El camarote de los hermanos Marx

La verdad es que cuesta empezar sin poneros en antecedentes acerca de la situación. Llevamos un año y los meses que han transcurrido de éste sin ningún tipo de dotación para la Formación Profesional Básica. Sí, dar una vía profesionalizadora a los alumnos sin equipos informáticos, sin mesas, sin sillas y sin conectividad hace que, más allá de ser prácticamente un milagro haber sobrevivido el curso pasado y conseguir que la mayoría de nuestros chavales se muestren contentos con lo que han estudiado, además de promocionar en su totalidad a segundo de FPB, es algo para sentirnos orgullosos en nuestro centro. Más aún haber empezado el curso con lista de espera para los que querían empezar este curso estos estudios y tener que decir que, lamentablemente, no podíamos ofertar plazas para todos los interesados. Algo que nos llena de orgullo pero que, lamentablemente, ha hecho que la situación prácticamente insostenible del año pasado se haya convertido en totalmente insostenible. Alumnos que no tienen aula y a los que hemos habilitado una biblioteca que hemos tenido que mover. Alumnos que, más allá de una pared blanca pintada por ellos, un proyector que se han montado y una pizarra verde, no tienen más posibilidades que la de ir moviéndose por el centro buscando un aula vacía. Sí, no tienen sillas, ni mesas, ni equipos informáticos para poder hacer nada más que idear prácticas que les permitan aprender ciertas cuestiones. Prácticas que, por desgracia, y debido al desembolso que ha tenido que hacer nuestro centro para pagar el despropósito que ha supuesto XarxaLlibres, se han visto reducidas a su mínima expresión. Sí, nos han dejado tiesos y con unos alumnos que, por desgracia, se merecen más que un aula vacía. Algo que esta mañana, estando más allá del cabreo habitual con el tema y después de las peticiones de material -concedido pero no distribuido- y, añadiendo la casuística de no disponer de mesas y sillas para los otros grupos de la ESO, me ha llevado a plantear al equipo directivo (que hacen más de lo posible para echar una mano y paliar los déficits de la administración) el que alguien me acompañara a Valencia para ir a Conselleria a preguntar por el tema. Sí, sé que lo lógico hubiera sido coger a los padres, llevármelos con sus hijos a las puertas del despacho del Conseller y llamar a algún medio de comunicación pero, sinceramente, a uno le apetece agotar los cartuchos antes de tomar esas medidas tan radicales. Al final, es que da la sensación que no te dejen ninguna opción.

Fuente: ShutterStock
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Pues nada, acabo la primera hora de clase y nos montamos con el vicedirector en el coche camino a Conselleria. Y reconozco que, sabiendo o, más bien temiéndome lo que nos esperaba, hemos tenido la necesidad de hacer un breve almuerzo previo a nuestra irrupción en Conselleria y analizar estrategias de actuación. Me acuso de ser muy incendiario y, es por ello que, también he aprovechado ese momento para tomar un poco de aire antes de soltar alguna de las barbaridades que anulan cualquier diálogo. Conviene tener mucha calma y, más aún cuando uno sabe que va a enfrentarse con la burocracia educativa elevada a su máxima potencia. Sí, algunos ya hemos tenido que hacerlo cuando, por motivos que ahora no entiendo pasados los años, nos embarcamos en un equipo directivo.

Entramos por la puerta y en la mesa de registro decimos que venimos de un instituto a hablar sobre temas de material. Nos envían a suministros -o contratación, ahora ya me pierdo- por unos pasillos y escaleras situados al fondo a la derecha y después a la izquierda. Nada, llegamos allí y preguntamos en la primera puerta a ver si alguien nos puede atender. Viene un responsable del tema y nos pregunta si venimos por lo de los caballos. Joder, prometo que no llevábamos ni espuelas ni gorros de vaqueros. Nada, una confusión. Quince minutos para sacar en claro que hay un colapso importante en las contrataciones de suministros y que tienen paralizados cerca de trescientos lotes de material por cuestiones garantistas. Coño, que lo único que queremos son mesas, sillas y los equipos informáticos que nos prometieron hace seis meses y que tenemos, por registro de salida de la propia Conselleria, concedidos. Bueno, acaba el tema con el chaval -por cierto, muy buena gente al igual que la compañera con la que hemos acabando hablando de quién es el responsable, quién no y de que ellos no pueden hacer más- y nos envía a otro pasillo. Éste saliendo por ahí, llegando donde está la guardia de seguridad, tirar hacia la derecha y, al final subir por las escaleras al segundo piso y preguntar. Que ellos no saben el nombre pero seguro que ahí nos indican los pasos a seguir.

Paseito y seguimos. Llegamos al segundo piso y paramos a una mujer que, muy amablemente nos indica la puerta de la derecha. Ahora no me viene a la cabeza si es la B o la C. Al final acabamos entrando en las dos pero no adelantemos acontecimientos. Entramos en el pasillo que marca la B (o C) y nos envían a hablar con una mujer que está delante del ordenador. Nos confirma que sí tenemos los equipos informáticos adjudicados pero que no hay ni una sola silla ni mesa para repartir en toda la Comunidad Valenciana. La hostia. Ni una silla ni mesa. Sí que vamos mal de pasta a pesar de haber pagado 54 millones en XarxaLlibres (una subvención a los libros de texto). Después interviene el hombre que está enfrente. Nos habla de que ellos tienen pedido material desde el 2015 y lo tienen paralizado. Que no es cuestión de dinero. Que hay algún cuello de botella no se sabe dónde. Que nos entiende perfectamente pero que él es sólo funcionario. Mi compañero diciendo que parece que estemos peor que en Argelia. Que seguro ahí tienen, como mínimo sillas. Que esto es un despropósito. Nos dicen que apelemos a algún responsable político. Vale… y supongo que ya intuís la pregunta… ¿dónde debemos ir? Pues bien, esta vez cae cerca, sólo salir, girar a la izquierda y voilà. Despacho del Director General de Centros Educativos. Para solicitar hora, necesario enviar un correo electrónico. Bien, lo redactaremos al llegar al centro y, ahora, para no dejar ningún responsable político sin molestar, como mínimo un poco, preguntamos dónde está el despacho del Secretario Autonómico de Educación. Bueno, toca bajar, ir de nuevo hacia el pasillo por el que hemos venido y, en una vitrina donde hay trofeos tirar hacia la derecha.

Vamos allá. Otro paseillo por Conselleria. Subimos al segundo piso y vemos, por fin bien indicado, un cartel que pone Secretaria Autonómica de Educación. Bueno, una administrativa a la derecha hablando por teléfono. Nosotros nos esperamos y comentamos cómo está yendo el asunto. Surrealista no, lo siguiente. Acaba de hablar y dice que le enviemos otro correo para solicitar cita con el Secretario Autonómico. Sí, más correos que nos tocará hacer en el centro cuando lleguemos. Nos pregunta si hemos seguido todos los pasos antes de llegar ahí. Si por seguir pasos significa pedir, volver a pedir e insistir, creo que ya llevamos un año y pico de retraso con la visita que hemos hecho hoy. Tiempo gastado hasta ahora… más de una hora y media. Ahora preguntamos cómo se va a hablar con los responsables de FP. Sí, ya que estamos vamos a aprovechar. Salid de Conselleria, coged el jardín por la izquierda, llegad al fondo donde hay una mezquita y, en la puerta entrad. Ahí preguntad.

Sigue la ruta. Con lo que hemos andado ya llevamos, como mínimo, media maratón. Llegamos ahí con dificultad (mal indicado, como casi todo en esta Conselleria) y nos envían al final del pasillo a la derecha. Pues no, no es la antepenúltima puerta. El de ahí nos dice que vayamos a otra puerta y, en esa, finalmente, nos envían a otra donde sí parece que hayamos encontrado dónde debíamos ir. Nos sentamos frente a un chaval joven (nos hacemos mayores) que nos dice que en breve va a llegar nuestra dotación de equipos informáticos para FPB, que pidamos las mesas pero que, de los 32 equipos prometidos sólo nos llegarían 16 y que si sobraban, después de enviarles un correo electrónico (¡los que vamos a redactar mañana!) a lo mejor nos los enviarían. Que mientras podíamos pedir equipos obsoletos a los centros para ir trampeando la situación. Sí, supongo que sentados en el suelo sin tomas de corriente se puede trabajar con los equipos. Tírame el ratón, dibuja con un rotulador en la pantalla y un largo etcétera de cosas que se me ocurren ahora en frío. Nada, salimos después de dos horas y media de empezar el periplo con la promesa de que mañana nos llamarán para decirnos algo.

Y en el coche de vuelta al instituto no podemos hacer nada más que preguntarnos… ¿esto es verdad o nos hemos puesto unas gafas de realidad virtual que nos han trasladado al camarote de los hermanos Marx?

Os prometo que no es producto de la ficción de quien escribe. Esto ha sido lo que me ha sucedido hoy y no exagero en ninguno de los episodios que os he contado.
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

4 Comments
  1. Lo que es triste es que los centros no dispongan del material más básico y que los centros se hayan gastado tantos y tantos millones de euros en la xarxallibres
    Espero que nos haya servido de algo y que nos manden alguna que otra silla sobrante (qué triste) No quiero pensar los que están esperando en sus centros a que les llegue algo sin ir a navegar por el mismo camarote…

  2. Hola:
    En Andalucía lo mismo. No hay sillas ni mesas. La dotación de FPB de informática de nuestro centro existe pero no ha llegado y ya llevamos dos cursos. Nosotros como tenemos los ciclos superiores de informática hemos dotado las aulas con el material de los ciclos superiores, las mesas y las sillas las hemos sacado de la antigua dotación de centros TIC, ya que hace unos años aproveche para guardarla, por si acaso, cuando vinieron a llevarse material. Los ordenadores que usan los alumnos de FPB, son ordenadores que han dejado de usar los del Ciclo Superior de DAM, el cual hemos dotado con dinero del instituto, siempre cuidando que las facturas sean de material fungible, ya que si no nos pasamos con el gasto de material inventariable. Para las prácticas hemos conseguido ordenadores antiguos de la universidad, que un compañero y yo fuimos a buscar en nuestros coches. Lo único bueno es que la red sí nos la monto la Consejería. Pero sólo eso, nada de proyectores ni pizarras. Sí mandaron 16 cajas de herramientas, que no tenían mucho que ver con Informática, pero nos sirvieron.
    Bueno ya veis como andamos en otras comunidades.

  3. ¡Más madera!… la verdad…vergonzoso…y penoso. Por mucha. Ilusión , imaginación o ganas hay situaciones con las que ya es imposible llegar a más . Ánimo y espero que no tengáis que llegar a la siguiente frase de los hermanos Marx….Más madera…esto «es la guerra»

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