El buenismo en Educación

El «buenismo» es una conducta bastante habitual últimamente en las redes sociales por parte de algunos docentes (y/o grupos de docentes) consistente en una filosofía (aunque su base filosófica sea muy errática y contradictoria) que trata de llegar al cambio educativo mediante reacciones emotivas que sustituyen (o complementan) a la acción y, cuyo despliegue abarca desde propuestas de mejoras educativas, la suposición de lo «bueno» en Educación y, finalmente, el gran error de considerar que se está en posesión de la razón. A veces, incluso se va más allá y, esa postura buenista defiende un cambio al margen de la vida política y de la noción de conflicto. Tal como plantea Valentí Puig en uno de sus variados artículos, se trata más bien de un método de estar, más que de una forma de ser. A largo plazo, ese buenismo es muy difícil de sostener, ya que la realidad educativa es «el reino turbio de las realidades y no de los deseos píos, ni de la conversión de los píos deseos en estrategia».

Lo grave no es la existencia de ese buenismo educativo, ya que lo realmente preocupante es el establecimiento de la contraposición al mismo por irrealidad, cuestionando (o lo que es aún peor, ignorando) cualquier posición divergente con el mismo. A aquellos que caen en dicho error, intentando en muchos casos sólo poner un poco de realidad (que, lamentablemente, en temas educativos muchas veces es bastante descorazonadora) se les etiqueta como «los malos» (el malismo hecho docente, padre o alumno). ¿A qué se debe ese etiquetaje? Al miedo, al querer seguir en «la nube», al no querer perder emociones positivas, …

Sea como sea, la estrategia de ver «fondos oscuros» donde sólo se expresan matices, y querer destruir opiniones divergentes con discursos de «autodefensa» (considerando que quien piensa lo contrario -aunque sólo sea en los matices- les pide que se autoflagelen por hacer) cada vez funciona peor, ya que la «realidad», esa que no se quiere ver, que se quiere obviar, que se quiere difuminar, al final se acaba imponiendo.

Es más cómodo y políticamente correcto callar, participar y criticar en voz baja, porque las etiquetas y descalificaciones a tus posturas (igual de válidas o inválidas que las de los demás) no gustan de oír.

Soy de los que critican, de los que criticaré y de los que dejaré ser criticado, pero jamás me negaré al diálogo ni a intentar aportar mi granito de arena (que vale tanto o más como el de cualquiera) para mejorar algo dentro de mis pocas/nulas posibilidades reales de hacerlo.

Eso sí, no me gustaría acabar sin echar de menos en este «debate» entre buenos y malos (etiquetaje que me preocupa, ya que el «etiquetado de personas» siempre es malo) a Néstor Alonso (cuyo alter ego @potachov está de vacaciones desde hace tiempo de las redes sociales, aunque para recordarlo haya usado una viñeta suya), ni olvidarme que «la red» no es la «realidad del aula» aunque pueda servir para mejorarla.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

13 Comments
  1. Hola xarxatic,

    ya sabemos que eres de los que critican, y tanto que lo sabemos. Si buscas un crítico en la red sale tu nombre.
    Y eso es un lujo, algo que aplaudir, eres como Risto en operación triunfo. No vas a hacer amigos pero se puede confiar que tu opinión, correcta o incorrecta, no está influencia por beber de la concordia de las redes sociales. Y eso te honra, demuestra tu valentía e independencia.
    Por eso sé que me la juego si te pido una opinión de mi proyecto en scoolday. Porque tampoco busco en ti publicidad gratuita sino una opinión sincera de un profesional implicado en esa realidad de mejora (puesta al día) de la educación.
    Mi propuesta se basa en motivar al alumno en clase con su trabajo con las TIC, lo de siempre. Pero esta vez hay algo nuevo. Lo hacemos sustituyendo SU agenda escolar, SU libreta de apuntes, SUS trabajos, SU carpeta y SU libro de texto.
    Creo que muchas de las nuevas herramientas TIC están orientadas al profesor. Entiendo que pasan por su aceptación y entendimiento, pero no entiendo que no estén totalmente orientadas al uso de los alumnos.
    Bueno, si lo quieres probar te doy un usuario administrador y puedes decir lo que piensas, como siempre 😉
    ( solo que sepas que estamos en fase de pruebas)

    Muchas gracias,

    Rebeca Querol

  2. Yo si creo que en educación hoy en día hay un «bueno» y un «malo».
    Lo «malo» en educación desde mi punto de vista es agarrarse a posiciones inmutables sean del signo que sean y pensar que uno no tiene nada que aprender o mejorar y que eso es cosa de los demás (familias, alumnado, administración…).
    Lo «bueno» es pensar siempre en para qué sirve lo que hacemos, cómo mejorarlo y para ello, compartimos con otros, abrimos nuestras aulas y admitimos ideas y críticas constructivas que nos ayudan a avanzar en la educación en una época tan incierta.
    Eso creo yo que es «lo bueno y lo malo» no solo en educación, sino en la vida misma.

  3. Hace algún tiempo que te sigo por este Blog, pero cada vez entiendo menos lo que escribes.
    Podría decir que entiendo menos de educación, pero no… no puedo renunciar a mi experiencia.
    Suerte

  4. Llevas razón y lo has explicado perfectamente, pero no sólo ocurre en la educación. Además odio que los «buenos» me miren como si fuera idiota o la encarnación del mal cada vez que expreso una idea diferente a la suya o los pongo en contradicción con la realidad.
    Enhorabuena.

    Un malo

  5. Hablando con compañeros sobre recursos TIC (soy profesor de Matemáticas y TIC) muchas veces tengo que reconocer, después de analizar los recursos, que forman parte de esas actividades que nos entusiasman a los profesores, no a los alumnos. Viendo vídeos de saraos y leyendo opiniones en blogs educativos (que a menudo no comparten ninguna actividad educativa, por cierto) compruebo a menudo que profesores (de cierta edad) están alucinados con las «nuevas» tecnologías, hasta el punto de considerar educativa cualquier aplicación, absolutamente cualquiera.
    Respecto a la división en el mundo de la educación, no es nueva. Si además introduces empresas ávidas de mercado, puedes imaginar qué va a pasar.

  6. No creo en buenos y malos «por defecto». Creo que dentro de la educación hay buenos y malos maestros. Aquellos que creen en lo que hacen, que se esfuerzan por llegar a sus alumnos, tienen todo mi respeto, independientemente del método que utilicen (Tic, no Tic). Lo vivo a diario en mi Centro.

  7. Una reflexión muy buena y muy de actualidad. Reflejas perfectamente la situación que se da en estos momentos en buena parte del mundo educativo. Ese «buenismo» (que si la empatía, que si hay que ser positivos, el voluntarismo vacío) lo que esconde son intereses, como es obvio. Es frecuente que, para no asumir responsabilidades de incompetencia, se organicen reuniones «para mejorar» y «aportar ideas». Gracias por tu lucidez y claridad expositiva.

  8. La verdad es que aunque no siempre estoy de acuerdo contigo, sí que lo estoy más que con otros que se inventan «los mundos de yupi» con respecto a la educación, será que también soy de las «malas». La realidad es muy cruda y desde luego no creo que se arregle contando lo bonita y espiritual que es la experiencia educativa, porque después de 7 años frente a alumn@s de secundaria tengo claro que no es así. Desde luego que no soy de las que tiran la toalla, creo que se pueden hacer cosas, y lo primero es hablar claro, ser realistas y poner los puntos sobre las ies. En mi opinión el primer problema de la educación es organizativo y el segundo es que los profesores trabajamos solos, no sabemos trabajar en equipo y nos tenemos que buscar la vida para preparar nuestra clases según crea cada uno, y así nos va.
    Saludos y hasta la próxima.

  9. En este caso, más que dar una respuesta a los comentarios (cada uno con vuestras opiniones -más o menos divergentes con el artículo- y, agradeciéndolas todas por igual), me gustaría aclarar un tema que parece que a algunos no ha quedado claro después de la lectura del artículo.

    No se trata de un artículo sobre «buenos» y «malos» (o muy malos), ya que de lo que se trata es de contraponer dos posturas como son el buenismo (positivismo o buenrollismo) con el malismo (un realismo, muchas veces más pesimista que el anterior) y, por tanto, el significado del artículo experimenta un gran cambio si uno lo lee sólo en términos de «buenos» y «malos».

    Simplemente se ha dado una opinión sobre un tema que, lamentablemente observo cada vez más a menudo en el intercambio entre docentes (en eventos de presencia física o por la red) y, que he expresado en voz alta. Ni tiene otro sentido, ni pretende nada más que la exposición de dicha opinión.

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