El despertar del docente EduPunk

Al igual que los heavys han ido desapareciendo de nuestras aulas y, por desgracia, salvo algún ejemplar aislado en peligro de extinción ya no se encuentran, también se encuentra a faltar otra fauna en el ámbito educativo. Sí, me estoy refiriendo al docente EduPunk. Aquel cuyo objetivo era la simple mejora educativa, pasaba olímpicamente de los réditos que pudiera dársele externamente a su trabajo y, su único interés era, cada día que pasaba, mejorar su praxis docente e ir avanzando a pesar de las piedras que se ponían en su camino. No, no estoy hablando de ser un docente “innovador” porque, al final, no tiene nada que ver la metodología. Es mucho más que eso. Va de convicciones, de necesidades vitales. En definitiva, de cuestiones que ni son evaluables, ni vendibles y, aún mucho menos, pueden ser sometidas al valor que marca el mercado.

Fuente: Néstor Alonso

Es bueno empezar el año acordándose de un manifiesto que, hace ya unos cuantos años, muchos firmamos (o dejamos grabado a fuego en nuestra concepción educativa) y que, a día de hoy, se ha convertido en algo que solo defendemos los nostálgicos de otra manera de entender la educación. Al final uno cree en que, al final, la esperanza llevará a levantarse a todos aquellos que creen en que otra educación es posible y, despertarán de todo aquello que ahora les están vendiendo.

¿Y qué incluye como puntos ese manifiesto del que tan poco se habla últimamente? Pues algunos puntos realmente interesantes como los siguientes…

Se trata de 18 postulados, que bien podrían haber sido 10 o 20 y que, junto a una selección de imágenes, formaron parte de una performance en vivo. Su extensión y contenido fue el resultado de un amplio debate desarrollado durante varios días y bajo distintas formas de interacción y expresión. La variedad de estilos y lenguajes, figuras y palabras repetidas y su carácter desorganizado responde al espíritu metodológico que se hizo allí presente, en pos de la creación colectiva.

Si las pantallas lo han educado lo suficientemente bien, usted se habrá saltado estos párrafos introductorios, que lejos están de pensarse parte del manifiesto.

• Las clases son conversaciones.

• La relación es dinámica y la dinámica es relacional.

• Sea hipertextual y multilineal, heterogéneo y heterodoxo.

• Edupunk no es lo que pasa en el aula, es el mundo en el aula.

• Sea como el caminante… haga camino al andar.

• Sea mediador y no medidor del conocimiento.

• Rómpase la cabeza para crear roles en su comisión, cuando los cree, rómpales la cabeza.

• Los roles deben ser emergentes, polivalentes, invisibles.

• Asuma el cambio, es solo una cuestión de actitud.

• Siéntase parte del trabajo colectivo.

• No sea una TV, interpele realmente a los que lo rodean.

• Expanda su mensaje, haga estallar las cuatro paredes que lo rodean.

• Mezcle, cópiese, aprópiese, curiosee, juegue, transfórmese, haga, derrape.

• Al carajo con la oposición real/virtual.

• Sin colaboración, la educación es una ficción.

• Sea un actor en su entorno, investigue a través de la acción.

• Hágalo usted mismo, pero también y esencialmente, hágalo con otros.

• Sea edupunk, destruya estas reglas, cree las suyas y luego, destrúyalas.

Un manifiesto del año 2010, con reglas que muchos han adaptado lícitamente (éticamente más o menos reprobables), para convertirse en otra cosa y otros vamos camino de quemar nuestra nonagésima versión porque, al final, lo de ser EduPunk mola. O si no mola, como mínimo te permite hacerte el traje a medida.

Por cierto, qué mejor que empezar el nuevo año con la esperanza de lo que algunos queremos que sea la educación. Del despertar del docente EduPunk. O, al menos, que no sea por no intentarlo porque, lamentablemente, en estos últimos tiempos, casi todo ha derivado hacia un espectáculo con demasiado humo de colorines. Hemos perdido muchas batallas, pero ganaremos la guerra. Feliz 2019.

EDUENTERTAINMENT

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6 comments

  1. Víctor Ángel Suárez Álvarez 1 enero, 2019 at 10:53 Responder

    Feliz año
    Ganaremos la guerra. No hemos perdido batallas, es que somos tan punks que hacemos lo que nos da la gana y jugamos al despiste.
    Y cuando no les quede más que asumir las nuevas normas, tras la victoria en la guerra, las cambiamos otra vez.
    No vaya a ser que aparezcan expertos impartiendo cursos sobre ellas. Ni un respiro.

    • Jordi Martí 2 enero, 2019 at 09:33 Responder

      Pues debemos estar jugando al despiste con nosotros mismos porque, a mí me da la sensación que nos están colando demasiados goles. Ni un respiro. Bueno, muchos porque, al final, como bien dices, hacemos lo que nos da la gana 😉

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