El maquinón, la wifi y los libros de texto

Cada cierto tiempo los equipos informáticos de los centros educativos se renuevan. En función de cuestiones políticas y/o necesidad de presupuestar en equipamiento tecnológico, se procede a la sustitución de los «obsoletos» equipos por alguno de esos maquinones que, supuestamente, van a permitir dotar al sistema educativo de una velocidad de crucero parecida al tren bala japonés. Maquinones que, por desgracia, van a ser usados por la mayoría de docentes para hacer «exactamente lo mismo» (entrecomillo la realidad contrastable) que hacían con los viejos equipos. Bueno, en este caso quizás conseguirán arramblar unos minutos más desde que encienden el ordenador hasta que pueden empezar a poner su libro de texto en formato digital o el PowerPoint de turno. El maquinón de tropocientas gigas para ser usado como un Spectrum de toda la vida. Eso sí, cambiando las cintas por otras unidades de disco más actuales. Equipos que desplazan a los Pentium III para, dentro de su novedad, permitir cambiar el sistema operativo para que el mismo sea capaz de realizar todas las complicadas operaciones matemáticas que necesitan los docentes del siglo XXI (ironía on).

Fuente: http://www.peruhardware.net
Fuente: http://www.peruhardware.net

¿Alguien se está planteando que cambiar equipos por el simple hecho que tengan unos años es un sinsentido? ¿Alguien piensa realmente en la utilidad que se va a dar -o se está dando- a la mayoría de equipos informáticos de nuestros centros? ¿Alguien va a decir de una puñetera vez que lo limitante no son los equipos sino lo que hacemos con ellos y la velocidad a la red de nuestro centro? Porque, sinceramente, para el aprendizaje vale lo mismo un JClic -que funciona con ordenadores de antaño melonar- que una de esas apps tan molonas que nos podemos descargar de la tienda de Apple o de Google. Y si ya consideramos que la mayoría de usos que se dan a los equipos son los mismos que se daban hace veinte años… ¿para qué estamos renovando la flotilla?

Creo que la filosofía que impregna socialmente al uso de dispositivos móviles se traslada, en una sociedad capitalista como la nuestra, al ámbito de la educación. ¿Alguien cree que un móvil de hace un par de años no va a poder realizar las tareas para las que lo necesitamos? ¿Alguien se plantea realmente cambiar el móvil por necesidad perentoria de obtener mejorar la cantidad de cosas que pueden hacerse con el mismo? Porque, lo de crear falsas necesidades queda muy bien pero, ¿hasta qué punto una falsa necesidad creada por un mercado debe ser tenida en cuenta en el ámbito educativo?

La tecnología no trae innovación a nuestras aulas. El maquinón más avanzado o el periférico que acaba de salir del horno de alguna de esas compañías que cotizan en bolsa no tienen ningún efecto sobre el aprendizaje de nuestros alumnos. Innovación no va de tecnología en forma de cacharros, wifi o aplicaciones molonas. Innovación va de cambiar las cosas y, por desgracia, la tecnología lo único que está haciendo en la mayoría de nuestras aulas es perpetuar maneras de hacer que sustituyen las típicas sumas en papel por una pantalla donde el alumno introduce el resultado de la operación y la máquina le saca una cara sonriente o triste en función de su grado de acierto. Y esto no es.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

3 Comments
  1. Completamente de acuerdo con tu comentario. Lo único que añadiría es que los ordenadores de los alumnos sí necesitan ser actualizados más frecuentemente porque cualquier fallo o ralentización altera notablemente la clase. En realidad bastaría con un mantenimiento adecuado que reparase los ratones, teclados o monitores pero luce mucho más renovar aulas informáticas que contratar un buen servicio de mantenimiento.

  2. Buenos días Jordi. Como siempre, ni todo es blanco ni todo es negro. Que se lo digan a los alumnos de los ciclos formativos de informática cuando deben virtualizar sistemas operativos con una CPU del 2004 (que ya por aquellos días no era lo más avanzado al ser Celeron) con 1 GB de memoria RAM (gracias a que el centro ha ampliado la RAM porque hasta hace nada tenían 512 MB).
    Eso sí, los señores y señoras que van a a estar cuatro años debatiendo sobre el sexo de los ángeles ya tienen disponibles sus súper portátiles nuevecitos (tal y como pudimos leer en el periódico hace pocos días).
    Menos mal que siempre nos queda el derecho al pataleo en tu blog 😉
    Un saludo para todos y disfrutad el día.

  3. La pregunta es… ¿Para qué se usa el maquinón? ¿Para navegar por internet? Hoy en día, hasta estar en Chrome te exige unos recursos que un ordenador de 10 años no te va a saber cubrir. ¿Para trabajar un procesador de textos? Como le instales uno más nuevo que Office 2003 ya la has jibado en cuanto a entorno Microsoft, ¿LibreOffice? Sí, pero tampoco te cubrirá requisitos en cuanto te cargue más de un documento actual. ¿Programar? Cualquier herramienta de programación.
    Un ordenador con más de 15 años es un peligro de máquina para navegar por internet. Sin embargo, muchos centros siguen teniéndolos (con sus vulnerabilidades a flor de piel) ahí enfrente, con su XP instalado a duras penas y con un antivirus que no puede soportar. Y en estas condiciones… Mejor no trabajar así.
    Y no nos engañemos, un ordenador sin conectar a la red, casi es un pisapapeles para no trabajar con él.

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