El grupo de los tontos

segregacion_tontos_listosLa mayoría de centros educativos de secundaria, bajo diferentes epígrafes, tienen su «grupo de los tontos». Un grupo donde meten a aquellos que, se supone, no van a ser capaces de alcanzar los conocimientos que se exigen para seguir progresando aceptablemente en sus estudios. Alumnos que ya, desde los doce años (se empieza a hacer en algunos centros de primaria incluso antes), van a ser destinados a no poder acceder nunca a unos estudios superiores. Alumnos que, mediante diferentes estrategias (siempre defendidas pedagógicamente por algún docente o investigador -que, curiosamente, nunca dejaría que sus hijos accedieran a dichos grupos-) van a ver reducido su aprendizaje para conseguir que se saquen el título de la ESO. Algo que se vende a los padres como refuerzo. Algo que lo único que hace es segregar a esos alumnos a los que les cuesta y no permitirles nunca ir más allá. Algo que se vende con demasiada facilidad. Algo que muchos padres, desconocedores del sistema educativo o con pocos estudios, compran pensando que así van a ayudar a sus hijos.

Seamos sinceros. Que existan grupos de nivel en los centros educativos es culpa del sistema. De todo el sistema. Un sistema que no facilita un aprendizaje individualizado. Un sistema que va a lo fácil estableciendo, mediante clases homogéneas, el aprendizaje que un grupo heterogéneo va a recibir. Y no olvidemos tampoco la culpa de los docentes. Docentes que son capaces en etapas precoces de saber quién vale y quién no. Capaces de ignorar a los que les cuesta para centrarse en aquellos que les suponen un menor esfuerzo.

Los grupos de refuerzo existen porque alguien ha hecho mal su trabajo. Los grupos de refuerzo, curiosamente asignados al docente que acaba de llegar al centro (cuando deberían ser los que se asignaran los docentes con más experiencia), sirven para que determinados alumnos no den problemas en el aula y el docente pueda explicar el contenido sin necesidad de pararse a analizar si los alumnos le están entendiendo. Grupos que segregan. Grupos que incluso se autodenominan por los propios alumnos como «grupo de los tontos».

Que te lleguen alumnos a la ESO sin saber operar con las operaciones básicas (suma, resta, multiplicación y división) dice muy poco de lo que han hecho los años anteriores. Alumnos sin competencias en lectura ni escritura también es algo muy habitual. Eso sí, si llegan así a secundaria, la opción generalizada es segregarlos. Meterlos en grupos de refuerzo para que siempre su aprendizaje se vea ralentizado. Entre eso y la repetición estamos generando un gran fracaso educativo. Fracaso que, en parte, es culpa de estos grupos que se montan en los centros. Fracaso por no ser capaces de organizar de forma coherente un sistema que permita ayudar a los que lo necesitan y potenciar a los que se puede. Un fracaso que a muchos ya les va bien.

Estoy cansado de grupos de listos y tontos. Por cierto, también de aquellos docentes que los proponen bajo diferentes justificaciones. Estos docentes no es que sean tontos, es que son unos malos profesionales. Unos malos profesionales que deberían extirparse del sistema. Un sistema que no mejora por culpa de algunas decisiones como las que se comentan en este artículo.

¿Alguien se imagina el daño que le están haciendo a un niño cuando se le considera «tonto»? ¿Alguien cree que el sistema mejora por crear grupos de nivel a edades cada vez más tempranas? ¿Alguien cree que la solución no debería pasar por otras alternativas educativas -cambiar el concepto edad/curso, flexibilizar aprendizajes, varios docentes a la vez en el grupo, etc.-? Yo sí que creo que los grupos de nivel en etapas obligatorias son un error. Un error que está teniendo unas consecuencias muy graves que está repercutiendo de forma directa en la sociedad.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

12 Comments
  1. Bastante de acuerdo con lo que dices, pero cuidado. Te has olvidado de señalar que parte del problema también viene de aquellos chavales que prefieren y por tanto «luchan» y se «esfuerzan» para poder ser incluidos en esos grupos, porque saben que con un mínimo esfuerzo van a tener un título igual al que puede conseguir un compañero que se esfuerza y trabaja de verdad. Esos refuerzos pueden llegar a tener su sentido para aquellos chavales que de verdad lo necesitan, no para el que es un vago y no quiere hacer nada, que también los hay.

    1. No me olvido de señalar el problema porque no considero que el problema de la segregación sea algo que se gesta en secundaria. En primaria, cuando los chavales aún no tienen esa «picardía» (mal entendida, por cierto) que comentas ya se empiezan a segregar. Reforzar es lícito, pero hacerlo aislando del grupo al alumnado en lugar de experimentar con otro tipo de actuaciones es algo demasiado fácil. Y, quizás por ello, demasiado utilizado.

      Hay métodos más allá de aislar en grupos de «listos», «mediocres» y «tontos». Métodos que no creo que sean más caros pero que creo que requieren de una nueva concepción de la política educativa (que, a la postre, es quien va a regir los destinos de los chavales que se hallan en los centros educativos).

  2. Hace años que nos planteamos esto que denuncias e intentamos darle solución mediante la docencia compartida (por cierto, esos grupos difíciles nunca se los dejamos a los nuevos, sino que nos los quedábamos los dos más veteranos del departamento): http://www.repasodelengua.com/2008/06/docencia-compartida.html

    Sin embargo, la administración parece poco sensible al respecto y a grandes soluciones siempre ofrece grandes problemas, de modo que va eliminando personal y recursos para que la integración sea finalmente imposible: http://www.repasodelengua.com/2013/09/lo-hacemos-por-tu-bien-aunque-te-duela.html

    Es lo que hay.

    1. Siempre he estado a favor de la docencia compartida como uno de los métodos que, quizás, pueda revertir un proceso que en secundaria ya nos llega tarde y mal parcheado. Lo que comentas va a depender mucho de los centros pero, en muchos (y conozco los casos), los «viejos de la casa» y con «experiencia» huyen de dar clase a esos grupos problemáticos.

      La administración usa la vía de la segregación como mecanismo de falsear resultados (porque, no lo olvidemos, lo único que interesa y que se vende es que haya cada vez más titulados de la ESO -no importa cómo lleguen/accedan a ese título-). Alumnos que tendríamos que haber recuperado mucho antes de los PCPI (atacando la problemática que se pueda en los centros educativos y, socialmente, por la administración oportuna)

      Lamentablemente, como bien sabes, a pesar de los esfuerzos de muchos compañeros (porque la mayoría intenta hacerlo muy bien con lo que puede) la integración «real» no está en ninguna perspectiva a corto plazo de ninguno de los que se sientan en los sillones con derecho a firma.

      Es lo que hay pero no lo que me gustaría que hubiera.

  3. La LOGSE defendió la integración hasta los 16 años, el hecho de que desde el principio se montó la diversificación en 3º y 4º, creo que fue asumir que hasta los 16 años todos juntos no era viable. Creo que la segregación actual, en mi centro desde los 12 años con los PAB, ha sido consecuencia de adaptarse a la realidad de que con esas edades hay ya muchas diferencias académicas en los alumnos.

    1. Con doce años, en ocasiones, se llega tarde para solucionar los problemas. Problemas que, no sólo son académicos ya que muchos de los problemas son sociales. Problemas que, si no se atajan a edades tempranas, llevan al fracaso escolar que tanto nos venden que intentan evitar. Eso sí, el problema, con segregaciones cada vez más tempranas, lo único que hace es agravarse.

  4. Muy de acuerdo con tú post. Para qué educamos? Viviremos todos juntos en la misma comunidad o separados por niveles? Segregar por, supuesto, nivel y luego se llenan la boca hablando de inteligencias múltiples y la compensación de desigualdades jeje. Todos debemos ir por la misma carretera, si soy más lento, por culpa de mi Ford fiesta, iré por el carril de la dcha y tú Jordi,que vas siempre con tu Ferrari, adelántame por el carril de la izq. 😉 pero no es justo que yo tenga que ir por un camino de cabras y tú por una autopista pagada por todos. Las élites no se imaginan lo que es partir con un déficit socioculturalfamiliar, por así decirlo, de base. Claro, tampoco saben lo que espreparar un Tuper con comida para el colegio y tener que pagar por comerlo, asco de país! Y sí, yo tb pienso que tengo bastantes compañeros en la profesión que debieron tener un ACI, estar en PDC o, al menos, estar separados en un grupo específico de frikis. Escribo por prescripción psiquiatrica por ser un TDAH Bipolar que, curiosamente, no está todavía medicado según la moda actual

    1. Ya me gustaría tener un Ferrari para poder ir adelantando por la autopista. Me conformo con tener un vehículo que, al igual que el anterior, pueda circular por esas vías. Unas vías, por cierto, que algunos se empeñan en cerrar a demasiados por cuestiones socioculturales. Cuestiones que obligan a hacer un esfuerzo extra en los centros educativos. Cuestiones que segregando no se van a solucionar.

      A mí me han prescrito seguir escribiendo. Ya veremos dónde lleva todo este despropósito del facultativo 🙂

  5. Siendo muy esquemático, una política de derechas preconizará un sistema
    educativo basado en la meritocracia mientras que una política de izquierdas
    defenderá un modelo que busca el igualitarismo; es decir, en un caso se busca
    seleccionar a los más inteligentes a costa del resto mientras que en el otro se
    persigue eliminar las diferencias, perjudicando con ello a los que podrían
    destacar.

    Y en ninguno de los dos casos se beneficia a los más inteligentes, sino
    a los más listos; a aquellos que saben aprovechar en su propio interés los
    automatismos, los vicios y las debilidades de cada sistema. Porque alguien
    realmente inteligente, más que títulos, necesita desafíos a su inteligencia y
    ninguno de los dos modelos se lo ofrece. El primero solo le suministra una
    sucesión de contenidos y saberes encadenados que conducen a una meta
    establecida de antemano mientras que el segundo simplemente le aburre o le
    hastía.

    En ambos casos tampoco se ayuda a los que no dan la talla, cualquiera
    que sea lo que se entiende por talla y cualquiera que sea la talla que se
    establezca. Porque tan poca ayuda es exigir lo que no se puede dar como pedir
    menos de lo que cada uno podría llegar a alcanzar. El resultado es el mismo:
    que el afectado no se mueva o se mueva muy poco, que no dé todos los pasos que
    podría dar para recorrer su propio camino.

    http://www.otraspoliticas.com/educacion/meritocracia-e-igualitarismo

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