El club del docente poco guay

Debo reconocer que, por desgracia, cada vez comulgo menos con ese espíritu de camaradería chachipirulística que está convirtiendo todos los cursos de formación, congresos y jornadas educativas en algo más parecido a una feria del guayismo que en un lugar donde aprender cosas. Sí, lo reconozco. Reconozco que ir a un lugar lleno de docentes donde muchas de las actividades consisten en levantarse, cantar, saltar, bailar o cerrar los ojos para entrar en contacto con el interior de uno, es algo que no veo demasiado útil para mi mejora profesional. No, no discuto la necesidad de algunos de encontrar un club con el que compartir momentos felices y maravillosos, es simplemente mi necesidad personal de, con lo justo que voy de tiempo y de dinero, gastar ambas cosas en un espectáculo que no me aporta -más allá de pasármelo bien con unos colegas a los cuales desvirtualizo y subo unos selfies a Instagram, a Facebok o a Twitter- demasiado para mejorar en mi práctica docente.

Fuente: http://www.ratingcero.com
Fuente: http://www.ratingcero.com

No discuto que haya docentes que necesiten, por determinados motivos (cada uno tiene sus motivaciones y todas son igualmente válidas), entrar en la dinámica de esas fiestas de cumpleaños en las que se han convertido muchos de los eventos educativos. Yo, sinceramente, a pesar de que algunos me puedan llamar sosaina o rancio, prefiero irme a tomar algo con mis compañeros de trabajo y dedicar ese tiempo a mi familia. Es mi decisión. Una decisión nunca extrapolable y la que jamás obligaría a nadie a compartir. Somos adultos y decidimos qué hacer con nuestro tiempo libre. Si uno se lo pasa bien haciendo mindfulness o haciendo amigos en un sarao educativo, es su decisión. Que Meetic también tiene un número elevado de suscriptores y yo no voy a meterme con nadie por cómo o dónde busca pareja.

Creo que no es falta de humor ni ganas de pasármelo bien. Eso sí, hay contextos en los que cada vez me chirría más el espectáculo y en los que me siento cada vez más incómodo. Quizás por ello ya he dejado de ir a determinados lugares (aunque nunca he sido mucho de ellos). Quizás sea que, en el último macroevento al que fui con compañeros, hace ya un par de años, me largué del mismo a tomar algo con mi compañero de mi centro cuando vi que una mujer, sin ninguna experiencia directa de aula, ponía al personal a cerrar los ojos y que buscaran un punto de luz. Y ya cuando vi a compañeros de profesión que lo hacían, me planteé que no era mi lugar.

Me lo paso muy bien en mi aula. Tengo mucho sentido del humor y me encanta hacer el payaso cuando conviene pero, sinceramente, cada vez busco más cosas que me puedan servir para mi vida profesional que juegos cuando debo dedicar parte de mi tiempo libre a ello. Y, es por ello que los cantajuegos docentes, cada vez me causan más desazón. Sí, formo parte del club el docente poco guay. Me he hecho mayor y tengo otras necesidades que cubrir al tener las personales y de pasármelo bien cubiertas. Necesidades que tienen mucho que ver con la necesidad de saber más y poder ser un mejor docente en mi aula. Algo que no lo mejoran los bailecitos ni los juegos -o el café- que últimamente se están convirtiendo en lo único que se hace algunas jornadas educativas.

Aclaro que es tan lícito ir a esos lugares como no ir. Y hay otra cosa que tengo muy clara: uno no va a ser mejor o peor docente por dedicar su tiempo libre a lo que le apetezca. Sólo faltaría.
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

11 Comments
  1. Ja,ja, un poco quemado si que estás. No pasa nada, yo soy de los que pienso que cualquier método que te funcione vale. Eso sí cuando trabajas con personas, y más si son jóvenes, no hay recetas, ni las tradicionales, ni las más modernas. La mente humana es demasiado compleja para llegar a ella con un simple curso de mindfullness.
    Antes de ser profe de secundaria he hecho otras cosas, no me he dedicado a esto de toda la vida, ni fui de cabeza nada más acabar, aparte de hacer el CAP en su día (suerte la mía porque el CAP era una mierda, pero el máster me parece una estafa más de las universidades para sacarle los cuartos al personal). Antes trabajé como educador ambiental, esa educación, que algunos denostan, y aprendí más que en el CAP, como que yo preparo un programa de actividades y luego los chavales me llevan por otro lado y yo lo que tengo que hacer es intentar responder a sus demandas, sin salirme de un objetivo, observando, leyendo entre líneas, escuchándoles y volviendo a observarles.
    Claro, la enseñanza reglada no es lo mismo, que ya lo se, pero yo utilizo lo que se y si me funciona pues bien. Lo mismo no funciona con unos grupos y no con otros, incluso dentro del mismo centro educativo y soy consciente de que hay que ir rediseñando. Bueno, eso o tirar adelante con lo de siempre y que sea lo que se pueda, que a veces acaban así.
    Lo que pasa es que si a mi me funciona una cosa, no quiere decir que a ti te vaya a ir bien, más bien es probable que no. Pero ahí está.
    Este año con mis alumnos de FP básica estoy recordando algunas cosas de esa etapa de educador ambiental. Como son esos alumnos medio deshauciados que van a acabar este año, pues me manejo con libertad y esta semana que viene creo que les explicaré las reacciones químicas haciendo jabón en el laboratorio, se lo he comentado y a alguno se le encendió una leve chispa de curiosidad. A ver qué sale, pero lo que salga no es extrapolable a tu aula, seguro, o si,vete a saber.

    1. ¿Quemado yo? Ni mucho menos. Llevo dos cursos disfrutando muchísmo en el aula con los grupos de FP Básica que comentas. En mi caso es un grupo que he elegido (ya sé que no es lo habitual) y me encanta trabajar con ellos 🙂

      Una preguntilla inocente… ¿qué tiene que ver el comentario con el contenido del artículo? Eso sí, te agradezco muchísimo que me hables de tu día a día porque me encanta saber qué hacen mis compañeros en otros centros porque de ahí siempre saco ideas para adaptarlas a mi aula.

      Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

  2. ¿Qué pasa colega?? jajajaj…… Ya en serio. Ahora que ud. lo reflexiona veo que me gustan ambas actividades. Disfruto de lugares se trata con, voy a decir, «seriedad intelectual» los temas pedagógicos que me interesan, pero también de vez en cuando me la paso muy bien haciendo dinámicas o introspecciones guiadas. Gracias por su reflexión. Abrazos.

    1. No es malo. En el propio artículo hablo de que cada uno con su tiempo haga lo que quiera. Sólo faltaría que me pusiera a cuestionar en qué destinan el tiempo las personas 🙂

      Yo voy, como he dicho, más necesitado de cuestiones metodológicas o cosas que pueda adaptar en mi aula. Un aula donde, por cierto, sí que me permito disfrutar haciendo ciertas cosas porque las horas son más amplias y mi necesidad profesional me lo exige. Bueno, me lo exigen mis alumnos.

      De vuelta.

  3. Siempre se ha dicho: «Si no puedes con ellos, únete a ellos!»

    Creo que fue D. Arturo Pérez Reverte quien dijo que en este país no cabe un tonto más, si no, se cae al mar.

  4. ¿Para cuando fotos de ti paseando con un perrito y dando conferencias? http://rosaliarte.com/
    Estás perdiendo el tren de convertirte en un vendecrecepelo con un gran culto a la personalidad y que tu nombre aparezca en artículos de medios nacionales como referente de innovación…
    ¿Y por qué no hacer cursos para enseñar cosas que ya están demostradas como pseudociencia educativa?
    http://www.orientacionandujar.es/2016/11/07/curso-taller-inteligencias-multiples-tic-zaragoza-21-enero/
    Eso sí, cobrando 85 euros por participante.

    Bueno, mejor no cambies. 🙂

    1. No tengo perro y, los momentos íntimos con mi familia -a excepción de la publicación de la foto dominical de mis paellas en Twitter para dar envidia- me los guardo para mí. No creo tampoco que esté perdiendo ningún tren. No tengo necesidad de subirme a ninguno. Siempre me he conformado con mi trabajo y, al gustarme el aula -y las vacaciones, por qué negarlo- no tengo necesidad de hacer nada que no me apetezca. Y por ahora no me apetece nada ponerme a embaucar al personal. Ni me apetece, ni lo veo coherente con mi manera de ser.

      Un saludo y gracias por dejar tu comentario. Prometo intentar no cambiar. Qué demonios, si soy una veleta que siempre va en la dirección que le marca su incoherencia 🙂

  5. Jesus, comparto tus impresiones. Los cursos, los encuentros, las jornadas…tienen sus modas, si lo que vale ahora es bailar, pues cursos de baile de salón, si lo que mola es la educación plástica, pues cursos de manualidades…y mucha web, que es muy moderno; luego está lo de investigar, innovar e intercambiar experiencias, que sí enriquecen pero no son tan lúdicas ni esotéricas, pero para gustos y ganas de aprender hay gran variedad y cada uno elige lo que mejor ve. Y cosas veredas Sancho que…

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