El Libro blanco sobre el Pacto Educativo

No causa ninguna sorpresa enterarse de que José Antonio Marina, el impulsor del Libro Blanco sobre la Función Docente haya aceptado el encargo de una Universidad Privada para elaborar un Libro Blanco sobre el Pacto Educativo. No, algunos no nos caímos del guindo cuando afirmamos en su momento que, en el documento encargado por el Ministerio de Educación al señor Marina, había más de ideología que de soluciones a los problemas educativos. Ahora queda claro para todos aquellos que, con una venda en los ojos, defendieron a capa y espada al filósofo.

Fuente: Flickr CC
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El lógico y lícito aceptar el encargo de una Universidad privada para elaborar un documento. Sólo faltaría que, a día de hoy, me atreviera a cuestionar los intereses personales y profesionales de nadie. Aún menos de alguien con quien discrepo profundamente de su concepción acerca de lo que debería ser la Educación pero, cuya opinión tiene el mismo derecho a ser escuchada que la mía. No, no me he vuelto suave. Simplemente he reflexionado acerca de la necesidad de escuchar a todo el mundo y, como no, poder expresar mis discrepancias acerca de postulados o modelos educativos que algunos pueden plantear. Y sí, al igual que me referí en su momento a la necesidad de replantear el concepto buenista dentro del ámbito educativo, también tengo claro que determinados sesgos ideológicos lo único que hacen es empobrecer las posibilidades de mejora educativa.

Me he puesto, como no podía ser de otra forma, a analizar la relación de los profesionales que van a intervenir en este redactado. Sí, causa sorpresa -aunque relativa- que la única experiencia profesional como docentes en las etapas que pretende destripar dicho documento, tan sólo sea de unos exiguos dos meses ya hace unos cuantos años por parte de una de sus ayudantes. Quizás pueda estar equivocado y Linkedin se equivoque pero, sinceramente, reto a que alguien me diga que no es cierta esta afirmación. Y, por favor, con algún dato objetivo que lo de obligarme a que me informe mejor ya empieza a ser demasiado absurdo después de ser usado tan alegremente.

Por cierto, ¿soy el único que ve extraño el superpoder de Marina al afirmar que va a arreglar de un plumazo la Educación en un documento cuyo plazo de redacción es de dos meses?

La Universidad Antonio de Nebrija me ha pedido que redacte un Libro blanco sobre el Pacto educativo, con el mismo equipo que elaboré el de la profesión docente. He aceptado porque me parece importante que el impulso y los estudios provisionales sobre un Pacto de Estado emerjan de la sociedad civil. Si la iniciativa la toma un partido político, que son los encargados de culminarla, se corre el riesgo de que los mecanismos de autodefensa del resto de los partidos hagan embarrancar el barco antes de haber partido. Una propuesta desde fuera de política, pero desde el núcleo de la sociedad, puede tener más posibilidades de triunfar. Me he comprometido a tener la documentación preparada en el plazo de dos meses. ¿Muy poco tiempo? Suficiente. En España tendemos a cronificar los problemas y conviene fomentar una inteligencia resuelta, que es la que resuelve los problemas y actúa con decisión.

Otra cosilla sin demasiada importancia… llamar sociedad civil a una Universidad Privada cuyo interés es el lucro creo que es un poco arriesgado. Más que nada porque, a mi limitado entender, una empresa privada que obtiene sus beneficios -sí, ya sé que de forma lícita- del sector educativo me parece que puede tener un interés que, quizás no sea de beneficio social. Pero, como he dicho siempre, seguro que es mi mente calenturienta que ve problemas donde, lo único que seguro hay, es el interés altruista de algunos en la mejora educativa.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

4 Comments
  1. Tal vez se deja llevar por un prejuicio extendido de que privado y público son conceptos contrarios. Si no hay actividad privada que genere ingresos fiscales, deja de existir lo público, agotado por falta de recursos. Han de ser las dos caras de una misma moneda.

    Pensamos que hay que aprender a hacer compatibles la enseñanza privada y la pública. La diversidad de oferta es buena. No creemos que esta defensa de diversidad deba ser calificada de ideológica. Es algo muy parecido a lo real.

    Veamos cuáles son las propuestas de Marina y analicémoslas en sí mismas,

    1. Cuestionar el ánimo de lucro en servicios públicos no impide creer en la necesidad que exista esa dualidad público-privada en la sociedad (que no mixta con subvenciones públicas a empresas privadas). Eso sí, ¿alguien se cree que una empresa que puede obtener un beneficio X por un determinado tratamiento médico que sólo fabrica ella tiene un mayor sentido de la justicia que una administración pública cuyo ánimo no es el lucro? Es complicado. Complicado elaborar un documento encargado por una empresa privada sin dejarte influir por la empresa que te contrata o matizando cuestiones controvertidas que puedan perjudicarla. Y ahí está el problema.

      Eso sí, las propuestas, al margen del interés que las muevan, siempre deben ser debatidas pero, teniendo muy en cuenta quién se halla detrás de las mismas.

      Saludos.

  2. Marina tiene derecho a opinar, cobrar por ello y ser escuchado pero está claro que no es la mejor manera de empezar un docucmento para alcanzar un pacto, ya que pone en contra a gran parte de los posibles pactistas por temas ideológicos. Una universidad privada, de un ámbito regional muy concreto, con gente sin experiencia real de aula y currículos dispares, con un objetivo particular de por medio, pretende que a través de un libro blanco se solucionen las discrepancias que llevan años ocurriendo entre partidos y que provocan que la educación sea un vaivén constante. Parece de chiste.

    1. Marina tiene todo el derecho del mundo a opinar, a trabajar para una empresa privada o, a recibir subvenciones por un trabajo que le pueda encomendar la administración pública (aunque, en este caso, el proceso de adjudicación deba ser transparente siguiendo una determinada normativa). Eso sí, como bien dices, un documento que empieza con la retórica que ha publicado en su blog ya empieza mal por las razones que esgrimes.

      Sinceramente, creo que Marina se está posicionando de mala manera en un contexto educativo que necesita más de soluciones que emanen desde el aula que de teorizaciones desde fuera de ella. Eso sí, repitiendo que es totalmente lícito lo que está haciendo.

      Gracias por pasarte de nuevo por aquí.

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