El boom de la clase invertida

Clase invertida o flipped classroom. Palabreja de moda dentro del reducto de la supuesta innovación educativa. Invertir el aula. Usar el aula para hacer lo contrario de lo que se está haciendo. Restringir la parte más teórica y de clase magistral a los domicilios de los chavales. Convertir el aula en un ágora de reflexión, discusión y trabajo grupal. Una asamblea donde todos, dentro de sus posibilidades, realizan un aprendizaje cooperativo y estructurado dentro de su falta de estructura.

Fuente: https://instructionalservices.blog.gustavus.edu
Fuente: https://instructionalservices.blog.gustavus.edu

Resulta simpático el concepto. Más aún las falsas premisas acerca del «saber trabajar» de los alumnos. Me encanta ver como reducen el aprendizaje a la supuestas ganas que le ponen los alumnos a trabajar en sus casas. Sería encender el ordenador y empezar a aprender como locos con los recursos que se les suministra. Qué idilio educativo. Qué espíritu tan trabajador de unos chavales cuya máxima aspiración es el «aprendizaje». Bobadas. Sí, he dicho bobadas.

Se ha de ser muy bobo si se conoce algo del sistema educativo para pretender que el mismo sistema que subyacía detrás de aquellos cursos de Planeta Agostini que, supuestamente, debían capacitar a todos en un idioma extranjero sumándole una cierta presencialidad (hacer cosas «guays» en el aula) van a romper con las dinámicas tradicionales. Más aún cuando lo que se vende es otra dinámica tradicional basada en premisas tan falsas como la anterior. Que no, que los alumnos no estudian de motu propio (y, aún menos, en etapas de escolarización obligatoria).

Ayer por la radio, mientras bajaba con el coche de mi centro de trabajo, un par de «expertos» hablaban de las bondades de este tipo de modelo. Bondades que no habían probado nunca. Qué extraño resulta para un docente que un par de escritores de libros sobre el tema sin práctica real con alumnos vendan lo que no es.

Reconozco que se están llevando a cabo experiencias interesantes en las aulas. Que hay docentes haciendo cosas curiosas. El problema es cuando toque analizar estos «inventos». Inventos que espero no sean contraproducentes. Inventos demasiado sujetos a unas normas muy básicas y a unos supuestos del alumno como devorador de aprendizajes demasiado cuestionables.

Que cada uno haga lo que quiera. Esto de la flipped es algo que algunos llevan haciendo mucho tiempo. Se llama dar clase de forma participativa. Lo demás… ilusionismo y experimentación cara a la galería. Una galería que compra muy bien todo lo supuestamente innovador. Una galería demasiado necesitada de buenas noticias relacionadas con el ámbito educativo.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

27 Comments
  1. Hola Jordi,

    Muy de acuerdo con lo que planteas, mi experiencia como docente es bien escasa, apenas las prácticas del máster de formación de l profdesorado,, pero tengo un hijo cursando una formación reglada, y reconozco esa actitud de los estudiantes de la que hablas.

    PEro también he estado de voluntaria en una escuela primaria, con el formato de comunidad de aprendizaje y he visto realmente trabajo colaborativo, y en otro post he comentado también sobre la farsa de la implementación del trabajo colaborativo (a niveles universitarios), Lo que quiero decir es que las personas se acostumbran a todo. Si desde pequeño están trabajando colaborativamente, lo harán sin mucho problema.

    Entonces, si los alumnos deben hacer sus deberes, y si tienes un porciento alto que lo hace (en mis prácticas estuve con distintos grupos y en uno de ellos sólo dos o tres eran los que hacían los deberes-esto en secundaria) puedes acostumbrar a los alumnos a las clases invertidas, a que realmente hagan por ejemplo lecturas en casa y luego la clase más participativa, pero sobre la base de un trabajo previo en casa, en lugar de la tarea de lo visto en clases.

    En todo caso se trata de enviar los deberes sobre algo que no se ha dado, para luego contrastar las soluciones y aportaciones en clase. Esto no es lo mismo que la clase participativa sobre la puesta en común de los deberes tradicionales, o cualquier otra clase participativa. Es enfrentar al alumno a un reto, que podría estar muy pautado y no ser extenso (según en los niveles que se aplique).

    Yo en la universidad también curso los estudios de lengua inglesa y es todo tan tradicional, y hay algo de participación, pero el power point del profesor trasmitiendo contenido no falta.

    En fin, habla otra desconocedora del sistema educativo, pero yo le diera una oportunidad a este formato, auqneu fuera con temáticas bien simples Si acostumbras al estudiante a que sea activo, más activo será, si se acostumbran sólo a consumir contenidos, terminan por digerir aburrimiento por escuela.

    1. Hola Lili,

      En ningún momento se cuestiona la necesidad de implementar modelos (o más bien, maneras de funcionar) diferentes de la metodología habitual en el artículo. Como bien dices si no hay un entrenamiento previo en el trabajo colaborativo, difícilmente vamos a conseguir en etapas posteriores derivar la metodología hacia esa casuística. Siempre vamos a llegar tarde y mal.

      Llevo más de quince años en esto de la docencia (sin haber salido nunca del aula) y si a ello le sumamos las clases recibidas dan un poco de perspectiva. Un empirismo que demuestra que no hay nada nuevo bajo el Sol y que, quizás, hablar ahora de un modelo donde lo más variopinto sucede en la inversión (los centros educativos como maravillosas ágoras) es algo que no coincide demasiado con la realidad. Yo reto a cualquier docente que diga a un alumno que estudie en casa para debatir en el aula. Demasiado habitual reconocer en el proceso esas lecturas que nunca se leían y otros debates estériles que algunos nos encontramos como alumnos.

      Los formatos son como los disfraces. Cada uno enmascara una realidad que no quiere verse. Eso sí, algunos se venden mejor que otros.

      Un saludo.

  2. Así es. Por circunstancias, he formado sobre esta gran «revolución» que no es tal y estoy de acuerdo en parte con lo que dices.
    Por otro lado, en el cole de mis hijos hacen esto desde siempre, desde infantil, sin llamarlo flipped nada. Sale así y los niños sí tienen ese hábito de estudiar un tema en casa (investigar, dicen), llevar dudas, propuestas… Contar al resto de la clasr sus aprendizajes y trabajar más profundamente en el aula, ya sí, con una maestra que les guía, ordena y conduce a los objetivos. Y como es algo que hacen desde los tres años (en la medida que puede, claro) es una estrategia más. Es más, suelen hacerse preguntas que los mayores ni nos planteamos. Y van a por ese aprendizaje. Esta forma de trabajar sé que no es habitual, pero potenciada de forma , sin ser un paradigma de innovación, resulta gratificante.

    1. No hace falta poner nombres rimbombantes a estrategias que ya llevan tiempo usándose en muchos lugares. En las etapas inferiores (léase infantil y primaria) han sido muchos los maestros que han usado estrategias colaborativas, de «inversión» del modelo (llámese como se quiera) o diferentes a lo habitual. Trabajar diferente no significa que sea mejor ni peor pero comprar algo por el simple hecho que sea lo que «vende ahora» es algo demasiado habitual.

      El modelo de clase invertida (o cualquier otro nombre) no existe. Existe una metodología que cada docente adapta en sus aulas (que ni es única ni constreñida a definiciones cada vez más excluyentes).

      Muchas gracias por el comentario (doblemente agradecido por el esfuerzo que supone realizarlo desde un móvi xD).

      1. Hola de nuevo Jordi,

        Claro que las metodologías no son únicas, pero el trasfondo de esta es tener al alumno en un rol más activo y realmente es mejor para el aprendizaje. Da igual si se ha hecho antes (mejor) pero realmente no es lo que abunda.

        Me alegra oir una experiencia como la de CEsc, o como la que cuenta Maite con sus hijos.

        Y no importa si no lo han hecho en primaria, el ser humano se acostumbra a todo y los niños y jóvenes aún más rápido.

        Yo intenté en mis prácticas realizar actividades de estudio de patrón (matemáticas) y al ser una actividad diferente a la acostumbrada no tuvo buen resultado. Mi conclusión fue, que espero acostumbrar a mis futuros estudiantes a lo inesperado.

        Salu2

  3. Bones Jordi, entenc que estiguis cremat de l’actual sistema educatiu, però no m’explico com és que qualifiquis de bobadas, il.lusionisme i invents una de les propostes metodològiques més interessants que darrerament han aparegut. Jo no sóc teòric (tens raó quan parles d’aquells teòrics sovint del món universitari que en parlen sense haver entrat mai en una aula), però sí que cansat i desmotivat del què tenim, he decidit provar, experimentar amb alguna cosa nova; i de tot el que vist i provat, aquesta m’ha aportat més garanties d’aprenentatge. No sé quins serà el resultat de tot plegat però et puc assegurar dues coses: a classe treballen i es mostren més motivats per aprendre (i sense haver de fer el pallasso, jugar, …) i et puc assegurar que amb el temps recorden alguna cosa. Per cert, invertir la classe és més que una classe participativa; i prescindint de les garanties o els resultats, tant de bo molts més docents tinguessin la motivació de fer alguna cosa, qualsevol, per tal de millorar el rendiment dels nostres alumnes….
    salut i bona feina…

    cesc.

    1. Hola Cesc, no estic en contra de l’actual sistema educatiu. Ni en contra del sistema educatiu, ni en contra de qualsevol que estigui fent el que creu que és el millor dins l’aula. Simplement remarco que en l’aula hi ha vida més enllà de les paraules i la mediatització de les mateixes. Que no hi ha res nou en models que es venen com a revolucionaris. Que hi ha molts interessos en seguir parlant de conceptes més enllà d’analitzar a fons el sistema.

      No crec en metodologies que excloguin models. No crec en les meravelles d’un àgora educativa quan la mateixa no es treballa a Infantil o Primària. No crec en varetes màgiques que ho sol·lucionen tot d’una sola tacada. El sistema educatiu és molt més complex. La metodología massa impossible de determinar a priori en una situació on l’atzar està a l’ordre del dia.

      L’anterior, vol dir que no s’estigui fent coses realment interessants? No, ni molt menys. Simplement en que convé, més enllà de les il·lusions o expectatives, aturar-nos a pensar per què fem les coses. Per què i per a qui. Dues qüestions bàsiques abans d’emprendre qualsevol tipus de camí.

      Arriba un moment que no em queda clar si la suposada innovació és positiva o negativa però, el que sí que puc dir, és que tot depèn de moltes més qüestions que una metodologia utilitzada en exclusivitat (o com a manà).

      Una forta salutació de tornada i moltes gràcies.

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