El fenómeno flipped

No creo estar errado si, a estas alturas de la película, me atrevo a considerar el modelo flipped como lo más mediatizado y vendido en estos últimos tiempos. No hay ni, a corto plazo parece ser que pueda haber, nada que pueda desbancar algo que, en sus momentos empezó como una moda para convertirse en algo demasiado parecido a una religión educativa. Ya no es solo el ver cómo cada vez más docentes (al menos, por lo que se ve en las redes que, por suerte, sabemos que refleja pocas cosas del aula) se suben al carro. Es ver la gran cantidad de Universidades, libros o, elementos vendibles que genera todo el asunto. Claro que no todo el mundo va por el trinque pero, entre lo de las certificaciones flipped, el curso de influencers educativos donde uno de sus capítulos estrella es el convertirse en flipped y, la capacidad de retorcer toda la pedagogía existente para vender como novedad flipped todo aquello que, curiosamente, muchos detractores del modelo, llevan haciendo muchos años, indica ciertas cosas. Especialmente, las posibilidades de futuro del mercado flipped. Un mercado sustitutivo del, antiguamente, imparable ABP que pretende aunarlo todo en un modelo que tiene tantas variantes como personas que te lo intentan explicar.

Fuente: ShutterStock

Los flipped solo tienen una cosa en común. La necesidad de cuestionar una clase magistral que, algunos ni sufrimos como alumnos ni la vemos aplicada por tantos docentes como los que nos dicen que lo hacen. Eso del maltrato a los alumnos por parte de los que no flippean es un argumento que se cae por su propio peso. Bueno, eso siempre y cuando a uno le apetezca ver más allá de lo que quiere ver. Lo de ponerse gafas manipuladoras de la realidad es algo demasiado habitual. Y no solo en el ámbito educativo. Ni mucho menos.

A estas alturas del cotarro ya podemos poner nombres y apellidos a aquellos «que quieren una escuela mejor». Coñe, da la sensación que los que no usamos esa metodología no queramos mejorar la educación y que nuestros alumnos aprendan. Sé que es complejo vender vapores con sabor a tabaco para aquellos que quieren dejar de fumar. Más aún el ponerse parches o, simplemente, acudir a la consulta del psicólogo para que les ayude. Quizás es que no sepa ver que todo lo que llevo haciendo en el aula está mal porque, a veces y viendo algunas declaraciones flippantes, me lo pregunto. Y eso me preocupa. Más aún que sea una metodología, modelo, (…) que solo pueda evaluarse con herramientas exclusivas para la labor. Bueno, lo de falta de evidencias científicas lo aparcamos porque, a veces, tampoco creo que se esté investigando en educación como toca. Menos aún después de ver cómo algunos cogen valores en bruto, de muestras que indican menos que nada, para afirmar lo que a priori querían afirmar.

Este curso probablemente veremos nuevas incorporaciones al equipo flipped. Seguramente aumentarán las administraciones educativas que, dentro de los cursos que ofrecen, se sumen a la moda o incrementen la cantidad de «flipped cursos» que ofrecían. Quizás haya algunos que se estén frotando las manos por ser los primeros en certificarse flippadamente (sí, al igual que Google, Apple o Microsoft, los flippeds también tienen sus certificaciones pero, en este caso, a un determinado coste) y así poder ser los innovadores del asunto. Ya sabemos que el primero se la lleva. Bueno, a menos que alguien le chafe la patente. Y no me estoy refiriendo a nadie que no conozcáis ni a un invento que no uséis diariamente.

Tengo la sensación que, quizás, si se hubieran hecho las cosas de otra manera desde determinados púlpitos, se podría haber aprovechado algunas cosas de la idea. Cosas que ya se hacían en el aula. Es como ahora que en Andalucía quieren permitir los debates en el aula. Supongo que si no se regula, no existe. Lo de invisibilizar es algo que viene de serie en nuestra profesión. El aula silenciosa la rebauticé hace unos días, en una comida con alguien que se vino de vacaciones y quería que le llevara a uno de esos templos de la horchata que tanto tengo documentados. Lo que no está en las redes parece que no exista. Y, en las redes, ahora lo que mola es flippear. Bueno, eso y vender objetos Mister Wonderful para que entremos con una sonrisa al nuevo curso.

Estoy convencido de que la mayoría de docentes que están haciendo sus pinitos con el flipped quieren lo mejor para sus alumnos. El problema viene cuando se intenta vender algo como solución mágica o, fácilmente extrapolable a todos los contextos. No es tan sencillo. Además, ¿qué hay de malo en plantearse que quizás un modelo basado en ver vídeos en casa deba denominarse deberes? El problema es que, a veces, la incoherencia de todo lo que significa el seguir una biblia que se modifica a diario según necesidades del guion, hace que algunos acabemos muy perdidos acerca de muchas cosas. Más aún cuando vemos que, al final, demasiada gente hace de su capa un sayo cuando lo que debería plantearse es aprender a coser.

Todo mi respeto a los docentes flipped. Eso sí, por favor, no me cambiéis el cuento cada ciertos días ni me vendáis que, al final, el lobo se come a la abuelita y lo mata un cazador porque no cuela. Ni eso, ni todo el entramado que se está montando con el asunto porque, el cambio educativo no depende de una metodología más o menos regulada o certificada. Depende de muchos factores. Y no de si uno es más flipped que otro.

Algunos dicen que me estoy edulcorando en los últimos tiempos pero, esperad a que venga septiembre ;)
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
  1. Es cierto que el modelo docente de clases al revés, flipped classroom o flipped learning se está popularizando. También es cierto que recoge muchas prácticas que muchos docentes ya venían llevando a cabo desde hace mucho, pues es obvio que se aprende más cuando se juega un papel activo en el aula.
    Yo llevaba un par de años haciendo algo muy parecido al flipped learning en mis primeras clases a nivel de Máster cuando me enteré de que había un modelo educativo que se denominaba así en el EABE de Algeciras en 2013. Pasé entonces a convertirme en un profesor «flipado» y gracias al debate que tuvimos el fin de semana en Algeciras me atreví a flipar mis clases de Lingüística de primero de Filología.
    La comunidad FlippedEabe de Google plus creada a raíz del EABE de Algeciras acaba de conseguir mil cien miembros:
    https://plus.google.com/communities/109884545472617380981
    Para mí ha sido un lugar muy importante en el que he compartido todo lo que he venido haciendo estos últimos años relacionado con el flipped learning.
    Pertenecer a esa comunidad me ha ayudado mucho. Me consta que quienes participan ahí no lo hacen para enriquecerse ni para ganar prestigio sino por el convencimiento de que cambiar la dinámica de las clases dando protagonismo al papel activo del alumnado en el aula es un camino que vale la pena recorrer.
    En los dos últimos años he llegado al convencimiento de que el modelo flipped sigue siendo en el fondo un modelo tradicional ya que se basa en la transmisión de un conocimiento previamente establecido desde el profesorado al alumnado. Es por ello que no ha terminado de convencerme, pero lo veo como un buen modelo de transición hacia un modelo constructivista que es al que en mi opinión deberíamos aspirar.
    En los dos últimos cursos he usado un modelo de aprendizaje basado en retos en tercero y cuarto de Filología. Estoy muy contento y mi alumnado también.
    Cuento mi evolución resumidamente aquí:
    https://hdvirtual.us.es/discovirt/index.php/s/0Bu5yVF4zfuifZq
    y en mi blog voy narrando algunos hitos a medida que puedo:
    https://jpmoragu.wordpress.com/
    Para mí la clave está en preocuparte por tu alumnado y poner las condiciones para que todos y cada uno den el máximo de sí y aprendan lo máximo posible contigo. Y también en estar dispuesto a aprender de ellos. Yo soy el que más ha aprendido en estos últimos años.
    Que hay gente e instituciones que intentan beneficiarse económicamente de la moda flipped: sin duda. Pero incluso en esas personas e instituciones veo buenas intenciones y el objetivo que todos deberíamos tener como objetivo común de mejorar la educación que recibe el alumnado.
    Cada año pregunto a mi alumnado de primero sobre el tipo de docencia y el papel que han jugado en la educación que han recibido en secundaria. Desgraciadamente, cada año me llevo la misma respuesta. Casi todos han recibido una educación tradicional transmisiva en la que su papel en el aula era bastante pasivo. ¿Cambiará esta realidad algún día? Creo que todos deberíamos unirnos para conseguirlo y no ser tan críticos con lo que los demás intentan hacer, por muy malo que nos parezca.

    1. Voy a intentar aclarar varias cosas que creo que, de forma sesgada y sin intencionalidad, has vertido en tu comentario. En primer lugar no es un método que se esté popularizando en el aula (otra cuestión es en las redes, los medios y determinados cursos de formación). Se trata de una metodología que, por desgracia, necesita readaptarse continuamente para poder tener siempre la excusa de «no ha funcionado porque no se ha hecho bien» o, la otra típica de «también puede hacerse así porque, hay grupos, en los que solo hay esta manera de hacerlo». Y ahí radica el error de ésta y otras metodologías.

      También creo que incurres en un error cuando hablas de clase transmisiva unidireccional cuando no se usa el modelo FC. Por cierto, el modelo FC son malas clases magistrales y deberes. Ya, claro que uno puede matizarlo hasta el infinito pero me permito también al igual que has hecho tú, con todo el cariño y sin acritud, sesgar la respuesta y obviar algunos matices.

      Otro detalle es que, a lo largo de Secundaria, con más de 40 docentes en ESO y unos veinte largos en Bachillerato, que todos usen el mismo modelo. ¿No hablabas que se estaba imponiendo el FC? ¿Crees que todos los docentes hacen lo mismo hasta llegar a tus manos donde usas el método maravilloso? La verdad es que el argumento patina hasta el infinito.

      El alumno no es un ser pasivo y, sinceramente, espero que sea mucho más inteligente de lo que algunos consideran cuando les venden SU MÉTODO ÚNICO PARA GOBERNARLOS A TODOS. Ya, úsese el argumento o la frase que uno se quiera.

      Un saludo y gracias por la difusión de tu trabajo en este blog. Por cierto, yo no estoy en contra de metodologías heterogéneas. Sí en contra de biblias a la búsqueda de enemigos e imposición 😉

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