Doble decepción

Después de haber podido dormir algo más de lo habitual (bueno, cinco horas de sueño empiezan a ser un éxito), toca empezar el día con mucha tristeza. Más bien con una decepción absoluta por cuestiones muy relacionadas con la profesión docente y, especialmente, con mi faceta profesional.

Fuente: Twitter

Si me dejáis, voy a empezar por la segunda decepción: no soy finalista del Global Teacher Prize (fuente). Ilusionado por haber desertado este curso del aula, estar certificado como Horchated Certified Teacher y Fartons Certified Trainer, tener varios haters en las redes, haber construido un cajón flamenco hace años e, incluso, haber publicado un truño de libro mientras estoy actualmente perpetrando otro, creo que dan para poder ser uno de esos cincuenta. Más aún si contamos mi espectacular atractivo físico que, por lo visto, deja a más de uno y una, simplemente al verme de refilón, con ganas de llevarme al catre. Os prometo que ya no sé qué hacer. Cómo no sea empezar a hacer malabares, poner un canal de YouTube para explicar robótica en calzoncillos marcando paquete o, simplemente, sobornar al jurado con una paella, ya no tengo más ideas. Seguro que no me lo han dado por ser catalán. Es lo único que se me ocurre. Estoy cabreado no, lo siguiente.

Solo me faltaba lo anterior después de haber visto las medidas que ha tomado la Ministra para revertir los recortes educativos. Tiene cuajo que proponga la recuperación de la jornada lectiva de los docentes para después de las elecciones. Más aún que la deje al albur de lo que quieran hacer las administraciones educativas. Lo de recortar desde el Ministerio obligando a todas las administraciones a aumentar las horas lectivas (no de trabajo, sí de atención directa al alumnado) de sus docentes por decreto, por lo visto sí que se puede hacer. Obligar a que reviertan esos recortes, por lo que se ve, no es factible. Bueno, o simplemente se quiere trasladar a otros esa medida para jugarla como baza. Y no me extrañaría que hubiera administraciones que no atendieran esa posibilidad que les da el Ministerio. Es que lo veo. Otra vez a seguir ahondando entre las diferencias laborales entre un docente que trabaja en Madrid y otro en Cataluña. Bueno, entre uno de Andalucía y otro de alguna de las Castillas. Mejor esa comparativa porque el personal está muy obcecado con ciertos temas. Y no es cuestión que alguien derive el artículo hacia cosas que no tienen nada que ver con él.

Por cierto, también reducen las ratios. ¿Ahora? Pues va a ser que no. Estos se han empeñado en hacer las cosas peor y son víctimas del prometimiento permanente. Muy triste después de ver que no es una cuestión económica (ver los cerca de 50 millones para libros de texto o los más de 80 para un programa -PROEDUCAR- que podría eliminarse si se redujeran las ratios en Infantil y Primaria). Es que cuando te la intentan dar con queso y, además ese queso ya ha pasado de la época de comestibilidad a la de hedor absoluto, uno ya no puede menos que ver ciertas cosas. Bueno, a menos que tenga una ideología monolítica. Coño, que no es malo criticar a los tuyos cuando la cagan y hacen cosas que se alejan de las necesidades sociales.

A propósito, ¿es todo malo en la propuesta del Ministerio? Pues no, porque lo de obligar a cubrir las bajas con inmediatez es un gran qué. Algo que, lamentablemente para el bombo que intentan darse, ya lo hacían algunas administraciones educativas con determinados perfiles (tutores, más de un docente de baja, etc.) y otras nombrando un par de veces por semana a esos sustitutos.

Hoy me he despertado con una decepción doble. Lo lógico sería que os dijera, para ser políticamente correcto y pensando en el procomún, que es por las decisiones (y no ejecuciones) de las medidas educativas de este gobierno pero, como alguien totalmente egoísta, lo que me jode es no haber podido ser finalista del Global Teacher Prize. Hay qué joderse. Bueno, la verdad es  que tampoco es culpa de esa organización que hay tras ese premio. La culpa es mía por no haberme presentado porque, al igual que la mayoría de premios ¿educativos? se obliga a los docentes a hacerlo para poder postularse a los mismos.

Espero que el día se arregle pero, sacando el brazo por la ventana, creo que hoy se espera un día muy poco agradable para hacer la ruta del jubilado. A ver qué me dice el médico hoy porque, por desgracia, no me acabo de encontrar tan bien como me pensaba a estas alturas de la película.

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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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