Ei tú, docente, que eres un trabajador más

Sí, compañero, lamento quitarte las ilusiones de pequeño burgués y de considerarte parte de la élite que gobierna este país. Sí, compañero, lamento quitarte los sueños e ínfulas de superioridad manifiesta que expresas en ocasiones. Sí, compañero, lamento informarte de que sólo eres un trabajador más. Un trabajador sometido a los dictámenes de tus jefes. Algo que, por desgracia, aún tardas en darte cuenta porque, sabes qué… aunque tus jefes no sean accesibles, están ahí. Y esos jefes buscan lo mejor para la empresa. En este caso, lo mejor para ellos. Que por algo los recortes sólo afectan a los docentes. Que los cargos de confianza y políticos que dirigen el cotarro empresarial educativo ya han recuperado con creces lo que mediáticamente se bajaron. Sí, eres un pringadillo. Un pringadillo que te crees lo que no eres. Alguien que cobras por hacer un determinado trabajo. Un trabajo que no consiste en salvar el mundo ni en dejarlo hundir. Un trabajo que, como los demás trabajadores, incluye una nómina a final de mes. Lo ves, eres igual que los demás.

Fuente: http://www.elblogsalmon.com
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Tienes convenio laboral aunque no te lo creas. El tuyo, en caso de ser funcionario, se llama Estatuto Básico del Empleado Público. Un convenio que, en tu caso, se negocia al margen de eso que llaman «negociación colectiva» porque, al depender de la administración pública, ella puede hacer y deshacer a su antojo. Sí, no te pueden echar si eres funcionario pero te pueden recortar el sueldo desde la mayoría absoluta. El gobierno son tus jefes. Unos jefes a los que les importas un pimiento. En este caso ni tan sólo les importa que lo hagas bien porque no hay producción visible a vender. Bueno, si lo haces mal y trabajas en la pública permites que vendan lo buena que es la educación privada donde también mangonean. Pero, como te digo, les importas bastante menos que nada.

Lo triste es que a veces crees ser lo que no eres. No eres «de ellos». Eres un trabajador de a pie. Eres el escalafón más bajo de una sociedad cada vez más injusta. Eres en quien van a recaer las culpas de todo lo que no funciona porque, simple y llanamente, eres la última mierda de la pirámide. Sí, estás en el grupo de los prescindibles. De los muy prescindibles.

Sorprende ver la pasividad del colectivo. La dificultad de hacer acciones potentes para reivindicar los derechos. La tipología de sindicatos de salón de los que disponemos. Además de trabajadores, ni tan sólo sabemos luchar por nuestros derechos. Que salir con una camisetica verde hace que las risas se escuchen desde el despacho de Wert hasta la peluquería de la esquina. Que no llegamos ni a las cebolletas que se dan a los chiquillos pequeños por fallas para que las exploten. Que nuestras reivindicaciones son dignas de Faermino y Cansado porque nos creemos ser lo que no somos.

Ei tú, compañero de profesión, a ver si nos enteramos de una vez que estamos en el barco (más bien patera en riesgo de hundimiento permanente) de los trabajadores.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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