El «extraño» caso de Juan

Tengo un amigo que, por cuestiones laborales, este curso empezó a trabajar en un instituto público de Cataluña. Sí, llevaba muchos años apuntado a la lista de interinos pero, a lo largo de muchos años, iba rechazando todas las sustituciones que se le ofertaban y optaba por congelar el número (los interinos tienen la posibilidad de no ser excluidos de las listas por un rango de motivos bastante amplio y mantener su baremo). Nada, que Juan era muy feliz en su puesto de trabajo hasta que, un mal día de esos que, por desgracia, están siendo más habituales de los que debería, en su empresa hacen un ERE y le despiden. Un despido que, curiosamente, ha encubierto la contratación de personal a mitad de precio del que cobraban los despedidos. Pero este es otro tema que poco tiene que ver con el caso que nos ocupan.

Bueno, ¿por dónde iba? Ah, sí… estaba hablando del despido de Juan y de su relación con la docencia. Bueno, nula hasta ese momento en el que, por motivos obvios, más allá de buscar trabajo de «lo suyo» optó por descongelar el número. Una descongelación, en una especialidad entre todas las que poseía, que hizo que a las pocas semanas pudiera incorporarse en un instituto a dar clase a un tercio de jornada (un mísero tercio con un salario paupérrimo que, por mala gestión de los horarios por parte del equipo directivo, obligaba a que Juan se hubiera de plantar cada día a su instituto a trabajar). Eso sí, como no le daba para vivir ya que estaba casado -con su mujer cobrando lo mínimo permitido por ley- y con dos hijas, optaba por hacer algunos trabajillos en negro para poder subsistir. ¿Ventaja? Que el centro educativo estaba a pocos minutos de su casa. Sí, algo que fue un auténtico golpe de suerte según me contó cuando empezó a trabajar.

Voy a introducir un dato interesante en la historia… Juan empezó a trabajar en mayo. En mayo de este año fue su primera experiencia como docente en el aula.

Hacía tiempo que no veía a Juan y, por casualidad coincidimos un día hace poco. Un día en el que me comentó que estaba muy contento porque el curso que viene estaría trabajando en ese centro que había empezado en mayo a jornada completa. ¿Le pregunté cómo era posible? Él me comentó que estaba trabajando en un centro donde se creaban plazas estructurales el curso que viene y que debido a lo bien que lo había hecho y la empatía que se generó con su directora, ésta la había reclamado para una plaza estructural. Que él pasaría por delante de un funcionario que molestaba a la directora por ser muy crítico con ella y que era una suerte que la administración educativa catalana permitiera a los directores escoger a dedo a su personal. Así, según él, se libraban de los malos profesionales o de aquellos problemáticos para las direcciones de los centros.

Fuente: Twitter
Fuente: Twitter

Me quedé ojiplático. Sin respuesta ante tamaño despropósito. Que Juan, que nunca había dado clases y confesado por él, le importaba una mierda la docencia amén de considerar que lo público habría de desaparecer (sí, curiosamente, sigue llevando a sus hijas a un concertado) ahora esté propuesto para trabajar por delante de docentes que llevan muchos años en el aula y que, por decisión de esta persona que hace y deshace a su antojo las plantillas de su centro no van a hacerlo, me preocupa. Sí, me preocupa que Juan, a pesar de quererlo mucho, esté haciendo lo mismo que hacen muchos otros docentes catalanes. Me preocupa que se aprovechen de un sistema que antaño era transparente y con baremos objetivos para trabajar cobrando del erario público. Sí, me preocupa que existan tantos Juanes en Cataluña que prefieren la comida de hoy y el hambre para mañana. Me preocupa que ahora acepte esta opacidad para trabajar el curso que viene y, en cambio, estoy convencido de que si en algún momento le suprimen esa plaza «a dedo» para colocar a alguien más empático con la directora, será el primero que se quejará del sistema. Y ahí hay algo que chirría y mucho.

Bueno, sinceramente, es de estos casos que, por desgracia, imperan en un contexto donde el bien común siempre queda fuera de cualquier ecuación. Sí, sinceramente, no puede sorprenderme nada de un país donde los corruptos siguen recibiendo votos, los defraudadores a Hacienda (sí, a lo que permite pagar los servicios públicos) son considerados poco menos que héroes y, el libro más vendido es el de Belén Esteban. No hay sorpresa, simplemente hay otro caso más que me reafirma en que la luz al final del túnel aún ni se vislumbra.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

7 Comments
  1. Ui, ui, ui. Las cosas no son exactamente así. Para que Juan tenga la plaza tienen que pasar algunas cosas que en tu artículo no se citan:
    1) Juan debe tener unas capacitdas documentadas: dominio del inglés y formación en introducción de éste en el aula, o formación en psicologia y experiencia en trato con situacions sociales desfavorecidas…
    2) El funcionario no tiene la plaza definitiva en ese centro
    3) El funcionario no debe tener documentadas esas capacidades
    4) Ningún otro funcionario de Catalunya sin plaza (desplazados, provisionales…) con las capacidades documentadas debe haber solicitado el centro de Juan.

    Si no se cumplen las 4 condiciones, Juan no estará en ese centro.

    A partir de ahí, ya no juzgo si el sistema es correcto o no. Sólo aporto la información que habías olvidado.

    1. Lamentablemente has obviado en las cosas que citas algo que se llama «plaza estructural». Unas plazas, avaladas por la LEC, que permiten seleccionar «a dedo» a determinado profesorado con nombre y apellidos que pasará por delante de cualquier funcionario (definitivo o provisional) o interino con más antigüedad.

      1) Las plazas estructurales no necesitan perfil activo en el aplicativo. Eso sí, para activar los perfiles, sólo hace falta hacer unos míseros cursos de pocas horas para conseguir que te lo activen (y no voy a entrar más en el fondo de esa activación porque ya resulta bastante lamentable que, por ejemplo pongo mi caso, con un máster en Educación y TIC, varios cursos de nuevas tecnologías impartidos como formador y otros muchos recibidos sobre el tema no lo tenga activo y uno con un curso de un determinado sindicato sí lo tenga).
      2) Un funcionario definitivo puede ser removido de su centro si no tiene horas de su asignatura y no puede recolocarse en otras afines. El caso de Juan es curioso porque el funcionario removido lo es por haber eliminado la plaza orgánica que ocupaba y no tener afines disponibles. Además, ya se ha encargado el centro de blindar esas plazas para que no pueda optar a ninguna de ellas. Y eso no es culpa de Juan. Esto simplemente es una vendeta de la directora del centro ante un docente que cuestionaba sus decisioens abiertamente.
      3) Las plazas estructurales no exigen tener documentadas capacidades que pueden sustituirse por una entrevista personal (y, en muchas ocasiones, ni eso porque son discrecionales).
      4) No es cierto porque las plazas estructurales son de asignación nominal directa de la dirección del centro a Servicios Territoriales.

      Sí, Juan (como has podido suponer no es su nombre real) va a estar en ese centro el curso que viene porque ya se lo han confirmado 🙂

      1. Pues no es así como funciona en mi centro, del que soy jefe de esudios. Ni en mis Servicios Territoriales. Los perfiles estan determinados, la mayoría con formación y experiencia necesaria, y no se sustituye por ninguna entrevista personal.
        Todo funciona automáticamente y en el orden que he indicado. Primer se adjudican los funcionarios sin plaza (removidos como indicas y sin destinación definitiva). Si cumplen el perfil, pasan por delante de cualquier nombre a dedo que no sea funcionario.
        Después de los funcionarios, se asignan los perfiles con nombre. Ahí sí, Juan pasará por delante de toda la bolsa.
        Finalmente, se adjudican todas las vacantes que no sea hayan definido com estructurales.

        A día de hoy, en mi centro, donde hemos creado perfiles estructurales, algunos con nombres concretos y otros sin, no tenemos ninguna confirmación de quien los ocupará el próximo curso.

        Cada uno expica su realidad. En el nuestro, no creo que decir que se selecciona a dedo sea exacto. Desconozco el caso de Juan.

        Ah! Me olvidaba de un posible caso. Los insitutos considerados de alta complejidad, sí pueden seleccionar a dedo como tu dices. Pero conozco unos cuantos y ahí el amiguismo no entra. Pueden seleccionar a dedo porqué ahí no quiere ir casi nadie.

        E insisto que sólo describo mi realidad. No quiero entraer a juzgar si el sistema me parece justo o correcto, que la cosa no está nada clara y todo tienes pros y contras.

    2. Bien que no te cortaste al acusar, ahora al menos deberías pedir disculpas o retractarte o contraargmentar. Pero okey por la información que has puesto…

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