El noveno borrador

Nueve borradores en papel antes de ponerme a escribir este penúltimo (o último o, simplemente uno más) post. Es lo que tiene haber llegado muy cansado a un curso que, por circunstancias aún desconocidas para mí, hacen que haya acabado con un mal sabor de boca en mi centro educativo. Un centro educativo en el que pensaba que me jubilaría y que, por eso, me permitiría llevar a cabo ciertas cosas. Pues va a ser que una decisión lícita, aunque no compartida, como es la de querer cesarme como Jefe de Departamento de Tecnología, ha dinamitado muchas cosas. Y a día de hoy sigo sin entenderlo. Reconozco mi vertiente caótica pero creo que un curso en el que hemos introducido todos los compañeros del Departamento pensamiento computacional en los dos primeros cursos de la ESO, impresión 3D, Arduinos y tenemos una valoración, en encuestas pasadas a los alumnos de forma anónima, de más de 8,7 puntos da qué pensar. Más aún si nos encontramos con la afluencia masiva que vamos a tener en las optativas que se van a ofertar. Y no tenemos más porque, al final, no cabía en el proyecto de centro la asignatura de Robótica de cuarto de ESO que planteamos. Ya, supongo que hay causas objetivas para mi cese. Seguro que debe haber alguna cosa que se me ha olvidado de gestionar (sean papeles, control milimétrico de herramientas/taller o algún otro detalle). Pero tampoco no le voy a dar una mayor importancia que la que tiene porque, estoy convencido de que mi directora lo ha hecho por el bien del Departamento, aunque no comparta su decisión. Y yo, si sigo el curso que viene en el centro, voy a obedecer las órdenes del que decida nombrar, dando lo mejor de mí en cada uno de los cursos a los que imparta clase. A mí los cargos, los que me conocéis, sabéis que me importan un pijo.

Fuente: Twitter

No obstante importarme poco el cargo me han dolido las formas de darse la situación. Quizás también el no esperármelo pero, sinceramente, creo que ha sido una circunstancia más dentro de un año que, a nivel médico me ha dado alguna sorpresa desagradable, bastante complejo y completo a nivel profesional. Muchas colaboraciones para revistas, alguna salida para hablar de ciertas cosas, un par de premios a los que nunca doy publicidad, mucha política de pequeño comité para hablar de propuestas educativas con responsables del tema y, por qué no decirlo, una participación en la organización de unas Jornadas, una página web para una asociación de mi municipio y otras muchas cosas que ya no me acuerdo. Un año demasiado completo en muchos sentidos al que, por desgracia, le ha faltado la guinda final. Al menos una alegría final de esas que digan que todo ha valido la pena. No una situación tan desagradable como la que os he comentado anteriormente.

Hace años me ofrecieron la posibilidad de jubilarme. Pancreatitis crónica con algunos ingresos en UCI que repite episodios cada cierto tiempo. Si a lo anterior le añadimos el aneurisma encontrado este año mientras me hacían una resonancia para ver cómo estaba el páncreas, ya tenemos un año demoledor a nivel psicológico. Por suerte siempre me ha quedado el trabajo y una familia que me apoya al doscientos por cien. Me encanta dar clase, hablar sobre educación y, por qué no decirlo, pasarme por ese bar llamado Twitter. No sabéis cómo ayuda el desconectar un poco de todo. Eso sí, si tuviera dinero quizás optaría por otro tipo de aficiones más caras. Trabajar me sale barato. Además me pagan por ello.

Ahora voy a cortar por lo sano y hablar de este blog. También de Twitter por ser la red con la que más interactúo. A estas alturas de curso he acabado al límite de mis fuerzas. No hay una causa única y sí una mezcla de muchas cosas. Mucho tipo intentando vender su «biblia» que me acaba cabreando. Claro que es normal soltar bilis cuando lees ciertas cosas en algo que te gusta y en lo que crees como es la educación. Lo ilógico es ser políticamente correcto cuando escuchas a tipos que tienen las claves del sistema educativo, hablan de coaching emocional o plantean el concepto del desaprendizaje. Y más tristeza se añade al asunto cuando ves a docentes dando palmas cada vez que escuchan a alguno decir ciertas barbaridades. Prefiero obviar, si me permitís, los medios. De premios también prefiero quedarme al margen. ¿Egos? Tampoco me interesa hablar porque, lo que tampoco os negaré, que todos lo tenemos en pequeño porcentaje. Bueno, algunos a nivel dinosaurio.

Creo que es un buen momento para tomarme un tiempo. Tengo un libro a medias, continuación de uno que escribí, que quizás vea o no la luz. Me apetece ponerme en serio con él. Además, voy a ser sincero con vosotros… en los últimos artículos que he publicado me he sentido más con la obligación que con el placer de hacerlo. Un día dije que el día que dejara de encontrar placer en ciertas cosas, lo iba a dejar. No es malo dejar el blog en standby. Mi mujer me ha dicho que seguro que lo retomo. Que qué voy a hacer a las siete de la mañana en verano. Pues va a ser que tocará buscar alternativas.

Nunca he dejado que el blog o Twitter me quitaran tiempo de mi familia. Ahora toca buscar nuevo hobby o, una vez pasado el agobio y agotamiento de estos días, retomarlo. Quién sabe. Algunos veis muy claro que vuelva. Yo, en este momento y después de romper borrador tras borrador, no lo tengo tan claro.

Muchas gracias a todos. Quizás sea solo un pequeño bache que pronto se remonte. Por ahora, seguiré en Twitter que, por ahora, me sigue ayudando a evadirme un poco y me permite decir más chorradas que el blog. Y eso que está difícil.

Sumando las horas de todos los borradores, llevo más de cinco intentando escribir estas líneas. El asunto marca ruina, acostumbrado a escribir en unos quince minutos cada post.
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

11 Comments
  1. Hola Jordi,
    como ya te dije al comprar tu libro, soy novato en la materia aunque no en la educación. Me ha emocionado leer este post. Te agradezco, por un lado, tu incontinencia blogera y twittera. Flipo con esa capacidad para escribir tanto y tan bien. Tu posicionamiento ante la educación, nuestra labor como docentes, la asignatura y muchas cosas más, son (y espero que sigan siendo) inspiradoras. Claridad, contundencia y sinceridad frontal que son muy de agradecer. Si dejas de escribir, algunos perderemos uno de nuestros referentes (egoísmo puro y duro). Pero lo realmente importante (salud mediante) es la suerte que van a seguir teniendo los chicos y chicas a los que des clase. Un abrazo grande y disfruta de un feliz verano. Salud.

    1. Hola Pepe, ni escribo tan bien ni tan coherentemente como te crees. Simplemente he tomado una dinámica para decir «sandeces» de forma más o menos continuada. Mi posicionamiento, eso sí, siempre ha estado claro. Un abrazo y pienso disfrutar de las vacaciones porque, como bien sabéis algunos, me mola mi faceta vacacional 😉

  2. Facis el que facis, has de saber que el teu és dels pocs que obro quan m’arriba nova publicació al feedly. I casi l’únic que em llegeixo el post fins al final. Això té molt de mèrit.
    A tenir salut i ser feliç que és el què importa. La resta és secundari.

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