Eduzombis

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Fuente: wikiHow

Debe ser que uno empieza a estar saturado de películas de terror en estos tiempos que corren. Películas que se entremezclan con la realidad más inmediata. Una realidad plagada de vampiros, brujas (y brujos) y magos capaces de hacer desaparecer fajos de billetes en paraísos fiscales. Es por ello que el planteamiento de este artículo se encamina a trasladar a una de las subespecies más conocidas de dichas películas al ámbito educativo. El traslado de los zombis (o más bien de sus características principales) al ámbito educativo es algo que se hace necesario al observar como estos entes se han incorporado sin ningún pudor a nuestras aulas. Unos entes, otrora llamados alumnos o docentes, que se manifiestan sin ningún pudor en nuestro sistema educativo haciendo apología de su condición. Una condición que, a grandes rasgos y en función de determinadas características que presentan, podríamos taxonomizar en lo siguiente (fuente: Zombiemania):

La vista

Los ojos del zombi no son distintos de los del humano normal. Mientras que siguen siendo capaces (dada su velocidad de descomposición) de transmitir señales visuales al cerebro, el cómo interpreta el cerebro estas señales es otro asunto.

El oído

No haya duda de que los zombis tienen un excelente oído. No sólo pueden detectar un sonido, sino que además pueden determinar su dirección. El rango básico de detección parece ser el mismo que el de los humanos.  Las pruebas también han demostrado que los zombis son atraídos por cualquier sonido, no sólo por aquellos hechos por criaturas vivas. Se ha demostrado que los monstruos advierten sonidos ignorados por los humanos vivos.

El olfato

A diferencia del oído, los zombis tienen un sentido del olfato más agudo. En ambas situaciones, de combate y pruebas de laboratorio, han sido capaces de distinguir el olor de una presa viva entre todos los demás. No se conoce que secreción en particular señala la presencia de la presa: sudor, feromonas, sangre, etc.

El gusto

Poco se sabe acerca de las alteradas papilas gustativas de los muertos vivientes. Los zombis tienen la habilidad para distinguir entre la carne humana y la animal y prefieren la primera. Los monstruos también tienen la habilidad para rechazar la carroña en favor de la carne recién muerta. Un cuerpo humano que lleve muerto entre 12 y 18 horas será rechazado como alimento.

El tacto

Los zombis no tienen, literalmente, sensaciones físicas. Todos los receptores nerviosos permanecen muertos tras la reanimación.

Curación

A pesar de las leyendas y las tradiciones antiguas, la fisiología de los no muertos ha demostrado que no poseen capacidades de regeneración. Las células dañadas continúan dañadas. Cualquier herida, no importa su tamaño o naturaleza, permanecerá igual durante la duración del cuerpo reanimado.

Descomposición

La duración media de la «vida» de un zombi -cuanto tiempo es capaz de funcionar antes de que se pudracompletamente- se estima que está entre los 3 y los 5 años. Aunque esto suena quimérico -un cadáver humano capaz de evitar los efectos de la putrefacción- su causa está enraizada en la biología básica. Cuando un cuerpo humano muere, su carne es atacada inmediatamente por billones de microorganismos. Dichos microorganismos siempre estuvieron presentes, en el entorno y dentro mismo del cuerpo. En vida, el sistema inmunológico se mantuvo como una barrera entre estos microorganismos y su objetivo. En la muerte, esta barrera es derribada.

Digestión

El tracto digestivo de un zombi está completamente inactivo. El complejo sistema que procesa el alimento, extrae los nutrientes y excreta los desperdicios no es un factor en la fisiología del zombi.

Respiración

Los pulmones de los zombis continúan funcionando de modo que absorben aire y los expulsan del cuerpo. Este funcionamiento es el responsable del característico gemido del zombi.

Circulación

Sería impreciso decir que los zombis no tienen corazón. No sería impreciso, sin embargo, decir que no le encuentran ninguna utilidad. El sistema circulatorio de los no muertos es poco más que una red de tubos inútiles rellenos de sangre congelada.

Fortaleza

Los monstruos poseen la misma fuerza bruta que los humanos. Qué fuerza puede ser ejercitada depende mayormente de cada zombi individual. La masa muscular que una persona posea en vida será toda la que tenga una vez muerto. A diferencia de un cuerpo vivo, no se conoce que las glándulas adrenales funcionen en los muertos, denegando a los zombis la temporal explosión de potencia que los humanos disfrutamos.

Velocidad

Los muertos «andantes» tienden a moverse perezosamente o cojeando. Incluso sin heridas ni en avanzada descomposición, su carencia de coordinación les dictamina un paso indeciso.

Agilidad

El humano vivo medio posee un nivel de destreza un 90 por ciento mayor que el del monstruo más fuerte. En parte se debe a la rigidez del tejido muscular necrosado (de aquí su torpe andar). El resto es debido a sus primitivas funciones cerebrales. Los zombies tienen poca coordinación óculo-manual, una de sus mayores debilidades.

Inteligencia

La capacidad mental del zombi promedio está en algún punto próxima a la de un insecto. En ninguna ocasión han mostrado capacidad de usar la lógica o de razonar. El intentar realizar una tarea, fallar, y así por tanteo y error descubrir una nueva manera de solucionar el problema, es una característica común a casi todo el reino animal, pero que parece perdida entre los no muertos.

Emociones

Los sentimientos de cualquier tipo son desconocidos en los muertos vivientes. Cualquier tipo de guerra psicológica, desde intentos de enfurecerlos, a los de provocarles lastima o piedad han terminado en desastres. Alegría, tristeza, confianza, ansiedad, amor, odio, miedo; todos estos sentimientos y miles mas que son los que configuran el «corazón» humano son tan inútiles para los no muertos como el órgano del mismo nombre.

Recuerdos

Los zombis posiblemente no pueden guardar recuerdos de sus vidas pasadas, ni en su mente subconsciente o consciente ¡porque ninguna de ellas existe! Un necrófago no puede ser distraído por la mascota de la familia, por parientes vivos, el entorno familiar, etc. No importa que persona fuera en su anterior vida, esa persona se ha ido, reemplazada por un autómata sin mente.

Comunicación

Los zombis no tienen habilidades para el lenguaje. Aunque sus cuerdas vocales deberían ser capaces de hablar, su cerebro no lo es. Su única capacidad vocal parece ser un profundo gemido.

Dinámica social

Desde siempre han proliferado teorías que los no muertos funcionan como una fuerza colectiva.  La verdad es que los zombies no tienen una organización social de la que poder hablar. No hay una jerarquía, ni cadena de mando, ningún tipo de colectivización. Una horda de no muertos, sin importar su tamaño, sin importar su apariencia, es simplemente una masa de individuos.

Leído lo anterior es imposible dejar de afirmar que en nuestras aulas existe más de un zombi. Eso sí, bajo una apariencia externa de supuesta normalidad sólo detectable por un exhaustivo análisis de las características anteriores. Bon appétit.

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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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