El grupo de los “listos” y de los “tontos”

No entiendo la manía de algunos docentes y centros educativos de taxonomizar a los alumnos. Aún menos la existencia de grupos de nivel. Grupos de “listos” y “tontos” que marcan el devenir educativo de los que han tenido la desgracia de ser incluidos en un grupo u otro. Debe ser que hay algunos semidioses entre las aulas que compraron una bola de cristal en Ebay y ya se atreven a hacer predicciones acerca de sus alumnos a largo plazo.

No existen alumnos “listos” o “tontos”. Existen alumnos con diferentes capacidades y habilidades a los que unos determinados docentes han decidido poner, a los pocos días de curso, normalmente siguiendo las notas que han sacado en un examen a las pocas horas de aterrizar en un centro educativo (lo de los exámenes para clasificar en primero de ESO a 48 horas de que el alumno haya entrado por primera vez en los mismos ya es de traca) en grupos según su supuesto nivel. Qué savoir faire. Qué capacidad de marcar el futuro. Qué inteligencia tan demoledora la de esos carceleros que se convierten en juez y jurado por decreto divino.

listos_tontos_optReconozco que la medida de los grupos de nivel es algo demasiado habitual en muchos centros educativos. Medida que, por cierto, avala un porcentaje apreciable de los Claustros. Medida que, más allá de las cuestiones negativas que pueden desprenderse de la misma, es de todo menos constitucional. Sí, la legislación educativa prohíbe hacer grupos de nivel pero, yendo más allá de lo anterior, es la propia Constitución quien dice que no puede segregarse por ningún tipo de motivo.

Justificar la existencia de grupos de nivel para, supuestamente, favorecer la personalización del aprendizaje es enmascarar la necesidad de crear grupos homogéneos. De, curiosamente, dejar el grupo de los “malos” para el docente que acaba de aterrizar en el centro. De necesitar satisfacer a la conciencia cuando se sabe que hacer lo anterior está haciendo un flaco favor a los chavales. Chavales que no tienen ninguna culpa de tener a anormales funcionales como docentes amigos de la clasificación. Chavales que no tienen ninguna culpa de tener al típico profesor frustrado que, para sentirse realizado, necesita poseer la verdad absoluta y la posibilidad de decir… “tú vales para esto, tú no”.

No es ético, ni educativo, ni razonable, ni… separar a los alumnos en función de supuestas capacidades en determinadas asignaturas que uno decide que poseen. Aún menos mantener lo anterior como política de centro para, según se dice, permitir que el alumno “tonto” pueda aprender algo y el “listo” llegue mucho más allá. Que eso se puede hacer sin necesidad de separar. Que hay otros mecanismos, entre los que se incluyen el hacer tu trabajo como docente, para intentar llevar al máximo de sus posibilidades y capacidades a todos los alumnos. Que aquí el único “tonto” (por ser políticamente correcto) es quien permite lo anterior.

Recomiendo, desde aquí, a los padres que se quejen a la administración educativa si en sus centros se dan este tipo de grupos (con independencia de que a su hijo en esa lotería les haya tocado estar en el grupo de los “listos”). Recomiendo a los docentes que lo ven con buenos ojos e, incluso, en muchos casos lo aplican, que piensen en lo que están haciendo a los alumnos. Recomiendo que, por favor, alguien piense en esos alumnos a los que se está taxonomizando a edades tan tempranas (léase educación obligatoria) marcando su futuro a fuego sin ningún tipo de escrúpulo.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

12 Comments
  1. Creo que la tendencia debería ser ir hacia la individualización y no precisamente la creación de grupos (supuestamente) homogéneos… Cómo nos gusta (y qué fácil es) etiquetar al alumnado para justificar no sé qué ventajas para unos y otros… Ahora, eso sí, luego se nos llena la boca de diversidad y personalización de la educación… En fin… Un placer leerte, Jordi! Saludos!

    1. La personalización del aprendizaje poco tiene que ver con grupos homogéneos y mucho con el tipo de dinámicas que se den en el aula (siempre he pensado que mejor que aislar siempre existe la posibilidad de compartir el aula -dos o más docentes en cada grupo-). Eso sí, como bien comentas, lo fácil es segregar, buscar ventajas en esa segregación bajo falsos parámetros mediante los que algunos se llenan la boca y dedicarse a marcar a fuego el futuro de muchos alumnos cada vez más pronto.

      Un gran saludo de vuelta.

  2. Te cuento una anécdota tragicómica en relacion a este tema, Jordi?
    Una profesora, formadora de docentes, en la materia “Práctica de la Enseñanza” con estudiantes proximos a recibirse de maestros de primaria (básica) nos decía (si. yo era su alumna, qué lejanos tiempos…) que no hacía falta catalogar de tontos y listos, aptos y no aptos, buenos y malos…que fuésemos mas “ASTUTAS” y armásemos grupos con nombres de animalitos.
    Y daba este ejemplo “Ustedes los agrupan por hileras y les dicen “Bueno, en esta hilera está el grupo de las Tortuguitas, y en esta otra…el de las Liebrecitas” y despues les dan las tareas diferenciadas, no por rapidos y lentos, sino por Tortuguitas y Liebrecitas”
    Suerte que me libré de etiquetar a mis queridisimos alumnos de esa manera.
    Al revés: cada dia al despedirlos les decia a todos “son unos nenes super creativos…hasta mañana nenes creativos!” O : son adorables, son divertidos, son inteligentes, son preciosos.
    Y en efecto, cada dia eran mas creativos, mas adorables, mas divertidos, mas inteligentes…mas niños
    Gracias Jordi!

    1. Muchas gracias por la anécdota. Una anécdota que ilustra perfectamente bien la defensa a ultranza que hacen algunos de esa segregación (que no personalización). Una segregación que, si tan buena fuera, no obligaría a los que la aplican y a los que les gustaría aplicarla, a utilizar eufemismos para defenderla.

      Más creativos, más adorables, más divertidos y cada uno con sus capacidades y habilidades a potenciar hasta el infinito.

      Gracias a ti.

  3. Alguien aquí ha ido alguna vez a una academia de idiomas? Le han puesto directamente en el curso de nivel más alto sin pasar ninguna prueba? Que sucedería en tal caso, si era la primera vez que te enfrentabas a ello (fueran clases de inglés, de ruso, de alemán, de chino, de la lengua que os parezca)? Probablemente os frustraríais al encontraros en una sala en la que todos hablaran en una lengua desconocida y, si la motivación no era altísima, tiraríais la toalla porque, por bueno que fuera el profesor, no se puede atender simultáneamente a una docena de parlantes y a un no iniciado.
    La motivación de los estudiantes de ESO no es altísima: la inmensa mayoría no desean estar allí (aunque conozcan los motivos por los que deben estar).
    Tenemos alumnos recién llegados. Algunos están perfectamente alfabetizados en culturas similares a la nuestra. Otros en culturas muy diferentes. Otros (conozco al menos dos casos) no han sido nunca alfabetizados (o lo han sido solo durante un mes en sus 12 años de vida). Estos alumnos necesitan a un profesor a tiempo completo antes de ganar una mínima autonomía. Otros alumnos han nacido aquí, pero debido a mil motivos (enfermedades, incapacidad de los padres, abandono…) les falta también la autonomía necesaria para aprender simultáneamente con 25 compañeros de su misma edad.
    Negar los casos que menciono es negar la diversidad. Trabajar con todos en la misma clase ya se probó en los 80 y una barbaridad de alumnos quedaban en la cuneta (algunos de ellos compañeros míos de clase que no se sacaron ni la EGB). Negar que hay gente qur necesita un apoyo especial en el que el currículum no sea lo más importante y sí los hábitos de trabajo (que les permitirán seguir aprendiendo una vez superado su problema), me parece una inmoralidad.
    A mi me parece que este post está cargado de corrección política y falto de vocación educativa y de amor por los estudiantes, pero al fin y al cabo es de lo que presume su autor en su biografía del blog. Le invito a darse una vuelta por los centros en los que se intenta llevar hasta el bachillerato a una inmensa mayoría de estudiantes, aunque se hayan incorporado a nuestro sistema educativo en la peor de las condiciones posibles.

    1. Hace mucho tiempo que dejé las correcciones políticas a la hora de escribir sobre temas educativos. Plantear la necesidad de segregar por niveles en la ESO (que es lo que postulas abiertamente) lleva a las siguientes preguntas… ¿por qué?, ¿quién es el responsable de esa disparidad de “niveles”?, ¿debemos homogeneizar aprendizajes para que todos sigan una línea recta con un destino que, quizás, no es el más adecuado para el futuro de muchos?,… Si un alumno llega a inglés en primero de la ESO (caso concreto que comentas) sin tener ese nivel alucinante, ¿de quién es la culpa? ¿Es realmente necesario plantear la segregación cada vez a edades más tempranas? ¿Es positivo para el alumno mantenerlo en una clase de niveles similares para favorecer su aprendizaje? ¿Qué demonios pretendemos con ese aislacionismo?

      Plantear grupos de “buenos” y “malos” (o de “listos” y “tontos”) sí que es tener falta de amor por los estudiantes. Y eso, siendo políticamente correcto.

      Llevo más de quince años dando vueltas en los centros educativos y plantear la necesidad de que todos los alumnos deban hacer bachillerato por diferentes motivos es algo que se convierte en un error de planteamiento. También lo es el sesgar posibilidades de futuro desde primero de ESO (no conozco a ningún alumno en esos quince años que se haya planteado trasladarlo del grupo de refuerzo -otro eufemismo para taxonomizar- al grupo-aula normal) pero, como bien dices, queda muy bien desde arriba de las tarimas que a algunos parece que tanto gustan hacerlo. Por cierto… ¿quién se queda con esos grupos de refuerzo en los centros? Es curioso que, después de defender con uñas y dientes la existencia de los mismos, sean esos docentes que lo defienden los que huyen de impartir clase en los mismos y se quedan con ese grupo tan “maravilloso” de los “listos”.

      Presumir de esa homogeneización cuando el 30% de abandono escolar se halla prácticamente en esos grupos de “tontos” en exclusividad es hacer mucho daño. A mí personalmente una estrategia que se deja a un tercio de los alumnos por el camino mediante este tipo de agrupamientos me parece algo totalmente cuestionable porque creo que a un docente le habría de preocupar tanto una tipología de alumnos como otros. Alumnos que, por cierto, si se hicieran las cosas bien en el ámbito educativo nos demostrarían muchas cosas. Alumnos que, por cierto, también nos demuestran muchas cosas una vez finaliza su escolarización (con éxito académico o sin él).

      Yo no soy juez ni jurado. Y creo que defender esa taxonomización cada vez a edades más tempranas es otorgarse un rol que no nos toca y demostrar muy poca empatía hacia esos que tanto la necesitan.

      Un saludo y gracias por el comentario.

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