El modelo BYOD en Educación

Últimamente son algunos los centros educativos de otros países que están apostando por el modelo BYOD (incluso me parece recordar que, no hace mucho, alguien hablaba de la posibilidad de experimentar con el mismo este curso que viene en algún centro de nuestro país). Un modelo que se basa en que el alumno traiga su propio dispositivo electrónico de casa (Bring Your Own Device). Un modelo que, según sus grandes defensores, tiene dos ventajas fundamentales:

  • Lo amigable que resulta para el alumno utilizar un dispositivo propio por conocerlo bien (ya que se trata de un elemento tecnológico que ellos usan fuera del centro educativo)
  • Un ahorro en material tecnológico para la Administración, ya que son los propios alumnos quienes se llevan de casa la tecnología

Unos puntos que me generan inquietud por lo que implican. Unas implicaciones que van más allá de la tecnología y que, en muchos de los casos, pueden dar problemas de discriminación importantes.

¿Nadie se plantea que no todos los chavales tienen el mismo grado de tecnología en sus domicilios? ¿Nadie se plantea que el dispositivo más usado va a ser el teléfono móvil y que se va a obligar a los padres (detractores de dotar de móviles a sus hijos o que no se lo pueden permitir) a realizar un dispendio considerable en el mismo? Unos dispositivos que no son baratos. Unos dispositivos que deben llevar asociados una tarifa para que salgan más económicos. Unos dispositivos que, a pesar de todas sus bondades, generan situaciones altamente discriminatorias.

No es sólo lo anterior. No sólo es cuestión económica. ¿Qué pasará si los dispositivos que se traen al aula disponen de diferentes sistema operativos -imaginemos dispositivos Android, iPhones, etc.-? ¿Serán dichos dispositivos compatibles siempre con las aplicaciones que el docente prevé usar? ¿Será necesario que el docente pierda el tiempo explicando diferentes herramientas para cada una de las plataformas? ¿Será necesario usar sólo herramientas accesibles con independencia de la plataforma de los dispositivos? ¿Nos restringiremos al trabajo en la nube con herramientas compatibles interdispositivo?

Ya son dos puntos los que generan incertidumbre. El primero por generar una discriminación importante. El segundo por la dificultad que supone usar medios tecnológicos tan variopintos sin un estándar.

Sigamos con más cuestiones controvertidas. ¿Quién se hace responsable de esos aparatos tecnológicos? ¿Quién es responsable de los mismos en las horas que no se van a utilizar? En definitiva, ¿qué responsabilidad tiene el centro -o los docentes- en la conservación de dichos elementos tecnológicos?

No discuto que el ahorro para la Administración puede llegar a ser considerable (ya que se evita tener que comprar y mantener elementos tecnológicos). No discuto en que en una sociedad ideal, donde los chavales fueran responsables y sus familias dispusieran del mismo poder económico, para llevar todos un maravilloso iPad quizás podría considerarse dicho sistema. No discuto que sea muy ventajoso para el alumno trabajar con un dispositivo que conoce bien pero, ¿realmente es entendible ese modelo en las aulas de nuestro país? ¿Realmente la única preocupación que debemos tener es si se traen su cacharrito de casa? ¿Realmente en lo único que hemos de perder el tiempo, a nivel educativo, es en permitir que los alumnos traigan y usen sus dispositivos en el aula y en el centro?

Es un modelo que no veo válido para nuestras aulas. Un modelo que, quizás conforme el alumnado se va haciendo mayor (y, por ende, más responsable) pueda llegar a implementarse en los estudios superiores pero, que a nivel del alumnado de primaria o de secundaria, es poco válido y muy controvertido.

Seguro que más de uno se plantea que debemos ser totalmente permisivos con el uso de elementos tecnológicos propios. Que explicando bien las normas y enseñando a hacer un uso responsable de los mismos ello va a ser muy positivo. No discuto la necesidad de enseñar el uso responsable de la tecnología a los alumnos. No discuto las posibilidades de las mismas en el ámbito educativo. Lo único que se cuestiona en este artículo es si el modelo BYOD es válido en nuestros centros educativos.

Recomiendo para ampliar un poco más sobre el tema las siguientes lecturas y presentaciones:

Y, como no, la imprescindible guía para implementar BYOD en un centro educativo:

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

6 Comments
  1. Comparto la idea de las diferencias socioeconomicas del alumnado pero tarde o temprano pienso que este sistema se implantará. Mi experiencia en el aula es la siguiente:
    En un grupo de 2º de bachiller he permitido el uso de telefonos en clase como material de estudio. ¿ventajas? Ahorro en fotocopias, evitar perdida de apuntes (la frase «me lo he dejado en casa» o «lo he perdido» ya no tiene sentido), consultas y actualizaciones fuera de horario de clase consiguiendo mayor implicación….
    Es cierto que no todos los alumnos disponen de un dispositivo, situación que intentabamos evitar trabajando en grupo y compartiendo recursos. Por otro lado, hablamos de alumnos de entre 17 y 20 años que, en algunos casos, disponen de cierta autonomia a la hora de disponer de sus propios recursos.
    De todos modos, lo he considerado un experimento, sin animo de generalizarlo al resto de grupos y, por supuesto, ni se me ocurre introducirlo en un grupo de 1º de ESO.
    Para la implantación de este sistema es necesario un grado de madurez y responsabilidad personal que, como indicas en el post, dificilmente se alcanza en los niveles de primaria y ESO. Sin embargo, para bachiller es perfectamente factible su implantación y, desde mi punto de vista, será inevitable.

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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

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