Duelen, aunque cada vez menos

Las críticas duelen. Sí, por mucho que uno parezca inmune a las críticas, las mismas siempre duelen en diferente grado en función de donde provengan. Sí, uno no está nunca inmunizado y, por desgracia, a los seres humanos nos cuesta mucho más encajar una crítica que recibir cientos de palmadas en la espalda y comentarios acerca de lo bien que hacemos las cosas. Es por ello que algo básico debería ser aprender a encajar esas críticas que, por desgracia, siempre van a aparecer cuando uno se posiciona abiertamente en un sentido o en otro. Y no es sólo a nivel educativo, es a cualquier nivel. Posicionarse abiertamente a favor de un determinado partido o, incluso, a favor de un equipo de fútbol, también puede llegar a traer las críticas de quienes no piensen -de forma muy libre- diferente de uno.

Fuente: ShutterStock
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Debería estar curado después de algo más de siete años abriendo mis posicionamientos educativos a cualquiera con conexión a internet. Debería entender que, por desgracia, hay personas que van a llevar la crítica a cuestiones personales sin tan solo conocerte. Debería haber aprendido que exponerte abiertamente deja muchas partes de tu cuerpo poco protegidas y que, a veces, ello puede provocar que te duelan determinadas zonas del mismo. Y también, aunque lo incluya dentro del mismo paquete, debería haber comprendido que, por mucha capacidad de aguante que tenga uno, al final es más que probable que, en algún momento, te salga un exabrupto y pierdas las formas ante lo ruin que se demuestra el ataque ideológico convertido en personal.

La ventaja de tener un blog es que, más allá de publicar ideas acerca de un determinado tema, te permite reflexionar acerca de las implicaciones de lo que estás publicando. La diferencia respecto a hacerlo en un trozo de papel, además de la posibilidad de hacerlo sin faltas de ortografía gracias al corrector que lleva por defecto la plataforma en la cual escribes, es que estás usando el mismo medio por el que te llegan esas críticas que te obligan a reflexionar y que, a veces por preparado que estés a recibirlas, se superponen a la necesidad de obviarlas. Y por mucho humor que destiles, siguen doliendo. Más aún las que, en lugar de rebatirte ideológicamente, llevan asociada la necesidad de echar la rabia contenida porque alguien se ha atrevido a tocar determinadas cosas que, para algunos son inamovibles.

Si uno ya puede discutir por si los míos o los tuyos se han pagado con dinero público un determinado viajecito, imaginemos lo que da hablar de temas más serios como el educativo. Da para mucha más ración de sentimientos. Sentimientos que marcan reacciones. Reacciones que salpicadas por instintos barriobajeros básicos impelen a ser más o menos borde en cualquier interacción.

A pesar de llevar años en las redes y manteniendo este blog las críticas llevadas al terreno personal duelen aunque, como he dicho en el título del post, cada vez menos.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

4 Comments
  1. Yo sigo tu blog de hace años, y considero que es de una gran calidad, muchas reflexiones de las que has expuesto, son reflexiones que muchos piensan pero que no se atreven a decir o contar, en eso, no he visto a nadie en las redes. Tú puedes ser el único que escribe «verdades incómodas», pero que considero que son necesarias para abrir debate y reflexionar. Por eso me gusta tu blog, por eso lo leo cuando tengo tiempo, por eso te sigo en twitter…por tu forma de pensar y de contar. La crítica y la discusión es necesaria, sin ellas, no habría mejora. Lo demás son paparruchas. Un abrazo Jordi.

    1. Muchas gracias Esteban por tu comentario. El problema no es la necesidad de las críticas ni, mucho menos la posibilidad de discrepar acerca de postulados educativos -que es algo siempre positivo-. El problema es cuando las criticas derivan a la personalización de las mismas por parte de personas que ni tan sólo conoces que, en función de su ideología, se permiten el libertinaje de cuestionar la vida o profesionalidad de uno. Y ahí está el problema.

      Un fuerte abrazo de vuelta.

  2. Hola. Y yo leo casi todo lo que publicas y expones, en ocasiones estoy de acuerdo y en otras discrepo, pero ambas me hacen reflexionar y te lo agradezco. Todo lo que afecta a lo personal duele, claro que duele, solo lo sabe quien lo sufre, afortunadamente ese dolor no es eterno, pasará, seguro. Seguiremos viviendo con nuestras virtudes y nuestros defectos, soñaremos con que otra educación es posible, le pese aquien le pase. Yo seguiré leyéndote y dándole a la batidora mental. Un abrazo y mucha salud Jordi

    1. No es malo discrepar de lo que escribo. Es, en ocasiones, imprescindible, dentro de la libertad y posicionamientos individuales -basados en experiencias vividas- cuestionar lo que uno pueda escribir acerca de cualquier tema (no sólo educativo). El problema es cuando la crítica deriva hacia lo personal y destruye cualquier posibilidad de debatir. Algo que, por desgracia, algunos usan en demasía cuando se les acaban los argumentos.

      Por cierto… otra educación sí que es posible pero, a estas alturas de la película, no sé el mejor camino para conseguirla.

      Uno muy fuerte de vuelta.

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