El mercado educativo

No es malo establecer sinergias entre la empresa privada y la educación. Ojalá no fuera necesario pero, al no vivir en una burbuja, a veces nos toca ceder a determinadas pretensiones de un mercado cada vez más ávido de obtener réditos en el sector educativo. No es malo que una empresa intente hacer negocio. Tampoco es malo que lo haga. Es por ello que, en ocasiones, se hace complejo decidir qué es lo correcto y lo que no porque, ¿hay posibilidades reales de aislar la educación del modelo económico que le rodea? Va a ser que, salvo ilusiones muy poco realistas, es difícil por no decir imposible.

Fuente: turquiaysushuellas.blogspot.com.es

Hay personajes y empresas que, directa o indirectamente, sacan tajada de la falta de sentido común, profesionalidad o falta de ética de las administraciones educativas. A veces no es malo contar con expertos de otros ámbitos que puedan realizar determinadas cuestiones transversales que no puede asumir la administración. El problema es cuando la administración, de forma flagrante, tiene posibilidades de hacer ciertas cosas y apuesta por cederlo a empresas privadas. Y ya cuando dicho coste el mayor que el que supondría que fuera la propia administración la que ofertara determinados servicios, ya es de traca. Un ejemplo muy sencillo… los libros de texto. Por favor, no me vengáis a hablar acerca de cuestiones ideológicas porque todas las editoriales tienen su posicionamiento ideológico y, al final, es el docente el que, dentro de la heterogeneidad de pensamiento que existe en el colectivo, el que se adueña del material para usarlo a su antojo. La inmensa mayoría de docentes usan el libro de texto como material de apoyo y no como núcleo de su praxis. Es lo que veo y creo que, salvo excepciones, todos acaban al cabo de unos años dando clase usando el libro de forma transversal. Claro que hay excepciones. El problema es considerar a las excepciones y a la excepcionalidad como algo habitual y, por mucho que les interese a algunos, no es tan sencillo el asunto.

La ventaja de que sea la administración la que ofrezca determinados servicios no impide que determinadas empresas puedan entrar a ofertar los mismos. Jamás voy a cuestionarme que, libremente en una economía de mercado, alguien entre a competir. Si lo hace con su dinero no hay problema. El problema es que, en ocasiones, lo de jugar a dos bandas no me parece muy serio. Si una empresa privada quiere entrar en la educación que entre. Lo difícil de tragar es cuando lo hace sabiendo que gran parte de su entrada va a ser sufragada con dinero público. Peor aún… hay empresas que ofrecen servicios educativos que no sobrevivirían sin la subvención pública. Y ahí, sin que uno sea un lumbreras, se ve que algo falla.

Hay proyectos que obligan a establecer sinergias entre lo público y lo privado. Lo público no siempre tiene posibilidades de ofrecer determinados servicios y, por ello no es malo liberalizar determinadas cuestiones. Otro tema, como he dicho antes, es el control de dicha cesión y la cantidad de dinero público que se aporte porque, al final esos servicios resultan ser muchísimo más caros para las arcas públicas que la oferta directa por parte de la administración.

Creo que el gran problema de la entrada de muchos actores en el mercado educativo es la falta de control del mismo. Al igual que en otros sectores, es inevitable que entren determinados actores pero, ¿por qué no usar en el mercado educativo la misma normativa que se aplica a otros sectores? Es que, al final, a algunos nos da la sensación que en educación lo estamos permitiendo todo. Peor aún, que lo estamos permitiendo y subvencionando con nuestro dinero.

Claro que el negocio para algunos, lo encubran como fundación o apoyo a la educación, es el objetivo empresarial básico. No nos hemos caído del guindo. Lo que pasa es que algunos estamos viendo cosas muy raras en el desembarco de determinadas empresas, personajes y modelos de negocio en nuestro ramo. Un ramo -el educativo- que debería estar mucho más sometido a vigilancia que otros pero, en cambio, da la sensación que se haya convertido en un mercado sin ningún tipo de ley.

Finalmente, no me gustaría acabar este post sin haceros una pregunta inocente… ¿de verdad creéis que todo lo que se esconde bajo el concepto innovación educativa surge del aula o, simplemente, se trata de la estrategia de algunos para vendernos ciertas cosas? Yo lo tengo bastante claro.

Claro que uso herramientas de Google, equipos informáticos vendidos por una determinada empresa o internet, cuando funciona, en mi aula pero creo que no es contradictorio con el post :)
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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

1 Comment
  1. Hay hay canta y no llores, se me ocurre a voz de pronto, de ahí que utilizo el google drive, y todas las herramientas que puedo, investigo y procuro ser autosuficiente. Leo y leo, descubro, tropiezo, corrijo e intento volver al camino. También observo mercadeo.

    Gracias

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