea ciertas cosas y creo que, por desgracia, a estas alturas de la película no puedo obligarle ni mostrarle que hay vida más allá de su ideología.

      Un saludo y gracias por su crítica a un artículo de forma tan poco inteligente. Cualquier atisbo de razón la pierde porque, al final, lo único que le interesaba era mantener sus ideas previas. Y eso es muy poco inteligente.

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