El docente sabelotodo

La red se ha llenado de docentes que, a su vez, son expertos neurólogos sin ni tan sólo conocer cómo se mapea el cerebro. Hay un grupúsculo de docentes que, sin ningún rubor, una semana son expertos en realidad aumentada, otra en códigos QR, la siguiente en ABP y, en los últimos tiempos en Flipped Classroom. Bueno, eso sin olvidar la gamificación y la necesidad de convertirse, como he dicho al principio, en grandes científicos conocedores de todo lo que, algunos no tan inteligentes como ellos, dedican media vida a investigar. Sí, nos quejamos de la gran cantidad de opinadores educativos que existen y, en nuestra propia profesión nos encontramos con cuentistas que se apuntan, por interés o, simplemente porque tienen la necesidad de ser considerados como expertos en determinados ámbitos, a la pontificación de remedios educativos de dudosos resultados y que, además, muchos venden muy mal. Ya hay incluso aquellos que, con una falta de dicción absoluta y desde escenarios variopintos, nos venden remedios multivitaminados para unas aulas que hace tiempo que abandonaron y a la que, en muchos casos, ni tan sólo van a volver.

Fuente: Flickr CC
Fuente: Flickr CC

Me preocupa ser tan ignorante y reconocer mis limitaciones. Como docente ya me cuesta adaptarme, curso tras curso, a las necesidades de mis alumnos, lidiar con algunas cuestiones informáticas e, incluso, intentar gestionar correctamente mis horas de clase. No, no sé de todo ni tan sólo me planteo, en un futuro, adquirir ese conocimiento. Tengo muy claro que, para ser bueno en algo, uno debe saber de lo que habla. Más aún reconozco que hay cuestiones que se escapan de las capacidades que pueda llegar a tener por la titulación que obtuve en la Universidad o, simplemente, muy alejadas de mi experiencia profesional. Puedo vender la píldora edulcorada pero, sinceramente, ¿alguien se lo va a creer? ¿Alguien es tan crédulo para pensar que alguien que no sabe, por ejemplo, de interpretar una tomografía o desconoce el nombre de las zonas en las que se divide el córtex cerebral, tiene capacidad para hablar de cuestiones neurológicas y de la aplicación educativa de lo anterior? Por favor, no me seais ilusos que no hay manera de tragárselo. Y encontrarte a un titulado en Magisterio, Ingeniero Industrial o Licenciado en Filología Inglesa dando cursos de neuroeducación dice mucho de la calidad del curso o de lo que va a aprenderse en el mismo.

Hay docentes sabelotodo que, por desgracia, se han adueñado de la mediatización educativa. No venden prácticas de aula que nunca han realizado ni van a realizar de la manera como las cuentan o, evangelizan acerca de cosas que es imposible que conozcan delante de auditorios que, prácticamente en su totalidad, lo único que hacen es aplaudir con las orejas al final de cada frase de esas que no significan nada pero quedan muy bien si se pronuncian con la entonación correcta. Uno lo ve en los cursos de formación a distancia, en los ahora tan manidos MOOC que lo único que sirven es para que la administración se ponga medallas con el número de matriculados y así, de paso, reducir la inversión en formación docente a la mínima expresión y, cómo no, es aquellos congresos que se realizan a lo largo y ancho de nuestro territorio donde los mismos personajes hablan de todas las estrategias educativas como si las hubieran aplicado todas o, incluso de cuestiones científicas como si fueran los grandes expertos del campo.

Creo que ya tarda la academia sueca en empezar a dar todos los premios Nóbel a algunos docentes. Es que hay algunos que saben tanto de todo que, sinceramente, algunos no entendemos que hacen dándoselos a investigadores que han pasado décadas trabajando en un tema concreto. Con lo de expertos que hay en nuestro ramo. Y muchos, sin ningún problema para ir a recoger ese premio ya que, entre que no están en el aula o si están la abandonan rápidamente dejando a sus alumnos sin clase para ir a pontificar sobre la última moda educativa, no les importa el día de la semana en la que se hayan de recoger.

Dedico el post a los grandes compañeros que tengo en mi centro. Quizás no sabrán de todo pero, sinceramente, lo de dar clase no se les da nada mal.
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

4 Comments
  1. ¿Y no es un sintoma similar al sabelotodo, el de opinadetodo?
    ¿Acaso no hace falta una reflexión para parir una buena opinión?
    Yo también tengo un blog e intento escribir cosas interesantes, con poco éxito.
    Pero una de las claves que he descubierto es que escribir a diario sobre cualquier tema no me da ni el reconocimiento ni el expertise sobre el mismo.
    ¿No estarás vomitando demasiado? Allá los expertos y vendedores de multivitaminas. Nadie hay ya con derecho a escribir.
    Seamos realistas, casie nadie sabe de casi nada, y mucho menos de todo, nuestra sociedad es una de las más disociadas de la tecnología real. El problema del que nos quejamos es el que sufrimos, el mismo que criticamos. La vacuidad sin vacío, rellena de ruido y opiniones, porque hay que hacerlo.
    Nos hemos convertido en auténticas gallinas ponedoras.

    Clo, clo , clo, CUAK, CLo
    Ostia!, he puesto un post

    Un animo de bloguero y lector irredento (y a este paso imagino que insalvable)!!!!

  2. Si recurrimos al DLE (diccionario lengua española) para consultar la palabra –experiencia- http://dle.rae.es/?id=HIeIZIn – nos encontramos con una prudente jerarquía de acepciones que, en mi opinión, se numeran jerárquicamente de menor a mayor en correspondencia con su valor y subordinación de menor a mayor. Así:

    1.- Hecho de haber sentido, conocido o presenciado alguien algo.
    2.- Práctica prolongada que proporciona conocimiento o habilidad para hacer algo.
    3.- Conocimiento de la vida adquirido por las circunstancias o situaciones vividas.
    4.- Circunstancia o acontecimiento vivido por una persona.

    Es decir, aprendemos –de oídas- , aprendemos –practicando- , aprendemos –haciendo- , aprendemos –viviendo- … y con todo ¡aprendemos constantemente! sin ser mayormente necesario manosear el asunto con lemas como el de “aprender a aprender”… a no ser que se quiera hablar de técnicas de estudio… sin más.

    Por todo ello, que no es poco, creo que coincidimos en tomarnos con mucha calma las proclamas de los grupúsculos que citas, expertos (presenciales) en casi todo y prácticos (vividos) en casi nada.

    Del cine mudo al audio, de la radio a la TV, de la infografía al modelo 3D venimos “viviendo” el aumento de la realidad, su mayor proximidad, su mayor accesibilidad… desde hace ya bastantes años. Hemos conocido y practicado en clase planes de trabajo en base a proyectos de aula sin conocer la etiqueta ABP y hemos puesto deberes A para casa para en base a ellos trabajar B en clase, bastante lejos de los tiempos del “Flipped Classroom”… aquellos tiempos de los deberes cuando se entendía como algo muy distinto a los 6 problemas + 12 cuentas + 24 copias ¡¡¡ puf (en su acepción 1), parece ser que ahora son otra cosa ¿?

    Una buena práctica de aula es responder a una pregunta de un alumno con un básico – no lo sé – . Hace falta mucha cancha para ello pero salvando las primeras invectivas despectivas y tras un – vamos a averiguarlo – podemos recurrir a múltiples instrumentos de consulta, debate, experiencia, colaboración… para acabar descubriendo la respuesta ignorada… perdón ¡¡¡ casi me sale lo del aprendizaje por descubrimiento.

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