El eterno debate entre buenos y malos

Otra vez más salta la sorpresa en el estadio educativo. Ahora resulta que sólo los buenos profesores se dejan grabar en clase. Buenos, buenísimos, eso sí. Seguimos con buenos, malos y poco taxonomizables. Campaña tras campaña, orquestada por personajes que tienen mucho que ocultar, que sigue erre que erre con el juego de los equipos entre los que lo hacen bien y lo hacen mal. No puedo más. Que venga un tipo relacionado con una organización bancaria y me diga que uno es buen profesional por dejarse grabar en clase (a mí, personalmente, no me importaría que me grabaran pero lo anterior no me hace mejor o peor docente) me toca mucho mis partes más sensibles. Y no, no estoy hablando precisamente de la entrepierna. Me afecta a mi raciocinio. Poco me queda pero, que a día de hoy siga habiendo algunos que sepan que ellos son inmaculados mientras sus compañeros son una mierda anclada en el tradicionalismo no me va. Menos aún el lloro de aquellos que, en sus centros han sido marginados e, incluso expulsados de determinados cargos, por no comulgar con las ideas de la mayoría de sus compañeros. Y ya cuando entramos en el fascismo que algunos, cuando tocan sillón, usan para obligar a que sus compañeros firmen determinados contratos o se sumen, sin ningún tipo de posibilidad de queja por miedo a represalias, a viajes utópicos que lo más seguro es que acaben mal, tampoco me gusta demasiado. Sí, he padecido algún director de esos que escogía a dedo a parte de sus docentes y que, sin ningún tipo de opinión del Claustro, decidía perpetuarse en el cargo. Tiranos, no. Lo siguiente. Eso sí, ahora metidos de lleno en esa innovación educativa que tanto vende.

Fuente: http://seguir-creciendo.blogspot.com.es

He evolucionado. No tengo tan claras las cosas como las tenía antaño. Creo mucho más en el trabajo de mis compañeros y en la posibilidad de estar equivocado en muchos de mis planteamientos. El día a día del aula y, querer ver qué sucede y por qué sucede, te hace ser menos crítico con ciertas prácticas y más abierto a la heterogeneidad de estilos de enseñanza que aplican mis compañeros. No, no hay docente bueno o malo por usar una u otra práctica. Hay docente malo por otros motivos y, normalmente, es por falta de ayuda para poder salir del bache que le supone una situación que, lo único que hace es ir perjudicándole personalmente. ¿Realmente alguien se piensa que un docente no quiere hacer bien las clases? Por favor, que estamos una hora seguida tras otra delante de los chavales. Y si te salen las cosas mal o no puedes lidiar con ello se pasa fatal.

Eso sí, siempre va a haber aquellos que defiendan la necesidad de que uno cobre más o menos según sea mejor o peor docente. Curiosamente son aquellos que, en su juventud y antes de un fugaz paso por las aulas, ya tuvieron sus problemas legales que, por suerte para ellos, prescribieron. Personas que vivieron de contactos, accedieron a determinados cargos profesionales “a dedo” y, curiosamente, en menos de diez años de profesión ya están muy lejos de las pizarras. Son los primeros que defienden la taxonomización entre buenos y malos. Bueno, esos y los que, por determinados motivos, tienen ganas de estar en posesión de verdades absolutas.

Los docentes somos evaluados cada día por nuestros alumnos. A mí, por ejemplo, me han evaluado miles de alumnos y pueden, siempre dentro del entrecomillado que supone el no invitar más a menudo a mis compañeros a mi aula aunque, entre gustarme las puertas abiertas y hacer muchas cosas fuera de ella que ven el resto de mis compañeros, también hacerlo esos otros profesionales que comparten mi máquina del café. Algo que vale para el resto de mis compañeros. No hay nada más fácil que evaluar el trabajo de un docente pero, por desgracia, interesa sólo poner el foco en lo que pueda servir para jugar al eterno debate de buenos y malos. Hay algunos a los que siempre les ha gustado, desde pequeños, jugar a ser los buenos vaqueros que exterminan a muchos cientos de pieles rojas. Es que ellos siempre han sido los “buenos”.

Por cierto, a mí me mola que me graben. Lo único que pido es elegir el tipo de iluminación para que resalte mis bellas facciones 🙂
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

4 Comments
  1. Pues en lo que a mi respecta tampoco me importa que me evalúen y lo digo porque desde que comencé en esta mi profesión no ha parado de entrar gente en mi aula, así de sopetón. Pero no estoy de acuerdo con algunas cosas que dices, que por cierto son muy verdad, pero eso de que los mejores puestos, o etc. lo discrepo. De todo hay pero el problema no son las “trincheras” o los “atrincherados” si no el pudor a decir la verdad, el falso “todos nos llevamos bien, somos como una gran familia” y eso no es verdad. Yo voy a mi insti a trabajar y no a hacer amigos. Esta profesión es muy dura, contrariamente a lo que piense la opinión pública porque tenemos vacaciones, por cierto pagadas por nosotros y si no que se lean el convenio. Esta profesión es dura porque cada 55 minutos 30 niños/adolescentes/adultos, según como a ellos les venga bien y a sus padres, emplean un adjetivo u otro, son múltiples en personalidad, están enriquecidos como las bebidas energéticas, nos juzgan, y por si eso fuera poco los padres, los compañeros, y lo peor nosotros mismos. Ser un buen docente es un concepto amplio y subjetivo que ante todo esta manipulado por la envidia.
    Si o no a ser grabado me parece una idiotez decisión y no creo que entre en la esfera de la intimidad o el derecho al honor. Porque ser docente es serlo siempre dentro y fuera del aula. Quién elige esta profesión la elige para siempre y es la misma persona siempre.

    1. Toda la razón, a cualquier trabajo se va “para trabajar y no para hacer amigos” pero, en el caso de nuestra profesión donde, por suerte o por desgracia según la sociabilidad o ganas de sociabilizarse que tenga uno, hay muchas horas de contacto directo con nuestros compañeros, es difícil no establecer ningún tipo de empatía o lazos con ellos. No he discutido jamás que fuera una profesión dura pero sí que discrepo en la necesidad de ser una profesión a tiempo completo porque, lo único que tenemos a tiempo completo es la vida. Eso sí, a veces nos sale nuestra vena docente al ver determinadas actitudes incívicas de algunos en la calle 🙂

      Un saludo y muchas gracias por el comentario.

  2. Alguna persona se imagina que un colectivo de personas o profesionales exija o pida que se grabe la consulta de los médicos para ver si son buenos o no; independientemente de evaluar al profesional, ¿qué queda de la confidencialidad e inviolabilidad de la vida personal del paciente?. No solo el/la docente va a ser grabado, también los alumnos y alumnas lo serán.

    Por otro lado, se imagina como reaccionaría TODO el colectivo de funcionarios públicos de la administración si pusiesen cámaras para grabar como atienden a las personas en las dependencias de los ministerios, de los ayuntamientos, de las consejerías de las comunidades autónomas, para comprobar cuanto tiempo están en su puesto de trabajo, de que forma atienden al público, cuanto tiempo dedican a cada uno.

    Y ya puestos, quien controlara a los que controlan.

    Me parece que estamos cayendo en una espiral de “sin sentidos”.

    Para finalizar, me gustaría dejar una idea para reflexionar: En educación parece que todo el mundo, léase padres, sociólogos, psicólogos y otros saben como deben actuar los profesionales de la docencia, que se ha de hacer en las clase, etc.. ( a veces me pregunto ¿ por qué si tan claro tienen lo que hay que hacer, no se han dedicado a la docencia?) y no me cabe en la cabeza que a los profesionales de la sanidad se les ataque con tanta saña como a los docentes.

    Quizás sea porque saben que lo que esta en juego es la vida de ellos o la de sus hijos, sin embargo, no se les ha ocurrido pensar, por una de aquellas, que lo que esta en juego es el futuro de sus hijos, que con experimentos no comprobados científicamente y sin resultados fiables las víctimas serán sus hijos. Los experimentos, por favor, si son con mis hijos, con gaseosa

    1. No creo que el artículo, más allá de usarlo como línea de desarrollo argumental, haga referencia al tema de “grabaciones sí o no”. Tampoco creo -y esto me parece que lo he dicho en más de una ocasión- que los funcionarios públicos deban esconder sus actuaciones y no deban rendir cuentas por las mismas. Otra cuestión es el cómo y quién gestione lo anterior porque, lo que sí que no es lógico es que sea una empresa privada externa quien haga lo anterior. Y eso es PISA, la empresa RAND que está tras las grabaciones o, simplemente, la empresa que hay detrás de la mayoría de sistema de gestión de aula de las administraciones educativas.

      La transparencia en algo que está pagado con el dinero de todos es imprescindible. Eso sí, siempre respetando el honor de los trabajadores y jamás jugando a ese enfrentamiento que, interesadamente, parece que se interese potenciar.

      No lo sé. Creo que, por desgracia, al final nos ponemos a hacer cosas que no mejoran la educación por el simple hecho de contentar a unos u otros y jamás tenemos en cuenta al receptor final de cualquier servicio público. Algo que me preocupa.

      Un saludo y muchísimas gracias por tu interesante comentario.

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