El club de los poetas muertos es sólo una película de ficción

Para aquellos que busquen el maná educativo en películas como El club del los poetas muertos u otras que suceden en las aulas -por mucho que, en su inicio nos vendan eso tan típico y mercadotécnico como es el ser basadas en hechos reales- debo informarles que se trata una simple cinta de ficción destinada, exclusivamente, a entretener y a conseguir recuperar la inversión si puede ser con una gran cuenta de resultados finales. Sí, uno cuando se dedica a hacer una película, lo único que tiene en mente es obtener beneficios. Y, es por ello que convendría, de una vez, dejar de ver la ficción como realidad y olvidarnos de la creatividad ficticia, de alumnados interesados en la poesía y la creatividad como objetivo básico del sistema educativo. Nuestros alumnos estarán más interesados el nuevo curso por capturar el último pokémon de la lista para agregarlo a su pokédex que en recitar, en un lugar apartado, versos de Machado. No es malo que jueguen, ni mucho menos. Lo malo es que algunos docentes siguen pensando en que la ficción puede trasladarse a las aulas. No, ni existe Superman ni los zombies. Eso sí, cada uno puede creer en lo que le dé la gana.

Fuente: http://www.revistagq.com
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El objetivo básico del docente es que sus alumnos aprendan «algo». El objetivo básico de los alumnos es huir, en la mayoría de casos, de ese aprendizaje en vena que se pretende realizar desde cuatro paredes. Eso sí, su objetivo tampoco es ser autónomos en aprender. No porque no se les pueda vender más o menos envueltas en papel de regalo ciertas cuestiones (sí, al final, lo del uso de la tecnología y el gamificar hasta el infinito es lo que pretende), más bien porque están en una etapa de su vida en la que, ni la configuración neuronal del niño o adolescente, ni sus intereses, coinciden con el objetivo básico del sistema educativo. Es por ello que deberíamos olvidarnos de películas fantasiosas para centrarnos en la realidad. Y la realidad no es hacerlos subir encima de la mesa, plantearnos ser los más modernos del mundo mundial o pretender que, con nuestra sociedad, se nos permita copiar un modelo finlandés. Bueno, ahora lo que se lleva es uno de estonio, por medio de singapurense, con unas gotitas de FP dual alemana.

Dejémonos de considerar las series Física y Química, Merlí u otras que se ambientan en unos maravillosos platós que recrean, de foma más o menos chapucera, a los centros educativos como verdades absolutas. De creer en que nuestros alumnos quieren aprender y que se van a poner a estudiar por iniciativa propia ya que, por suerte, algunos han encontrado el método maravilloso que, en la mayoría de ocasiones venden desde fuera del aula, que va a permitir que nuestros alumnos sean poco menos que pequeños Einstein. Vamos a centrarnos en lo que hay y ver cómo lo podemos hacer de la mejor manera posible. Y, por favor, dejemos de pontificar acerca de lo ideal que supondría tener de profesor a Robin Williams porque, lamento informaros en caso que no hubiera fallecido, que es sólo un actor de ficción que nos puede gustar como actúa más o menos. Bueno… si uno cree en sus bondades como docente, también puede creer en su próxima resurrección.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

3 Comments
  1. Hay estudiantes que están preocupados por cosas mucho más complejas y profundas que el Pokémon Go. Que sean pocos no quiere decir que no existan. Y, por supuesto, esas cosas se fomentan en el aula. Este verano mis hijos fueron a un campamento con profes de música, en el que aprendían a tocar en una orquesta y daban un concierto al final. Cuando acabó, además de dar un concierto maravilloso con un repertorio nada fácil, lloraban abrazados a sus profesores de la emoción de la despedida. Sin embargo, dejaron el colegio y pasaron al instituto sin pena ni gloria, a pesar de llevar ahí desde los 3 años. Los maestros que llegan y los estudiantes entusiasmados por el saber existen. Pero se tienen que dar unas condiciones que, por desgracia, no existen hoy en día en nuestras aulas.

  2. Qué bien! Decir lo que realmente pensamos es lo que nos lleva a encontrar el foco del problema y su solución.
    Es cierto que hay una desconexión entre lo que el alumno debe aprender y sus propios intereses. Tal como dices, el uso de la tecnología y el gamificar es envolver el mismo contenido en papel de regalo; ayuda, pero no soluciona. La única manera que haya interés por aprender es relacionar el contenido educativo con su propia vida. Pero si su propia vida no tiene ninguna relación con el contenido educativo? Sí lo tiene, lo que sucede es que no se adapta a su propia vida, pero hay conexión. Debemos presentar primero el problema, pero un problema que se presente en su vida y a su edad, y luego entregar el contenido como solución a él. Por ejemplo: a un niño de 8 años mándelo a comprar y pregúntele cómo puede saber él si le han dado el vuelto correcto, luego en la solución va el contenido educativo. Otro ejemplo: en el curso haga organizar un evento cualquiera sin ninguna organización ni persona que lo dirija. Que vea el problema que se presenta. Luego dígale que este mismo problema tiene un país, e involucre conocimientos cívicos justificados. Todo conocimiento que no tenga posibilidad de conectar con su vida del momento, no debe ir. Esto para la educación primaria y secundaria. En la educación superior, es otro tema.

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