Discusiones estériles en los centros educativos

Creo que, muchos docentes (entre los que me incluyo) y personas relacionadas con la educación, estamos hablando en exceso o discutiendo acerca de cuestiones que poco tienen que ver con la educación y mucho con temas totalmente prescindibles. No tengo muy claro si lo hacemos queriendo pero, sí que me percato de lo inútil de muchos argumentos en los que perdemos demasiado tiempo. ¿Cuáles serían alguna de las discusiones que nos podríamos ahorrar?

discusionesteril-blog
Fuente: Desconocida
  • Uso de rúbricas para calificar cuando lo que deberíamos cambiar es el concepto de evaluación y cada vez dar una menor importancia, al menos en etapas educativas obligatorias, a la calificación.
  • Jornada continua o jornada partida, cuando sabemos que poco tiene que ver la elección de uno u otro tipo de jornada con los resultados que van a obtener los chavales y mucho con otras cuestiones .
  • Uso de iPads, portátiles, PDIs, etc. cuando lo importante es saber qué queremos hacer y, una vez lo sepamos, analizar qué necesitamos.
  • Cuestionarnos la importancia de las asignaturas cuando lo menos importante son las propias asignaturas.
  • Hablar mal del Ministro de Educación cuando lo importante sería analizar por qué tenemos al mismo.
  • Acudir siempre al pasado para recordarlo en clave positiva o negativa. ¡Qué triste perder el tiempo con discusiones banales acerca de si antes se estudiaba más o menos que ahora y si el «nivel» (qué maravilloso vocablo) era mejor o peor.
  • La página web del centro y la modernización del sistema administrativo del centro, cuando lo que debería analizarse es si con lo anterior se obtiene una mejora de tiempos y de atención a la comunidad educativa.
  • Decidir si los alumnos de cuarto de ESO van de viaje a Italia o a Mallorca. ¡Qué cantidad de tiempo desperdiciado discutiendo las bondades de uno u otro destino y haciendo perder el tiempo a los docentes y a los padres en reuniones para discutirlo!
  • Decidir sumarse o no a determinados proyectos educativos antes de plantearse, ni tan sólo, para qué queremos sumarnos a los mismos.
  • Mantener reuniones para hablar de las madres o los padres de nuestros alumnos. O para hablar de si tienen novio/novia o están tristes porque se les ha escapado la mascota.
  • Plantearse abrir el centro para poner urnas y decidir los voluntarios que se encargarán de las mismas.
  • Las editoriales de los libros de texto. La decisión de cambiar o no de editorial (muy marcada por cuestiones demasiado poco educativas y más por los dibujitos o soporte digital que traen -en caso de ser en ese formato-). Y, por cierto, la discusión sobre como se hace el copia y pega de las programaciones que traen esas editoriales para presentarlas a la administración también se las trae 🙂
  • El color de las paredes o la necesidad de pintar algún aula que está en mal estado. Dos horas para discutir sobre lo anterior demuestra muy poco trabajo de algunos.
  • Pedir o no determinados cursos de formación. Si no hay una línea de formación básica en el centro, qué demonios se hace pidiendo formación (por cierto, de las más votadas siempre están la típica para cuidar las cuerdas vocales y, hace un tiempo se puso muy de moda el coaching o las excursiones).
  • Decidir si los alumnos escriben en lápiz o en boli. Discusión más estéril y repetida para lo anterior (sumando el uso de libretas o carpesanos) es lo más del despropósito, etc.

Creo que los docentes caemos en demasiadas ocasiones en discusiones estériles que nos quitan gran parte de nuestra energía. Si alguna vez nos planteáramos lo importante y elimináramos esas horas destinadas a lo anterior, nos encontraríamos con más tiempo (que siempre será escaso) para hacer lo realmente importante: atender de forma correcta a los alumnos y dedicarles el máximo de nuestra atención. Algo que ya hacemos pero que debería ser el objetivo de todas las discusiones y reuniones que tuviéramos en los centros educativos.

Por cierto, ¿os animáis a poner alguna de esas «discusiones» que hayáis observado en vuestros centros educativos y que consideréis que complemente a las anteriores?

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

9 Comments
  1. A veces creo que los claustros o las evaluaciones son utilizados por algunos profes como terapia personal en la que dan rienda suelta a sus neuras. Cuánto tiempo perdido en estériles discusiones bizantinas que en muchos casos también ocultan una lucha por tener mejores o menos alumnos o más horas de departamento, etc…

    1. Demasiados momentos de tedio educativo que, por una parte ocupan parte de nuestro tiempo e impiden dedicarnos a lo realmente importante. Siempre me he planteado qué podríamos hacer en centros educativos cuya máxima fuera la mejora educativa, y no la deriva hacia ese tipo de «terapias» que comentas. Hay mucho interés personal y pocas ganas de buscar el bien común. Sálvese quien pueda. Un reflejo de la sociedad que nos rodea escondido bajo diferentes capas de demagogia barata.

      Un saludo y gracias por comentar.

  2. SI AL MENOS COMENZARAMOS A DEFINIR CLARAMENTE QUE ES LA EDUCACION, QUE ES LA DIDACTICA, QUE ES LA PEDAGOGIA, QUIZA LAS DISCUSIONES SE OPTIMICEN Y SE CIRCUNSCRIBAN A LO IMPORTANTE.eL TEMA ES CUANDO SE HABLA DE UN TEMA EN EL QUE NO SE ESTA MUY CLARO, ENTONCES APARECEN PALABRERIOS QUE EN DEFINITIVA NO DICEN NADA Y MENOS HACER ALGO.SALUDOS

    1. Muchas gracias por el comentario Juan Carlos. Coincido en gran parte en lo que comentas pero te agradecería que la próxima vez que expreses un comentario (algo que me gustaría enormemente que hicieras) no usaras mayúsculas por cuestiones de etiqueta 🙂

      Un saludo.

  3. Comparto lo estéril de muchas discusiones de las que comentas, y que he vivido en primera persona. Otros temas sí son importantes, e incluyo el contexto familiar de los alumnos, no para cotillear, sino porque es clave para entender qué pasa con su estudio.

    Creo que en parte se debe a que las reuniones no se preparan: el orden del día, si hay, se comunica justo antes de empezar y entonces la gente comenta lo primero que le viene a la cabeza sobre el asunto (los que hablan y no hacen solo dibujitos, digo). Si hubiera un orden conocido de antemano, con la obligación de preparar propuestas, un moderador decente durante la reunión y unos acuerdos finales que comprometieran para la próxima reunión y el tiempo intermedio, el tiempo cundiría mucho más.

    1. El contexto familiar tiene su importancia pero circunscribir reuniones a lo anterior es equivocarse de lleno en lo que se debería hacer. Sí que hay problemas familiares (especialmente a nivel económico y sociocultural) que lastran el aprendizaje de muchos alumnos pero, una cosa es centrarse en apoyar en lo que se pueda desde el centro educativo y, otra bien diferente, convertir ese análisis sobre la situación del alumno como motivo exclusivo de las reuniones.

      En mi centro, por ejemplo, hay reuniones cada miércoles sin orden del día. Reuniones que van cambiándose incluso el mismo día que, por cierto, no aportan nada a la mejora educativa (porque se tocan temas que podrían hacerse de otra manera o incluso prescindir de los mismos). Hay mucho por hacer para mejorar la productividad educativa. Productividad que no pasa por el aprovechamiento de las horas de docencia (que ya se aprovechan en muchos casos) y sí por la reducción de presentismos inútiles y gestiones cooperativas del centro. Gestiones que, como bien dices, han de estar muy bien planificadas.

      Un saludo y gracias por comentar.

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