El Libro Blanco de la Función Docente by J.A. Marina

En primer lugar debo confesar que, a pesar que José Antonio Marina no sea uno de mis adalides ideológicos cuando habla de Educación, es una de las personas válidas con las que se debería contar para realizar cualquier cambio educativo. Eso sí, una vez dicho lo anterior, creo que lo que no está en condiciones de hacer es ser el puntal para la creación de un Libro Blanco de la Función Docente. Bueno, para no irnos sesgando las palabras, un nuevo Estatuto para la Función Docente donde, supuestamente, se recogerán condiciones laborales y el tan necesario establecimiento de una carrera profesional para un docente, actualmente inexistente.

Fuente: http://www.jotdown.es
Fuente: http://www.jotdown.es

Lo siento, no creo que un personaje afín a postulados exógenos (muy amante como ha confesado en muchas ocasiones del sistema educativo finlandés, de la «excelencia» y de las pruebas PISA) pueda diseñar o, ni tan sólo esbozar, un documento que, por su importancia, debería ser diseñado -que no consensuado porque, una vez realizado el borrador, el consenso se alcanza por estar planteado sobre planteamientos para los que sólo vale decir sí o sí- por los que, día a día están en las aulas y, lamentablemente, el señor Marina hace tiempo que dejó de estar en ellas. Ello no le invalida para poder realizar aportaciones, pero sí para que su opinión sea la base de ese Libro Blanco.

Se hace imprescindible dotar al profesorado de una serie de reglas y supuestos para incentivar la mejora profesional. Es más que recomendable plantearse «premiar» a aquellos docentes que lo están haciendo bien en sus aulas (con TIC o sin ellas, con nuevas metodologías o sin ellas, mediatizados o sin mediatizar) y, lo que es más importante… «ayudar» a aquellos docentes que, por determinados motivos, no acaban de estar a gusto en las aulas o tienen problemas para llevar adelante sus clases. En definitiva y, al igual que sucede con nuestros alumnos, no deberíamos dejar a nadie atrás porque, lo único que tengo claro es que un marco legislativo que gestione la función docente sólo va a tener sentido cuando vaya en busca de plantillas docentes equilibradas que permitan llevar a cabo ese cambio educativo que algunos tanto ansiamos. Un equilibrio que debería alejarse de la sanción y que debería ir mucho más enfocado a potenciar lo bueno de los docentes -que es mucho-.

 Yo sí que creo que se hace necesario dicho articulado legislativo pero, que el mismo llegue de manos de alguien, afín ideológicamente al gobierno de turno, sin contar con los verdaderos responsables del cambio educativo como son quienes están actualmente en las aulas es algo que me preocupa. Me preocupa el sesgo ideológico del futuro Libro Blanco. Me preocupa que lo único que se pretenda sea privatizar la docencia y establecer un funcionamiento empresarial para los profesores. Me preocupa porque, lo único que tengo claro después de todos estos años, es que la Escuela NO es una empresa. O, al menos, no debería serlo.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

9 Comments
  1. Aquí…
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    http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/educacion/2015-10-06/un-conjuro-educativo-el-pacto_1048560/?utm_source=www.elconfidencial.com&utm_medium=email&utm_campaign=Boletines+ElConfi
    .
    … plantea Marina la cosa abierta a las redes. La cosa no da mucho de sí, en mi opinión. Estoy de acuerdo contigo en que predicar desde el púlpito (por encima de los fieles y no con ellos) es aún peor que predicar en el desierto (en la soledad). Lo más grave es que, en nuestro medio educativo, demostrar -competencia en la docencia- conduce al alejamiento de ella a través de nuevos destinos en pro de elevadas misiones; el asesoramiento, el cual, en exceso, invade la formación docente que todos deseamos; práctica, comprometida y contrastada. Y todo ello suponiendo que las valoraciones en torno a la -competencia en la docencia- sean… adecuadas.
    Efectivamente las autoridades educativas que tenemos no son precisamente docentes en ejercicio; ejercer = dar clase a alumnos convencionales, por aquello de distinguir de los alumnos – profesores bajo el pálpito de educadores de educadores… que también tiene mucha coña.
    Si -todo- el profesorado, principalmente en las etapas educativas obligatorias, estuviera formado al más alto nivel y reconocido como tal, entrarían en desuso cuerpos como el de inspectores al quedar meridianamente claro un papel que puede hacer cualquier administrativo dejando las cosas de la experiencia para los expertos que son, precisamente, los que ejercen.

    1. No discuto la profesionalidad de José Antonio Marina y tengo claro que, por desgracia, en nuestro entramado educativo demostrar competencia en la docencia conduce al alejamiento de ella. No tengo claro cómo articular un libro blanco de la función docente pero dejar el encargo en manos de una sola persona (por apoyo puntual que pueda recibir) me genera mucho desasosiego.

      Un saludo.

    1. Estoy convencido que un libro blanco de la función pública es necesario pero, como he dicho en el artículo, no creo que de forma única nadie pueda redactarlo y que, quizás, debería ser algo más colaborativo y permitir la participación de los docentes que actualmente se hallan en activo. A mi entender, las voces más autorizadas para dar su opinión (sin desmerecer tus, seguro que interesantes, aportaciones).

      Gracias por comentar y suerte (porque la vas a necesitar en algo tan complejo como este encargo).

  2. Esta tarea necesita ser consensuada por docentes ( los primeros ) pedagogos expertos e imparciales y el gobierno de turno. ( Aunque lo ideal es un gran pacto de estado por la educacion).

    Sí decir que hay grandes profesionales en la docencia, que los docentes somos víctimas se leyes (logse), gobiernos, políticas, corrientes sociológicas, en consecuencia, se nos machaca.

    Para articular esto se necesita conocer las aulas a fondo. Inspectores, delegados, directores, deben ser aún más evaluados.

    En algunos centros de enseñanza surge grupos de poder que impiden la buena marcha del centro. Personas con antigüedad en el centro que practican políticas buscando beneficios propios , esto es, no dar golpe. Mientras otros trabajan como desgraciados. Creénse mecanismos que destruyan esto que denuncio.

    Se debe buscar el bien de los niños y no la comodidad de los docentes. Inspectores, delegados, directores permiten esto.

    Por ello lo que es necesario es premiar a los docentes comprometidos, es urgente hacerlo.

  3. Qué va a pasar con el bilingüismo ?
    En andalucía hay centros donde la implantación de esta enseñanza ha sido a presión, creando graves problemas. Hay muchos pofesores bilingües explotados, sin horas para preparar clases tan especiales y sin tiempo para elaborar, fotocopiar, imprimir, o supervisar el material y actividades que esta enseñanza requiere.

    Los padres confiados e ilusionados en que sus hijos aprendan idiomas y los profesores que no pueden dar más porque están » sobrepasados» en carga horaria.

    Otros profesores , los intocables, los de status, se van a las doce ( son de primaria) y no hacen refuerzos, ni sustituciones, con 7 u 8 horas libres a la semana.

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